Pregunta bíblica sobre los Evangelios

P: ¿Quién fue el primero en escribir un libro en el que se respondían preguntas sobre los Evangelios?

R: El primero que he encontrado es Eusebio de Cesarea (313-339/340 d. C.), quien escribió dos obras. La primera se titula «Preguntas y respuestas sobre los Evangelios dirigidas a Esteban», también conocida como «Preguntas y respuestas sobre la genealogía de nuestro Salvador», y la segunda es «Preguntas y respuestas sobre los Evangelios dirigidas a Marino». Ambas obras, consideradas en conjunto, se denominan «Preguntas y respuestas sobre los Evangelios». Además, Eusebio escribió una refutación de las supuestas contradicciones planteadas por Hierocles, un filósofo neoplatónico y gobernador romano de Bitinia y, posteriormente, de Egipto, quien persiguió severamente a los cristianos bajo el reinado de Domiciano. Antes de ello, muchos escritores cristianos primitivos también respondieron a preguntas concretas.

Posteriormente, Ambrosiáster escribió «Preguntas sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento» (en latín) hacia el año 384 d. C.

Consulte «Padres de Nicea y posniceos», segunda serie, vol. 1, págs. 32, 38-39, para obtener más información.

P: Los grandes maestros de la historia suelen tener discípulos, y estos elaboran un curso de enseñanza o un libro que recoge sus ideas, pensamientos e instrucciones. ¿Por qué no encontramos un libro de este tipo relacionado con Jesucristo, sino que, en cambio, encontramos diversos evangelios o libros escritos por dos de sus discípulos y otras dos personas?

R: Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1) En primer lugar, Jesús no es meramente un «gran maestro» como supuestamente lo fueron Aristóteles, Confucio o Buda. Jesús es Dios.

2) Otros contaban con escribas. Jeremías tenía un escriba llamado Baruc. Es probable que fuera un escriba de Moisés quien escribiera sobre la muerte y el entierro de Moisés en Deuteronomio 34:5-6. Todos los musulmanes coinciden en que Mahoma tampoco escribió nada por sí mismo.

3) Jesús entregó a la Iglesia a los apóstoles, quienes tenían la importante función de transmitir a la Iglesia lo que Jesús enseñó e hizo. Recuerde que los primeros cristianos no disponían del Nuevo Testamento; en su lugar, contaban con los propios apóstoles.

4) Jesús parecía estar más preocupado por su ministerio —demostrando mediante sus poderosos milagros que era el Hijo de Dios— que por dedicar tiempo de su ministerio a ejercer de secretario de sí mismo.

Los cuatro autores de los Evangelios fueron Mateo y Juan, discípulos de Jesús; Marcos, compañero e intérprete de Pedro; y Lucas, el historiador y compañero de viaje de Pablo.

P: Si los Evangelios fueran suficientes para las necesidades de la Iglesia o de los creyentes, el Espíritu Santo no habría tenido que inspirar a Pablo a escribir aquellas epístolas que abordan cuestiones doctrinales y también problemas de las iglesias locales. Por lo tanto, no podemos afirmar que el Espíritu dejara de inspirar a hombres piadosos para explicar o mostrar la opinión o actitud divina respecto a diferentes cuestiones de actualidad a lo largo de los siglos. Por eso podemos afirmar que la inspiración divina no se detuvo ni se detendrá hasta la segunda venida de Jesús y el fin de los tiempos. ¿Qué opina usted al respecto?

R: No estoy de acuerdo. Recuerde que los primeros cristianos no disponían ni de los evangelios escritos, ni de los escritos de Pablo, ni de ninguno de los escritos del Nuevo Testamento. En su lugar, contaban con los propios apóstoles. Pero a medida que los apóstoles fueron falleciendo, plasmaron por escrito sus enseñanzas en el Nuevo Testamento. La Iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, tal y como se indica en Efesios 2:20 y 3:5. Si bien contaban con profetas del Nuevo Testamento, como Agabo y las hijas de Felipe, hoy en día no contamos con profetas del Antiguo Testamento que hayan escrito las Escrituras. Del mismo modo, tampoco contamos con otros apóstoles del Nuevo Testamento físicamente presentes en esta tierra.

P: ¿Cuál de los evangelios conocidos (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) u otros es el más antiguo? ¿Se basaron los demás evangelios en él o lo tuvieron en cuenta? ¿Y en qué medida lo citaron o tomaron de él?

R: No lo sabemos con certeza, pero muchos estudiosos consideran que Marcos fue el más antiguo. Lucas, en Lucas 1:1-3, menciona que se basó en relatos anteriores, que pueden incluir tanto fuentes escritas como orales. En general, se cree que Juan fue el último en escribirse.

Juan tenía un discípulo llamado Papías, y esto es lo que dijo: «Marcos, que era el intérprete de Pedro, escribió con precisión todo lo que recordaba, ya fueran palabras o hechos de Cristo, pero no en orden. Pues él no fue ni oyente ni compañero del Señor; sino que, posteriormente, como he dicho, acompañó a Pedro, quien adaptaba sus enseñanzas según lo exigía la necesidad, no como si estuviera realizando una recopilación de los oráculos del Señor. Así pues, Marcos no cometió ningún error al escribir de este modo algunas cosas tal y como las recordaba; pues se concentró únicamente en esto: no omitir nada de lo que había oído, ni incluir ninguna afirmación falsa entre ellas» (tomado de *The New Bible Dictionary*, 1962, p. 782). *Historia eclesiástica* de Eusebio, libro 3, cap. 39, pp. 170-173. En concreto, en Mateo 10:32, la expresión «reconocerme» resulta extraña en griego, pero natural únicamente en arameo, según *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 8, p. 256.

P: Algunos estudiosos de la Biblia afirman que los milagros del Evangelio son similares a los milagros de sanación que se encuentran en las tradiciones helenísticas, y que estos milagros no fueron realizados por Jesús, sino que fueron inventados por la primera comunidad cristiana. Por eso los rechazan. ¿Qué opina usted?

R: Ningún erudito que crea en la Biblia afirma eso; por supuesto, los escritores escépticos son otra historia. Sin embargo, incluso entre ellos, no creo que la mayoría llegue a afirmar que los milagros se tomaran prestados de las tradiciones helenísticas (griegas). Por lo tanto, no creo que la mayoría de ellos no crea en los milagros porque procedan de tradiciones helenísticas. Más bien, no creen que sean posibles los milagros sobrenaturales.

No obstante, algunos sí lo han afirmado, así que retrocedamos en la historia para ver dónde parece haber surgido esta idea por primera vez. El emperador romano Alejandro Severo (205-235 d. C.) persiguió duramente a la Iglesia cristiana. Su madre, Julia, entregó al orador profesional Flavio Filóstrato un ejemplar de las «Memorias de Damis» y le pidió que escribiera una biografía de Apolonio de Tiana. En esta biografía se afirma que Apolonio de Tiana resucitó a alguien de entre los muertos y ascendió al cielo. Puede leer más al respecto en www.biblequery.org/History/Legends/ApolloniusofTyana.html.

Como nota al margen, los manuscritos más antiguos que mencionan los milagros de Jesús son:

papiro p66 Bodmer II: 817 versículos (92 %) del Evangelio de Juan (125-175 d. C.); p4 + p64 + p67: 95 versículos (hacia 150-175 d. C.); p45 Chester Beatty I: 833 versículos (los cuatro evangelios más los Hechos) (200-225 d. C.); p75 (aprox. 175-225 d. C.); 0162 (Juan 2:11-22) (aprox. 300 d. C.); p28 – Juan 6:8-12, 17-22 (siglo III d. C.); siríaco del Sinaí (SyrS) (siglos III/IV)

Algunos de los primeros escritores cristianos que mencionan los milagros de Jesús son Cuadrato de Atenas (126 d. C.); Justino Mártir (h. 150 d. C.); Melitón de Sardes (170-177/180 d. C.); Ireneo de Lyon (182-188 d. C.); Tertuliano (207/208 d. C.) y otros posteriores.

P: ¿Cómo es posible que Jesús perteneciera a la tribu de Judá, si la pertenencia a una tribu se transmite únicamente por vía paterna (Números 34:14, Números 1:18-24, Levítico 24:10)? La pertenencia tribal de la madre se consideraba irrelevante para la pertenencia tribal de sus hijos, y la pertenencia tribal o la genealogía no podían heredarse a través de un padrastro; solo se podían heredar los bienes. Dado que los cristianos creen que Jesús no tuvo padre humano, no habría tenido pertenencia tribal alguna y, por lo tanto, no puede considerarse descendiente de Judá ni de David, lo que lo excluiría de la línea mesiánica. El sitio web http://www.jewsforjudaism.org/faq-primary-211/birth-of-jesus-primary-360/59-whos-genealogy-is-given-by-luke formula las siguientes afirmaciones con respecto a la genealogía de Cristo: «Suponer que María descendía de David plantea el problema de que María no podía transmitir lo que no poseía: (1) El vínculo materno no se tiene en cuenta para la sucesión al trono de David, que se transmite únicamente a través de una línea masculina ininterrumpida: “No faltará varón de David que se siente en el trono de la casa de Israel” (Jeremías 33:17); (2) Según la Biblia, el derecho de privilegio linial —es decir, la realeza y el sacerdocio— se transmite exclusivamente a través de la línea masculina. El episodio relativo a la herencia de las hijas de Zelofejad (Números, capítulos 27 y 36) no es aplicable en este caso, ya que se refiere a la transferencia de bienes materiales y no a los privilegios de linaje».

R: Primero, la respuesta de cinco segundos; después, una respuesta detallada. La mayoría de los judíos consideran que la condición de judío se transmite por vía materna, pero respondamos a esta pregunta haciendo caso omiso de ello. Básicamente, aunque la pertenencia a una tribu solía transmitirse por vía paterna, en el caso de la familia de Jarha (1 Crónicas 2:34-41) y de los hijos de un sacerdote (Esdras 2:61; Nehemías 7:63), la pertenencia a la tribu judía se transmitía por vía materna, NO paterna. ¡Cuánto más se transmitiría la pertenencia a la tribu por vía materna en el caso de un nacimiento de una virgen!

En cuanto a una respuesta detallada, ¿quién ha dicho que la pertenencia a una tribu o a un clan se transmitiera únicamente por vía paterna? Nadie en la Biblia. Números 34:14 no aporta nada al respecto. Números 1:18-24 muestra que el hijo de padre egipcio y madre israelita no era considerado israelita. La gente lo habría considerado egipcio o medio israelita. Levítico 24:10 (y muchos otros pasajes) solo indican que, para los israelitas comunes, la afiliación tribal se transmitía, de hecho, a través del padre. Pero esto NO SUPONE NINGUNA RESTRICCIÓN PARA DIOS. Los casos en los que hay dos progenitores biológicos no tienen ninguna relevancia para el caso en el que solo hay un progenitor biológico. Sin embargo, incluso en el caso de dos progenitores biológicos, existen de hecho ejemplos en el Antiguo Testamento de linaje tribal que se transmite a través de la madre.

Tres ejemplos de pertenencia tribal a través de la madre.

En la tribu de Judá, Sheshán no tenía hijos varones, solo hijas. Así pues, entregó a su hija en matrimonio a su siervo egipcio Jarha, y tuvieron un hijo llamado Attai. La genealogía de Attai figura junto a la de los demás israelitas en 1 Crónicas 2:34-41. No solo se consideraba a los hijos varones israelitas, sino que también figuraban en la lista bajo el nombre de Judá.

Un segundo ejemplo es el de Jair, cuyo abuelo era Hezrón, de la tribu de Judá, y la hija de Makir, un manasita. En 1 Crónicas 2:21-23, Jair gobernaba veintitrés ciudades en Galaad (en el territorio de Manasés). Sin embargo, aunque el abuelo de Jair era de Judá, a Jair se le sigue llamando manasita, al igual que a su madre en Números 32:41 y Deuteronomio 3:14.

Un tercer ejemplo lo encontramos en Esdras 2:61 y Nehemías 7:63, donde a los hijos de un sacerdote que se casó con una hija de Barzilai se les llamaba hijos de Barzilai.

Otro ejemplo que demuestra que la afiliación ancestral no se basaba únicamente en el padre biológico es el matrimonio levirato. Cuando un marido fallecía antes de tener hijos, el hermano del difunto se casaba con la viuda, y el primer hijo nacido se consideraba hijo del primer marido fallecido, aunque biológicamente no fuera así.

En cualquier caso, la cuestión parece una sutileza sin importancia. ¿Cuál era el origen étnico del ADN humano de Jesús? 100 % judío. Solo había doce tribus judías (en realidad, once tribus más dos medias tribus). ¿Procedía el ADN humano de Jesús de alguna de esas tribus? Sí, de Judá. Si el hecho de no tener un padre judío le excluyera de las doce tribus, ¿cuál sería entonces el origen étnico de Jesús?

Esta pregunta parece una forma de eludir una cuestión más importante. Si Jesús hubiera nacido de una virgen, enviado por Dios para enseñarnos, ¿le seguiría usted o no? Si la elección fuera entre permanecer en la cultura judía del interrogador o seguir al Único Dios Verdadero, ¿qué elegiría? Si la persona no dijera que seguiría al Único Dios Verdadero pasara lo que pasara, entonces el problema no es el ADN de Jesús, sino que la mayoría de los judíos no están dispuestos a seguir al Único Dios Verdadero.

Una segunda cuestión es la sucesión al trono. El autor de la pregunta se equivocó al afirmar que María no descendía de David; su genealogía en Lucas, así como en Lucas 2, Romanos 1:3 y 2 Timoteo 2:8, demuestra que Jesús (y ella) descendían biológicamente de David. Sin embargo, el autor de la pregunta tiene razón al señalar que la genealogía de María no tendría ninguna relevancia para la sucesión al trono. Para ello, era importante que Jesús fuera también el hijo adoptivo de José, quien, como varón de la estirpe de David, tendría derecho al trono.

P: En los evangelios, ¿cuál es la fuente que indica que el padre biológico de Jesús era un soldado romano llamado Panthera?

R: Por lo que sabemos, esta falsa acusación fue formulada por primera vez por un adversario romano del cristianismo llamado Celso en el siglo III d. C. Esta palabra, que no se conoce como nombre propio, se asemeja a la palabra griega para «virgen»: parthenos. Más tarde, el Talmud judío la retomó, al igual que los nazis del siglo XX. Véase *El Evangelio de Mateo y sus lectores*, de Howard Clarke. Indiana University Press, 2003, p. 5.

P: Juan Crisóstomo afirma que, si los cuatro evangelistas se hubieran puesto de acuerdo en todos los detalles, se les habría acusado de haber conspirado para que sus relatos coincidieran. Por lo tanto, podemos considerar que las variaciones en sus evangelios son una prueba de que cada uno de ellos era independiente y trabajaba por separado de los demás, así como una prueba de que sus relatos son auténticos y veraces. ¿Qué opina usted? Sin embargo, personalmente creo que los evangelistas deberían haber escrito sobre los mismos acontecimientos utilizando palabras, un lenguaje y un estilo diferentes. Además, ¿qué opina usted?

R: Creo que esto es cierto en su mayor parte. Estoy de acuerdo en que el hecho de que haya variaciones en las frases, en los acontecimientos que incluyeron e incluso en el énfasis que dieron a cada cosa, refuerza su credibilidad. Por supuesto, es posible que los autores de los evangelios sinópticos se conocieran entre sí, y es probable que Juan los conociera. Pero, por otra parte, incluso con cuatro relatos diferentes, los escépticos a lo largo de los siglos les han acusado de todo tipo de cosas de todos modos.

No solo hay variaciones en las expresiones, sino también en el énfasis y en las historias que se relatan. Por ejemplo, Mateo dedica mucho más espacio que los demás a cómo Jesús cumplió las profecías del Antiguo Testamento. Marcos, en cambio, lo hace en menor medida. (Por cierto, «Marcos» es un nombre romano, no hebreo). El Evangelio de Marcos hace mayor hincapié en las acciones que realizó Jesús. Ireneo de Lyon (182-188 d. C.) escribió extensamente sobre esto en su obra *Contra las herejías*, libro 3, cap. 11.8, p. 428.

P: La historia del bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y su tentación por parte de Satanás aparece en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, pero no en el Evangelio de Juan. Lo mismo ocurre con la transfiguración. ¿Por qué?

R: Juan no explica por qué, de entre todas las cosas que hizo Jesús, no incluyó este episodio en lugar de otro. No obstante, podemos especular sobre una respuesta. Obsérvese que hay muchas otras cosas recogidas en los tres evangelios sinópticos que tampoco aparecen en el de Juan. Se suele considerar que el Evangelio de Juan fue el último en escribirse, y se cree que Juan quiso incluir en él aspectos que no se mencionaban, o que solo se mencionaban de pasada, en los demás evangelios, con el fin de ofrecer un panorama más completo.

P: Solo Mt 2,1 menciona a los magos (sabios) en la historia del nacimiento de Jesús. ¿Por qué los demás evangelios no hablan de ellos? ¿Se trata de una historia alegórica para indicar la predicación de la comunidad eclesiástica primitiva, que se dio cuenta de que los judíos rechazaban a Jesús, por lo que se ocuparon de las naciones en lugar de ellos, y así hicieron que los Reyes Magos fueran los primeros en adorar a Cristo, en contraste con los líderes de los judíos, Herodes y otros, que intentaron matar al niño Jesús?

R: De todos los acontecimientos de la vida de Jesús, los autores de los demás evangelios decidieron no incluir estos. También podría deberse a que no tuvieran conocimiento de la visita de los Reyes Magos. Si bien puede haber simbolismo en ello, no hay nada que indique que se tratara únicamente de una alegoría.

En cuanto a la interpretación alegórica de los pasajes en general, si Dios comunicó algo a su pueblo mediante alguna alegoría en las Escrituras, y ningún cristiano a lo largo de toda la historia lo percibió jamás, ¿comunicó Dios realmente ese mensaje, y lo hizo con éxito? Nadie consideró este significado como meramente alegórico, y no literal, al menos hasta el inicio de la era del escepticismo en el siglo XIX.

P: En los evangelios, ¿por qué es necesaria la armonización de los evangelios?

R: La armonización de los evangelios no sería un problema si Dios solo hubiera conservado un evangelio, o si el propio Dios hubiera proporcionado una armonización completa de los evangelios. En cambio, contamos con cuatro relatos, en los que cada autor humano registró lo que consideraba más importante de lo que Dios, por su providencia, le había hecho recordar. Consulte la pregunta siguiente para saber por qué tenemos cuatro evangelios.

P: ¿Quiénes fueron los primeros escritores de la historia en elaborar una armonía de los evangelios?

R: Tatiano (hacia el año 172 d. C.) elaboró una armonización de los evangelios, denominada «Diatessaron», que significa «a través de los cuatro». Esto atestigua que solo se aceptaban cuatro evangelios, y cita con exactitud, palabra por palabra, el 79 % de los versículos de los evangelios. Sin embargo, Tatiano era un gnóstico encratita y omitió selectivamente todos los versículos que hacen hincapié en la humanidad de Jesús, como las genealogías. No obstante, incluso este hereje incluyó todos los versículos que muestran que Jesús es Dios.

Teófilo de Antioquía (168-181/188 d. C.) escribió una armonización o comentario sobre los evangelios, según Jerónimo, pero se ha perdido. (ANF, vol. 2, págs. 87-88

Dionisio de Alejandría (246-265 d. C.) (parcialmente) demostró que los autores de los evangelios no «discreparon ni se contradijeron entre sí» y ofreció una buena y bastante completa armonía de los evangelios tras la resurrección en su Carta 5 —dirigida al obispo Basílides, canon 1—, Padres ante-nicenos, vol. 6, págs. 94-95.

Ammonio de Alejandría elaboró una armonía de los evangelios a principios del siglo III. Utilizó a Mateo como referencia y mostró cómo se comparaban los demás evangelios. Véase «Padres nicenos y postnicenos», segunda serie, vol. 1, págs. 38-39, y vol. 6, pág. 69.

Juvenco (329 d. C.) compuso un poema épico sobre los evangelios, armonizando gran parte de ellos.

Eusebio de Cesarea (313-339/340 d. C.) elaboró una armonización más fácil de leer, ya que dispuso las columnas una al lado de la otra. Sin embargo, en «Padres de Nicea y Postniceos», segunda serie, vol. 6, pág. 69, se señala que adolecía de un defecto, ya que a menudo establecía un paralelismo donde no era necesario. Véase *Nicene and Post-Nicene Fathers*, segunda serie, vol. 1, págs. 38-39.

Agustín de Hipona (354-430 d. C.) también escribió una obra titulada «Armonía de los Evangelios». Esta se encuentra en «Padres de Nicea y posniceos», segunda serie, vol. 6, págs. 77-236.

Durante la Reforma, las siguientes figuras elaboraron armonías de los evangelios: Osiander, Jansen, Robert Stephens, Juan Calvino, Du Moulin y Chemnitz, según «Padres de Nicea y Postniceos», segunda serie, vol. 6, pág. 69.

En la época moderna, se puede encontrar una armonía de los evangelios en *The New Unger’s Bible Dictionary*, pp. 495-498.

P: Si el Evangelio de Marcos se escribió primero, los cristianos lo conocían con toda seguridad. Entonces, ¿por qué no se limitaron a copiarlo, sino que aparecieron quienes escribieron un segundo, un tercer y un cuarto evangelio?

R: Sí que copiaron a Marcos, al igual que los otros tres evangelios, por lo que creo que la pregunta es, en realidad, por qué existen otros tres evangelios. Contamos con la riqueza de no solo un punto de vista, sino cuatro, sobre Jesús. Dios inspiró no solo a un escritor, sino a cuatro, y les otorgó perspectivas y personalidades diferentes.

P: En cuanto a los evangelios, ¿por qué hay cuatro?

R: Los cuatro evangelios tienen propósitos distintos y se dirigen a públicos algo diferentes.

Mateo: según Papías, se escribió inicialmente en las lenguas de los hebreos (¿arameo?). Hace hincapié en el reino de Dios, en contraste con Juan, que se centra en cómo alcanzar la salvación. Mateo enumera numerosas profecías del Antiguo Testamento y muestra cómo la vida de Cristo era paralela a la de Israel en el Antiguo Testamento. Muchos consideran que el Evangelio de Mateo es un «león» que destaca a Cristo como Rey. Ireneo de Lyon (182-188 d. C.), en el fragmento 28, afirma que el Evangelio de Mateo se escribió para los judíos, haciendo hincapié en que Cristo descendía de David.

Marcos: Hace hincapié en las acciones de Cristo. Muchos consideran que el Evangelio de Marcos es un «buey», que destaca a Cristo como siervo.

Lucas: Es el evangelio más extenso y fue escrito por un médico y compañero de viaje de Pablo. A Lucas se le ha considerado el mayor historiador del mundo antiguo. Muchos consideran que el evangelio de Lucas es un «hombre», que hace hincapié en la humanidad de Cristo.

Juan: Quizás el Evangelio más profundo; hace menos hincapié en la vida de Cristo y más en sus afirmaciones y enseñanzas. Muchos consideran que el Evangelio de Juan es como un «águila», ya que destaca la divinidad de Cristo.

El Comentario bíblico del creyente, p. 1198, menciona que en el Antiguo Testamento se llama al Mesías «el Renuevo» en cuatro contextos: «…para David, un Renuevo justo, y reinará con sabiduría como rey…» (Jeremías 23:5, 6), «Mi siervo, el Renuevo» (Zacarías 3:8), «un hombre cuyo nombre es el Renuevo» (Zacarías 6:12) y «el Renuevo del Señor» (Isaías 4:2).

No existían más evangelios que los cristianos aceptaran de forma generalizada. Ireneo, que escribió entre los años 182 y 188 d. C., afirmó que había exactamente cuatro evangelios (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, capítulo 11.8, p. 428).

P: ¿Están los evangelios ordenados cronológicamente?

R: No. A continuación se expone lo que afirman cuatro fuentes conservadoras.

La Biblia de estudio NIV, p. 1437, afirma: «(Sin embargo, no parece que se haya seguido de forma rígida el orden cronológico en ninguno de los Evangelios)».

La Nueva Biblia de Estudio de Ginebra, en la página 1504, afirma: «Sin embargo, Mateo y Lucas no siguen a Marcos en todos los aspectos en cuanto al orden de los acontecimientos de la vida de Jesús, ni en el orden de sus enseñanzas». En la página 1698 se indica: «Aunque surgen algunas dificultades a la hora de conciliar los detalles, los elementos principales se encuentran en completa armonía».

F. F. Bruce, en *Hard Sayings of the Bible*, pp. 454-455, afirma: «…ninguno de los evangelistas pretende ofrecer una cronología rigurosa. … Para el historiador antiguo era mucho más importante que comprendamos el significado de la historia que el hecho de que la cronología sea exacta. Así, Mateo agrupa los dichos de Jesús en cinco “libros” principales por temas:… Lucas tiene otra forma de agrupar su material. … En ambos casos nos encontramos con agrupaciones temáticas, que nos ofrecen un relato ordenado, ya que organizan el material de tal forma que podamos comprenderlo mejor. En ninguno de los dos casos se nos proporciona necesariamente el contexto exacto en el que Jesús pronunció todo ese material».

En la Iglesia primitiva, la *Historia Eclesiástica* de Eusebio (318 d. C.), libro 3, cap. 39, págs. 170-173, recoge las palabras de Papías, discípulo del apóstol Juan, quien dijo: «Marcos, que era el intérprete de Pedro, escribió con precisión todo lo que recordaba, ya fueran dichos o hechos de Cristo, pero no en orden. Pues él no fue ni oyente ni compañero del Señor; pero posteriormente, como he dicho, acompañó a Pedro, quien adaptaba su enseñanza según lo exigía la necesidad, no como si estuviera realizando una recopilación de los oráculos del Señor. Así pues, Marcos no cometió ningún error al escribir de este modo algunas cosas tal y como las recordaba; pues se concentró únicamente en esto: no omitir nada de lo que había oído, ni incluir ninguna afirmación falsa entre ellas» (extraído de *The New Bible Dictionary*, 1962, p. 782)

Los autores daban por sentado que los lectores leerían el libro completo varias veces. Por ejemplo, en Juan 11:2 se menciona que fue María quien ungió a Jesús con aceite perfumado. Sin embargo, el relato de cómo María ungió a Jesús con aceite perfumado no se narra hasta Juan 12:1-3. En Mateo 10:4 se menciona a «Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús», y Judas aún no había traicionado a Jesús.

P: ¿Qué son los «Evangelios sinópticos»? ¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre ellos? ¿Existe alguna prueba de que se citaran entre sí?

R: Los «evangelios sinópticos» es simplemente el nombre con el que se conoce a Mateo, Marcos y Lucas (no a Juan). Si Marcos fuera el primero en escribirse, no habría citado a los demás. Es posible que Mateo y Lucas hubieran citado a Marcos y que uno hubiera citado al otro, pero, por otra parte, también podría tratarse de lo que ellos mismos recordaban o de lo que habían oído de otros. Juan, que probablemente fue el último en escribirse, parece centrarse en lo que los demás no mencionaron.

Muchos estudiosos consideran que Mateo utilizó conscientemente el evangelio de Marcos al escribir; el 93 % de Marcos se encuentra en Mateo y Lucas. Hay 200 versículos que aparecen en Mateo y Lucas, pero no en Marcos. Muchos han conjeturado la existencia de un documento hipotético, denominado «Q», para explicar estos 200 versículos. Sin embargo, no hay pruebas de que «Q» haya existido jamás, al menos en forma escrita. Lo que algunos consideran «Q» podría ser la enseñanza oral común de la Iglesia, así como las conversaciones entre Mateo y Lucas, el compañero de Pablo. También existen algunas similitudes en cuanto al énfasis entre Mateo y los escritos del importante fariseo judío Johanan ben Zakkai, que vivió entre el año 30 a. C. y el 90 d. C. Johanan hacía hincapié en la misericordia y en ayudar a los demás más que en los sacrificios y la pureza. Ambos consideraban que los gentiles tenían un lugar en el reino de Dios y escribieron sobre el juicio futuro.

P: ¿Por qué son tan similares los tres Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas)?

R: Existen cuatro puntos de vista, y los tres primeros pueden ser complementarios.

1. Similitud de propósito: Los tres primeros evangelios son muy paralelos entre sí y se escribieron para ofrecer una «sinopsis» de la vida de Cristo. El Evangelio de Juan, que se escribió más tarde, tal vez daba por sentado que los lectores ya conocían los otros evangelios. Se afirma que el Evangelio de Juan se escribió para que la gente creyera en Jesús y tuviera vida en su nombre, tal y como dice Juan 20:30-31.

2. Vínculo verbal: Marcos era compañero de Pedro, y Lucas viajó con Pablo. Marcos se encontraba en Roma, según 1 Pedro 5:13. Es probable que Lucas y Marcos estuvieran en Roma al mismo tiempo y, como señaló alguien, «probablemente no se pasaran todo el tiempo hablando del tiempo». Aunque no sabemos a todos los lugares a los que viajó Mateo, esta interpretación sostiene que las similitudes se deben a la comunicación verbal entre los autores. La obra *Hard Sayings of the Bible*, p. 454, también aborda un vínculo común entre Mateo y Lucas, afirmando que dicho vínculo probablemente fue verbal.

3. Vínculo escrito con Marcos: La *New Geneva Study Bible* (p. 1504) afirma: «Los Evangelios no se limitan a presentar un calendario de las actividades de Jesús. Tampoco son biografías modernas y técnicas que sigan métodos desconocidos en su época».

4. «Q»: Una cuarta opinión, que sostienen muchos eruditos liberales, es que existió un libro, ahora perdido, al que denominan «Q», que contenía el material común a Mateo y Lucas, pero no a Marcos.

P: ¿Qué es la fuente «Q»? ¿Dónde se encuentra actualmente? ¿En qué idioma existe?

R: «Q» es el nombre que se da a los versículos que son comunes a Mateo y Lucas, pero no a Marcos ni a Juan. No tenemos pruebas de que haya existido jamás. Por otra parte, se puede considerar que este «Q» no tiene por qué ser un único escrito, sino múltiples fuentes. Y estas fuentes no fueron todas necesariamente consignadas por escrito. En otras palabras, lo que algunos denominan el «documento Q» (en singular) podría ser, de hecho, enseñanzas —incluidas las verbales— de los apóstoles y otros seguidores.

P: ¿Contienen los evangelios exactamente y realmente lo que el Señor Jesús dijo o hizo?

R: Los evangelios resumen y parafrasean. Por ejemplo, en el Sermón de la Montaña, en Mateo 5-7, es probable que Jesús dispusiera de un largo periodo de tiempo para predicar. Sin embargo, se puede leer en menos de quince minutos. Por supuesto, es probable que Jesús repitiera algunas cosas en sermones posteriores, pero el autor del evangelio no las repitió en cada ocasión. No obstante, para los cristianos lo importante es el mensaje y el significado que Jesús enseñó, no las sílabas y palabras concretas.

P: ¿En qué «conjunto de dichos de Jesús» se dice que se basaron los evangelistas al escribir sus evangelios?

R: El Nuevo Testamento no menciona ningún «conjunto de dichos». Quizás se refiera a lo que escribió Lucas. Juan también escribió dos pasajes que podrían considerarse marginalmente relevantes.

Lucas 1:1-4 «Muchos han intentado redactar un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, tal y como nos fueron transmitidos por los primeros testigos oculares y servidores de la Palabra. Por eso, tras haber investigado minuciosamente todo desde el principio, me ha parecido bien también a mí escribir un relato ordenado para usted, excelentísimo Teófilo, a fin de que conozca la certeza de las cosas que se le han enseñado».

Juan 20:30-31 «Jesús realizó muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, al creer, tengan vida en su nombre».

1 Juan 1:1-4 «Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y tocado con nuestras propias manos: esto es la Palabra de vida. Y esta es la vida que se reveló; la hemos visto y hemos dado testimonio de ella, y les anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos reveló. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y esta comunión nuestra es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo».

P: Mi profesor me ha permitido realizar una presentación de 75 minutos sobre el «Jesús histórico». Durante mi investigación, me he encontrado con un par de argumentos que no sé muy bien cómo abordar, ¡y me preguntaba si usted podría aportar alguna idea!

1) No sabemos si los manuscritos originales se escribieron en griego, ya que los documentos más antiguos datan [supuestamente] de unos doscientos años d. C. Podrían haber sido traducidos de algún otro idioma, lo que podría haber dado lugar a errores.

2) Es posible que Jesús no hablara griego. Eso significaría que los autores (o traductores) del Nuevo Testamento tuvieron que interpretar sus palabras a su manera y, a continuación, traducirlas (no necesariamente de forma correcta).

¿Existe alguna información sobre la helenización de Palestina en la época de Jesús que pueda indicar que los autores del Nuevo Testamento escribieron realmente en griego? Es muy probable que Jesús hablara arameo, así que, ¿cómo explicaría usted la infalibilidad de lo que se dice que él afirmó? Si los autores escribieron en arameo, o en algún otro idioma, ¿cómo podemos demostrar (o al menos probar más allá de toda duda razonable) que se ha traducido y transmitido
con precisión a lo largo de los siglos?

Si conoce alguna fuente que pudiera recomendarme, le estaría muy agradecido. O si ya ha reflexionado sobre este tema, me encantaría conocer sus conclusiones. Creo en la soberanía de Dios y en su capacidad para proteger su Palabra, pero cualquier explicación sobre cómo lo ha hecho me sería de gran ayuda.

R: Parece que aquí hay cuatro cuestiones básicas:
1. Lo que dijo Jesús

2. En qué se escribieron los Evangelios

3. El testimonio de la fiabilidad de los Evangelios

4. El registro infalible de las enseñanzas de Jesús

1. Lo que dijo Jesús

Sabemos que Jesús hablaba arameo, ya que pronunció algunas frases en este idioma (Mateo 5:22, etc.). Cuando Jesús dijo en la cruz: «Eloi, Eloi, ¿Lama Sabathchani?», algunos pensaron que estaba llamando a Elías porque no conocían el arameo, aunque todos los romanos habrían sabido griego y latín. En la zona donde creció Jesús, mucha gente hablaba hebreo, arameo y griego. Por ejemplo, justo al norte y al este del mar de Galilea se hablaba exclusivamente griego. Por eso Pilato mandó escribir el letrero sobre la cabeza de Jesús en tres idiomas.

Además, en aquella época, varios judíos tenían nombres tanto judíos como griegos o romanos. Aparte de Simón Pedro, estaban José Barsabás y Judas Barsabás en Hechos 15:22; Jesús, llamado Justo, en Colosenses 4:11; José, llamado Bernabé, en Hechos 4:36; y Juan Marcos, en Hechos 12:12.

2. En qué idiomas se escribieron los Evangelios

En cuanto a los evangelios, contamos con el testimonio de Papías, un discípulo del apóstol Juan. Según lo que ha conservado el historiador eclesiástico Eusebio, Papías afirmó que el Evangelio de Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (hebreo o arameo). Los primeros cristianos hablaban predominantemente griego, aunque los conversos del judaísmo también hablaban hebreo y arameo.

3. Testimonio de la fiabilidad de los Evangelios

He oído a varias personas afirmar que el Nuevo Testamento completo (o casi completo) más antiguo del que disponemos data de alrededor del año 350 d. C. Sin embargo, eso no viene al caso. Contamos con la gran mayoría de todos los versículos de los evangelios conservados desde mucho antes. Por ejemplo, hasta el año 200 d. C. se han conservado manuscritos que contienen el 71 % de los versículos de Lucas (818 de un total de 1151 versículos). Son los siguientes: Lucas 1:58-59; 1:52-2:1; 2:6-7; 3:8-4:2; 4:29-32; 4:34-5:10; 5:30-7:32; 7:35-39, 41-43; 7:46-9:2; 9:4-17:15; 17:19-18:18; 22:4-24:53.

En cuanto al Evangelio de Juan, el manuscrito más antiguo del que disponemos hoy en día es el p52, que data de entre los años 100 y 150 d. C. Otros manuscritos antiguos datan hasta el año 200 d. C. (p45, p66, p75, p90). Estos manuscritos, junto con el p52, contienen 855 de los 878 versículos de Juan (el 97 %). Entre ellos se incluyen los versículos 1:1-14:30; 15:2-26; 16:2-4, 6-7, 10-33; 17:1-20:20; 20:22, 23, 25-31; 21:1-9, 12, 17.

No olvide los escritos de la Iglesia primitiva y otros textos. Los escritos cristianos no bíblicos más antiguos de los que disponemos son la Primera Carta de Clemente (a los Corintios), de los años 96-98 d. C., que cita ampliamente la Epístola a los Hebreos, además de otros libros, y El Pastor de Hermas, de alrededor de los años 115-155 d. C. El Diatessaron es una armonización palabra por palabra de aproximadamente el 79 % de los versículos de los evangelios, escrita por el gnóstico encratita Tatiano hacia el año 172 d. C.

4. El registro infalible de las enseñanzas de Jesús

Los originales no eran más que paráfrasis de las enseñanzas de Jesús. Cuando Jesús enseñaba a la multitud durante horas y podemos leer sus palabras en cinco párrafos, es obvio que no se trataba de una transcripción palabra por palabra. La doctrina cristiana de la infalibilidad consta de cinco partes básicas:
1. La Biblia, en los manuscritos originales, es correcta en todo lo que afirma.

2. Debemos comprender el contexto; la poesía es poesía, la narrativa es narrativa, podemos entender las metáforas y las expresiones del lenguaje, etc.
3. Dios era libre de «utilizar sus propias plumas» al escribir la Biblia, y esas plumas eran las personas que escribían las palabras. Por lo tanto, los distintos libros, escritos por distintos autores humanos, tienen estilos diferentes, y eso está bien; la verdad de Dios resplandece a través de todos ellos.

4. Es el significado lo que se escribió sin error, no necesariamente cada palabra.

5. Los manuscritos bíblicos que se conservan hoy en día presentan algunas variaciones y errores, pero la palabra de Dios se ha conservado sin errores significativos que alteren la doctrina, la fe o la práctica cristianas.
Para más información, consulte http://www.biblequery.org/NewTestamentManuscripts.html.

P: ¿Había muchos judíos en Galilea?

R: La región de Galilea mide aproximadamente 70 por 40 millas, o 113 por 64 kilómetros. En la época de los macabeos, en el año 164 a. C., la población de Galilea era tan reducida que toda ella pudo ser trasladada a Judea en busca de protección. En la época de Jesús, la población era mucho mayor; Josefo, en «Vida», 235, 45, y en «Guerras de los judíos», libro 3, secciones 41-43, afirma que Galilea contaba con 204 ciudades y pueblos, con al menos 15 000 habitantes cada uno. Sin embargo, la población incluía a muchos no judíos que los seléucidas habían reasentado en Galilea, así como a no judíos de habla griega que habían decidido trasladarse allí.

P: El escéptico Bart Ehrman escribe: «Disponemos de cierta información sobre lo que significaba ser un campesino de clase baja en las zonas rurales de Palestina en el siglo I. Una de las cosas que ello implicaba es que, con toda seguridad, se era analfabeto. El propio Jesús constituía una gran excepción, ya que, evidentemente, sabía leer (Lucas 4:16-20), pero no hay nada que indique que supiera escribir… ¿Cuántos sabían leer? El analfabetismo estaba muy extendido por todo el Imperio Romano. En el mejor de los casos, tal vez el 10 % de la población tenía un nivel básico de alfabetización. Y ese 10 % correspondería a las clases ociosas… Nada en los Evangelios ni en los Hechos indica que los seguidores de Jesús supieran leer, y mucho menos escribir. De hecho, hay un relato en los Hechos en el que se dice que Pedro y Juan eran «analfabetos» (Hechos 4:13), la palabra antigua para referirse a los que no sabían leer ni escribir.» (Jesus, Interrupted, págs. 105-106). Esto también es similar a lo que se expone en Lost Christianities, de Ehrman, pág. 203.

R: El porcentaje de personas en el Imperio Romano (España, Britania, Germania, etc.) que no sabían leer es irrelevante; lo que importa es el porcentaje de personas cultas entre los judíos de Judea y Galilea. Los judíos tenían un nivel de instrucción mucho más elevado que la mayoría de los demás pueblos del Imperio Romano. A nadie le parecía extraño que Zacarías, padre de Juan el Bautista, supiera escribir. El hecho de que el Sanedrín acusara a Pedro y a Juan de ser incultos no significa que fuera así, ni que no supieran escribir en absoluto.

Deuteronomio 6:9 ordena a los israelitas que escriban las leyes en los postes de sus casas y en sus puertas. ¿Acaso los escépticos piensan que casi ninguno de los judíos obedecía su propia ley?

Como nota al margen, en Deir ‘Alla, en el valle del Jordán, los arqueólogos encontraron el ejercicio de escritura de un escolar en el que se mencionaba tres veces a Balaam, hijo de Beor. Este hallazgo fue datado por radiocarbono en el 800/760 a. C.

P: ¿Qué significa la palabra inglesa «sinóptico»?

R: El Wycliffe Bible Dictionary, en la página 723, afirma: «“sinóptico” proviene del griego syn (junto con) y opsis (una visión, una perspectiva)», al igual que la NIV Study Bible, en la página 1437. Del mismo modo, el New International Dictionary of the Bible, en la página 399, indica que la palabra griega synoptikos significa «ver el todo en su conjunto, tener una visión global».

En contraste con esto, la escéptica *Guía de Asimov a la Biblia*, en la página 770, afirma que la palabra «sinóptico» proviene de la palabra griega que significa «un solo ojo», ya que cada uno de los tres Evangelios sinópticos narra la historia de Jesús desde su propio punto de vista. Quizás confundió «syn/sun» con «mono», que significa «uno».

La Concordancia de Strong para «sun» (4862) indica: «preposición primaria que denota unión; con o junto a (pero mucho más estrecha que 3326 o 3844), es decir, por asociación, compañía, proceso, semejanza, posesión, instrumentalidad, adición, etc.» —junto a, con—. En composición, tiene aplicaciones similares, entre ellas la «integridad».

P: ¿Cuál de los cuatro evangelios se escribió primero?

R: La opinión más extendida entre los cristianos es que fue el de Marcos, aunque hay eruditos bíblicos de prestigio que creen que fue el de Mateo o el de Lucas. El «Bible Knowledge Commentary: New Testament», p. 98, afirma: «Parece que cierta dependencia literaria es la única forma de explicar adecuadamente la estrecha relación entre los Evangelios sinópticos. La teoría de la prioridad de Marcos, aunque no está exenta de problemas, es la que mejor explica el esquema básico de los acontecimientos y las similitudes detalladas entre los Evangelios sinópticos. Las diferencias se deben probablemente a una combinación de tradiciones orales y escritas que Mateo y Lucas utilizaron de forma independiente, además de Marcos».

La obra escéptica *Asimov’s Guide to the Bible*, en la página 770, afirma que Mateo figuraba en primer lugar porque se creía que era el primero, pero hoy en día se suele pensar que fue Marcos. (p. 770, p. 903) Sin embargo, Asimov, en la p. 771, también menciona que Papías escribió que Mateo se redactó originalmente en hebreo [¿arameo?]. Es posible que Mateo se escribiera primero en arameo, que Marcos lo utilizara como fuente principal al redactar su evangelio y que, posteriormente, el Evangelio de Mateo se tradujera palabra por palabra.

Como nota al margen, de los 661 versículos de Marcos (con el final más breve), 600 son similares a versículos de Mateo, 350 son similares a versículos de Lucas y solo 31 no se encuentran en ningún otro lugar.

P: ¿Qué son los evangelios apócrifos? ¿Por qué no se aceptan, si sabemos que los Padres de la Iglesia y las tradiciones eclesiásticas se basaban en ellos y los citaban, especialmente en las fiestas y prácticas rituales de la Iglesia?

R: La última parte de la propia pregunta es objetivamente incorrecta. Los Padres de la Iglesia y las tradiciones eclesiásticas no se basaban en ellos, ni los utilizaban en las fiestas y prácticas rituales de la Iglesia, a menos que la pregunta se refiera a las religiones gnósticas y no al cristianismo.

Las únicas referencias positivas son que 2 Clemente y Clemente de Alejandría mencionan el Evangelio de los egipcios, y que Clemente de Alejandría menciona el Evangelio de los hebreos. No existen otras citas cristianas prenicenias de ningún otro evangelio en sentido positivo. Sin embargo, los Padres de la Iglesia mencionaron y citaron los siguientes, afirmando que eran falsos. Ireneo se pronuncia en contra del falso Evangelio de la Verdad. Hipólito se pronuncia en contra del Evangelio de los Egipcios y del Evangelio de Tomás (y otras obras). Por lo tanto, no sería justo afirmar que los primeros Padres de la Iglesia «los tenían en cuenta» cuando muchos de ellos aún no se habían escrito, y se pronunciaron en contra de otros escritos heréticos.

Por último, muchos de los evangelios apócrifos no fueron ni respaldados ni rechazados por los primeros cristianos, ya que estos no se escribieron hasta siglos más tarde. Por ejemplo, el Evangelio de Nicodemo se escribió entre los años 405 y 439 d. C., y el Evangelio de la Natividad de María se escribió después del año 625 d. C.

P: ¿Qué son el «Evangelio de la Infancia», el «Evangelio de la Verdad», el «Evangelio de los Hebreos», el «Evangelio de los Ebionitas», el «Evangelio de Tomás» y el «Evangelio de Pedro»?

R: Se trata de evangelios apócrifos que diversas personas escribieron mucho tiempo después de que tuvieran lugar los hechos.

A continuación se enumeran algunos de estos evangelios y las fechas en las que fueron escritos.

Evangelio de María (siglo II o VI)

Evangelio de Pedro (180-190 d. C.)

Evangelio de Tomás. Este libro falso, obra de herejes gnósticos, fue escrito probablemente entre los años 188 y 235 d. C. Ireneo de Lyon (182-188 d. C.), a pesar de describir exhaustivamente todos los libros y herejías conocidos, no hace mención alguna de él; sin embargo, su discípulo Hipólito, que escribió entre los años 222 y 235/236 d. C., sí lo menciona.

Evangelio de Nicodemo (405-439 d. C.)

Evangelio de la Natividad de María (después del año 625 d. C.)

En el mundo musulmán existían más de 200 000 hadices sobre Mahoma. Los eruditos musulmanes consideran que la gran mayoría de ellos son falsos o, en el mejor de los casos, poco fiables. Bujari los examinó minuciosamente y solo seleccionó 7 275 como fiables.

Al igual que los drusos, los yazidíes, los alauitas y otros tienen sus propios libros, los gnósticos también contaban con sus propias escrituras. Había al menos treinta grupos de gnósticos, por lo que disponían de numerosos libros que consideraban escrituras sagradas. El Evangelio de la Verdad, el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Pedro eran algunos de ellos.

No existía ningún libro titulado «El Evangelio de los ebionitas». Los ebionitas, considerados heréticos, que afirmaban que Jesús era Hijo de Dios únicamente a título honorífico y por respeto, contaban con las Homilías Clementinas, los Reconocimientos de Clemente y algunos otros libros.

P: En los Evangelios, ¿cuáles son las profecías mesiánicas?

R: Son profecías que Dios reveló para que su pueblo pudiera reconocer claramente al Mesías. A continuación se enumeran muchas de ellas.

¿Quién será el Mesías?

De la tribu de Judá (Génesis 49:10; Mateo 1:2; Lucas 3:23, 33; Hebreos 7:14).

De Isai (Isaías 11:1; Mateo 1:6; Lucas 3:23, 32).

Descendiente de David (Jeremías 23:5; Lucas 3:31; Mateo 1:1; 9:27; Marcos 10:47-48; Juan 7:42; Hechos 13:22-23; Apocalipsis 22:16). Muchos Talmud judíos afirman que el Mesías procederá del linaje de David.

Un sacerdote según el orden de Melquisedec (Salmo 110:4; Hebreos 5:6).

Hijo de Dios (Salmo 2:7; Mateo 3:17; 16:16-17; 27:54; Marcos 9:7; Lucas 9:35; Juan 1:34; Hechos 13:33; Hebreos 5:5).

El Señor dijo a mi Señor (Salmo 110:1; Mateo 22:43-45; Marcos 12:36-37; Lucas 2:11; 20:42-44). El Midrash Tehilim, Comentario sobre los Salmos (200-500 d. C.), reconoce el Salmo 110 como mesiánico

Llamado «Dios con nosotros» (Isaías 7:14; Mateo 1:23; Lucas 7:16; ~Juan 20:28).

El niño es llamado Dios Poderoso, Príncipe de la Paz, etc. (Isaías 9:6). Esto es mesiánico según el Midrash yemení 349-350 y el Pereq Shalom, p. 101

La descendencia de la mujer aplastará la cabeza de Satanás (Génesis 3:15). Esto es mesiánico según el Targum Pseudo-Jonatán

Nacido de una virgen (cumplimiento doble) (Isaías 7:14; Mateo 1:18, 25; Lucas 1:26-35). Virgen según la Septuaginta

¿Dónde estará el Mesías?

Nacerá en Belén, en Judá (Miqueas 5:2; Mateo 2:1, 5-8; Juan 7:42; Lucas 2:4-7). El Targum Isaías afirma que se trata de una profecía mesiánica.

Ejercerá su ministerio en Galilea (Isaías 9:1-2; Mateo 4:12-16; Marcos 1:14; Lucas 4:31; Juan 4:43).

Entrará en el Templo de Jerusalén (Malaquías 3:1; Mateo 21:12; Marcos 11:15)

¿Cuándo vendrá el Mesías?

El cetro no se apartará (Génesis 49:10; Lucas 3:23, 33). Esto es mesiánico según los Talmuds babilónico y de Jerusalén, el Targum de Jonatán, el Pseudo-Targum de Jonatán, el Targum de Onkelos, el Comentario de los Rollos del Mar Muerto y el Targum arameo. Los judíos perdieron el derecho a ejecutar a personas en el año 11 d. C., según el Talmud babilónico, capítulo 4 del Sanedrín.

Israel permanecerá abandonado hasta que venga el Mesías (Miqueas 5:3).

Antes de que el Templo fuera destruido (70 d. C.) (Malaquías 3:1).

Tras la llegada de un precursor (Isaías 40:3; Mateo 3:1-3; 11:10; Lucas 1:17; Juan 1:23).

Asesinado en el año 32/33 d. C. (Daniel 9:20-27 + Nehemías 2:1-10 (445/444 a. C.)). Esto es mesiánico según Maimónides en *Igeret Teiman*, y según el rabino Moisés Abraham Levi en *El Mesías de los Targúmenes, los Talmuds y los escritores rabínicos*.

¿Qué hará el Mesías?

Ministerio de milagros (Isaías 35:5, 6a; Mateo 9:6-7, 22, 32-35; 11:4-6; 12:13; Juan 5:5-9; 9:6-11, etc.)

Llevó nuestras enfermedades (Isaías 53:4; Mateo 8:17; Marcos 2:10-12; Lucas 5:13; Juan 5:5-9).

Enseñó mediante parábolas (Salmo 78:2; Mateo 13:34).

Entrará como rey montado en un asno (Zacarías 9:9; Marcos 11:2-10; Lucas 19:35-37; Mateo 21:5-9; Juan 12:15).

De piedra de tropiezo a piedra angular (Salmo 118:22-23; Isaías 8:14-15; 28:16; Mateo 21:42; Marcos 12:10-11; 1 Pedro 2:6-8; Hechos 4:11).

No abandonado a la muerte (Salmo 16:8-11; 30:3; Hechos 2:31; 13:33; Marcos 16:6; Mateo 28:6; Lucas 24:46).

Celo por la casa de su Padre (Salmo 69:9; Juan 2:17).

El Espíritu del Señor reposará sobre Él (Isaías 11:2; Mateo 3:16; Marcos 1:10-11; Lucas 4:15-21, 32; Juan 1:32). Esto es mesiánico según el Targum de Isaías y el Talmud babilónico

Mateo muestra que la vida de Cristo es paralela a la del pueblo israelita (Jeremías 31:15 y Mateo 2:18; Oseas 11:1 y Mateo 2:15; Isaías 9:1, 2 y Mateo 4:15-16; etc.).

Reacciones del pueblo

Odiado sin motivo (Salmo 35:19; 69:4; Isaías 49:7; Juan 15:25).

Algunos tramaron la ruina de Jesús (Salmo 38:12; Marcos 11:18).

Traicionado por un amigo (Salmo 41:9; Mateo 10:4; 26:48-50; Marcos 14:43-44; Lucas 22:47-48; Juan 18:3, 5).

Rechazado por su propio pueblo (Isaías 53:3-4; Salmo 69:8; Juan 1:11; 7:5; Mateo 21:42-44).

Le dieron hiel para beber (Salmo 69:21; Mateo 27:48).

Incluso sus amigos se mantuvieron a distancia (Salmo 38:11; Mateo 27:55; Marcos 15:40; Lucas 23:49).

Tras el golpe al pastor, las ovejas se dispersaron (Zacarías 13:7; Marcos 14:27, 50; Mateo 26:31).

Rechazado por el gobierno (Salmo 2:1-2; Hechos 4:25-28).

¿Cómo morirá el Mesías?

Vendido por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12-13; Mateo 26:15).

Arrojó, y no depositó, las monedas en el templo (Zacarías 11:13b; Mateo 27:5a).

Dinero para un alfarero (Zacarías 11:13; Mateo 27:7).

Le fue arrebatado injustamente (Isaías 53:7-8; Mateo 26:60; Marcos 14:55; Lucas 23:4).

Testigos falsos (Salmo 35:11; Mateo 26:60).

Silencio ante sus acusadores (Salmo 38:13-14; Isaías 53:7; Mateo 27:12).

Preguntó por qué Dios le había abandonado (Salmo 22:1; Mateo 27:46; Marcos 15:34).

Se burlaron de Él (Salmo 22:7, 8; Mateo 27:31, 39; Marcos 15:31-32).

Corazón como cera (Salmo 22:14b; Juan 19:34).

Traspasado por nosotros (Salmo 22:16; Isaías 53:5; Zacarías 12:10; Mateo 27:26; Juan 19:34).

La gente lo miraba fijamente (Salmo 22:17; Lucas 23:35).

Echaron suertes sobre sus vestiduras (Salmo 22:18; Marcos 15:24; Lucas 23:34; Juan 19:23, 24).

No se le rompió ningún hueso (Salmo 22:17; Salmo 34:20; Juan 19:33).

Le golpearon y le escupieron (Isaías 50:6; Miqueas 5:1; Mateo 26:67; Lucas 22:63).

Muerto junto a los transgresores (Isaías 53:12; Mateo 27:38; Marcos 15:27).

Intercedió por los transgresores (Isaías 53:12b; Lucas 23:34).

Fue sepultado en la tumba de un hombre rico (Isaías 53:9; Mateo 27:57-60).

Llevó nuestros pecados como ofrenda expiatoria (Isaías 53:5, 6, 10-12; Juan 1:29; 1 Corintios 15:3; 1 Juan 2:2; 4:10).

Jesús murió con un salmo en los labios (Salmo 31:5; Lucas 23:46).

P: En Mt 2:1, 5-8; Lc 2:4-7; Jn 7:42, ¿qué significa el nombre «Belén»?

R: Belén significa «casa del pan», según el Diccionario Bíblico Wycliffe, p. 225.

Belén, en Judea, es una ciudad muy antigua que ya existía antes de la llegada de los israelitas. Génesis 35:19 dice: «Así murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata» (es decir, Belén, en Judea). Génesis 48:7 dice algo similar. Por lo tanto, Belén se llamaba originalmente Efrata, y por eso en Miqueas 5:2 se hace referencia a la ciudad como «Belén de Efrata».

Las cartas de Amarna, escritas por los cananeos a Egipto poco después del año 1400 a. C., durante la época de Josué, mencionan que «Bit-Lahmi» se había pasado al pueblo de los «Apiru», según el Diccionario Wycliffe de Arqueología Bíblica, p. 142, y el Diccionario Bíblico Wycliffe, p. 225, que hace referencia a ANET, p. 489.

Por cierto, también existe una segunda ciudad, situada al norte, llamada Belén, en el territorio de Zabulón, según Josué 19:15.

P: Un escéptico, Bart Ehrman, afirma: «En Mateo y Lucas no hay indicios de que Jesús existiera antes de su nacimiento» (Jesus, Interrupted, p. 75; también en Jesus, Interrupted, p. 103).

R: Miqueas 5:2, que Mateo cita en 2:6, dice que los orígenes del Mesías «son desde la antigüedad» en el texto masorético, o «desde el principio, incluso desde la eternidad» en la traducción griega de la Septuaginta. En Mateo, los escribas omiten algunas partes, incluida la referencia a «desde la antigüedad», pero casi cualquier rabino judío reconocería el resto de este versículo.

En Mateo 23:37 y Lucas 13:34, Jesús dice: «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, pero no quisiste!». Esto se dijo tan solo unos días después de la entrada triunfal, cuando Jerusalén salió a recibir a Jesús. Así pues, ¿en qué momento del ministerio terrenal de Jesús, anterior a ese momento, se le dio a Jerusalén la oportunidad de reunirse bajo el amparo de Jesús? Por supuesto, la respuesta es nunca. Mateo y Lucas (y Jesús) debían de estar pensando en la época en que Jesús existía antes de nacer, cuando fueron asesinados los profetas que Jesús había enviado a Jerusalén.

P: El escéptico Bart Ehrman afirma: «Sin embargo, resulta llamativo que, en el Evangelio de Marcos, Jesús nunca se refiera a sí mismo como un ser divino, como alguien que preexistía, como alguien que fuera, en cualquier sentido, igual a Dios. En Marcos, él no es Dios y no afirma serlo». *Jesús, interrumpido*, p. 79

R: Marcos 2:5-12 (así como Mateo 9:2-6 y Lucas 5:20-23) afirma que solo Dios puede perdonar los pecados; sin embargo, Jesús perdonó los pecados del paralítico. Cuando se acusó a Jesús de hacer lo que solo Dios puede hacer, Jesús no dijo que se limitara a pronunciar el perdón de Dios, ni negó esa suposición. En cambio, dijo y demostró que Él mismo tenía el poder de perdonar los pecados.

P: Sobre Mt 12,30 y Mc 9,40, el escéptico Bart Ehrman escribe: «En Mateo, Jesús declara: “Quien no está conmigo, está contra mí”. En Marcos, dice: “Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor”. ¿Dijo ambas cosas? ¿Podría haber querido decir ambas cosas? ¿Cómo pueden ser ciertas ambas cosas a la vez? ¿O es posible que uno de los evangelistas haya invertido el orden de las cosas?». *Jesús, interrumpido*, p. 41

R: Sinceramente, no entiendo en absoluto cómo Ehrman puede considerar esto una contradicción. Por supuesto que ambas cosas pueden ser ciertas. Por supuesto que Jesús puede decir cosas diferentes, pero complementarias, en situaciones distintas y en días diferentes sin contradecirse a sí mismo. En Mateo 12:22-37 (que se corresponde con Marcos 3:20-29), esto ocurre cuando le traen a Jesús a un hombre poseído por un demonio. Mucho más tarde, en una ocasión totalmente diferente, en Marcos 9:38-41, le informan a Jesús de que hay alguien más expulsando demonios. Quizás Ehrman pensó de algún modo que era contradictorio que, si alguien estaba en contra de Jesús, también pudiera estar en contra de sus seguidores, o viceversa. Pero Jesús predijo en Juan 16:3 que sus seguidores serían perseguidos y asesinados porque los perseguidores no conocen al Padre ni a Jesús. Jesús afirmó en Juan 15:18-21: «Si el mundo les odia, sepan que a mí me odió primero. Si fueran del mundo, el mundo les amaría como a los suyos. En cambio, el mundo les odia porque no son del mundo, sino que yo les he elegido del mundo. Recuerden la palabra que les dije: “Ningún siervo es mayor que su señor”. Si a mí me persiguieron, también a ustedes les perseguirán; si guardaron mi palabra, también guardarán la suya. Pero les tratarán así por causa de mi nombre». (BSB) Jesús se identificó estrechamente con sus seguidores en Mateo 25:34-46, en la parábola de las ovejas y las cabras. En Juan 15:1-8, Jesús dice que estamos en él, así como los sarmientos están unidos a la vid.

P: En Jn 2:19, ¿por qué, según el Evangelio de Juan, dijo Jesús: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré de nuevo», cuando en Mt 26:61b y Mc 14:58 se afirma [supuestamente] que era falso que Jesús dijera eso, tal y como sostiene la escéptica *Guía de Asimov a la Biblia*, p. 976?

R: Jesús sí lo dijo en Juan 2:19, y ni Mateo 26:61b ni Marcos 14:58 afirman que fuera falso que Jesús lo dijera. Estos pasajes relatan que los acusadores de Jesús recordaban aquello y lo utilizaron para acusarlo. Pero Asimov simplemente se inventa que ellos afirmaron que era falso.

P: En Mt 17,1-9 y Mc 9,2-9, da la impresión de que Jesús subió a la alta montaña con el propósito de ser transfigurado, mientras que en Lucas encontramos que Jesús subió a la montaña para orar, y la transfiguración tiene lugar mientras oraba (Lc 9,28-36). ¿Cuál es la explicación a esto?

R: Hay dos puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

a) En realidad, no solo Lucas, sino tampoco Mateo ni Marcos, mencionan que Jesús subiera a la montaña para ser transfigurado. Ninguno de ellos se pronuncia ni siquiera sobre si Jesús sabía de antemano que iba a ser transfigurado.

b) En segundo lugar, ¡la oración no es un ritual! La oración es comunicación con Dios en el cielo. Jesús oró a Dios Padre, y no puedo imaginar que Jesús se transfigurara sin decirle nada a Dios Padre.

P: En Mt 17,12 y Mc 9,11-13, ¿cómo cumplió Juan el Bautista la profecía de Elías? ¿Era él la reencarnación de Elías?

R: No. En la primera venida de Jesús, Juan tenía el propósito y la misión de Elías. Por supuesto, el propio Elías (no Juan) apareció brevemente durante la transfiguración. Muchos piensan que Elías será uno de los dos testigos justo antes de la séptima trompeta, en Apocalipsis 11:3-12.

El primer autor del que se tiene constancia que abordó este versículo es Justino Mártir (h. 138-165 d. C.), quien señaló que el concepto de que alguien posea el espíritu de otro no es exclusivo de Elías y Juan el Bautista. Dios prometió que Josué tendría el espíritu de Moisés. (Diálogo con Trifón el judío, cap. 49, p. 220). Asimismo, Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías en 2 Reyes 2:9-10.

P: En Juan 7:1, ¿por qué Jesús [supuestamente] temía a la muerte, si en Lucas 12 les dijo a los discípulos que no la temieran?

R: Jesús dijo a los discípulos que no temieran a la muerte física, sino más bien a la muerte espiritual. Juan 7:1 NO dice que Jesús temiera a la muerte. No obstante, se pueden tomar precauciones sin por ello temer a la muerte. Jesús evitó ir a Judea porque los judíos de allí querían matarle. Se trataba de una precaución para su ministerio, no de un acto motivado por el miedo, ya que más tarde, cuando llegó su hora, Jesús sí fue a Jerusalén, donde los judíos intentaron matarle e incluso lo consiguieron.

P: En Lc 13:23, ¿hay quienes buscan entrar y no pueden, y buscan y no encuentran en Jn 7:34, o bien quienes buscan encuentran, tal y como muestran Mt 7:7; 1 Cr 28:9; Is 55:6; Hch 10:35?

R: Algunos de los que buscan a Dios NO lo encuentran necesariamente. Dios no dice nada acerca de aquellos que no lo buscan con diligencia, o que lo buscan solo de forma parcial, según sus propios términos y no según los de Él.

P: En Mt 17,12 y Mc 9,11-13, ¿el hecho de que Jesús hablara con Moisés y Elías indica [de algún modo] que debemos rezar a los difuntos, tal y como han afirmado algunos católicos romanos?

R: No. Nadie habló con Moisés y Elías en la transfiguración, salvo Jesús. Ellos tampoco hablaron con nadie, salvo con Jesús y entre ellos. Solo Dios debe ser el objeto de nuestra adoración. Los católicos estarían de acuerdo, pero afirman que, al igual que podemos pedir ayuda y oraciones a los cristianos que viven en la tierra, también podemos pedir lo mismo a los cristianos que viven en el cielo. 2 Corintios 11:3 dice que no debemos dedicarnos a nadie más que a Cristo. Aunque orar a alguien no significa necesariamente que se le esté dedicando, muchas oraciones católicas son oraciones de devoción a María u otros santos. No hay ningún ejemplo en las Escrituras de ningún creyente que ore a nadie más que a Dios.

P: En Mc 15,25, ¿fue crucificado Jesús a la tercera hora, o seguía ante Pilato a la tercera hora, según Juan 19,14?

R: En primer lugar, lo que no es la respuesta, y después la respuesta.

Un hecho que no forma parte de la respuesta: la forma griega de escribir «tres» y «seis» solo se diferenciaba en un trazo, por lo que una hipótesis es que se tratara de un error del escriba. Sin embargo, hay una explicación más sencilla.

La respuesta: Ambas afirmaciones son ciertas, ya que los judíos y los romanos contaban las horas de forma diferente. Juan 19:14 dice que salió de ante Pilato a la sexta hora, lo que sería a las 6:00 de la mañana, ya que el día romano comenzaba a medianoche. Marcos 15:22, 25 dice que fue crucificado a la tercera hora, lo que equivaldría a las 9:00 de la mañana, ya que el día judío se contaba a partir de la salida del sol (alrededor de las 6:00 de la mañana), y la noche judía comenzaba al atardecer (alrededor de las 6:00 de la tarde). Juan también utiliza el sistema romano/griego de medir el tiempo en Juan 20:19, donde las primeras horas de la noche se consideraban parte del día anterior, mientras que los judíos consideraban que, tras la puesta del sol, comenzaba el día siguiente.

¿Cómo sabemos que los romanos contaban el día desde la medianoche hasta la medianoche? Los escritores romanos Plutarco (Moral: Cuestiones romanas 84), Plinio el Viejo (Historia natural ii.77 (188)), Aulo Gelio (iii.2) y Macrobio (Saturnalia, i.3) afirman que el día romano se extendía desde la medianoche hasta la medianoche, según A. T. Robertson en *Harmony of the Gospels*, págs. 285-286, y William Arndt en *Bible Difficulties & Seeming Contradictions*, págs. 197-199. Plinio el Viejo también señaló que otras culturas seguían un sistema diferente, y que los babilonios consideraban que el día se extendía desde el amanecer hasta el atardecer.

P: En Mt 19,16-30; Mc 10,17-31 y Lc 18,18-30, ¿cómo se concilian estos pasajes?

R: Se concilian muy bien una vez que se comprende que los evangelistas parafrasearon y no necesariamente ofrecieron citas exactas. Por ejemplo, Mateo dice: «Maestro… obtener la vida eterna… ¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno?… Solo hay Uno que es bueno», mientras que Marcos y Lucas dicen: «Buen Maestro… heredar la vida eterna… ¿Por qué me llamas bueno?… Nadie es bueno, salvo solo Dios», y así sucesivamente. Consulte la *Enciclopedia de las dificultades bíblicas*, págs. 329-332, para un análisis exhaustivo.

P: En Mt 19,28 y Lc 22,28-30, el escéptico Bart Ehrman afirma erróneamente que Jesús dijo que los doce discípulos tendrían doce tronos. ¿Qué ocurre con el discípulo Judas Iscariote? (Jesus, Interrupted, p. 159)

R: No, no hay ningún trono para Judas. En primer lugar, Lucas 22:28-30 no menciona doce tronos, sino solo doce tribus. De hecho, Mateo 19:28 NO dice que los doce discípulos se sentarán en doce tronos. Más bien, dice: «… vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel». (BSB) Así pues, dice que habrá doce tronos, pero no dice que los doce discípulos se sentarán en ellos. Más bien, Jesús solo prometió esto a «vosotros que me habéis seguido». Judas no siguió a Jesús y abandonó su lugar como discípulo tras traicionarlo, tal y como dice Hechos 1:20.

P: En Mt 26,14, un escéptico, Bart Ehrman, escribe que Judas traicionó a Jesús por el dinero, mientras que en Lucas 22,3 Judas lo hizo porque Satanás se apoderó de él. En Juan se llama a Judas «demonio», por lo que, al parecer, tenía una vena malvada. (Jesus, Interrupted, págs. 45-46)

R: Del mismo modo que ningún incendio se inicia por una sola causa, sino por tres (aire, combustible y chispa), muchas acciones también tienen múltiples causas simultáneas. Muchas cosas tienen tres causas: una causa potencial, como el agua acumulada tras una presa; una causa inmediata, como una grieta en la presa; y una causa preventiva que se eliminó, como el cese de las inspecciones de seguridad de la presa. ¿Cuál de ellas provocó que se rompiera la presa? – Las tres estuvieron implicadas. Del mismo modo, Judas ya era un ladrón antes de esto, por lo que era diabólico. A Judas se le añadió un motivo egoísta adicional: el soborno de los sacerdotes. Finalmente, vio la oportunidad tras la Última Cena. Entonces, ¿cuál fue la razón por la que Judas traicionó a Jesús? —Las tres razones estuvieron implicadas—.

P: En Mt 26, 26-28; Mc 14, 22; y Lc 22, 19, ¿por qué el pan y el vino no son el cuerpo físico de Cristo?

R: Podemos deducir que Jesús se refería al pan y al vino como símbolos de su cuerpo por dos razones.
En primer lugar, no existe ni la más mínima prueba de que la gente se postrara ante el pan y el vino, ni en la Biblia ni en la Iglesia primitiva. No debemos adorar a nada ni a nadie más que a Dios. Adoramos a Jesús, pero si el pan y el vino no son Jesús, no debemos adorar el pan y el vino.
En segundo lugar, si alguien interpretara esta metáfora en el sentido de que el pan y el vino eran o se convertían en Jesús, entonces, para ser coherentes, tendríamos que considerar también como Jesús otras metáforas sobre el cuerpo de Jesús, como la de 1 Corintios 12:27. Nosotros (la Iglesia) somos el cuerpo de Cristo. ¿Cree usted que la gente debería adorarle a usted, o adorar a la congregación a la que asiste? Si la respuesta es «ninguna de las dos cosas», ¿por qué no adoraría usted a un cristiano, creado a imagen de Dios, más que al pan y al vino, que no están hechos a imagen de Dios?
Ahora bien, por supuesto que nunca debemos adorar a otros cristianos. Pero ¿sería peor adorar a otras personas —y justificarlo con la metáfora de Cristo— que adorar el pan y el vino, y justificarlo con la metáfora de Cristo?

P: En Mt 26,49-50, ¿por qué Judas traiciona a Jesús con un beso y luego lo detienen, mientras que en Juan 18,2-9 Jesús se adelanta voluntariamente para identificarse y Judas no le da ningún beso?

R: El hecho de que no se mencione el detalle del beso en Juan 18:2-9 no prueba que no hubiera beso. Judas podría haber besado a Jesús, según Mateo 26:49; luego, los soldados se echaron atrás en Juan 18:2-9, y finalmente lo detuvieron en Mateo 26:50. Lo único de lo que se dice que ocurrió «inmediatamente» fue el beso de Judas al principio.

P: El escéptico Bart Ehrman afirma que, en Marcos, Jesús tuvo un juicio rápido en el que casi no dijo nada, mientras que en Juan tuvo un juicio largo y prolongado en el que mantuvo conversaciones prolongadas (Jesus, Interrupted, p. 43).

R: Esto resulta bastante absurdo, ya que ni Marcos ni Juan especifican cuánto duró el diálogo, y es probable que Jesús dijera más cosas de las que cualquiera de los dos recoge. No hubo uno, sino dos juicios (el judío y el romano). Marcos recogió dos frases que Jesús pronunció en el juicio judío y una frase en el juicio romano. Juan recogió cinco frases de Jesús en el juicio judío y nueve frases en el juicio romano. Pero, de nuevo, ninguno de los dos evangelistas pretende haber recogido todo lo que Jesús dijo.

P: En Mt 27,11-14, ¿por qué Jesús no responde a ninguna de las acusaciones en su audiencia ante Pilato, el gobernador, si Jn 18,33-37 [supuestamente] nos dice que Jesús respondió a todas las acusaciones en su audiencia ante Pilato?

R: Mateo 27:11 y Mateo 27:12 corresponden a momentos distintos; el versículo 11 tiene lugar ante Pilato. En Mateo 27:11-14, cuando los sumos sacerdotes y los ancianos estaban con él (en el versículo 12), Jesús no les respondió nada. Juan 18:28 dice que los judíos no querían entrar en el pretorio, por lo que en Juan 18:29 Pilato (presumiblemente con Jesús a su lado) salió a su encuentro. Juan 18:33 dice que, tras ello, Pilato entró en el pretorio y llamó a Jesús. A continuación, en Juan 18:34-37, Jesús respondió a las preguntas de Pilato.

Por cierto, Juan 18:33-37 NO dice que Jesús respondiera a todas las preguntas o acusaciones de Pilato; solo afirma que Pilato dijo: «No encuentro ningún motivo para acusarle». Es posible que Pilato le hiciera muchas preguntas, y Juan 18:33-38 solo enumera cuatro, de las cuales Jesús respondió a tres. Mateo 27:14 dice que Jesús no respondió ni una sola palabra en el momento en que los sacerdotes y los ancianos le acusaron, ni cuando Pilato le hizo una pregunta que no figura en Juan 18:33-37. Por lo tanto, Jesús no respondió a nada de lo que dijeron los sacerdotes y los ancianos, ni siquiera cuando Pilato le preguntó si estaba escuchando esas acusaciones. Posteriormente, Jesús respondió a [al menos] tres preguntas que le formuló Pilato.

P: En Mt 28, 1-8, ¿por qué las profecías demostrarían que Jesús era Dios, si Jesús fuera un extraterrestre? (De hecho, esto me lo comentó un estudiante universitario aficionado a «Star Trek» y a la Iglesia de la Cienciología).

R: Si Jesús fuera un extraterrestre, tendría que ser un ser sumamente inteligente para poder hacer que todas estas profecías se cumplieran. De hecho, en comparación con nosotros, parecería omnisciente. Jesús también tendría que ser un extraterrestre extremadamente poderoso para realizar todos los milagros que realizó, incluida la resurrección de entre los muertos. Lo consideraríamos todopoderoso. Para poder impartir a la humanidad las enseñanzas que Jesús impartió, tendría que ser moralmente muy bueno, casi perfecto. Por lo tanto, si piensa que Jesús podría ser un ser omnisciente, todopoderoso y moralmente perfecto, ajeno a este mundo, que vino a mostrarnos la verdad, ¡estoy de acuerdo!

P: En Mt 28,2; Mc 16,4 y Lc 24,2, ¿se limitó a «rodar» la piedra?

R: No. La palabra griega se traduce mejor como «lanzada» que como «apartada». Si la piedra pesara unas cuantas toneladas, se necesitaría un ángel para lanzarla lejos.

P: En los evangelios, ¿quién más, aparte de Jesús, ha afirmado ser el Mesías o Dios?

R: Las siguientes personas han hecho las siguientes afirmaciones, o bien otros han hecho las siguientes afirmaciones sobre ellas.

…Cristo regresó

Grigori Rasputín (al menos así lo afirmaron algunos)

El reverendo Jim Jones, de Jonestown (fallecido el 16 de noviembre de 1978)

El reverendo Moon, de la Iglesia de la Unificación

Jacob Katzan (1977-)

El gurú Maharah Ji, de la Misión de la Luz Divina

numerosos gurús hindúes y de la Nueva Era

…Un Mesías judío que vino por primera vez

Sabbatai Sebi/Zvi, en septiembre de 1666 d. C., se vio obligado a convertirse al islam

El rabino Schneerson de Nueva York (ya fallecido)

probablemente Teudas, en Hechos 5:36. Afirmaba ser alguien importante

…El Mahdi en las religiones chiitas

El primer califa fatimí, ‘Obaidallah/‘Ubaydullah (909-933/934 d. C.)

El imán al-Husayn bin al-Kasim al-‘Iyani (1010-1013 d. C.) (secta husayniyya zaidita)

Mirza Ghulam Ahmad (1879 d. C., Movimiento Ahmadiyya)

Bahá’u’lláh (bahá’ís) (1817-1892)

Husayn ‘Ali Nuri Bahá, medio hermano de Bahá’u’lláh

Sliman Murshad de Siria (1900-1949)

El movimiento mahdista en Sudán

y muchos otros

… Mesías zoroástricos, o Saoshyants

…Dios visible

Mahoma era venerado como Dios visible por los muhammadíes

Ali es divino según la «Ulyaniyya»/«Alaya’iyya»

‘Ali bin Abi Talib y Salim al-Farisi. Estos no afirmaron ser Dios, pero mucho después de su muerte algunas sectas alauitas los veneraron como una especie de triteísmo musulmán.

Señor Hakim (los drusos) (996-1021 d. C.)

Según la secta chiíta Rizamiyya/Muslimiyya, Dios existía en la forma de todos los profetas

P: Aparte de Jesús, ¿hay alguien más que haya realizado grandes milagros en Palestina?

R: No. Sin embargo, hay quien afirma que Onias, el «creador de círculos», del siglo I a. C., realizó un milagro. Se le conoce como el «creador de círculos» porque dibujó un círculo y le dijo a Dios que no saldría de él hasta que lloviera, y entonces llovió. He aquí la cita de Taanith 3.8 en *The New Testament Background*, p. 170: «Una vez le dijeron a Onias, el creador de círculos: “Reza para que llueva”. Él respondió: “Salgan y traigan los hornos de la Pascua para que no se ablanden [es decir, por la lluvia]”. Rezó, pero no llovió. ¿Qué hizo? Trazó un círculo, se situó en su interior y dijo ante Dios: “Oh Señor del mundo, tus hijos han vuelto sus rostros hacia mí, pues soy como un hijo de la casa ante ti. Juro por su gran nombre que no me moveré de aquí hasta que tenga piedad de sus hijos». La lluvia comenzó a caer gota a gota. Él dijo: «No he rezado por una lluvia así, sino por una lluvia que llene las cisternas, los pozos y las cavernas». Comenzó a llover con violencia. Él dijo: «No he rezado por una lluvia así, sino por una lluvia de buena voluntad, bendición y benevolencia». Entonces llovió con moderación [y continuó] hasta que los israelitas subieron desde Jerusalén al Monte del Templo a causa de la lluvia». Finalmente llovió tanto que le pidieron que rezara para que cesara la lluvia. Josefo (h. 90 d. C.) también menciona brevemente que Onías rezó para que cesara la lluvia en Antigüedades judías, libro 14, cap. 2.1, p. 290.

P: En los evangelios, ¿qué referencias extra-bíblicas hay sobre Jesús anteriores al año 200 d. C.?

R: Cabría esperar que la vida de Jesús y el cristianismo no pasaran desapercibidos, ni siquiera fuera de la Biblia. Uno de los objetivos de citar estos textos es disipar las dudas de algunos críticos escépticos, como Bertrand Russell, sobre la existencia misma de Jesús.

Cornelio Tácito (h. 55-h. 117 d. C.) fue un historiador romano que escribió sobre los acontecimientos ocurridos en Roma y Gran Bretaña entre los años 15 y 70 d. C. A juzgar por su tono despectivo, sin duda no era amigo del cristianismo. En *Anales*, 15:44, escribió: «…Pero todos los esfuerzos humanos, todos los generosos obsequios del emperador y las ofrendas a los dioses no lograron disipar la siniestra creencia de que la conflagración [el incendio de Roma] fuera resultado de una orden [del emperador]. En consecuencia, para acabar con ese rumor, Nerón atribuyó la culpa e infligió las torturas más atroces a una clase odiada por sus abominaciones, a la que el pueblo llamaba cristianos. Cristo, de quien proviene el nombre, sufrió la pena capital durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y una superstición sumamente perniciosa, así refrenada por el momento, volvió a estallar no solo en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las cosas repugnantes y vergonzosas de todas partes del mundo encuentran su centro y se popularizan. En consecuencia, se procedió primero a la detención de todos aquellos que se declararon culpables; luego, a partir de sus declaraciones, se condenó a una inmensa multitud, no tanto por el delito de incendiar la ciudad, como por su odio hacia la humanidad. A sus muertes se sumaron burlas de todo tipo. Cubiertos con pieles de bestias, fueron despedazados por los perros y perecieron, o fueron clavados en cruces, o condenados a las llamas y quemados, para servir de iluminación nocturna, una vez que la luz del día se había extinguido…».

Tácito, en el libro V de las «Historias», también describe con detalle cómo diversas legiones romanas —la V, la X, la XV, la XII y algunos hombres de la XVIII y la III— sofocaron la revuelta en Judea y destruyeron Jerusalén.

Las citas de Tácito proceden de *Los Anales* y *Las Historias* de P. Cornelio Tácito, Encyclopedia Britannica, Inc., 1952.

Mara Bar-Serapión fue un hombre sirio corriente que escribió una carta a su hijo, Serapión, en algún momento después del año 73 d. C. En ella le anima a emular a los sabios de la historia que murieron por aquello en lo que creían, como Sócrates, Pitágoras y el sabio rey que los judíos ejecutaron. Este documento se conserva en el Museo Británico, y F. F. Bruce lo menciona en *Los documentos del Nuevo Testamento: ¿son fiables?*

Josefo fue un erudito judío, nacido en el año 37/38 d. C., que escribió de forma positiva sobre Cristo. Existen dos versiones de este pasaje: la árabe del siglo X, más breve, y la latina, más extensa. En general, se considera que la versión árabe, más breve, es la más correcta. Pero, sea cual sea la versión correcta, se trata de un testimonio de la existencia y la crucifixión de Cristo. Consulte la siguiente pregunta para obtener más información al respecto.

Luciano de Samosata (también conocido como Luciano el Griego), satírico del siglo II, escribió sobre Cristo: «…el hombre que fue crucificado en Palestina por haber introducido este nuevo culto en el mundo… Además, su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos entre sí después de haber transgredido de una vez por todas al negar a los dioses griegos y al adorar al propio sofista crucificado y vivir bajo sus leyes». (La muerte de Peregrino —también conocida como La muerte de Peregrino—, 11-13) (citado de *Evidence That Demands a Verdict*, vol. 1, p. 82).

Clemente de Roma fue un obispo cristiano que escribió a la iglesia de Corinto, preguntándoles básicamente por qué no obedecían lo que Pablo había escrito 50 años antes. La carta de Clemente fue escrita entre los años 96 y 98 d. C.

Plinio el Joven fue gobernador de Bitinia y mató a muchos cristianos por su fe. En el año 112 d. C. escribió al emperador Trajano preguntándole si debía seguir matando a hombres, mujeres y niños simplemente por no adorar una estatua del emperador. Plinio dice de los cristianos: «afirmaban, sin embargo, que toda su culpa, o su error, consistía en que tenían la costumbre de reunirse un día determinado antes del amanecer, momento en el que cantaban, en versos alternos, un himno a Cristo como si fuera un dios, y se comprometían mediante un juramento solemne, no a cometer actos malvados, sino a no cometer jamás ningún fraude, robo ni adulterio, a no falsificar jamás su palabra y a no traicionar la confianza depositada en ellos cuando se les pidiera que la devolvieran. Epístolas 10.96. (citado de *Evidence that Demands a Verdict*, vol. 1, p. 83). Además de esto, Plinio también nos proporciona información sobre los esenios.

Papías fue otro obispo que fue discípulo del apóstol Juan. Escribió numerosos volúmenes, en algún momento entre los años 95 y 110 d. C. Lamentablemente, sus escritos se han perdido, salvo una breve descripción de Eusebio de Cesarea (318 d. C.). Eusebio nos cuenta que, entre otras cosas, Papías afirma que el Evangelio de Mateo se escribió primero en hebreo, que Marcos era el intérprete de Pedro y que Papías enseñaba el premilenialismo. (Eusebio era amilenialista.)

Ignacio fue discípulo del apóstol Juan. Escribió cartas a numerosas iglesias y falleció en el año 107 o 116 d. C., bajo el reinado del emperador Trajano.

Policarpo, obispo de Esmirna, fue un mártir cristiano y discípulo de Ignacio que predicó sobre Cristo. Falleció hacia el año 163 d. C.

Ireneo, obispo de Lyon (en Francia), fue discípulo de Policarpo y un mártir que vivió entre los años 120/140 y 202 d. C. Escribió una extensa obra contra las herejías de su época entre los años 182 y 188 d. C.

La Didaché (o Enseñanza de los Doce Apóstoles) fue un manual eclesiástico anónimo, de entre el 60 y el 120 d. C., aproximadamente.

Justino Mártir fue un filósofo griego que nació en el año 110 o 114 d. C. Se convirtió hacia el año 138 y, según él mismo afirma, su Primera Apología se escribió 150 años después del nacimiento de Cristo. En su Primera y Segunda Apología, así como en su Diálogo con Trifón el judío, Justino afirma que Jesús es Dios. El *Chronicon Paschale* nos indica que fue martirizado por su fe en el año 165 d. C.

Suetonio, el historiador romano y funcionario de la corte que escribió hacia el año 120 d. C., afirma: «Dado que los judíos provocaban disturbios constantes a instancias de Chrestus (otra grafía de Christus, es decir, Cristo), los expulsó de Roma». Vida de Claudio 25.4 (Citado de *Evidence that Demands a Verdict*, volumen 1, p. 83). (El intercambio de las letras «i» y «e» no era infrecuente en la traducción del griego al latín, según *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 10, p. 3).

Teófilo, obispo de Antioquía, fue el primer autor del que se tiene constancia que utilizó un término griego para referirse a la Trinidad (Tríada) en *A Autólico*, libro 2, cap. 15, p. 101. Escribió entre los años 168 y 181/188 d. C.

Clemente de Alejandría, que no debe confundirse con el anterior Clemente de Roma, vivió entre los años 193 y 217/220 d. C. Escribió extensamente, incluyendo un himno a Cristo y una obra importante titulada *Las Misceláneas*.

Hipólito escribió entre los años 225 y 235/6 d. C. y es autor de *La refutación de todas las herejías*. Hipólito fue discípulo de Ireneo.

Tatiano vivió entre los años 110 y 172 d. C. y escribió una «armonía de los evangelios», que contiene aproximadamente el 79 % de los versículos de los evangelios. Lamentablemente, más tarde abandonó la fe y se unió a los encratitas, una herejía gnóstica.

Los Talmud judíos se refieren a Jesús en varios pasajes. Véase *Evidence That Demands a Verdict*, volumen 1, págs. 85-87, donde se recogen citas del Talmud babilónico, *Tol’doth Yeshu*, *Barailu*, *The Amoa ‘Ulla’*, *Yeb. IV 3* y *Baraita*. Véase también el Tratado *Sanedrín*.

Flegón fue un escritor griego de Caria y esclavo liberado del emperador Adriano. Escribió poco después del año 137 d. C. que, en el cuarto año de la 202.ª Olimpiada [33 d. C.], se produjo «el mayor eclipse de sol» y que «se hizo de noche en la sexta hora del día [las 12:00 del mediodía], hasta el punto de que incluso aparecieron estrellas en los cielos». Hubo un gran terremoto en Bitinia, y muchas cosas se volcaron en Nicea». (The Case for Christ, p. 111). La cita completa, según The Baker Encyclopedia of Christian Apologetics, p. 384, es: «Jesús, mientras vivió, no se ayudó a sí mismo, pero resucitó tras la muerte y mostró las marcas de su castigo, y mostró cómo sus manos habían sido traspasadas por clavos» y, más adelante, «el eclipse en la época de Tiberio César, durante cuyo reinado parece que Jesús fue crucificado, y el gran terremoto que tuvo lugar entonces», ambos en Orígenes, *Contra Celso*, libro 2, cap. 33, p. 455, en *Los Padres ante-nicenos*, volumen 4, y Julio Africano, *Acontecimientos en Persia*, cap. 18, p. 136. Véase también Orígenes, *Contra Celso*, libro II, cap. 59, p. 455.

Talus fue un historiador samaritano al que hace referencia Julio Africano (que escribió entre los años 232 y 245 d. C.). Julio dice lo siguiente sobre la oscuridad que se produjo en la época de Cristo: «Talus, en el tercer libro de su Historia, denomina a esta oscuridad —a mi juicio, sin motivo alguno— un eclipse de sol». (Los Padres ante-nicenos, volumen 6, fragmento 18, p. 136). El contexto es el siguiente: Julio analiza cómo el período comprendido entre el decreto de Artajerjes y la crucifixión de Cristo cumplió lo anunciado en Daniel 9.

El historiador samaritano Talus, que no debe confundirse con el filósofo griego Tales, era bastante conocido. Las siguientes fuentes mencionan a Talus.

En «Teófilo a Autólico», cap. 29, p. 120, se menciona a Talo, así como al historiador caldeo anterior Beroso, en la p. 121.

El «Discurso exhortatorio a los griegos» del Pseudo-Justino Mártir, cap. 9, p. 277, menciona a Talo, Filón, Josefo y otros.

El *Octavio* de Minucio Félix, cap. 22, p. 186

La «Apología» de Tertuliano, cap. 19, p. 33, menciona a Talus y a Josefo.

Fragmento 18 de Julio Africano, p. 136.

El Pastor de Hermas fue una obra cristiana anónima escrita hacia los años 115-155 d. C.

Atenágoras escribió al emperador romano una defensa del cristianismo hacia el año 177 d. C.

También se sabe que Aristides de Atenas y Cuadrato escribieron apologías en defensa del cristianismo, pero solo se conservan algunos de sus escritos.

P: ¿Qué versión conservada de Josefo se acerca más a lo que escribió originalmente?

R: Hay dos pasajes en los que se refiere a Jesús. En el primero, Josefo describe la vida y el ministerio de Jesús (Antigüedades judías, libro 18, cap. 3.3), y en el segundo, lo identifica como el hermano de Santiago (Antigüedades judías, libro 20, cap. 9.1). Existen varias versiones del primer pasaje, pero analizaremos brevemente las versiones latina y árabe. La versión latina, que se muestra aquí, y la árabe del siglo X son esencialmente iguales, salvo que la árabe es más breve porque no incluye las partes subrayadas...». La versión más breve es probablemente la más correcta. En primer lugar, expondremos las diferencias; a continuación, las pruebas que respaldan tres puntos de vista; y, por último, la conclusión de diversos estudiosos.

Las diferencias:

La versión latina más extensa incluye las partes subrayadas, mientras que la versión árabe del siglo X no las incluye.

«Por aquel tiempo vivió Jesús, un hombre sabio —si es lícito llamarle hombre—, pues realizaba obras maravillosas, y era maestro de aquellos que acogen la verdad con agrado. Atrajo hacia sí tanto a muchos judíos como a muchos gentiles. Él era [el] Cristo; y cuando Pilato, a instancias de los principales entre nosotros, lo condenó a la cruz, aquellos que lo amaban desde el principio no lo abandonaron, pues se les apareció vivo de nuevo al tercer día, tal y como los profetas divinos habían predicho esto y otras diez mil cosas maravillosas acerca de él; y la tribu de los cristianos, llamada así por él, no se ha extinguido hasta el día de hoy». (Antigüedades de los judíos 18.3.3, escrito hacia los años 93-94 d. C.) (Tomado de Josefo: Obras completas. Kregel Publications, 1960. Se trata de una combinación de la traducción de William Whiston (1867) y la Edición Estándar publicada por Porter y Coates, Filadelfia, Pensilvania)

Pruebas de las partes subrayadas:

Este texto, con las partes subrayadas, se cita en: «Historia eclesiástica» de Eusebio, libro 1, cap. 11 (318 d. C.).

Jerónimo (h. 400 d. C.), *Vidas de hombres ilustres*

Isidoro de Pelusio, libro 4, carta 225.

Macarío, en *Actis Sanctorum*, tomo 5, p. 149, según Fabricius. José, p. 61 (fecha desconocida).

Cedreno. *Compendium Historia*, p. 196 (h. 1060 d. C.)

Zonaras, *Annal.*, tomo 1, p. 27 (h. 1120 d. C.)

Gotfrido de Viterbo, *Chronicale*, p. 366, según la versión de Rufino (h. 1170 d. C.)

Platina, *De Vitis Pontificum* (h. 1480 d. C.)

Los siguientes autores no citaron a Josefo, pero afirmaron que este se refería abiertamente a Él como el Cristo.

Historia eclesiástica de Sozomeno, libro 1, capítulo 1 (440 d. C.)

Casiodoro, en la «Historia en tres partes» de Sozomeno (510 d. C.)

Crónicas de Alejandría, págs. 514, 526, 527, 584 y 586 (640 d. C.)

Crónicas de Johan Malela, libro 10 (hacia el año 850 d. C.)

Códice de Focio, libro 48 I, códice 238, códice 33 (hacia el año 860 d. C.)

Anales de Glico, p. 234 (hacia el año 1120 d. C.)

Puede consultar el texto de estas fuentes en Josefo: Obras completas, págs. 640-643.

Además, el estilo de las partes subrayadas parece coincidir con el del resto.

Pruebas en contra de las partes subrayadas:

El árabe del siglo X no las incluye, mientras que la versión latina sí. La versión latina habla tanto de Cristo que uno se preguntaría por qué Josefo no era cristiano. De hecho, el erudito cristiano primitivo Orígenes afirma que Josefo no creía que Jesús fuera el Mesías en *Contra Celso*, libro 1, cap. 47, p. 416; libro 2, cap. 13, p. 437. F. F. Bruce, en *Los documentos del Nuevo Testamento: ¿Son fiables?*, p. 108, especula que Josefo podría haber escrito esto de hecho, pero que lo hizo con tono sarcástico. Sin embargo, nada en la versión latina delata ningún sarcasmo. En *Josefo: Obras completas*, el apéndice de la p. 644 señala que Josefo se refiere a Jesús como el Cristo [Mesías] simplemente porque era una de las muchas personas que se presentaban como el Mesías, sin que ello implique que el propio Josefo lo creyera así.

¿Era correcta alguna de las dos interpretaciones?

A favor: Tertuliano no hace mención alguna a Josefo, y Clemente de Alejandría recoge lo que Josefo dijo sobre algunos años, pero nada relacionado con Cristo.

Contra: Son tantas las fuentes que mencionan al menos la versión árabe básica que resultaría improbable que todas ellas estuvieran totalmente equivocadas. Incluso fuentes como Orígenes, que afirman que Josefo no creía que Jesús fuera el Mesías, dan a entender que Orígenes leyó en las obras de Josefo aquellas partes en las que este mencionaba a Jesús. La cita de Orígenes (tal y como aparece en el apéndice de la traducción de Whiston) reza en parte así: «pues Josefo atestigua en el libro XVIII de sus Antigüedades judías que Juan era el Bautista y que prometía la purificación a quienes eran bautizados». El mismo Josefo, además, aunque no creía en Jesús como el Cristo, cuando indagaba sobre la causa de la destrucción de Jerusalén y de la demolición del templo —y debería haber dicho que sus maquinaciones contra Jesús fueron la causa de aquellas “miserias que se abatieron sobre el pueblo, porque habían matado a aquel Cristo que fue anunciado por los profetas”—, él, aunque por así decirlo a regañadientes, y sin embargo sin alejarse de la verdad, afirma que estas desgracias se abatieron sobre los judíos a modo de venganza por Santiago el Justo, que era hermano de Jesús, al que llamaban Cristo»;

Conclusión: el árabe es más preciso

El especialista en el Nuevo Testamento R. T. France afirma lo siguiente en http://www.leaderu.com/truth/1truth21.html.

«Prácticamente todos los estudiosos coinciden en que el texto que se conserva [la traducción latina] es una reescritura cristiana, pero la mayoría está dispuesta a aceptar que en el texto original figuraba en este punto una breve descripción de Jesús, tal vez en un tono menos elogioso. La breve mención que hace Josefo de «Jesús, el llamado Mesías» en el libro 20, capítulo 200, de Antigüedades resulta difícil de explicar sin alguna referencia previa a este Jesús, sobre todo teniendo en cuenta que Josefo no hace referencia alguna al cristianismo en ningún otro pasaje, ni siquiera utiliza el término «Christos» para referirse a ninguna otra figura. La versión diferente y menos «comprometida» del Testimonium conservada en una cita árabe del siglo X tomada de Josefo, aunque es poco probable que represente el texto original, sí da testimonio de la existencia de un relato sobre Jesús en la obra de Josefo que subyace al texto cristianizado. Sin embargo, la reconstrucción de lo que escribió Josefo es necesariamente especulativa».

La Enciclopedia Baker de Apologética Cristiana, en la página 382, afirma: «La autenticidad de este pasaje ha sido cuestionada por estudiosos de todas las corrientes de pensamiento, ya que parece dudoso que un judío que vivió y trabajó al margen del contexto cristiano hubiera dicho tales cosas sobre Jesús… A pesar de estas dudas, existen razones a favor de aceptar la mayor parte del texto como auténtico. … Incluso sin las partes que probablemente sean interpolaciones cristianas, este texto constituye un testimonio extraordinario de la vida, la muerte y la influencia de Jesús.

Referencias

Para más información, véase la *Baker Encyclopedia of Christian Apologetics*, págs. 253-254 y 382, así como la Disertación I en el apéndice de la traducción de Josefo realizada por Whiston.

P: ¿Por qué la genealogía de Lucas se remonta hasta Adán, mientras que la de Mateo solo llega hasta Abraham?

R: Las Escrituras no lo dicen, pero tenemos una hipótesis. Lucas ponía el énfasis en Jesús como Hijo del hombre, mientras que Mateo lo ponía en Jesús como el Mesías judío prometido. La genealogía de Lucas a través de María demuestra que Jesús era descendiente biológico de David (pero no de Salomón). La genealogía de Mateo, en la que José desciende de David y Salomón, demuestra que Jesús, como hijo legal de José, tenía derecho al trono.

Clemente de Alejandría (193-202 d. C.), en su obra *Stromata*, libro 1, cap. 21, p. 334, pensó erróneamente que el Evangelio de Mateo era la genealogía de María.

P: ¿Por qué la genealogía de Jesús en Mateo (Mt 1, 1-17) es diferente de la de Lucas (Lc 3, 23-38)? ¿Y por qué ambas difieren de los textos del Antiguo Testamento? ¿Se trató simplemente de una invención apologética destinada a atribuir a Jesús un origen davídico? Por otra parte, ¿no ponen en duda estas variaciones y diferencias la verdad de que Jesús de Nazaret es el Mesías prometido?

R: En resumen, la respuesta es que Jesús era el hijo biológico de María y el hijo adoptivo de José. La genealogía de Mateo es la de José, y esto era importante porque el derecho a la realeza se transmitía por vía paterna. La de Lucas es la genealogía de María, por lo que Jesús también descendía biológicamente de David.

Y luego está la cuestión de Jeconías (Jehoichin). Fue un rey malvado, y Dios dijo que ni él ni su padre tendrían jamás un descendiente en el trono de David. La genealogía de María que presenta Lucas muestra que Jesús descendía de David por esa línea, pero no a través de Salomón y Jeconías. Sin embargo, la genealogía de José que aparece en Mateo muestra que José descendía de Jeconías. Como nota histórica, la primera persona de la que tenemos constancia que escribió y abordó esta cuestión de las dos genealogías fue Ireneo de Lyon, en su obra *Contra las herejías*, libro 3, cap. 21.9, págs. 453-454, escrita entre los años 182 y 188 d. C.

P: En Mt 1,1-17, ¿cómo se concilia esta genealogía con Lc 3,23-38?

R: Los registros reales solían recoger una sola genealogía, pero Jesús tenía dos. Muchos han visto un problema en las genealogías de Mateo y Lucas, ya que presentan a personas esencialmente diferentes a partir de David. Pero planteémonos dos preguntas. ¿Qué derecho tendría Cristo a reclamar el trono de David si fuera descendiente de él? —Ninguno, si solo descendiera por parte de su madre. Por eso era importante que Jesús fuera el hijo legal y adoptivo de José en Mateo; nadie reclama la realeza basándose en la madre. Por otra parte, si María no descendía de David, ¿qué pasaría entonces con la profecía de que Jesús descendería de David? Por eso es importante el árbol genealógico biológico de Lucas. Así pues, para demostrar que Jesús cumplió el papel de Mesías, eran necesarios ambos árboles genealógicos.

El problema que plantean algunas personas es que la genealogía de Lucas no dice realmente «esta es de María». Pero lo da a entender cuando afirma: «Él [Jesús] era considerado hijo de José, hijo de Heli…». Las genealogías antiguas en general, y las judías en particular, no se transmitían por línea materna.

Se menciona a Heli como padre de Jesús porque, tal y como escribió Justino Mártir (c. 138-165 d. C.), «debido a Su [de Jesús] nacimiento de la Virgen, que era, como he dicho, de la familia de David, de Jacob, de Isaac y de Abraham; o porque Adán fue el padre tanto de Él mismo como de aquellos que han sido enumerados en primer lugar y de quienes María deriva su linaje. Pues sabemos que los padres de las mujeres son también los padres [es decir, los antepasados] de aquellos hijos que sus hijas dan a luz». Diálogo con Trifón el judío, cap. 100 (ANF, vol. 1, p. 249).

Julio Africano (232-245 d. C.), en su Carta a Aristides (Padres ante-nicenos, vol. 6, págs. 125-127), también distinguió entre las genealogías de la ley y las de la naturaleza. Sin embargo, afirmó que una era la genealogía legal de José y la otra, la genealogía natural de José. Véase también la Historia eclesiástica de Eusebio, libro 1, capítulo 7, y libro 6, capítulo 31.

Otro escritor de la Iglesia primitiva que consideró que una genealogía era la de José y la otra la de María (aunque las invirtió) fue Clemente de Alejandría en *Los Estromata* (193-202 d. C.), libro 1, cap. 21 (ANF, vol. 2, p. 334).

P: En Mt 1,12 y 1 Cr 3,15-17, ¿era el padre de Salatiel Jeconías, o Neri, como se indica en Lc 3,27?

R: Hubo varias personas llamadas Salatiel y Zorobabel.

En Mateo 1:12, la línea genealógica es: Josías (abuelo) → Jeconías → Salatiel → Zorobabel → Abiud → Eliaquim

En Lucas 3:26-27 la línea es: Melquisedec → Neri → Salatiel → Zorobabel → Resa → Joán → Judá → José.

En 1 Crónicas 3:15-17, la genealogía es la siguiente: Josías → Joacim → Jeconías → Saltiel y Pedaías. No se mencionan hijos de Saltiel, pero el siguiente en la línea real es Zorobabel, hijo de Pedaías.

Las genealogías de María y José coincidían hasta David, y a partir de ahí divergían. No hay similitud alguna, ni en los antepasados ni en los descendientes, a partir de ese momento. Quizás los nombres de Saltiel y Zorobabel que aparecen en Lucas se eligieron en honor a los gobernadores mencionados en 1 Crónicas 3:15-17 y Mateo 1:12. Obsérvese también que Lucas 3:26-27 menciona a Judá y a José, pero se trata de personas distintas de Judá, hijo de Jacob; José, hijo de Jacob; y José, esposo de María.

P: En Lc 1,26, ¿se anunció el nacimiento de Cristo a María, o se lo anunció a José en Mt 1,20?

R: Ambas cosas. En primer lugar, se se lo anunció a María, ya que ella se preguntaría por qué estaba embarazada. Más tarde, el ángel le comunicó la noticia a José para que este no se divorciara de María por infidelidad.

P: En los Evangelios, ¿qué puntos tienen en común los relatos de la infancia?

R: Marcos y Juan no ofrecen detalles sobre el nacimiento de Jesús. A continuación se enumeran seis puntos comunes de Mateo y Lucas:

1. La genealogía desde Abraham hasta David (Mt 1, 2-6; Lc 3, 31-34)

2. Reinaba el rey Herodes (Mt 2, 1; Lc 1, 5)

3. La visita de un ángel del Señor (a José: Mt 1, 20; a María: Lc 1, 26-38)

4. Jesús nació en Belén de Judea (Mt 2, 1; Lc 2, 4-7)

5. Los tres regresaron a Nazaret (Mt 2, 19-22; Lc 2, 39).

6. Jesús creció en Nazaret (Mt 2, 23; Lc 2, 40).

En general, los dos evangelios encajan a la perfección para ofrecer una imagen bastante completa de la infancia de Jesús. Mateo narra la genealogía de José, la visita de los Reyes Magos y la huida a Egipto. Lucas menciona a Gabriel, el nacimiento de Juan el Bautista, la genealogía de María, los pastores, Simeón y Ana. Aunque no sabemos cuál se escribió primero, Lucas menciona que otros han elaborado relatos sobre Jesús. Así pues, tal vez Lucas se escribiera después de Mateo y, tras haber leído a este, decidiera incluir detalles que Mateo aún no había recogido. Juan probablemente escribió después de ambos y, al parecer, no tenía nada que añadir.

P: En los Evangelios, ¿creía Jesús que las Escrituras eran infalibles (sin errores en los manuscritos originales)?

R: Esta respuesta se ha extraído de la página web ya inactiva www.wam.umd.edu/~cbernard/Theology/inerrancy.html.

Jesús trata sistemáticamente las narraciones históricas del Antiguo Testamento como relatos fieles de los hechos. Menciona:

Abel (Lucas 11:51)

Noé (Mateo 24:37-39; Lucas 17:26, 27)

Abraham (Juan 8:56)

La institución de la circuncisión (Juan 7:22; cf. Génesis 17:10-12; Levítico 12:3)

Sodoma y Gomorra (Mateo 10:15; 11:23, 24; Lucas 10:12)

Lot (Lucas 17:28-32)

Isaac y Jacob (Mateo 8:11; Lucas 13:28)

El maná en el desierto (Juan 6:31, 49, 58)

La serpiente en el desierto (Juan 3:14)

David comiendo el pan consagrado (Mateo 12:1-8; Marcos 2:23-28; Lucas 6:1-5)

Jesús como Señor de David (Mateo 22:43; Marcos 12:36; Lucas 20:42)

Salomón (Mateo 6:29; 12:42; Lucas 11:31; 12:27)

Eliseo (Lucas 4:27)

Jonás (Mateo 12:39-41; Lucas 11:29, 30, 32)

Zacarías (Lucas 11:51)

El último pasaje pone de manifiesto la concepción que tiene Jesús de la unidad de la historia, desde «la creación del mundo» hasta «esta generación». Se refiere repetidamente a Moisés como el dador de la Ley (Mateo 8:4; 19:8; Marcos 1:44; 7:10; 10:5; 12:26; Lucas 5:14; 20:37; Juan 5:46; 7:19). Menciona con frecuencia los sufrimientos de los verdaderos profetas (Mateo 5:12; 13:57; 21:34-36; 23:29-37; Marcos 6:4 [cf. Lucas 4:24; Juan 4:44]; 12:2-5; Lucas 6:23; 11:47-51; 13:34; 20:10-12) y comenta la popularidad de los falsos profetas (Lucas 6:26). Da su visto bueno a pasajes tan significativos como Génesis 1 y 2 (Mateo 19:4, 5; Marcos 10:6-8).[6]

Algunos podrían objetar en este punto y argumentar que Jesús simplemente estaba utilizando los mitos y las historias de su cultura para ilustrar sus argumentos. Sin duda, esto es posible en algunos pasajes, pero parece poco probable. En primer lugar, la impresión que se obtiene al leer los relatos evangélicos es que Jesús considera las historias del Antiguo Testamento como hechos históricos reales. El espíritu con el que utiliza las Escrituras indica que creía que los relatos del Antiguo Testamento son históricos. En segundo lugar, no parece una opción viable afirmar que Jesús se limitaba a utilizar los mitos de su cultura para ilustrar sus enseñanzas en pasajes como Mateo 12:41; 24:37; 11:23, 24; 5:12; 4:4.

En tercer lugar, Jesús da por sentada la inspiración de la Biblia. Utiliza «la Escritura dice...» y «Dios dice...» de forma intercambiable y, al hacerlo, identifica el texto del Antiguo Testamento con la Palabra de Dios. Citando Génesis 2:24, Jesús dice: «¿No han leído que, desde el principio, el Creador “los hizo varón y hembra”, y dijo: “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre...”». Obsérvese que Génesis 2:24 no es una cita directa de Dios en el texto, sino un comentario del autor o narrador del texto. Jesús considera que las palabras de los textos bíblicos son las propias palabras del Creador. La inspiración de los originales (autographa) presupone la infalibilidad. Si Jesús tiene razón al reconocer el Antiguo Testamento como las propias palabras del Creador, entonces atribuir un error al Antiguo Testamento equivale a atribuir un error al propio Dios.

En cuarto lugar, Jesús creía claramente en la autoridad de la Biblia. En sus disputas con los fariseos y los saduceos, Jesús recurre a las Escrituras como si estas tuvieran la autoridad para zanjar la controversia. Considera que las Escrituras son la última palabra (Juan 5:39-47; Mateo 22:29, 31; Marcos 12:24-26; Lucas 20:37). Cuando las Escrituras hablan, Dios habla, y la cuestión queda zanjada.

P: En los evangelios, ¿qué es una «armonía» anterior al ministerio de Jesús?

R: Es importante distinguir entre lo que se indica que debe seguir un orden determinado y lo que puede seguir cualquier orden. En el caso de estos 27 acontecimientos, los números se refieren a sucesos que deben seguir a los números anteriores. Las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían ocurrir en cualquier orden. Antes del ministerio de Jesús, todo lo que figura en los Evangelios se escribió en orden cronológico, salvo las partes subrayadas. Los indicadores de lugar, tiempo y secuencia que aparecen en los Evangelios figuran en negrita.

Antes del ministerio de Jesús: Mt 4,1-11; Mc 1,1-13; Lc 1,1-3,18; Lc 3,21-4,13; Jn 1,1-42

B1a. En el principio, Jesús preexistía en el cielo. Jn 1, 1-5; Jn 17, 5

B1b. Genealogía de María desde Adán (con lagunas). Lc 3, 23-37

B1c. La genealogía de José desde Abraham (con lagunas). Mt 1,1-17

B2. En Jerusalén, durante el reinado de Herodes (del 37 a. C. al 4 a. C.), Gabriel visita a Zacarías; Isabel va a estar embarazada. Lc 1, 1-25

B3. En el sexto mes de embarazo de Isabel, Gabriel visita a María en Nazaret y le anuncia que concebirá un hijo. Lc 1, 26-38

B4. María está embarazada, aunque sigue siendo virgen. Mt 1, 18-19

B5. Tras el embarazo de María, Gabriel se presenta ante José. Mt 1, 20-25

B6. De camino a Judea, María visita a Isabel. Lc 1, 39-56

B7. Nace Juan el Bautista. Lc 1, 57-80

B8. Mientras Herodes era rey (37-4 a. C.), nace Cristo en Belén de Judea. Mt 2, 1; Lc 2, 1-7

B9. En los campos cercanos, los ángeles indican a los pastores que vayan a ver a Jesús. Lc 2, 8-20

B10a1. Al octavo día, Jesús es circuncidado. Lc 2, 21

B10a2. Tras la purificación de María (33 días después, según Lev 12, 1-4), en el templo de Jerusalén, Jesús es presentado al Señor. Lc 2, 22-38

B10b. En una casa de Belén, los Reyes Magos, procedentes de Oriente, acuden a adorar a Jesús. Mt 2, 2-12

B11. Tras la partida de los Reyes Magos, la huida a Egipto. Mt 2, 13-15

B12. En el plazo de dos años, Herodes mata a los niños varones de Belén. Mt 2, 16-18

B13. Tras la muerte de Herodes, José, María y Jesús regresan a Nazaret. Mt 2, 19-22; Lc 2, 40a

B14a. En Nazaret de Galilea, Jesús crece. Mt 2, 23; Lc 2, 40b

B14b. Cada año, con motivo de la Pascua, los padres de Jesús se desplazan a Jerusalén. Lc 2, 41

B15. A los 12 años, Jesús va al Templo de Jerusalén. Lc 2, 42-52

B16. En el desierto de Judea, Juan el Bautista predica. Mt 3, 1-12; Mc 1, 1-8; Lc 3, 1-18; Jn 1, 6-28

B17a. Cuando Jesús tenía unos 30 años (probablemente entre 33 y 34), se bautizó en el río Jordán. Mt 3, 13-17; Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-23

B17b. Al día siguiente [tras las palabras de Juan], Jesús se presenta ante Juan el Bautista. Juan da testimonio de que Jesús es el Cordero de Dios. Jn 1, 29-34

B18a. En el río Jordán, Jesús llama a Pedro, a Andrés y a otro. Jn 1, 35-42

B18b1. Jesús decide regresar a Galilea al día siguiente de las palabras de Juan el Bautista. Jn 1, 43a

B18b2. Jesús llama a Felipe y a Natanael. Jn 1, 43b-51

B18c. Durante cuarenta días en el desierto, Satanás tienta a Jesús. Mt 4, 1-11; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13

En esta lista, un acontecimiento es idéntico en los cuatro evangelios; dos aparecen en los evangelios sinópticos; tres, en Mateo y Lucas; cinco, solo en Mateo; cinco, solo en Juan; diez, solo en Lucas; y ninguno, solo en Marcos. Marcos solo recoge aquí tres acontecimientos, y son comunes a Mateo y a Lucas. Se podría concluir fácilmente que ninguno de ellos fue testigo ocular de estos acontecimientos tempranos, sino que obtuvieron su material principalmente de diferentes fuentes, aunque Lucas es quien cuenta con más información previa al ministerio de Jesús y Marcos, con la menor.

Por cierto, la Biblia de estudio NIV, págs. 1636-1641 (al final del Evangelio de Juan), contiene una extensa armonía de los evangelios. No tenía conocimiento de ello cuando realicé estas armonías de los evangelios, y aún no he comparado mis resultados con los suyos.

P: ¿Es cierto que la información sobre la vida de Jesús antes de su ministerio público es «escasísima»?

R: No, no en comparación con otros personajes famosos de la Antigüedad. Esta opinión no es fruto de una investigación académica objetiva, sino de la incredulidad de los «críticos cristianos». Hay cinco puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. A modo de referencia, durante el ministerio público de Jesús previo a su muerte, se nos proporcionan al menos 176 datos sobre la vida y las enseñanzas de Jesús.

2. Antes de que Jesús comenzara su ministerio, conocemos al menos 37 datos sobre él.

3. Se nos proporciona más información sobre Jesús antes de su vida pública que la que nos ofrecen los historiadores sobre los reyes más famosos de Babilonia, Egipto, Media, Persia, Grecia, Macedonia o la Roma primitiva. En otras palabras, sabemos más sobre Jesús, antes de su primera aparición pública, que sobre la infancia del babilonio Nabucodonosor, los egipcios Akenatón y Nefertiti, los medos Ciaxares y Astiges, los persas Ciro, Darío y Jerjes, los griegos Agamenón y Pericles, o los senadores más famosos de Roma. La única figura de la Antigüedad de la que sabemos tanto antes de su vida pública es Alejandro de Macedonia.

4. De hecho, disponemos de menos información sobre algunas figuras históricas de los siglos XVIII y XIX, antes de sus vidas públicas, que la que tenemos sobre Jesús.

5. Si alguien va a afirmar que la información sobre la vida de Jesús antes de su ministerio es escasa, al menos en comparación con la de otros, debería o bien citar a varios personajes históricos de la Antigüedad sobre cuya vida antes de saltar a la fama se disponga de más información, o bien dejar de difundir información errónea.

Véase también la siguiente pregunta, donde se enumeran al menos treinta datos que se nos han transmitido sobre Jesús antes de su ministerio.

P: En Mt 2,13-23, si María, José y Jesús huyeron a Egipto, ¿cómo pudieron regresar directamente a Nazaret, tal y como se indica en Lc 2,39?

R: Lucas 2:39 no dice que la familia de Jesús regresara inmediatamente a Nazaret. Solo dice que cumplieron con lo que exigía la ley [en Jerusalén] antes de regresar a Nazaret. Se podría deducir que esto ocurrió justo después, ya que no se menciona nada más. Quizás Lucas no consideró necesario mencionar el viaje a Egipto, o quizás Lucas desconocía dicho viaje.

En cualquier caso, no es incompatible con los demás evangelios. La siguiente pregunta incluye una conciliación detallada. Las letras a, b y c se refieren a acontecimientos que podrían haber ocurrido en cualquier orden.

P: Antes del ministerio público de Jesús, ¿qué se nos cuenta exactamente sobre Él?

R: Se nos cuentan al menos 37 cosas sobre Jesús antes de su ministerio. La información que se nos proporciona puede dividirse en tres categorías:

El propio Jesús

1. Su madre era María.

2. Nació de una virgen. (Aunque un escéptico lo niegue, debe admitir que se afirmó que Jesús nació de una virgen)

3. Su padre legal era José.

4. Nació bajo el reinado de Herodes el Grande. (37-4 a. C.)

5. Nació en Belén.

6. Fue circuncidado al octavo día.

7. Fue presentado en el templo. (Al igual que muchos bebés judíos.)

8. La familia se trasladó a Egipto (Mateo 2:13-15).

9. Tras la muerte de Herodes, la familia regresó a Nazaret, en Galilea (Mateo 2:19-23).

10a. Creció en Nazaret (Lucas 2:39-51), una pequeña localidad considerada insignificante por los demás.

10b. Después de que Jesús fuera al templo, también regresó a Nazaret (Lucas 2:51).

11a. A los 12 años, Jesús fue al Templo.

11b. Cada año, los padres de Jesús acudían al Templo con motivo de la Pascua (Lucas 2:41).

12. A los 12 años, ya era un niño curioso y conocía bien las Escrituras (Lucas 2:41-46).

13. Jesús era perfecto y sin pecado (Hebreos 4:15; 2 Corintios 5:21). Aunque un escéptico no esté de acuerdo con esta afirmación, estos versículos, así como Lucas 2:40, nos presentan el hecho de que, como mínimo, «Jesús era un buen niño».

14. Jesús hablaba arameo. (Mateo 5:22, etc.)

15. La gente de Galilea solía hablar también griego. (Los no israelitas de habla griega vivían a solo 15-20 millas, 24-32 kilómetros, de distancia.)

16. La religión de Jesús era el judaísmo; concretamente, se sentía más cercano a los fariseos, ya que creía en todos los libros del Antiguo Testamento. Los primeros escritores de la Iglesia afirmaban que los saduceos solo aceptaban la Torá.

17. Jesús trabajaba como carpintero (Marcos 6:3).

18. Alrededor de los 30 años, fue bautizado por Juan el Bautista (Mateo 3:13; Marcos 1:9-11).

19. Se retiró al desierto antes de iniciar su ministerio público (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13).

La familia de Jesús

20. José era carpintero (Mt 13, 55).

21. María quedó embarazada antes de casarse (Mateo 1:18).

22. José pensó en divorciarse de María (Mateo 1:19).

23. Genealogía de José. (cuenta como un solo punto) (Mateo 1:1-16)

24. Genealogía de María. (cuenta como un solo elemento)

25. Tenía cuatro hermanos llamados Santiago, José, Judas y Simón. (Mateo 13:55-56; Marcos 6:3; Gálatas 1:19; Judas 1; Historia Eclesiástica de Eusebio (318 d. C.) 2:23 y 3:20)

26. Aunque descendía de la realeza, Jesús creció en una familia corriente de un pueblo sometido, y probablemente eran pobres (Lucas 2:24 + Levítico 12:6-8).

27. La prima de María era Isabel, descendiente del sacerdote Aarón (Lucas 1:5).

28. El esposo de Isabel era el sacerdote Zacarías, de la clase de Abías (Lucas 1:5).

29. Juan el Bautista, primogénito y único hijo de Zacarías y Elisabet, era pariente de Jesús.

30. María, Santiago y Judas aún vivían cuando Jesús fue crucificado.

Reacciones ante Jesús y expectativas respecto a él

31. Las expectativas de María respecto a su hijo.

32. Se consideraba que Jesús encajaba en las profecías mesiánicas (Mateo 2:6).

33. La adoración de los pastores (Lucas 2:15-20).

34. Los regalos de los reyes (Mateo 2:10-11).

35. La reacción paranoica de Herodes el Grande.

36. El testimonio de Juan el Bautista.

37. Ana y Simeón en el Templo. (Se podría argumentar que se trata de dos puntos, pero yo lo contaré como uno solo).

Esto no es en absoluto escaso si lo comparamos con lo que sabemos de las vidas de otras figuras públicas antes de su vida pública. Para una comparación, véase la siguiente pregunta.

P: Dado que sabemos al menos 37 cosas sobre Jesús antes de su ministerio público, a modo de comparación, ¿qué sabemos sobre otras figuras históricas seculares antes de su aparición pública?

R: A efectos comparativos, solo sabemos unas pocas cosas sobre Pompeyo, unas 12 sobre Aristóteles y 27 sobre Alejandro de Macedonia, antes de su vida pública. (Gran parte de esta información procede de la Enciclopedia Británica).

Pompeyo

Cneo Pompeyo fue un famoso general y político romano nacido el 30 de septiembre del año 106 a. C.

Era hijo de un comandante militar.

3. A los 17 años, luchó junto a su padre en la Guerra Social.

4. Al igual que la mayoría de los romanos, probablemente rendía culto a los dioses romanos.

5. Hablaba latín y, tal vez, también griego.

Probablemente haya más datos, pero desde luego no más de 20.

El propio Aristóteles

1. Nació alrededor del año 384 a. C.

2. Nació en Estagira, una ciudad griega situada en la costa noroeste del mar Egeo.

3. Hablaba griego.

4. La gente creía comúnmente en los dioses griegos.

5. Su padre era Nicómaco, médico perteneciente al gremio de los «hijos de Esculapio».

6. Entre los 17 y los 37 años, estudió con Platón en la Academia de Atenas.

7. En el año 342 a. C., Aristóteles se convirtió en tutor de Alejandro de Macedonia durante siete años.

8. En una tumba cercana a Eretria, en Eubea, se han hallado un cráneo y objetos personales que podrían pertenecer a Aristóteles. Falleció alrededor del año 322 a. C.

La familia de Aristóteles

9. Su padre era médico de la corte de Amintas II, padre de Filipo de Macedonia

10. Genealogía paterna: de origen griego jónico

11. Genealogía materna: jónica, procedente de Calcis, en Eubea.

Reacciones ante Aristóteles y expectativas depositadas en él

12. Tenían ciertas esperanzas académicas puestas en él, por lo que lo enviaron a estudiar con Platón en la Academia de Atenas.

Solo conservamos cinco manuscritos de sus escritos, y el más antiguo data del año 1100 d. C.

Desde la India hasta España, la figura con diferencia más famosa antes de Jesús fue Alejandro de Macedonia, a quien a menudo se le conoce como Alejandro Magno. Veamos qué sabemos sobre sus primeros años de vida.

El propio Alejandro

1. Su padre era Filipo II de Macedonia.

2. Su madre era Olimpia, una princesa molosia de Epiro.

3. Nació alrededor del mes de octubre del año 356 a. C.

4. Nació en Pella, la capital de Macedonia.

5. Cuando Alejandro tenía 14 años (342 a. C.), Aristóteles se convirtió en su tutor durante 7 años.

6. A Alejandro le encantaba leer a Homero.

7. Alejandro hablaba algún dialecto del griego.

8. Alejandro creía en los dioses griegos.

9. Alejandro era un buen jinete y tenía un caballo blanco llamado Bucéfalo.

10. A los 16 años, Alejandro sofocó una revuelta de las tribus de las montañas mientras su padre se encontraba ausente.

11. Alejandro encabezó la carga que derrotó a la Banda Sagrada en Queronea en el año 338 a. C.

12. Tras el divorcio de Filipo y Olimpia, Alejandro vivió con su madre en Epiro.

La familia de Alejandro

13. Genealogía de Olimpia. Era hija del rey Neoptólemo de Epiro y sobrina de Aribas, ambos hijos del rey Alketo, rey moloso de Epiro.

14. El padre de Alejandro, Filipo II, era el tercer hijo del rey Amintas II de Macedonia. Sin embargo, no se conoce con certeza la genealogía anterior a esa generación.

15. Su tío era Alejandro I, rey de Epiro.

16. Por lo tanto, Alejandro recibió una educación propia de un príncipe.

17. Contamos con una estatua y el ataúd de Filipo II de Macedonia (The Greek World, págs. 174-175).

18. Filipo fue regente de Macedonia en el año 359 a. C., pero asumió el poder como rey en el año 356 a. C.

19. Filipo se divorció de Olimpia para casarse con Cleopatra, una noble macedonia.

20. Alejandro I se casó con su sobrina Cleopatra, la hermanastra de Alejandro, en el año 337 o 336 a. C.

21. Alejandro tenía un hermanastro pequeño, hijo de Filipo y Cleopatra, a quien Alejandro había asesinado al convertirse en rey.

22. Alejandro tenía un primo llamado Amintas, a quien mató al convertirse en rey.

23. Alejandro tenía un hermano llamado Aridaeus Philippus, hijo de Filipo y Filina de Larisa. Tras la muerte de Alejandro, gobernó Macedonia durante siete años hasta que fue asesinado. Así lo afirma Eusebio en su *Chronicon*, p. 49.

24. En el año 336 a. C., Filipo II fue asesinado con un cuchillo celta la mañana de la boda de su hija Cleopatra.

25. Alejandro envió a su madre el botín en el año 335 a. C.

Reacciones ante Alejandro y expectativas depositadas en él

26. En un principio, Filipo lo preparó para que fuera el próximo rey

27. Al parecer, él y Filipo se distanciaron después de que este se divorciara de la madre de Alejandro.

Se han perdido los escritos de muchos de los autores que trataron sobre Alejandro. Entre los escritos antiguos que se conservan se incluyen:

«Edición Didot de Arriano», de Karl Müller

Libro 17 de Diodoro (hacia el año 20 a. C.)

Quinto Curcio (h. 42 d. C.)

Plutarco (hacia el 45-125 d. C.), «Vida de Alejandro»

La «Anábasis» y la «Índica» de Arriano (150 d. C.)

El resumen de Justino de la Historia de Trogus (¿hacia el año 10 a. C.?)

Itinerarium Alexandri (324-361 d. C.)

Epitome Rerum Gestarum Alexandri Magni (siglo IV o V)

La biógrafa moderna Mary Renault, en *La naturaleza de Alejandro* (p. 30), afirma lo siguiente sobre los primeros biógrafos de Alejandro: «La *Historia* de Arriano comienza con su [de Alejandro] ascensión al trono, probablemente porque así lo hacía la de Ptolomeo, lo cual es una lástima, pues su conocimiento de los años anteriores habría sido inestimable».

Si alguien desea afirmar que lo que se nos cuenta sobre Jesús antes de su ministerio público es «escaso», debería ser honesto y añadir que considera que lo que se nos cuenta sobre los primeros años de la vida de la mayoría de las figuras históricas hasta la época romana es aún más escaso que lo relativo a la vida de Jesús.

También creo que sabemos más sobre la juventud de Jesús que sobre la de otros judíos famosos de su época, como Josefo, Filón (del 20 a. C. al 50 d. C.) y Bar Kojba. Asimismo, creo que sabemos más sobre la vida de Jesús antes del año 30 que sobre la juventud de Moisés y Buda. Quizás dispongamos de más información sobre Julio César y Josefo, pero no conozco ningún otro caso.

Moisés

Esto es lo que sabemos sobre Moisés antes de su vida pública.

1. Moisés nació alrededor del año 1525 a. C. en el norte de Egipto.

2. Sus padres, o más probablemente sus antepasados, se llamaban Amram y Jocabed.

3. Era hebreo, un pueblo que había estado esclavizado durante 320 años.

4. Tenía una hermana mayor llamada Miriam.

5. Tenía un hermano llamado Aarón.

6. Moisés pasó sus tres primeros meses en la casa de su padre (Hechos 7:20).

7. Cuando era niño, tras el decreto del faraón de que los bebés varones hebreos fueran arrojados al río Nilo, su madre lo puso en una cesta.

8. La hija del faraón lo encontró y lo crió como si fuera su propio hijo.

9. Creció en la corte del faraón, recibió una educación en toda la sabiduría de los egipcios, se distinguía por su elocuencia y sus acciones (Hechos 7:21-22) y poseía el conocimiento y la erudición de los egipcios

10. Su propia madre fue su nodriza.

11. Se preocupaba por los hebreos, hasta el punto de matar a un egipcio que estaba golpeando a un hebreo.

12. Incluso a los cuarenta años, Moisés era lo suficientemente fuerte como para matar al egipcio.

13. El faraón intentó matar a Moisés.

14. Moisés huyó a Madián, donde vio a unas mujeres sacando agua para sus rebaños.

15. Cuando unos pastores intentaron ahuyentarlas, Moisés las rescató de las manos de los pastores.

16. Moisés se casó con Séfora.

17. El suegro de Moisés se llamaba Reuel, también conocido como Jetro.

18. Moisés y Séfora tuvieron un hijo llamado Gersón.

19. Moisés tenía unos 80 años cuando vio la zarza ardiente.

Gautama Buda

A efectos del argumento, daremos por hecho que las leyendas sobre el joven Buda son ciertas.

Hijo de un rey de los Sakyas, un pueblo de casta guerrera al norte de Kosala

Lo más probable es que, de niño, adorara a los ídolos hindúes.

3. Renunciaría al mundo si viera a un enfermo, a un anciano y a un cadáver.

4. Abandonó su hogar cuando tenía 29 años.

5. Pasó seis años buscando la iluminación, que, según afirmaba, encontró bajo un árbol de la Bodhi.

6. Falleció en el año 544 a. C. o en el 483 a. C., cuando tenía 80 años.

Mahoma

Mahoma no formó parte de la historia antigua, pero, dado que fue un líder religioso de gran importancia, veremos lo que sabemos sobre sus primeros años de vida, antes del inicio de su ministerio, a efectos comparativos.

1. Mahoma nació alrededor de los años 567-569 d. C.

2. Era hijo de Abdullah y de su esposa Aminah.

3. Pertenecía a la tribu de los Quraish, que controlaba La Meca.

4. Su padre falleció antes de que él naciera.

5. En un primer momento fue criado por su abuelo ‘Abd al-Mottalib/Muttalib.

6. Posteriormente, fue criado por su tío, Abu Talib.

7. Su familia era bastante pobre.

8. En su juventud, probablemente dirigía caravanas.

9. Se casó con Jadiya, una viuda adinerada de 40 años, cuando él tenía unos 25.

10. Posteriormente, probablemente fue socio de una tienda en La Meca dedicada a la venta de productos agrícolas.

11. Probablemente no sabía escribir, aunque más adelante en su vida llegó a leer un poco.

12. Conocía bien a los ídolos árabes, incluidas las tres «hijas de Alá»: Al-Lat, ‘Uzza y Manat.

13. Tiene ciertos conocimientos sobre el judaísmo y el cristianismo.

14. Mahoma era una persona de piel blanca, que más tarde se tiñó el pelo de rojo.

15. Según relatan los hadices, cuando Mahoma tenía una visión, ocurrían cosas extrañas. Experimentaba un zumbido en los oídos (Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2, p. 2; vol. 4, libro 54, cap. 6, n.º 438, p. 293). Su corazón latía con rapidez (1:3), y su rostro se sonrojaba (Hadices de Bujari, vol. 2, n.º 16; vol. 5, n.º 618; vol. 6, n.º 508; respiraba con dificultad (Hadices de Bujari, vol. 6, n.º 508); caía al suelo con ambos ojos abiertos mirando hacia el cielo (Hadices de Bujari, vol. 5, n.º 170; vol. 6, n.º 448); sudaba profusamente (Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2, p. 9; vol. 2, n.º 544; vol. 3, n.º 829, y veía y oía cosas que nadie más percibía; Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2 y 3, págs. 2-3; vol. 4, n.º 458 y 461; vol. 6, n.º 447. Es posible que todo ello resultara extraño en aquella época, pero desde entonces otras personas han presentado algunos de estos síntomas al sufrir un ataque epiléptico.

16. Mahoma afirmó que el ángel Gabriel se le apareció y que, en una ocasión, le causó dolor físico.

Se preguntó si procedían de Satanás, pero su esposa le convenció de que procedían de Dios.

P: En Mt 1,18 y Lc 2,7, ¿es el nacimiento virginal de Cristo incompatible con su preexistencia, tal y como pensaban Rudolph Bultmann y Wolfgang Pannenberg?

R: No. Solo parece incompatible para los teólogos apóstatas que creen en un dios que debe ajustarse a sus propias restricciones. Cristo preexistía, pero esto no le impedía:

1. Decidir, de forma temporal y voluntaria, no hacer uso de algunos de sus atributos y ocultar parte de su gloria (Hebreos 2:9; Juan 17:5; Filipenses 2:7).

2. Aparecer como quisiera, incluso como un hombre (Filipenses 2:8).

3. De hecho, revestirse de humanidad y convertirse en hombre (Hebreos 2:14-17).

4. Venir a la tierra inicialmente como adulto, niño, bebé o embrión, o como Él deseara.

De hecho, la preexistencia de Cristo como Dios Todopoderoso no le imponía restricción alguna. Las únicas restricciones que tiene Dios Todopoderoso son las que se impone a sí mismo. Dios no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2), no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13) y no puede ser tentado por el mal (Santiago 1:13).

P: En Mateo 1:18-21, ¿tuvo lugar la «Anunciación» después de que María quedara embarazada, o antes de que lo hiciera, según Lucas 1:26-31?

R: José y María son dos personas distintas. El ángel se dirigió a MARÍA en Lucas 1:26-31 antes de que ella quedara embarazada. El ángel se dirigió a JOSÉ después de que María quedara embarazada y de que José hubiera considerado divorciarse de ella, tal y como se recoge en Mateo 1:18-21.

P: En Mateo 1:18 y Lucas 2:7, ¿quiénes eran los herejes ebionitas y en qué creían?

R: Los ebionitas tenían una visión «limitada» de Cristo, ya que creían que procedía de Dios Padre, pero no que fuera Dios Hijo. Creían que se podía llamar a Jesús «Dios» a modo de honor, pero que no era divino. Los ebionitas creían que aún debían practicarse las costumbres judías. Negaban el nacimiento virginal de Cristo, afirmando que había nacido de José (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 21, p. 451), y solo aceptaban una versión abreviada del Evangelio de Mateo (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 10.7, p. 428).

P: En Mt 2,2; 7; 9, ¿qué era la estrella que se vio sobre Belén cuando nació Cristo?

R: Aunque las Escrituras no lo dicen explícitamente, probablemente se trataba de la gloria shekiná de Dios, ya que la «estrella» pudo guiarlos hasta un pueblo concreto e incluso hasta una casa determinada.

P: En Mt 2,2 y 7, ¿quién más mencionó esta estrella en el este que vieron los Reyes Magos?

R: Varios autores de la Iglesia primitiva la mencionan.

Ignacio (h. 100-117 d. C.), Carta a los Efesios, cap. 19, p. 57

Justino Mártir (c. 138-165 d. C.), «Diálogo con Trifón el judío», cap. 88, p. 237

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.), *Contra las herejías*, libro 3, cap. 9.2, p. 423

Tertuliano (198-220 d. C.) «Sobre la idolatría», cap. 9, p. 65

Hipólito (222-234/5 d. C.), «Refutación de todas las herejías», libro 7, cap. 15, p. 108

Orígenes (225-249 d. C.) la consideró una nueva estrella, y no un cuerpo celeste ya existente, en *Contra Celso*, libro 1, cap. 48, p. 422.

Tratado sobre el rebautismo (h. 250-258 d. C.), cap. 8, p. 671

Pedro de Alejandría (306, 285-311 d. C.), en su «Epístola canónica», cap. 13, p. 277, menciona a los magos, pero no a la estrella.

Atanasio (318 d. C.): «¿De qué nacimiento fue precursora una estrella en los cielos, para anunciar al mundo a aquel que había nacido? Pues cuando nació Moisés, sus padres lo ocultaron: […] Pero del nacimiento de Cristo no dio testimonio un hombre, sino una estrella en aquel cielo de donde Él descendía». *La encarnación del Verbo*, cap. 38.5, p. 55.

P: En Mt 2,11, parece razonable creer que los magos que vinieron a adorar a Jesús conocían la profecía mesiánica de Daniel, la habían estudiado y se habían dado cuenta de que la venida del Mesías estaba cerca. ¿Conoce alguna referencia en los escritos de los zoroastrianos u otros persas (habitantes de Oriente Medio) a la profecía de Daniel sobre el Mesías?

R: Daniel vivió algún tiempo en Persia y mantuvo contactos con los sabios y astrólogos persas. Los Reyes Magos eran una tribu de sacerdotes zoroástricos/medos, similares a los levitas, que eran los sacerdotes y los servidores del templo de Israel. No estoy familiarizado con la literatura zoroástrica, pero no creo que mucha gente lo esté, ya que los musulmanes habrían destruido gran parte de ella. Los zoroástricos gozaban de menos protección bajo el dominio musulmán que los «pueblos del Libro», es decir, los cristianos, los judíos y los sabianos. La literatura musulmana contiene frecuentes referencias a los zoroástricos y, que yo sepa, no hay ninguna referencia en ella a la llegada de los zoroástricos.

P: En Mt 2,11, ¿por qué entraron los Reyes Magos en una casa, si Jesús nació en un pesebre según Lc 2,7?

R: Jesús nació en un establo porque no había sitio en la posada. José y María no querrían quedarse en un establo más tiempo del necesario. Para cuando llegaron los Reyes Magos, ya se habían trasladado a una casa.

Las canciones navideñas occidentales modernas suelen presentar a los Reyes Magos como si hubieran llegado la misma noche en que nació Jesús. En realidad, llegaron algún tiempo después. Las iglesias ortodoxas celebran la Navidad el 25 de diciembre, pero conmemoran la llegada de los Reyes Magos a mediados de enero.

P: Un comentarista afirma: «Jesús vino, no como el conquistador militar del Apocalipsis 19, sino como el Siervo Sufriente (Isaías 53) y líder humilde (Zacarías 9:9). El Reino, por lo tanto, se inaugura (Mateo 3:2; 4:17; 10:7; 11:12; 12:28; Mc 1,15; Lc 9,9.11; 11,20; 21,31-32), pero no consumado (Mt 6,10; 16,28; 26,64)». ¿Qué significa esto? ¿Se encuentra el reino en el presente o en el futuro? ¿O se inauguró con la encarnación en Belén y se consumará con la segunda venida de Cristo?

R: No sé a qué comentarista o comentaristas se refiere, pero estoy de acuerdo con ellos. En su primera venida, Jesús vino como un Siervo Sufriente, no como un conquistador militar, para consternación de los zelotes. El Reino de Dios se manifestó cuando Jesús estaba en la tierra, y ahora se encuentra dentro de nosotros. Sin embargo, el Reino de Dios no ha llegado con poder, y no llegará hasta que Jesús regrese, tal y como se describe en el Apocalipsis.

P: En Lc 2, 22-38, ¿fue presentado Jesús en el Templo (en Jerusalén), o llevó José a su familia a Egipto tras la visita de los Reyes Magos, tal y como dice Mt 2, 13-18?

R: Ambas cosas.

1. Jesús fue presentado en el Templo de Jerusalén unos cuarenta días después de su nacimiento. A continuación, regresaron a Belén de camino a Egipto. Una vez que María estuvo preparada, emprendieron el viaje.

2. A diferencia de lo que cuentan las historias navideñas occidentales, los Reyes Magos no llegaron precisamente la noche en que María estaba de parto. Llegaron unas semanas más tarde. Como nota al margen, los cristianos ortodoxos orientales no suelen hacer regalos en Navidad. Los hacen a mediados de enero, cuando creen que llegaron los Reyes Magos.

P: En Mt 3,17, ¿dijo Dios: «Este es mi Hijo amado…», o dijo: «Tú eres mi Hijo amado…», tal y como indican Mc 1,11 y Lc 3,22?

R: Podría ser cualquiera de las dos cosas por tres razones.

1. Los autores de los Evangelios solían parafrasear las citas. Pero, en cualquier caso, vemos el significado de que Dios Padre anunció a la multitud que había puesto su favor en Jesús.

2. Dios Padre podría haberlo dicho en hebreo y/o arameo, pero los Evangelios que tenemos están en griego.

3. Papías, discípulo del apóstol Juan, señala que el Evangelio según San Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (¿arameo?), y podría haber sido parafraseado al traducirse al griego.

P: En Mt 3,17; Mc 1,11 y Lc 3,22, ¿se dirigía Jesús a sí mismo?

R: Jesús no se dirigía a sí mismo. Se dirigía a Dios Padre, quien lo llamó «Mi Hijo».

P: En Mt 4,1 y Mc 1,12, ¿fue enviado Jesús al desierto inmediatamente después de su bautismo, o esperó unos días, tal y como indican Jn 1,29, 35 y 43, para luego dirigirse a Caná, como sugiere Jn 2,1?

R: Aunque Jesús se dirigió a Galilea algún tiempo después de que terminaran estas tentaciones, Mateo 4:11-12; Marcos 1:13-14; y Lucas 4:13-14 no indican dónde se encontraba Jesús inmediatamente después de que concluyeran los cuarenta días. Por lo tanto, existen dos posibilidades diferentes.

El bautismo, luego los cuarenta días y después Galilea: Es probable que Juan bautizara a Jesús el día descrito en Juan 1:29-34. A continuación, Jesús permaneció allí un día más (Juan 1:35) y, al día siguiente, decidió partir hacia Galilea (Juan 1:43).

Las bodas de Caná tuvieron lugar mucho más tarde, ya fuera el tercer día de la semana o el tercer día tras su llegada a Galilea. No pudo ser al día siguiente de lo relatado en Juan 1:43 (que tuvo lugar después de Juan 1:35), ya que eso supondría cuatro días, y no tres.

Mateo 4:1 dice simplemente que Jesús se fue al desierto después de ser bautizado. Marcos 1:12 dice que Jesús se fue al desierto «de inmediato», pero eso podría significar igualmente unos días más tarde.

El bautismo, luego 40 días y después de vuelta con Juan: Juan 1 nunca especifica cuándo fue bautizado Jesús. Jesús podría haber sido bautizado por Juan unos 40 días antes de Juan 1:19. Tras las tentaciones de Jesús, este regresó con Juan en Juan 1:29.

P: En Mateo 4:1-11, ¿el orden de las tentaciones de Jesús fue el pan, el orgullo y el poder, o fue el pan, el poder y el orgullo en Lucas 4:1-12?

R: Hay dos respuestas, y ambas pueden ser ciertas.

1. Lucas utiliza simplemente la palabra «y», lo que no implica necesariamente que las esté presentando en orden. Véase *Hard Sayings of the Bible*, págs. 454-457, para obtener más información sobre la opinión de que Mateo sigue el orden y Lucas no.

2. Además, durante los cuarenta días en que Jesús fue puesto a prueba, es probable que estas y otras tentaciones se le presentaran en múltiples ocasiones y en un orden diferente.

P: En Mt 4,1-11; Mc 1,13 y Lc 4,1-13, ¿cómo podemos imaginar que «Dios» sea tentado por el diablo, tal y como afirma Ahmad Deedat?

R: Satanás puede intentar hacer cualquier cosa, pero el hecho de que tentara a Jesús no resta en modo alguno importancia a Jesús.

Jesús era 100 % Dios, pero también era 100 % hombre. Si Jesús, como Dios, se hubiera manifestado únicamente como una especie de fantasma, no habría podido ser tentado. Pero, dado que Jesús era plenamente humano y constituía el sacrificio expiatorio por los seres humanos, tuvo que experimentar lo que todos los seres humanos experimentan.

P: En Mt 4,1-11; Mc 1,13 y Lc 4,1-13, ¿de quién partió la iniciativa de que Jesús fuera tentado en el desierto y por qué?

​R: La palabra griega que aquí se utiliza para «tentar», peirazo, y «tentación», peirasmos, puede significar «atraer hacia el mal», pero en la literatura griega secular significa «poner a prueba». Jesús no fue secuestrado por el diablo, como afirmaba un musulmán, porque cuando Jesús ordenó a Satanás que se marchara en Mateo 4:10, Satanás tuvo que marcharse. Más bien, la iniciativa partió de Dios; el Espíritu Santo guió a Jesús al desierto para enfrentarse al diablo. El diablo llevó a Jesús a una montaña alta y al alero del templo, pero tanto Satanás como Jesús sabían que a Satanás no se le permitía hacerle nada. Así pues, incluso antes de que comenzara el ministerio de Jesús, quedó demostrado que Satanás no tendría ningún poder sobre Él ni haría que Jesús cayera. Jesús pudo resistir el deseo físico para satisfacer una necesidad espiritual.

P: En Mt 4,1-11 y Lc 4,1-13, ¿en qué medida las tentaciones de Satanás a Jesús se asemejan a las tentaciones de Satanás a Eva en Gn 3,6?

R: Aunque no son idénticas, Satanás suele emplear tácticas similares una y otra vez, y eso se debe probablemente a que siguen funcionándole bien. Pero mientras que Adán y Eva cayeron en el exuberante jardín, Jesús salió victorioso en el desierto. Mientras que Israel no se mantuvo fiel en el desierto durante cuarenta años, Jesús se mantuvo fiel en el desierto durante cuarenta días. Cuando somos tentados, esa es una oportunidad para demostrar que aquel que está en nosotros es mayor que aquel que está en el mundo, tal y como dice 1 Juan 4:4.

Eva vio que el fruto prohibido era:

1. Buena para comer [apetito físico],

2. Agradable a la vista [belleza, concupiscencia de los ojos],

3. Deseable para adquirir sabiduría [se les abrirían los ojos y, como Dios, conocerían el bien y el mal [poder divino tras seguir la orden de Satanás].

Jesús, que estaba ayunando, fue tentado con:

1. Convertir las piedras en pan [apetito físico],

2. Lanzarse desde el alero del templo [presumir],

3. Autoridad sobre todos los reinos de la tierra [poder divino bajo el mandato de Satanás].

1 Juan 2:16 menciona tres tipos de pecados en el mundo: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida.

Aunque el orden de las tentaciones era diferente en Mateo y Lucas, es probable que Satanás no se limitara a tentar a Jesús tres veces y luego desistiera. Más bien, es probable que Satanás tentara a Jesús una y otra vez.

P: En Mt 4:1-11, Mc 1:13 y Lc 4:1-13, dado que Jesús es Dios, ¿era incapaz de ser tentado y pecar, o, como hombre, era capaz de ser tentado y caer?

R: Se trata de una paradoja que se conoce comúnmente como la impecabilidad de Cristo. Las tentaciones eran reales, no fingidas. Pero el resultado era seguro: Él no pecaría. Como dice el «Believer’s Bible Commentary», en la página 1212: «A pesar de la incapacidad de Jesús para pecar, la tentación era muy real. Era posible que se enfrentara a los alicientes para pecar, pero le resultaba moralmente imposible ceder». Más que ser incapaz de pecar, Jesús era capaz de no pecar. Una analogía aproximada sería preguntarse si una pequeña embarcación de piratas somalíes podría atacar a un crucero de guerra estadounidense. Los piratas pensaron erróneamente que se trataba de un buque mercante que podían secuestrar. Las cosas no salieron bien para los piratas. Su embarcación principal fue hundida rápidamente por lo que la Armada de los Estados Unidos denomina «fuego de armas ligeras» antes de que pudieran acercarse al crucero.

P: Bart Ehrman escribe: «En Mateo, Jesús se niega a realizar milagros para demostrar su identidad; en Juan, esa es prácticamente la única razón por la que realiza milagros». *Jesús, interrumpido*, p. 103. En Mateo, en la segunda tentación y en otros pasajes, Jesús no realiza ningún signo para demostrar quién es. *Jesús, interrumpido*, p. 84

R: Ehrman equipara el hecho de no obedecer la palabra de Satanás o de los fariseos escépticos con el de realizar señales para personas que buscan respuestas o necesitan ayuda. Jesús dijo que la razón por la que no se arrojó al abismo fue que no se debe poner a prueba a Dios (Mateo 4:7). Jesús no «le debía» a nadie realizar ni un solo milagro; y nunca realizó milagros ante personas escépticas que pensaran que Jesús se lo debía. Sin embargo, Jesús realizó milagros con generosidad ante personas que tenían fe y fortaleció su fe.

P: En Mt 4,12 y Mc 1,14, tras la tentación de Jesús, ¿fue Juan encarcelado antes del ministerio de Jesús en Nazaret y Cafarnaúm, o después de que Jesús llegara a Galilea, según Jn 1,43?

R: La Biblia dice lo siguiente:

Juan 1:43 dice que Jesús decidió regresar a Galilea (no que regresara ese mismo día) al día siguiente de que Juan el Bautista volviera a afirmar que Jesús era el Cordero de Dios. Juan el Bautista aún no había sido arrestado.

Mateo 4:12 dice que, en el momento en que Jesús se enteró del encarcelamiento de Juan, regresó a Galilea.

Marcos 1:14 dice que, después de que Juan fuera encarcelado, Jesús se dirigió a Galilea.

Secuencia de los acontecimientos:

1. Juan volvió a afirmar que Jesús era el Cordero de Dios.

2. Al día siguiente, Jesús decidió que regresaría (tarde o temprano) a Galilea.

3. O bien antes de que Jesús partiera hacia Galilea, o bien después de su partida pero antes de llegar a Galilea, Juan fue encarcelado.

4. Jesús llegó a Galilea.

P: En Mc 1,14, ¿comenzó Jesús su ministerio en Galilea, o en Judea y Jerusalén, tal y como [supuestamente] afirma Jn 1,35-42? ¿Tiene esto algún significado o importancia concretos?

R: Juan 1, 35-42 no dice nada sobre el inicio del ministerio de Jesús, sino más bien sobre el llamamiento de los discípulos Andrés y Pedro. Ese era el lugar donde se encontraba Juan el Bautista, no Jerusalén. Al día siguiente, en Juan 1, 43, Jesús partió hacia Galilea y llamó a Felipe y a otros discípulos. Marcos 1:14 no dice que Jesús iniciara su ministerio propiamente dicho, pero sí afirma que, tras el encarcelamiento de Juan, Jesús proclamó la buena nueva de Dios en Galilea.

P: En Mc 1,12-13, ¿se retiró Jesús al desierto durante cuarenta días tras su bautismo, o acudió a las bodas de Caná al tercer día, tal y como dice Jn 2,1?

R: Ambas cosas. El «tercer día» fue el tercer día tras llegar a Galilea, no el tercer día tras el bautismo, como afirman *Bible Difficulties & Seeming Contradictions*, p. 196, y el *Believer’s Bible Commentary*, p. 1473. Otra interpretación es que «el tercer día» se refería al tercer día de la semana.

El *Expositor’s Bible Commentary*, volumen 9, p. 42, afirma que el tercer día podría ser el tercer día desde que se separó de Juan el Bautista. Aunque en Juan 1:29-35, 43 se dice «al día siguiente», y podría referirse al mismo día, es poco probable; este significado sería más claro si no se utilizara la expresión «al día siguiente» en varias ocasiones.

P: En Lucas 3:22, sobre el bautismo de Jesús, ¿debería decirse: «Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado», según Justino Mártir, [supuestamente] Clemente de Alejandría, [supuestamente] Agustín y otros, o bien: «Tú eres mi hijo, el amado, en quien tengo mis complacencias»? (Esta es la primera parte de una objeción planteada por un musulmán.)

R: En primer lugar, veamos las implicaciones del argumento de este musulmán; en segundo lugar, apliquemos el mismo criterio al islam; en tercer lugar, analicemos los detalles de esta variante manuscrita; y, por último, apliquemos esto al cristianismo en general.

A. Implicaciones del argumento del musulmán

Supongamos por un momento que el musulmán tiene toda la razón. Que el versículo decía originalmente lo que afirma el musulmán. O, alternativamente, supongamos que solo podemos estar seguros de lo que era común en ambas versiones: «TÚ ERES MI HIJO». Enhorabuena: si Dios realmente dijera eso, a cualquiera, las propias palabras del musulmán acaban de refutar el islam y de demostrar que el Corán miente sobre Alá. El Corán afirma que es muy erróneo decir que Alá es un Padre, o que Alá tiene hijos (Sura 2:116; 4:171; 5:116, 117; 6:100; etc.). Si Dios realmente llamara a Jesús «mi hijo», entonces el Corán estaría mintiendo sobre Dios. (Supuse que el musulmán que formuló la pregunta era un musulmán ortodoxo, aunque podría estar equivocado al respecto).

B. Aplicar el mismo criterio al islam

Esta variante no altera ninguna doctrina cristiana, ya que ambas expresiones se mencionan en otros pasajes. La infalibilidad de la Biblia significa que esta no contenía ningún error en los manuscritos originales; se han introducido variaciones en los manuscritos, pero ninguna que altere de manera significativa la fe o la práctica. En contraste con esto, la mayoría de los musulmanes creen que el Corán árabe actual es una copia exacta del original que existía en la Tierra, el cual a su vez era una copia exacta de las tablas del Cielo (Sura 85:20-22). Sin embargo, se ha demostrado que el Corán también ha sufrido cambios.

a) El Sahih Muslim 2:2286, págs. 500 y 501, menciona una sura perdida del Corán. Incluye una cita extensa de dicha sura y, efectivamente, esta no figura en el Corán actual.

b) Una de las primeras recensiones coránicas (la de ‘Ubai), que sobrevivió a la estandarización de ‘Uthman, carecía de la primera y la última sura. (No es que se hayan arrancado, sino que nunca estuvieron allí). Actualmente se encuentra en el museo de Al-Azhar, en El Cairo.

c) Abu Yunus, el esclavo liberado de ‘Aisha, transcribió una copia del Corán para ‘Aisha. Presentaba una ligera diferencia en la sura 2:238. «Abu Yunus, el esclavo liberado de ‘Aisha, dijo: ‘Aisha (que Allah esté complacido con ella) me ordenó que le transcribiera una copia del Corán y me dijo: «Cuando llegue a este versículo: “Cumplid con las oraciones y la oración del mediodía” (2:238), avíseme»; así que, cuando llegué a él, se lo comuniqué y ella me dictó (lo siguiente): «Cumplid con la oración, la oración del mediodía y la oración de la tarde, y poneos de pie verdaderamente obedientes a Allah». ‘A’isha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «Así es como lo he oído del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)». Sunan Nasa’i, vol. 1, n.º 475, p. 340

d) «Entonces Alá nos reveló un versículo que más tarde se contó entre los abrogados». Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, n.º 416, p. 288.

«Narrado por Anas ibn Malik: … Se reveló, acerca de aquellos que fueron asesinados en Bi’r-Ma’una, un versículo coránico que solíamos recitar, pero que más tarde fue abrogado. El versículo decía: “Informad a nuestro pueblo de que nos hemos reunido con nuestro Señor. Él está complacido con nosotros y nos ha hecho sentir complacidos”». Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 19, n.º 69, p. 53. Véase también la Historia de al-Tabari, vol. 7, p. 156.

Otras referencias a versículos abrogados son: Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 9, n.º 57, p. 45, Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 184, n.º 299, p. 191; Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, n.º 416, p. 288; y Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, n.º 421, p. 293; todos ellos repiten lo mismo sobre el mismo versículo.

e) Los hadices de Bujari afirman que faltaban partes del Corán y/o que estas habían sido derogadas en el vol. 4, libro 51, cap. 12, n.º 62, págs. 48-49; vol. 4, libro 51, cap. 19, n.º 69, pág. 53; vol. 6, libro 61, cap. 3, n.º 510, págs. 479-480; y vol. 6, libro 61, cap. 4, n.º 511, pág. 480.

f) Otros lugares en los que se observan variantes (no solo en las vocales) son, entre otros:

Sura 11:46, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3383, p. 1116

Sura 18:76, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3384, p. 1116

Sura 18:86, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3385, p. 1116

Sura 24:35, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3387, p. 1116

Sura 34:23 debido a las vocales, aunque en un caso se trata de una consonante. Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3392, p. 1117

Sura 39:59: Aquí se cita con un pronombre femenino para «alma», mientras que las lecturas más conocidas utilizan un pronombre masculino. Abu Dawud, 3:3979, nota al pie 3393, p. 1117

Sura 89:26; Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3399, p. 1118

Sura 89:25-26; Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3408, p. 1119

Sura 12:23, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3411, p. 1120

Sura 2:58, Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3413, p. 1121

Sura 24:1 (falta una «r» o hay una de más: «Faradnaha» [y lo que hemos ordenado] frente a la mayoría, «farradnaha» [lo que hemos descrito en detalle]). Abu Dawud, vol. 3, nota al pie 3414, p. 1121

g) Una explicación de los cambios acaecidos durante la vida de Mahoma: según la sura 22:52, Satanás siempre introduce algo en las palabras de un profeta, pero Dios tiene que anularlo. Esto podría explicar por qué cuatro fuentes históricas musulmanas diferentes relatan que la sura 53:19-20 decía originalmente que cabía esperar la intercesión (ayuda) de cuatro diosas idólatras.

¿Quedaría satisfecho el interrogador musulmán con respecto a la Biblia si los cristianos simplemente destruyeran las pruebas y quemaran todos los manuscritos, salvo una versión preferida? Por un lado, cabría pensar que no, salvo que eso es exactamente lo que hizo ‘Uthman cuando ordenó a la gente que entregara sus copias del Corán para ser destruidas, y reeditó otras copias. Sin embargo, los Coranes actuales ni siquiera son idénticos al texto de ‘Uthman. Por ejemplo, variante: Sura 6:160a (6:159a en Yusuf ‘Ali): «…sectas, yo no formo parte de ellas en absoluto;» (en la época de ‘Uthman) frente a «…sectas, usted no tiene parte alguna en ellas, ni en lo más mínimo:» al-Tabari, vol. 15, p. 181 y nota al pie 323.

C. Detalles de esta variante del manuscrito

«Tú eres mi Hijo, el Amado; en ti tengo mis complacencias». (p. 4 (siglo III), Sinaítico, Vaticano, Alejandrino, Leccionario Bizantino, algunos itálicos, copto sahídico, etíope, georgiano, Agustín). Agustín presentaba la primera lectura según Aland et al. (4.ª edición revisada), por lo que el interrogador musulmán se equivocó al incluir a Agustín en la segunda categoría.

«Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado» (Bezae Cantabrigiensis, algunos itálicos, Justino Mártir, Diálogo con Trifón, cap. 88, p. 244 [escrito aproximadamente entre los años 138 y 165 d. C.]; Hilario (355-367/368 d. C.), Metodio (270-311/312 d. C.), el Evangelio apócrifo de Nicodemo (versión griega, cap. 2; Narración apócrifa de la infancia, 54.)

«Tú eres mi Hijo amado; hoy te he engendrado» (Clemente de Alejandría, 193-217/220 d. C.). Esto es similar a la segunda lectura, salvo por el aspecto de «amado» de la primera lectura. Por lo tanto, el interlocutor musulmán se equivocó al incluir a Clemente de Alejandría en la segunda categoría.

D. Aplicación al cristianismo en general

Justino podría haber estado citando de memoria, y hasta las personas de bien pueden cometer pequeños errores de memoria. No creemos que el mensaje de Dios sean las consonantes y las vocales de la Biblia, sino el mensaje de la Biblia, y el mensaje es constante, incluso si se opta por la segunda lectura, ya que otros versículos afirman tanto que a) Jesús era el amado, como que b) «hoy te he engendrado» (Salmo 2). Lo que podría ser un error involuntario, un recuerdo erróneo, no demuestra que se trate de una falsificación; es decir, a menos que el hecho de que Aisha, la esposa de Mahoma, tuviera un versículo del Corán escrito con un significado diferente demuestre que ella también fuera una falsificadora.

P: En Lc 3,22, ¿demuestra esta variación manuscrita que hubo un falsificador en acción y que el versículo bíblico se modificó para eliminar que Jesús se convirtiera en hijo de Dios en el bautismo, en lugar de al nacer o antes? (Esta es la segunda parte de la objeción del musulmán)

R: En absoluto. Aunque no conocemos todos los detalles, existen cuatro posibilidades, cualquiera de las cuales ofrece una respuesta satisfactoria.

Múltiples declaraciones: Quizás el Padre hizo varias declaraciones. ¿Por qué iba Dios Padre a limitarse a llamar a Jesús «su Hijo» solo una vez aquí?

Una sola declaración exhaustiva: Quizás el Padre solo pronunció una frase, y fue algo así como: «Tú eres mi hijo amado, en quien tengo mis complacencias; hoy te he engendrado». Todos registraron correctamente partes de ello.

Error de memoria de Justino Mártir: Justino Mártir, quizá al citar esto de memoria, cometió un error, y los escritores posteriores que habían leído a Justino Mártir —así como los escritos de autores anteriores que a su vez habían leído a Justino Mártir— copiaron este error.

Variante bíblica: Alguien anterior a Justino Mártir copió erróneamente esta frase aquí, y Justino citó correctamente lo que figuraba en su Biblia.

Para muchos musulmanes, si cualquier cambio en el Corán —incluso los de carácter no teológico— demuestra que se trata de una falsificación, entonces todas las copias actuales del Corán deberían ser quemadas, ya que también son falsificaciones. Presenta cambios con respecto a la versión de Uthman (la sura 159a [o 160a] es solo un ejemplo). Además, el texto estandarizado de ‘Uthman difiere del texto de ‘Ubai, y ambos omitieron la sura perdida. De hecho, el Corán admite que Satanás (al menos temporalmente) introduce también algo de su enseñanza en las palabras del profeta (sura 22:52). Como ejemplo de ello, considere la redacción original de la sura 53:19-20.

P: En Lc 3:23, ¿qué edad tenía Jesús cuando comenzó su ministerio?

R: Lucas 3:23 dice «unos treinta», lo que podría corresponder a una edad comprendida entre los 25 y los 35 años. Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, quien falleció en el año 4 a. C., y comenzó su ministerio después de que Juan el Bautista iniciara el suyo. Juan comenzó su ministerio en el año 15 del reinado de Tiberio César, es decir, en el año 28 d. C. Por lo tanto, si se consideran lo suficientemente precisas las dataciones arqueológicas, Jesús tenía entre 33 y 35 años. Además, Poncio Pilato solo fue prefecto de Judea desde el año 26 d. C. hasta el 36/37 d. C., por lo que Jesús tuvo que haber sido crucificado antes de esa fecha. La mejor estimación de la que disponemos es que Jesús comenzó su ministerio alrededor del año 30 d. C. y murió, muy probablemente, el 3 de abril del año 33 d. C.

P: En Mt 4,12-13, ¿cómo se convirtieron Simón y Andrés en discípulos cuando Jesús estaba con Juan el Bautista, si Jesús les dijo que le siguieran en Galilea, tal y como se recoge en Mt 4,18-20, Mc 1,16-20 y Lc 5,1-11?

R: En primer lugar, se convirtieron en «discípulos» cuando Jesús estaba con Juan el Bautista. Solo más tarde se convirtieron en discípulos especiales, y posteriormente fueron designados apóstoles, en Galilea. Recuerde que Jesús tenía un gran número de discípulos, algunos de los cuales le abandonaron en Juan 6:66. Además de ellos, contaba con discípulos especialmente designados, 72 en total, según Lucas 10:1. Por último, Jesús contaba con los doce, que se convirtieron en apóstoles, según Marcos 6:7 y Juan 6:67.

P: En Juan 1:35-37, ¿Andrés y el otro discípulo siguieron a Jesús al día siguiente de su bautismo, o esperaron cuarenta días después de las tentaciones de Jesús?

R: -Después. Jesús fue bautizado por Juan (Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-23), fue tentado durante cuarenta días (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-12) y regresó junto a Juan (Juan 1:29-32)

P: En el ministerio de Jesús, ¿podemos conocer el orden de los acontecimientos?

R: Solo podemos conocer el orden de algunos acontecimientos. Sin embargo, muchas personas pueden sentirse muy confundidas respecto al orden de los evangelios debido a tres ideas erróneas que es necesario aclarar.

No todos los acontecimientos fueron registrados por los autores de los evangelios; sin embargo, tampoco afirmaron jamás haberlo hecho. Por ejemplo, Juan, que anteriormente había sido discípulo de Juan el Bautista, guarda comprensiblemente silencio entre el momento en que Jesús fue bautizado y el momento en que se unió a él. Juan 21:25 afirma específicamente que Jesús hizo muchas otras cosas que no se han escrito. El Evangelio de Juan se escribió después de los demás evangelios, y Juan parece hacer hincapié en las partes que los demás no mencionaron.

Repetición: Imagine a Jesús recorriendo las numerosas localidades que visitó por toda Galilea, Judea y la Decápolis, sin repetir jamás ni una sola orden ni parábola, y contando en cada localidad algo completamente diferente. ¡ o es muy probable! Probablemente, Jesús contó estas parábolas muchas más veces de las que se registraron en cada evangelio, y la gente hablaba de Jesús más de lo que se recoge en los textos. Así, por ejemplo, sigue siendo una cuestión abierta si el Sermón de la Montaña de Mateo y el Sermón en el lugar llano de Lucas fueron dos acontecimientos distintos, en los que repitió algunas enseñanzas, o un único acontecimiento, en el que Jesús habló desde una meseta.

Sin orden: Los evangelistas no registraron todos los acontecimientos en orden, pero tampoco afirmaron jamás que los registraran en orden. De hecho, Papías, discípulo del apóstol Juan, afirma específicamente que Marcos no registró los acontecimientos en orden.

Dentro de cada período general del ministerio de Cristo, los evangelistas no afirmaron que nada estuviera en orden, salvo en las siguientes partes, en las que se utilizaron las palabras «después», «al día siguiente», etc. En las preguntas sobre la armonía de los Evangelios, fíjese en las palabras en negrita que indican marcadores de tiempo, orden y ubicación.

P: En los Evangelios, ¿en qué consiste la armonía del ministerio temprano de Jesús?

R: El ministerio inicial abarca hasta el momento en que Juan el Bautista fue asesinado. Antes de exponer el orden de los acontecimientos, conviene conocer algunos aspectos geográficos.

Geografía: El mar de Galilea, el lago y el mar de Tiberíades son todos el mismo lago de agua dulce. Galilea se encuentra al oeste del mar de Galilea, y la Decápolis, al sureste del mismo. Betsaida se encuentra a orillas del mar de Galilea, justo al norte, y al oeste de ella está Cafarnaúm, también a orillas del lago, con Corazín justo al norte de Cafarnaúm. Magdala se encuentra en la orilla, justo al oeste del mar de Galilea, y Caná está justo al oeste de esta. Naín se encuentra al suroeste del mar de Galilea, a unas 10 millas (16 kilómetros) de la orilla. La tierra de los gerasenos, Gennesaret o los gadarenos son, o bien el mismo lugar, o bien lugares muy próximos entre sí, al este y al sureste del mar de Galilea. En la obra *Hard Sayings of the Bible*, p. 373, se afirma que Gerasa se encontraba a 30 millas (48 kilómetros) al sureste del mar de Galilea y que sus tierras no llegaban hasta el mar. Gadara se encontraba a cinco millas (8 kilómetros) al sureste del mar de Galilea y sus tierras sí llegaban hasta el mar, tal y como demuestran la mención que hace Josefo al respecto y una moneda de Gadara en la que aparece representado un barco.

Orden: Es importante distinguir entre lo que se afirma que está en orden y lo que podría estar en orden. En el caso de estos 65 acontecimientos, los números se refieren a acontecimientos que deben seguir a los números anteriores en orden. Las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían estar en orden, pero que podrían ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negrita indican marcadores de tiempo, orden y ubicación. Los versículos subrayados muestran pasajes que probablemente no siguen un orden cronológico en el Evangelio.

Ministerio inicial: Mt 4,12-14,12; Mc 1,14-6,29; Lc 3,19-20; 4,14-9,9; Jn 1,43-5,47

E1a1. En Caná, al tercer día (¿el tercer día tras el regreso a Galilea, tras las palabras de Juan, o el tercer día de la semana?), Jesús convierte el agua en vino. Primer milagro en Galilea, aunque aún no ha llegado su hora. Jn 2:1-11

E1a2a. Durante la Pascua (día 14 del primer mes) en Jerusalén, Jesús expulsa a los cambistas. Jn 2, 12-25

E1a2b. Jesús enseña a Nicodemo sobre el renacer. Jn 3, 1-21

E1a3. En la campiña de Judea, Juan da testimonio de Jesús. Jn 3, 23-35

E1a4a. En Sicar, en Samaria, de camino a Galilea, Jesús habla con una mujer samaritana. Jn 4, 1-42

E1b1. Juan reprende a Herodes el Tetrarca. Mt 14, 3; Lc 3, 19-20

E1b2a. Tras enterarse de que Juan ha sido encarcelado, Jesús regresa a Galilea y comienza a predicar: «El reino de Dios está cerca». Mt 4, 12-17; Mc 1, 14-15; Jn 4, 43-45

E1b2b. Desde Caná, Jesús cura al hijo de un noble en Cafarnaúm, lo que constituye su segundo milagro. Jn 4, 46-54

E1b2c1. En Galilea y Nazaret, Jesús lee un rollo. Lc 4, 14-15

E1b2c2. Jesús explica la profecía, y los judíos intentan matarlo. Lc 4, 16-31

E1b2d1. A orillas del mar de Galilea, Jesús llama a Simón Pedro y a Andrés. Mt 4, 18-20; Mc 1, 16-18; Lc 5, 1-10

E1b2d2. En Cafarnaúm, Jesús expulsa a un demonio. Mc 1, 21-28; Lc 4, 31-37

E1b2e. Llama a Santiago y a Juan. Mt 4, 21-22; Mc 1, 19-20; Lc 5, 6-11

E1b2f. En Galilea, Jesús cura a los enfermos. Mt 4, 23-25; Lc 4, 40-44

E2a. El Sermón de la Montaña, incluida la Oración del Señor. Mt 5,1-7,29

E2b. Al atardecer, cura a la suegra de Simón y a otras personas. Mt 8, 14-17; Mc 1, 29-34; Lc 4, 38-39

E2c. Jesús ora a solas. Mc 1, 35-38; Lc 4, 42-44

E2d. Viaje por Galilea. Mc 1, 39

E2e. Cura a un leproso chismoso. Mt 8, 1-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-15

E2f. A menudo, Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar. Lc 5, 16

E2g1. En Cafarnaúm, Jesús cura a un paralítico. Mc 2, 1-12; Lc 5, 17-26

E2g2. Llamada a Mateo/Leví. Mt 9, 9-13; Mc 2, 13-17; Lc 5, 27-32

E3c1. En Galilea, junto al lago: el precio de seguir a Jesús. Mt 8, 18-22

E3c2. En Nazaret, Jesús cura al paralítico. Mt 9, 1-8

E3c3. Los discípulos de Juan preguntan sobre el ayuno. Mt 9, 14-17; Mc 2, 18-22; Lc 5, 33-39

E2h1. Un sábado, Jesús en el campo; referencia a David. Mt 12, 1-8; Mc 2, 23-27; Lc 6, 1-11

E2h2. En la sinagoga, Jesús cura una mano atrofiada. Mt 12, 9-14; Mc 3, 1-6; Lc 6, 6-11

E2h3. Las multitudes siguen a Jesús. Mc 3, 7-12

E2i1. En la ladera de una montaña, Jesús ora a Dios toda la noche. Lc 6, 12

E2i2. Jesús nombra a los doce discípulos. Mc 3, 13-19; Lc 6, 13-16

E2j1. Sermón en el llano. Lc 6, 17-49. Si fuera igual que en Mateo, debería llamarse el Sermón en la Meseta.

E2j2. En Cafarnaúm, Jesús cura al siervo del centurión. Mt 8, 5-13; Lc 7, 1-10

E3a. Algún tiempo después, en Jerusalén, con motivo de una fiesta [probablemente en el séptimo mes], junto al estanque, Jesús cura a un hombre que llevaba 38 años inválido. Jn 5, 1-15

E3b. La vida a través de Jesús. Jn 5, 16-47

E3c. En Naín, Jesús resucita al hijo de la viuda. Lc 7, 11-17

E4. De camino a la tierra de los gadarenos/gerasenos, Jesús calma la tormenta desde el interior de la barca. Mt 8, 23-27; Mc 4, 35-41; Lc 8, 22-26 (Nota: las tormentas son más frecuentes en otoño e invierno)

E5a. En Genesaret, curación de dos hombres poseídos por demonios; los demonios en los cerdos. Mt 8, 28-34

E5b. Curación del endemoniado de Gerasa [Gennesaret]. Mc 5, 1-20; Lc 8, 26-39 (Nota: es muy probable que «Gadarena», «Gennesaret» y «Gerasa» se refieran al mismo lugar).

E6. Resucitación de la hija de Jairo y de la mujer con hemorragia. Mt 9, 18-26; Mc 5, 21-43; Lc 8, 40-56

E7. Mientras continuaba su camino, Jesús cura a dos ciegos chismosos. Mt 9, 27-31

E8. Al salir, Jesús cura a un endemoniado mudo. Los fariseos acusan a Jesús de expulsar demonios por medio de Belcebú. No se menciona que Jesús respondiera a esta acusación en ese momento. Mt 9, 32-34

E9a. Jesús recorre muchas ciudades y pueblos. Mt 9, 35-38; Mc 6, 6

E9b. Jesús envía a los doce. Mt 10, 1-42; Mc 6, 7-13; Lc 9, 1-9

E9c. Jesús predica en Galilea. Mt 11,1

E9d. Juan el Bautista envía un mensaje desde la cárcel y Jesús cuenta la parábola de los niños en el mercado. Mt 11, 2-19; Lc 7, 18-35

E9e. Mientras cenan en casa de Simón el fariseo, una mujer pecadora con un frasco de alabastro unge los pies de Jesús con aceite. Jesús habla sobre amar más y amar menos. Lc 7, 36-50

E10. Inmediatamente después, Jesús se retira a una montaña. Mc 6, 45-46

E11. Posteriormente, en Genesaret, Jesús cura a muchos. Mc 6, 53-56

E12a. Amonestación a las ciudades de Galilea. Mt 11, 20-24

E12b. En aquel tiempo, Jesús enseñó sobre el descanso para los cansados. Mt 11, 25-30

E13. Jesús se retira de aquel lugar. Mt 12, 15-21

E14. En una casa en la que había tanta gente que no se podía comer, la familia de Jesús pensaba que estaba fuera de sí. Mc 3, 20-21

E15. Jesús cura a un ciego poseído por un demonio. Mt 12, 22-23

E16. Jesús habla de los hombres fuertes de la casa y de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Mt 12, 24-37; Mc 3, 22-30

E17. La madre y los hermanos de Jesús. Mt 12, 46-50; Mc 3, 31-35; Lc 8, 19-21

E18. Primera petición de una señal y profecía de tres días y tres noches. Mt 12, 38-45

E19. En Galilea, desde la barca, la parábola del sembrador. Mt 13, 1-23; Mc 4, 1-20; Lc 8, 1-15

E20. Parábola de la cizaña. Mt 13, 24-30

E21. Parábola de la lámpara en el candelero. Mc 4, 21-25; Lc 8, 16-18

E22. Parábola de la semilla que crece. Mc 4, 26-29

E23. Parábola de la semilla de mostaza. Mt 13, 31-35; Mc 4, 30-34

E24. En la casa, explica la parábola de la cizaña. Mt 13, 36-43

E25. Parábolas del tesoro escondido, de la perla y de la red. Mt 13, 44-53

E26. Jesús regresa a Nazaret; el profeta sin honor. Mt 13, 53-58; Mc 6, 1-6 (Agustín y algunos otros consideran que también Lc 4, 16-30).

E27. Cómo fue asesinado Juan el Bautista. Mt 14, 1-12; Mc 6, 14-29; Lc 9, 7-9

En esta lista de 65 acontecimientos, 0 eran comunes a los cuatro, 13 eran comunes a los tres sinópticos, 1 acontecimiento era común a Mateo y Lucas, 4 acontecimientos eran comunes a Mateo y Marcos, 4 acontecimientos eran comunes a Mateo y Lucas, 4 acontecimientos eran comunes a Marcos y Lucas, 15 acontecimientos se encontraban únicamente en Mateo, 7 acontecimientos se encontraban únicamente en Marcos, 7 acontecimientos se encontraban únicamente en Lucas y 8 acontecimientos se encontraban únicamente en Juan.

P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron las hipótesis clave que se plantearon sobre el ministerio inicial de Jesús?

R: Todo se basa en suposiciones, y estas son las que he utilizado aquí.

a) Algunos pasajes de Juan se situaron en el periodo intermedio, ya que también encajaban en este contexto. La armonía de los evangelios de la Biblia de Estudio NIV sitúa los pasajes de Juan de forma diferente.

b) Los Evangelios se han ordenado cronológicamente, salvo en los casos subrayados, que son más de diez.

P: En Jn 1,43-50, ¿llamó Jesús a estos discípulos para que le siguieran en ese momento, o los nombró apóstoles más tarde, tal y como muestran Mt 4,18-22; Mc 1,14-20 y Lc 5,1-11?

R: Ambas cosas. Jesús les llamó para que le siguieran en aquel momento, pero no fue hasta más tarde cuando los designó como los doce. La obra *When Critics Ask*, en la página 405, distingue entre su primer encuentro y su llamada definitiva. Señala que, en Juan 1:39, solo permanecieron con Jesús ese único día.

Hoy en día, Dios nos llama primero a ser sus hijos. A muchas personas las llama más tarde a un servicio más importante, y a algunas las llama posteriormente a un ministerio aún mayor.

P: En Mt 4,17; 10,7; Mc 1,15; Lc 8,10; Jn 3,5, ¿son idénticos el reino de Dios y el reino de los cielos, o existe una ligera diferencia entre ambos?

R: Muchos los han considerado idénticos; no se puede formar parte de uno si no se forma parte del otro. Mateo utiliza ambos términos, mientras que Marcos, Lucas y Juan utilizan únicamente el «reino de Dios». Jesús utiliza ambos términos en versículos contiguos de Mateo 19:23-24. El «New International Bible Commentary», en la página 1123, señala que los judíos de aquella época no solo se mostraban reacios a pronunciar el nombre propio de Dios (Yahvé), sino también el de Elohim. Por ello, utilizaban como sinónimos «ha-shem» (el Nombre), «maqom» (lugar) y «shamayim» (cielo). Por lo tanto, en lugar de decir «el reino de Dios», algunos judíos podrían decir «el reino de los cielos».

Otros aprecian una ligera diferencia: el reino de los cielos es el lugar al que van todos los creyentes cuando fallecen, mientras que el reino de Dios es aquello a lo que pertenecemos ahora que hemos sido salvados.

Independientemente de las palabras concretas, todos podemos estar de acuerdo en que nuestra salvación tiene tanto un aspecto presente en la tierra como un aspecto futuro en el cielo (1 Corintios 13:12; Filipenses 1:21-24) que no se hará realidad hasta que lleguemos al cielo. En Juan 3:5, algunos piensan que el agua se refiere al líquido amniótico cuando nace un bebé, pero otros creen que se refiere al bautismo. ¡No puede referirse al bautismo a menos que el ladrón de la cruz no se salvara! Pero sí puede significar que una persona no forma parte visible del reino de Dios en la tierra hasta que sea bautizada. De manera similar, muchas iglesias no permiten que alguien participe en la Cena del Señor hasta que haya sido bautizado.

P: En Juan 4:26, ¿por qué Jesús se apresuró a decirle a la mujer samaritana que Él era el Mesías, cuando en otros pasajes, como en Mateo 16:13-20, parecía reacio a hacerlo?

R: Hay dos respuestas complementarias: el momento y el público.

El momento: Al principio de su ministerio, Jesús no hizo hincapié públicamente ante los judíos en que era Dios y el Mesías. A muchos líderes judíos les costaba aceptar que el Mesías no viniera con poder en su primera venida. Jesús parecía querer que, en primer lugar, sus milagros y sus enseñanzas hablaran por él, y que más adelante, en su ministerio, hiciera hincapié en que era el Pan de Vida, el gran «Yo soy», el camino, la verdad y la vida, y el Mesías. Sin embargo, la conversación de Jesús con la mujer samaritana tuvo lugar en una etapa muy temprana de su ministerio.

Público: Los samaritanos no tendrían las mismas dificultades para aceptar a Jesús como el Mesías. Por eso, se lo dijo claramente a la mujer samaritana. Además, había pocas posibilidades de que los samaritanos se lo contaran a muchos judíos.

P: En Lc 6,12-49 y Lc 12,3-38, ¿por qué esto se parece al Sermón de la Montaña de Mt 5,1-7,29?

R: Hay tres respuestas diferentes.

a. Es probable que Jesús pronunciara un sermón similar al menos en dos ocasiones. Jesús se dirigía a multitudes muy diversas y es probable que transmitiera un mensaje similar en múltiples ocasiones. No todos pudieron haber escuchado el sermón la primera vez.

b. Quizás se tratara del mismo sermón, y cada autor escribiera una paráfrasis de lo que recordaba. Una «llanura» en la cima de una montaña es simplemente lo que llamamos meseta o meseta rocosa. Sin embargo, no hay nada, salvo la similitud en el contenido, que sugiera que se tratara del mismo sermón.

c. En la página 387 de *When Critics Ask* se señala que solo se dice que Jesús se encontraba en un lugar llano, no que las multitudes también lo estuvieran. El hecho de que Jesús se situara en un lugar llano para predicar a una multitud sentada en la ladera de una montaña crearía un anfiteatro natural.

En cualquier caso, la enseñanza de Jesús es atemporal y verdadera, independientemente del número de veces que la pronunciara.

P: En Lc 6,12-19; Lc 12,3-38; y Mt 5,1-7,29, ¿por qué no encontramos esto en Marcos ni en Juan?

R: Los distintos autores de los evangelios registraron detalles diferentes. Además, es muy probable que el Evangelio de Juan se escribiera en último lugar, y parece que Juan aporta una profundidad adicional que los demás no tienen, al tiempo que omite aspectos que ya habían sido mencionados por los demás autores de los evangelios.

P: En Lc 6,17, ¿se situó Jesús en un lugar llano para enseñarles, o se sentó, tal y como dice Mt 5,1?

R: Hay dos respuestas, y es probable que ambas sean ciertas.

Es probable que los sermones de Mateo y Lucas correspondan a dos ocasiones distintas. Además, incluso cuando Jesús estaba de pie, tras hablar durante un tiempo considerable, es posible que quisiera sentarse. Recuerde que un sermón podía durar varias horas, y lo que tenemos tanto en Mateo como en Lucas son solo versiones resumidas.

P: En Mt 5,3, ¿mencionó Jesús a los «pobres de espíritu», o solo a los pobres, como en Lc 6,20?

R: Jesús podría haber dicho ambas cosas. Tanto Mateo como Lucas parafrasean lo que Jesús enseñó. Estos dos sermones podrían haber tenido lugar en ocasiones distintas, y Jesús podría haber dicho ambas cosas. Por otra parte, estos dos sermones podrían haber sido el mismo. Uno tuvo lugar en una montaña y el otro en una llanura. Podrían haber sido un único sermón pronunciado en una meseta, que es una zona llana situada en la cima de algunas montañas.

En cualquier caso, entendemos que Jesús se refería a aquellos que estaban en necesidad y reconocían que lo estaban.

P: En Mt 8,2 leemos acerca de un leproso que se acercó a Jesús, se postró ante él, le pidió que lo sanara y Jesús lo purificó. Sin embargo, en Lc 17,12 leemos acerca de diez hombres leprosos con los que Jesús se encontró en un pueblo. Se quedaron a distancia, alzaron la voz y dijeron: «Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros». Y cuando Jesús los vio, no necesitó tocarlos, sino que les dijo: «Id a presentaros ante los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban, quedaron purificados. ¿Eran diez leprosos o solo uno? Si se tratara de la misma historia, ¿por qué hay detalles diferentes entre los dos evangelios?

R: En primer lugar, podemos estar seguros de que había más de once leprosos en la tierra de Israel en aquella época. Los dos acontecimientos presentan detalles totalmente diferentes porque Jesús sanó a leprosos en múltiples ocasiones. Jesús sanó a un leproso (que más tarde se dedicó a difundir rumores) en Mateo 8:1-4, Marcos 1:40-45 y Lucas 5:12-15. Mucho más tarde, en Lucas 17:11-19, Jesús sanó a diez leprosos.

P: Hay quien afirma que los escribas solían modificar algunas palabras o frases al copiar los manuscritos de las Escrituras, con el fin de aclarar o simplificar la idea para los lectores.

Por ejemplo, en los Evangelios, vemos que Marcos dice en (Mc 2:4) que los cuatro hombres que llevaban al paralítico y lo llevaron ante Jesús para que lo sanara, «descubrieron el tejado donde se encontraba; y, tras abrirlo, bajaron la camilla en la que yacía el paralítico». Sin embargo, Lucas, en (Lc 5, 19), dice que «subieron al tejado y lo bajaron a través de las tejas, con su camilla, hasta el centro, delante de Jesús». Lo mismo ocurrió con las Epístolas de Pablo. Por ejemplo, la expresión «Palabra de Cristo» en (Colosenses 3:16): vemos que los escribas la sustituyeron en otros manuscritos por «Palabra de Dios», «Palabra del Señor», y así sucesivamente. ¿Es eso correcto? ¿Afecta esto al significado o a las doctrinas?

R: No veo ninguna diferencia sustancial entre Marcos 2:4 y Lucas 5:19. Ambos son totalmente ciertos. Escribieron lo mismo de forma diferente porque tenían personalidades, perspectivas y estilos de escritura distintos. No disponemos de los evangelios en una sola «voz», sino más bien en «sonido cuadrafónico».

En ocasiones, los escribas modificaban ligeramente algunas palabras, al parecer para facilitar la comprensión. Lo sabemos porque disponemos de numerosos manuscritos del Nuevo Testamento y podemos ver qué se modificó. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos no hay ningún cambio de significado. Por ejemplo, en muchos pasajes de Filipenses, algunos manuscritos dicen «Cristo Jesús», mientras que otros dicen «Jesús Cristo». En la mayoría de estos casos no estamos seguros del orden original, pero en realidad eso no tiene importancia.

Ninguna de estas variaciones afecta a las doctrinas o prácticas cristianas, y ninguna doctrina importante se basa en un único versículo. Si algo es importante en las Escrituras, Dios lo repite, normalmente de una forma ligeramente diferente para que podamos apreciar mejor la variedad de significados.

P: En Mt 8,5-13; 9,9-13, ¿curó Jesús al siervo del centurión antes de llamar a Mateo (Leví), o después, como da a entender Lc 5,27-32; 7,1-10?

R: Podría ser de cualquier manera, ya que ninguno de los dos evangelios indica el orden, y no se afirma que los evangelios sigan un orden cronológico. Sin embargo, ambos dicen que Mateo/Leví fue llamado después de sanar al paralítico.

P: En Mt 8,5-10, ¿vio el centurión a Jesús directamente, o bien no lo vio, sino que envió a unos amigos, tal y como se indica en Lc 7,6?

R: Hay dos respuestas posibles.

1. El centurión se dirigió a Jesús a través de unos amigos, no directamente. Mateo omite este detalle y se limita a decir que el centurión acudió a Jesús con su petición, sin especificar que lo hiciera a través de unos amigos. Quizás Mateo no quiso restar importancia al hecho de que Jesús estuviera ayudando a un no judío, según *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 8, p. 200. La *NIV Study Bible*, p. 1453, añade que, del mismo modo, cuando Pilato azotó a Jesús en Mateo 27:26, Mateo NO está diciendo que Pilato azotara personalmente a Jesús, sino que mandó azotarlo.

2. En un primer momento, el centurión recurrió a unos amigos. Una razón probable es que, de ese modo, no resultaría demasiado embarazoso si Jesús rechazara esta petición de un no judío. Posteriormente, el centurión acudió él mismo. La *Encyclopedia of Bible Difficulties*, págs. 321-322, se inclina por esta interpretación.

P: En Mt 9,18-25; Mc 5,23-43; Lc 7,11-17; 8,41-56; y Jn 11,1-44, durante su ministerio terrenal, ¿a quiénes resucitó Jesús de entre los muertos y por qué?

R: Los tres milagros glorificaron a Dios y demostraron que Jesús era el Hijo de Dios.

El hijo de la viuda en Lucas 7:11-17. Quizás el hijo fallecido no resucitó tanto por su propio bien, sino por el de su madre.

La hija de Jairo en Mateo 9:18-25; Marcos 5:23, 35-43; Lucas 8:41-42, 49-56. En este caso, la niña se estaba muriendo, y Jesús se retrasó porque estaba atendiendo a otra mujer. Puede que Dios no suela llegar pronto, pero nunca llega demasiado tarde para obrar.

Lázaro en Juan 11:1-44. Curiosamente, aunque Jesús amaba especialmente a Lázaro (Juan 11:3), se demoró dos días más (Juan 11:7), cuando Lázaro estaba enfermo, hasta que este había fallecido. En un primer momento, esto pudo haber devastado la fe de María y Marta, pero a veces Dios pone a prueba deliberadamente nuestra fe para su gloria y para hacernos más fuertes en la fe.

P: En Mateo 9:18, ¿estaba muerta la hija de Jairo, o se estaba muriendo, como indican Marcos 5:22 y Lucas 8:42?

R: En primer lugar, un poco de griego; a continuación, dos posibilidades que probablemente no sean la respuesta, y, por último, la respuesta más probable.

Griego

En Mateo 9:18, la expresión griega arti eteleutesen significa «acaba de morir», según la traducción literal de Green, o «acaba de fallecer», pero no «está muriendo ahora», según The Expositor’s Bible Commentary, vol. 8, p. 230.

En Marcos 5:22, la expresión griega eschatus exei significa «al final». Nuestra palabra «escatología» proviene de la primera palabra.

En Lucas 8:42, la palabra griega «apethnesken» significa «moribundo».

No es la respuesta correcta: el coma es como la muerte

La respiración de una persona en coma es muy superficial, y resulta difícil determinar cuándo ha fallecido. Sin embargo, probablemente esta no sea la respuesta correcta, ya que Jairo se había marchado hacía algún tiempo, y alguien en coma aún conservaría algo de calor corporal. Por último, el hecho de que los amigos de Jairo le informaran más tarde de que su hija había fallecido definitivamente iría en contra de esta hipótesis.

Probablemente no sea la respuesta: Jairo dijo las tres cosas

El propio Jairo no estaba seguro de si su hija aún estaba viva cuando habló con Jesús, o si ya había fallecido mientras se dirigía hacia él. Así pues, Jairo podría haber dicho en un momento dado que había fallecido, en otro que se encontraba en sus últimos momentos y en otro que se estaba muriendo. Sin embargo, en los tres evangelios, Jairo dirigió las palabras en cuestión a Jesús y, aunque pudiera haber repetido su petición a Jesús tres veces, utilizando tres formulaciones diferentes, la siguiente respuesta es más probable.

La respuesta: los autores de los evangelios parafrasearon

En otros pasajes de los evangelios, los diálogos son paráfrasis, no citas textuales, y se centran en los puntos principales, omitiendo los detalles. Por ejemplo, cuando la gente acudía durante todo el día a escuchar las enseñanzas de Jesús, y sin embargo podemos leer el relato en solo cinco minutos, ¿qué hacían durante el resto del tiempo? Como dice Juan 21:25: «Hay muchas más cosas que hizo Jesús. Si se escribieran todas, supongo que ni siquiera el mundo entero tendría espacio para los libros que se escribirían» (BSB).

Piénselo: solo se tarda unos tres segundos en leer lo que dijo Jairo en cualquiera de los relatos. Cuando Jairo acudió, ¿acaso solo habló tres segundos con Jesús y luego guardó silencio? —Por supuesto que no pensamos eso. Pero eso significa que cada autor de los evangelios optó por omitir muchos detalles superfluos y simplemente quiso registrar la idea principal que Jairo quería transmitir. Sea cual sea la frase que Jairo utilizara —y es posible que utilizara más de una—, su amada hija se encontraba en los últimos momentos de su vida.

P: En Mt 9,24; Mc 5,39 y Lc 8,52, ¿por qué dijo Jesús que ella solo estaba durmiendo?

R: En primer lugar, lo que probablemente no es la respuesta, y después la respuesta.

Lo que probablemente no sea la respuesta: el estado vegetativo es como la muerte

Aunque a menudo se utiliza el sueño para referirse a la muerte, podría tratarse de un coma o de un estado vegetativo. Jesús dijo: «La niña no está muerta, sino que duerme» en Marcos 5:39. Sin embargo, en Marcos 5:35, cuando los amigos de Jairo le dijeron que no molestara a Jesús porque su hija había fallecido, ella estaba completamente muerta, por lo que ellos podían apreciar.

La respuesta:

Jesús quería destacar que, para Él, la muerte no es más que el sueño del cuerpo físico.

P: En Mateo 9:22, 28 y 29, ¿podría explicarme la diferencia entre la fe que sana y la fe salvadora? Por ejemplo, en Mateo 9:22, Jesús dice: «Hija, ten ánimo; tu fe te ha sanado», y en Mateo 9:29: «Jesús les tocó los ojos diciendo: “Se os hará según vuestra fe”», y en Mateo 15:28 «Entonces Jesús le dijo: “Mujer, grande es su fe; hágase con usted como desea”». Y su hija quedó sanada al instante. ¿Es la fe algo natural? ¿La fe manifestada en las sanaciones realizadas por Jesús procedía de las personas que fueron sanadas, o fue Dios quien, a través del Espíritu Santo, les concedió la fe necesaria para la sanación, a fin de que Dios fuera glorificado? En Efesios 2:8: «Porque por gracia sois salvos mediante la fe, y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios», yo interpreto que la fe es un don de Dios.

R: Ha planteado una pregunta profunda. La respuesta breve es que solo hay una fe: la fe en Dios. Pero esa fe puede manifestarse en la sanación física y en una vida santa, y esa fe también puede verse enturbiada o arrebatada.

Para una respuesta más extensa, veamos primero la fe en general y, a continuación, sus diferentes aspectos. Si bien la fe incluye el asentimiento intelectual, Santiago 2:19 muestra que es mucho más que eso; es confiar. Hay una famosa anécdota de que, en el siglo XIX, un famoso funambulista llamado Charles Blondin cruzaba las Cataratas del Niágara por una cuerda floja empujando una carretilla. Alguien le dijo que tenía fe en que podría hacerlo. Él respondió que, si realmente tenían fe, que se subieran a la carretilla. La fe no consiste simplemente en decir «creo», sino en estar dispuesto a subirse a la carretilla. ¿Confiamos en Dios hasta el punto de estar dispuestos a quedar en ridículo si Él no cumpliera su promesa? La fe es algo loable, y Hebreos 11 ofrece muchos ejemplos no solo de creer intelectualmente, sino de vivir por la fe.
La fe debe tener el objeto adecuado; creer sinceramente en un ídolo no le llevará a ninguna parte, o al menos no a ninguna parte buena. Si una persona cree y practica muchas cosas buenas, pero no cree que Jesús muriera por nuestros pecados y resucitara de entre los muertos, su fe es vana según 1 Corintios 15:1-8. No fueron sanados por tener fe en la sanación, fe en sí mismos, fe en algún santo o incluso fe en la fe; fueron sanados por tener fe en Jesús. Es interesante que, justo antes de este pasaje, en Mateo 9:1-8, Jesús sanó a un paralítico, y no se menciona su fe, ni realmente nada en absoluto sobre él. Podemos deducir fácilmente que sus amigos tenían fe suficiente como para tomarse la molestia de llevarlo hasta Jesús; y, aunque él pudiera haber tenido fe, no se menciona. Así pues, aunque no podemos tener una fe salvadora por nadie más que por nosotros mismos, nuestra fe puede ser una herramienta eficaz que Dios utiliza en la vida de los demás. Por otro lado, Jesús decidió no realizar muchos milagros en Nazaret debido a la falta de fe de sus conciudadanos, tal y como se recoge en Mateo 13:57-58.
Lamentablemente, nuestra fe puede ser parcial e incompleta en cuanto a duración, sinceridad y alcance.

Fe solo por un tiempo: Judas Iscariote creyó en Jesús hasta el punto de abandonar su vida anterior y seguirle, al menos durante un tiempo. Sin embargo, incluso antes de que Judas traicionara a Jesús, ya robaba de la bolsa común, según se recoge en Juan 12:6. Judas incluso salía con los otros once discípulos a predicar por el campo, según se recoge en Mateo 10:4-16; pero, aunque la fe de muchas personas podría haber aumentado al presenciar los grandes milagros, él no tenía (o quizá sería mejor decir que no quería tener) la fe en que Dios se ocuparía de sus necesidades económicas y que no necesitaba robar a Jesús ni a los discípulos. Por lo tanto, por haber tenido fe durante un tiempo, aunque creo que los verdaderamente salvos nunca pueden ser «deselegidos», también creo en las advertencias de la Biblia de que algunos que han sido iluminados y han probado (pero no dice «tragado») el don celestial, pueden apartarse y caer en la destrucción eterna (Hebreos 6:4-6).

La falta de sinceridad y la fe: Algunas personas, al igual que la semilla sembrada en terreno poco profundo, tienen fe durante un tiempo, pero luego se enredan. Pueden ser sinceras y admitir que ya no tienen fe, o bien ser insinceras y afirmar que tienen fe, aunque sean hipócritas. Una persona puede tener una fe sincera mezclada con insinceridad, pero ser honesta al respecto. Cuando Jesús preguntó al padre de un niño poseído por un demonio si creía, este respondió: «Creo; ¡ayúdame en mi incredulidad!», en Marcos 9:24. Otros no tienen fe sincera, sino solo fe insincera, como Simón el mago en Hechos 8:18-22.

Alcance de la fe: Algunas personas pueden creer en Dios en las cosas importantes, donde no hay otra opción, pero no creer en Él en las cosas pequeñas. Algunas, como Gedeón, pueden tener una fe tremenda en que Dios las salvará en la batalla con solo unos pocos soldados, pero luego no creer que el camino de Dios sea el mejor, y optar por ganar dinero con un ídolo, como hizo vergonzosamente Gedeón en Jueces 8:24-27. Sansón era similar.
No creo que haya dos tipos de fe, la fe salvadora y la fe sanadora; solo hay una fe (Efesios 4:5). Pero esta creencia de una persona, que responde a la palabra de Dios, como una semilla en Mateo 13:12-23, puede crecer (ya sea mucho o solo un poco), multiplicarse en otros, pero también puede marchitarse y morir, y la persona puede apartarse (Mateo 13:20-21). A modo de advertencia para nosotros, veamos cuatro ejemplos de fe que murió:

Jesús enseñó en Mateo 7:21-23 que habrá personas que predicarán el Evangelio (presumiblemente el verdadero Evangelio) e incluso harán milagros en nombre de Jesús, lo cual, estoy seguro de que estarán de acuerdo, requeriría una gran fe. Sin embargo, al final estas personas irán al infierno porque eran malhechores. Es significativo que Jesús no dijera: «Me olvidé de ustedes», «Los perdí» o «Perdieron su salvación». Más bien, Jesús dijo a estos malhechores de gran fe: «Nunca los conocí».

¿Puede la fe ayudar a una persona destinada al infierno? Sí, al menos durante un breve tiempo. 2 Pedro 2:20-22 dice: «Si, en efecto, habiendo escapado de la corrupción del mundo mediante el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos por ella, su condición final es peor que la que tenían al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia que haberlo conocido y luego apartarse del santo mandamiento que se les había transmitido. De ellos se cumplen los proverbios: “El perro vuelve a su vómito” y “La cerda lavada vuelve a revolcarse en el lodo”». (BSB) Esa persona nunca fue salva; siempre fue un perro o una cerda. Sin embargo, esa persona «conoció», en cierto sentido, a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Su conocimiento fue suficiente incluso para sacarla de una vida pecaminosa y llevarla a una vida piadosa, pero solo por un tiempo.

Muchas personas reciben la ayuda de Jesús, al igual que los nueve leprosos de Lucas 17:11-19. Jesús sanó a diez leprosos y, sin embargo, solo uno, un samaritano, regresó para darle las gracias a Jesús. «—¿No quedaron purificados los diez? —preguntó Jesús—. ¿Dónde están, pues, los otros nueve? ¿No se ha encontrado a nadie, salvo a este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios? Entonces Jesús le dijo: —Levántese y váyase; su fe le ha sanado!» (BSB). Los otros nueve recibieron una ayuda física genuina, y nada indica que se les quitara esa sanación física. Pero la curación física fue lo único que obtuvieron; solo el samaritano acudió a Cristo y alabó a Dios. Si tuviera un problema físico y tuviera que elegir entre una fe que sanara o una fe que salvara, preferiría la fe que salva y sana espiritualmente antes que la fe que se limita a sanar físicamente. Dios concede una fe capaz de hacer ambas cosas, pero asegúrese de poner el énfasis en el Dador, no solo en el don.

Nuestra fe debe ser firme, tal y como enseña Santiago 1:12; debe ser capaz de perseverar incluso en condiciones adversas; sin embargo, la fe de algunos solo dura un tiempo y luego se apaga. Creo que la diferencia radica en si la fe es cuidada por el Jardinero (Juan 15:1b) y en si su fe está o no unida a la Vid (Juan 15:1-8). Tener fe, incluso una gran fe, no perdurará a menos que sea cuidada constantemente por Dios. Por lo tanto, aunque la fe es importante, es más importante acercarse a Dios. «Y ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de ellas es el amor» (1 Corintios 13:13, BSB).

Pero, ¿cuál es el papel de la fe salvadora?

La salvación es un don de Dios; no proviene de nosotros y no somos salvos por nuestra fe. Más bien, somos salvos por la gracia de Dios, a través de nuestra fe, y no por las obras, tal y como dice Efesios 2:8-9. Este breve pero complejo par de versículos nos dice tres cosas:

Es por gracia. No podemos «merecer» nuestra salvación; de lo contrario, no sería gracia.

Es por medio de la fe. La fe tiene un papel distinto al de la gracia. La fe es nuestra respuesta a la iniciativa de Dios.

No es por las obras. Las obras no desempeñan el mismo papel que la gracia; no contribuyen en nada a meritar nuestra salvación.

Las obras tienen un papel distinto al de la fe; no somos salvados por las obras, sino por la fe.

Por lo tanto, uno podría preguntarse si las obras tienen algo que ver en absoluto con la salvación. Pablo se anticipa a esta pregunta y la responde en Efesios 2:10. Las obras sí tienen un papel en la salvación, pero no el que enseñan algunas personas y muchos católicos. Las obras son el resultado de nuestra salvación, no su causa. No somos salvados por servir, sino que somos salvados para servir. Si ambas cosas no van de la mano en la vida de un creyente, cabría cuestionar si esa persona es realmente creyente, tal y como hace Santiago 2:14-25; sin embargo, tienen funciones distintas.

Sin embargo, dado que es erróneo afirmar que las obras tienen el mismo papel que la fe en nuestra salvación —como sostienen algunos católicos—, también lo es afirmar que la fe tiene el mismo papel que las obras en nuestra salvación, tal y como enseñan algunos calvinistas. Hebreos 4:2 dice: «Porque también nosotros hemos recibido el evangelio, igual que ellos; pero la palabra que oyeron no les sirvió de nada, ya que no compartían la fe de aquellos que la comprendieron». (BSB)

En cuanto a si esta fe perdurable es un don de Dios o nuestra responsabilidad, es ambas cosas. Dios nos da la fe como un don, y podemos y debemos pedirla. Sin embargo, tenemos la responsabilidad de creer y la responsabilidad de correr con perseverancia (Hebreos 12:1). Tenemos la responsabilidad de ponernos a prueba y examinar tanto a nosotros mismos como a nuestros maestros (2 Corintios 13:5-6). No obstante, podemos confiar en que Dios sella a todos los que son salvos con su Espíritu Santo, «que es la garantía de nuestra herencia hasta la redención de los que son propiedad de Dios…» (Efesios 1:14, BSB). Consulte www.BibleQuery.org en el menú de la izquierda, en la sección «Doctrina» y, a continuación, en «Predestinación» para obtener más información.

P: En Mc 5:35 y Lc 8:49, ¿se le comunicó a Jairo la noticia de que su hija había fallecido?

R: Aunque podría ser de ambas formas, es más probable que la primera sea la correcta.

a) Podría ser que Jairo supiera que su hija estaba a punto de morir cuando salió para ir a ver a Jesús, y que, al regresar, le dijeran que su hija acababa de fallecer.

b) Lo más probable es que Jairo ya supiera que su hija había fallecido, o que estaba prácticamente muerta, cuando salió a buscar a Jesús, y que, al regresar, le dijeran en esencia: «No moleste más a Jesús, ya sabía que su hija había fallecido».

En cualquier caso, el mensaje dirigido a Jairo era: «No moleste a Jesús, pues ni siquiera Él puede hacer nada al respecto». Espero que nunca tengamos esa actitud, al igual que Jairo optó por tener fe y rechazar esa actitud.

P: En Mt 10,2-5; Mc 3,16-18; Lc 6,13-16; Jn 1,45-47; 21,2 y Hch 1,13, ¿son diferentes las listas de los doce discípulos, tal y como sugiere la Guía de Asimov para la Biblia, p. 998?

R: No. Aunque el orden es algo diferente, las listas son las mismas siempre que se tenga en cuenta lo siguiente.

Simón Barjona es el mismo que Pedro. Barjona significa «bar» (hijo de) Jona. Simón es un nombre hebreo, y Pedro es un nombre griego.

Mateo, el recaudador de impuestos, es el mismo que Leví, hijo de Alfeo, el recaudador de impuestos de Marcos 2:13-17. Leví es un nombre hebreo. Mateo también es un nombre hebreo, una forma abreviada de Matías. Quizás, como recaudador de impuestos, deseaba utilizar un alias.

Santiago, hijo de Alfeo, es el mismo que Santiago el Menor en Marcos 15:40. La Concordancia de Strong indica que Santiago es una forma helenizada del nombre hebreo Jacob.

Bartolomé (en todas las listas) es el mismo que Natanael en Juan 1:45-47; 21:2. Es posible que el nombre arameo Bartolomé no fuera su nombre de pila, sino su apellido, ya que significa «Bar» (hijo de) Talmai/Tolmai/Talmar. Natanael también es arameo y significa «regalo de Dios».

Tadeo es el mismo que Judas, hijo de Santiago, en Lucas 6:16 y Hechos 1:13, de forma similar a que Pedro y Simón son la misma persona. Quizás, tras la crucifixión, Tadeo no quiso que se le llamara Judas, debido a la posible confusión con Judas Iscariote. Judas es un nombre hebreo. Algunos manuscritos griegos mencionan a Tadeo, otros a «Lebbaeus» y otros dicen: «Lebbaeus, llamado o apodado Tadeo». «Lebbaeus» es la forma griega de «Leví».

Judas Iscariote no aparece en Hechos 1:13 por razones obvias.

En cuanto a los demás —Andrés, Santiago, hijo de Zebedeo, Juan, Felipe, Tomás y Simón el Zelote—, solo se nos indica un nombre.

Cabría pensar que Natanael, en Juan 1:43-45 y 21:2, no era la misma persona que Bartolomé. Esta interpretación no supondría un error en la Biblia, sino únicamente que Natanael era un discípulo, pero no uno de los doce.

P: ¿Cómo es que, en Mateo 10, 9-10, se indicaba a los discípulos que no adquirieran bastones y, en Lucas 9, 3, que no llevaran bastón, si en Marcos 6, 8-9 se les indicaba que llevaran únicamente un bastón?

R: Los cristianos ofrecen tres respuestas diferentes, pero la tercera es la más probable.

Varios viajes: Podrían haber realizado varios viajes. Sin embargo, la única razón para sugerir varios viajes es conciliar el hecho de llevar un bastón con el de no llevarlo.

Palabras griegas diferentes: «adquirir» en Mateo es distinto de «poseer» en Marcos. Podrían haber llevado el bastón que ya tenían, pero no llevar uno de repuesto, ni nada más, por lo demás. La palabra griega para «llevar/adquirir» en Mateo 10:9 puede significar «adquirir» en el sentido de «no compren ni recojan estas cosas». La palabra griega en Marcos 6:8 significa «poseer». La dificultad de esta interpretación radica en que la palabra griega en Lucas 9:3 es simplemente una conjugación diferente de la misma palabra griega que aparece en Marcos 6:8.

Error de los escribas: Quizás las copias que tenemos de Marcos sustituyeron «solo» en lugar de «no». Aunque todas las copias que tenemos dicen «no», en griego la diferencia entre «solo» y «no» radica en la adición de la palabra griega de dos letras «ei». En *Hard Sayings of the Bible*, págs. 422-424, se menciona un error de los escribas de otro tipo, en el que Mateo, que por lo general conocía muy bien a Marcos, siguió aquí a Lucas. Así pues, en otras palabras, «solo/excepto un bastón» en Marcos probablemente debería ser «ni un bastón», como en Mateo y Lucas.

P: En Mt 10,9-10, ¿no debían los discípulos adquirir zapatos o sandalias, o debían llevar sandalias, tal y como dice Mc 6,8-9?

R: La palabra griega en Mateo puede significar «zapatos», mientras que la palabra griega en Marcos no puede significar «zapatos». La traducción literal de Green traduce la palabra de Marcos 6:9 como «sandalias atadas por debajo». Lucas 9:3 no menciona nada sobre zapatos ni sandalias.

Por lo tanto, en conclusión, probablemente podían llevar sandalias, pero no zapatos, que serían más adecuados para los viajes largos. Esto concuerda con el hecho de que tampoco llevaran bastones.

P: En Mt 10:22; 24:13 y Mc 13:13, ¿qué es exactamente eso de «perseverar hasta el fin» de lo que hablaba Jesús?

R: Se trata del fin de la gran tribulación.

P: En Mc 1,15, «Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios está cerca», se utiliza el verbo griego eggizo en tiempo pasado, lo que indica que el reino de Dios se acercaba, pero aún no prevalecía. Sin embargo, en Mt 11,4-5, Jesús revela que el Reino está presente en el tiempo y está relacionado con su persona, ya que Mateo no utilizó la expresión «reino de Dios» ni el verbo eggizo. ¿A qué se debe esta diferencia entre los dos evangelios en cuanto al concepto del Reino?

R: Hay tres puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1) En Marcos 1:15, al comienzo de su ministerio, antes de que Jesús anunciara quién era, dijo que se había cumplido el tiempo (tiempo pasado), pues el Reino de Dios está [ahora] cerca. Es el tiempo el que se ha cumplido, no el Reino de Dios.

2) Mateo 11:4-5 no habla en absoluto del Reino de Dios, y mucho menos de si se trata de un tiempo pasado o presente. En su lugar, Jesús habló de la buena nueva predicada a los pobres.

3) Para nosotros, el Reino de Dios está cerca, porque está dentro de nosotros. Sin embargo, la plena consumación del Reino de Dios no tendrá lugar hasta el futuro.

P: En Mt 11,14 y Jn 1,21, ¿en qué sentido es Juan el Elías que ha de venir?

R: Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. El propio Elías se apareció en la transfiguración, y es probable que Elías se presente literalmente antes de la segunda venida de Jesús, pero Juan el Bautista es una persona distinta de Elías.

2. Juan cumplió el papel de Elías descrito en Malaquías 4:5, con motivo de la primera venida de Cristo, pero el propio Elías aparecerá con motivo de la segunda venida de Cristo.

3. Como señala Arndt en *Bible Difficulties and Seeming Contradictions*, p. 127, Jesús no dijo que Juan fuera el antiguo Elías que había regresado. Más bien, Jesús dijo que Juan era el Elías que ha de venir.

4. Justino Mártir (h. 138-165 d. C.), en su *Diálogo con Trifón el judío*, capítulo 49, señala que la expresión de que una persona «tiene el espíritu de otra» se utilizaba en otros pasajes de la Biblia, como cuando Dios tomó el espíritu que estaba sobre Moisés y lo puso sobre Josué, y cuando Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías. Nadie interpretaría estos dos ejemplos como una reencarnación ni como si se tratara de la misma persona, ya que en ambos casos el mayor y el menor vivieron al mismo tiempo.

P: ¿Apoyan Mt 11,14 y Jn 1,21 la reencarnación de Elías?

R: No. La doctrina errónea de la reencarnación enseña que una persona muere, abandona para siempre su antiguo cuerpo y regresa en un nuevo cuerpo. Elías nunca murió, y fue él (y no Juan el Bautista) quien se le apareció a Jesús durante la Transfiguración. Elías regresará en su propio cuerpo en los últimos tiempos. Tertuliano (198-220 d. C.) responde bien a esta pregunta en *Tratado sobre el alma*, cap. 35, págs. 217-218. Añade que «el espíritu y el poder» fueron otorgados como dones externos por la gracia de Dios.

P: En los Evangelios, ¿en qué consiste la «armonía» relativa al ministerio de Jesús en el período intermedio?

R: El período intermedio, compuesto por 24 acontecimientos, incluye los dos milagros de la multiplicación de los panes y abarca desde el momento en que Juan el Bautista fue asesinado y Jesús abandonó Galilea hasta el episodio de Cesarea de Filipo. Los números se refieren a acontecimientos que deben seguir a los números anteriores. Las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negrita indican marcadores de tiempo, orden y ubicación. Los versículos subrayados muestran pasajes que probablemente no siguen un orden cronológico.

Ministerio intermedio: Mt 14,13-16,28; Mc 6,30-9,1; Lc 9,11-27; Jn 6,1-7,9

M1. Al salir de Galilea, Jesús y los discípulos se retiran a Betsaida. Lc 9,10

M2a. Las multitudes encuentran a Jesús. Lc 9,11

M2b. En la orilla opuesta a Cafarnaúm, Jesús predica a las multitudes y realiza curaciones. Mt 14, 13-14; Jn 6, 1-4

M3. En la pradera (no en Genesaret), el primer milagro de la multiplicación de los panes de Jesús: 5.000 hombres, además de mujeres y niños, con 5 panes y 2 peces. Eran judíos que habían estado con Jesús durante un día. Sobraron 12 cestas. Mt 14, 15-21; Mc 6, 30-44; Lc 9, 12-17; Jn 6, 1-14

M4. De camino a Genesaret, durante la cuarta vigilia de la noche, Jesús y Pedro caminan sobre las aguas. Mt 14, 22-36; Mc 6, 45-52

M5a. En Genesaret, Jesús cura a unos hombres. Mt 14, 34-36; Mc 6, 53-56

M5b. Jesús se retira a una montaña. Jn 6, 15

M6a1. De camino a Cafarnaúm, tras remar 3 o 3 1/2 millas (4,8 o 5,6 kilómetros), los discípulos ven a Jesús caminando sobre las aguas. Jn 6, 16-24a

M6a2. Inmediatamente llega la barca. Jn 6, 24b

M6a3. En el lago junto a Cafarnaúm, Jesús es el pan de vida. Jn 6, 25-71

M6a4. Jesús permanece en Galilea hasta la fiesta de los Tabernáculos. Jn 7, 1-9

M6b. Los fariseos critican a los discípulos de Jesús; lo puro y lo impuro. Mt 15, 1-20; Mc 7, 1-23

M7. En Tiro y Sidón, Jesús cura a la hija de una mujer. Mt 15, 21-28; Mc 7, 24-30

M8. En la Decápolis, Jesús cura al sordo y mudo. Mc 7, 31-37

M9. En Galilea, Jesús cura y enseña a las multitudes. Mt 15, 29-31; Mc 8, 1

M10. A orillas del mar de Galilea, Jesús alimenta por segunda vez a otra gran multitud: 4.000 hombres, además de mujeres y niños, con siete panes y unos pocos peces pequeños. Se trataba de gentiles que habían estado con Jesús durante tres días. Sobraron siete cestas. Mt 15, 32-38; Mc 8, 2-9

M11. Jesús se dirige en barca a Magadán/Dalmanuta. Mt 15, 39; Mc 8, 10

M12a. Los fariseos exigen por segunda vez una señal del cielo. Mt 16, 1-4; Mc 8, 11-13

M12b. Jesús habla de la levadura y de las dos ocasiones en que alimentó a la multitud. Mt 16, 5-12; Mc 8, 14-21

M12c. En Betsaida, Jesús cura a un ciego. Mc 8, 22-26

M12d. Cerca de Cesarea de Filipo (donde había una gran roca), Pedro confiesa que Jesús es el Cristo. Mt 16, 13-20; Mc 8, 27-30; Lc 9, 18-20

M13. Jesús predice su muerte. Mt 16, 21-22; Mc 8, 31; Lc 9, 21-22

M14. Jesús le dice a Pedro: «Apártate de mí, Satanás». Mt 16, 23; Mc 8, 32-33

M15. El precio de seguir a Jesús. Mt 16, 24-28; Mc 8, 34-9, 1; Lc 9, 23-27

P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos clave que se adoptaron para lograr una armonía en el periodo central del ministerio de Jesús?

R: Estas fueron las hipótesis que utilicé para elaborar esta secuencia de acontecimientos.

a) Los evangelios siguen un orden cronológico en lo que respecta al período central del ministerio de Jesús. Aunque podrían presentar algún desorden, no hay motivos para sospecharlo.

b) Algunos pasajes de Lucas, que he situado en la etapa posterior del ministerio de Jesús, también encajarían en esta sección.

P: En Mt 12,30, Bart Ehrman pregunta: «Algunas palabras de Jesús se recogen de formas similares, pero, no obstante, divergentes. Uno de mis ejemplos favoritos de este fenómeno es el par de dichos que aparecen en Mateo 12,30 y Marcos 9,40. En Mateo, Jesús declara: “Quien no está conmigo, está contra mí”. En Marcos, dice: “Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor”. ¿Dijo ambas cosas? ¿Podría haber querido decir ambas cosas? ¿Cómo pueden ser ciertas las dos a la vez? ¿O es posible que uno de los evangelistas haya invertido el orden?». *Jesús, interrumpido*, p. 41

R: Sinceramente, no entiendo en absoluto cómo Ehrman pudo considerar esto una contradicción. En Mateo 12:22-37 (que se corresponde con Marcos 3:20-29), esto ocurre cuando le traen a Jesús a un hombre poseído por un demonio. Mucho más tarde, en una ocasión totalmente diferente, en Marcos 9:38-41, le informan a Jesús de que otra persona está expulsando demonios. Por lo tanto, es evidente que Jesús pudiera decir cosas diferentes en días distintos. Quizás Ehrman considerara de algún modo contradictorio que, si alguien estaba en contra de Jesús, también pudiera estar en contra de sus seguidores, o viceversa. Pero Jesús predijo en Juan 16:3 que sus seguidores serían perseguidos y asesinados porque los perseguidores no conocen al Padre ni a Jesús. Jesús afirmó en Juan 15:18-21: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me odió primero. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como a los suyos. En cambio, el mundo os odia, porque no sois del mundo, sino que yo os he elegido del mundo. Recordad la palabra que os dije: “Ningún siervo es mayor que su señor”. Si a mí me persiguieron, también a ustedes les perseguirán; si guardaron mi palabra, también guardarán la suya. Pero les tratarán así por causa de mi nombre». Jesús se identificó estrechamente con sus seguidores en Mateo 25:34-46, en la parábola de las ovejas y las cabras. En Juan 15:1-8, Jesús dice que estamos en él, así como los sarmientos están unidos a la vid.

P: En Mc 9,40, ¿cómo se comparan las frases «quien no está contra nosotros, está a nuestro favor» y «No se lo impidan» de Lc 9,50 con Lc 11,23: «El que no está conmigo, está contra mí»?

R: Hay dos respuestas diferentes.

Error de copista: En *Hard Sayings of the Bible*, págs. 466-467, se afirma que prácticamente todos los manuscritos griegos anteriores al siglo VIII, en Lucas 11:23, dicen «contra vosotros… a favor de vosotros» en lugar de «contra nosotros… a favor de nosotros». La obra *When Critics Ask*, p. 390, también señala esto, afirmando que la versión KJV (King James) comete un error en este punto, ya que se basó únicamente en los manuscritos posteriores. No obstante, no hay razón para que estas afirmaciones deban ser idénticas, ya que se pronunciaron en momentos distintos.

Diferentes tipos de personas: La persona de Marcos 9:40 y Lucas 9:50 era alguien que no solo intentaba expulsar demonios, sino que lo conseguía en nombre de Jesús. Por el contrario, en otro momento, en Lucas 11:23, Jesús reprende a quienes afirmaban que él expulsaba demonios por medio de Belcebú.

En cualquier caso, el hombre que expulsaba demonios en el nombre de Jesús estaba con Jesús, porque creía en Él, aunque se encontrara en un lugar distinto. Hoy en día, puede resultar fácil pensar que alguien es diferente por el mero hecho de encontrarse en un lugar distinto, en una iglesia cristiana diferente o en una cultura diferente, y por actuar de manera distinta. Sin embargo, si son auténticos hermanos y hermanas en el Señor, entonces están con Jesús. Además, no olvide que las personas de nuestra propia cultura —quizás incluso de nuestra propia iglesia— que niegan los fundamentos esenciales del cristianismo están en contra de Jesús, independientemente de las simpatías culturales que podamos sentir hacia ellas.

P: En Mt 14,15-21; Mc 6,30-44; Lc 9,12-17; Jn 6,1-14, ¿alimentó Jesús a 5.000 personas o a 4.000, tal y como indican Mt 15,32-38 y Mc 8,2-9? ¿Se trata de una historia alegórica, y por eso la repitió? ¿O el suceso tuvo lugar dos veces en la realidad, con detalles diferentes?

R: No se trata de la misma historia, y ambas son literalmente ciertas.

Los 5.000 hombres, además de mujeres y niños (Mateo 14:21; Marcos 6:34-44; Lucas 9:12-17), eran judíos (Juan 6:14-15) que habían estado con Jesús durante un día (Juan 6:35) y se sentaron en la hierba en la orilla occidental (judía) del mar de Galilea. Se utilizaron cinco panes y dos peces (Mateo 14:17; Marcos 8:19). Las sobras llenaron doce cestas (Mateo 14:20). El alimentamiento de los 5.000 es el único milagro que aparece en los cuatro evangelios.

Los 4.000 hombres, además de mujeres y niños (Mateo 15:38), eran probablemente gentiles, que habían estado con Jesús tres días (Marcos 8:2) y se sentaron en tierra firme, en la orilla oriental (no judía) del mar de Galilea. Se utilizaron siete panes y unos cuantos peces pequeños (Marcos 8:5, 7). Las sobras llenaron siete cestas (Marcos 8:8).

Ambos episodios se mencionan en Mateo 16:7-11, así como en Marcos 6:52. Jesús está dispuesto y es capaz de cuidar de los judíos, y Jesús está dispuesto y es capaz de cuidar de los gentiles.

Tanto si nos centramos en que Jesús alimentó a 5.000 judíos en Juan 6:14-35, como si vemos que Jesús alimentó a 4.000 probables gentiles, o ambas cosas tal y como enseñan Mateo 15:38; 16:7-11 y Marcos 6:52, 8:2-8, debemos decidir si elegimos confiar o no en que el Jesús de los Evangelios también nos alimentará eternamente.

P: En Mt 14,15-21; Mc 6,30-44; Lc 9,12-17 y Jn 6,1-14, ¿había únicamente hombres presentes en el milagro de la alimentación de los 5.000 con pescado y pan, tal y como se recoge en Mc 6,44 y Jn 6,10?

R: No, no había solo hombres. La palabra griega andres (andros en singular) es la misma en Mc 6,44; Lc 9,14 y Mt 14,21, y significa básicamente «varón». Pero Mateo 14,19-21 dice que había unos 5.000 hombres, además de las mujeres y los niños.

Por lo tanto, en esta multitud mixta hay dos posibilidades:

a) Había un número más o menos igual de hombres y mujeres, y se sentaban por familias.

b) Había muchos más hombres que mujeres y niños presentes. Así que quizá la mayoría de las mujeres se quedaron en casa.

P: Los cuatro evangelios relatan la historia de cómo Jesús alimentó al pueblo con los mismos detalles: (5 panes, 2 peces, 5.000 comensales, 12 cestas sobrantes). (Mt 14, 15- ); (Mc 6, 38-); (Lc 9, 12- ); (Jn 6, 3-). La pregunta es: ¿hasta qué punto es importante este episodio, para que los cuatro evangelios lo relaten con los mismos detalles? ¿Cuáles son las verdades teológicas que encierra y cuál es su significado?

R: Este suceso ocurrió realmente, aunque también había en él un simbolismo espiritual deliberado. Del mismo modo que Jesús pudo obrar un milagro y alimentar físicamente a 5.000 hombres judíos, además de a las mujeres y los niños, usted también puede confiar en que Jesús le alimentará espiritualmente.

P: En Lc 9,52-53, ¿rechazaron los samaritanos a Cristo y no lo acogieron, o bien una gran multitud de samaritanos se encontró con Cristo en Jn 4,39-40?

R: Ambas afirmaciones son ciertas en tres sentidos diferentes.

a) Estos dos acontecimientos tuvieron lugar en momentos distintos del ministerio de Jesús. La acogida se produjo al principio de su ministerio, y el rechazo, hacia el final del mismo, cuando sabían que Jesús se dirigía a Jerusalén.

b) Estos acontecimientos tuvieron lugar en lugares distintos; cuando un grupo de personas —por ejemplo, un grupo de africanos— acepta algo, no se deduce que todos los africanos, dondequiera que se encuentren, deban aceptar lo mismo de la misma manera.

c) Sin embargo, incluso entre los judíos, algunos siguieron a Jesús durante un tiempo y luego se apartaron de él. Juan 6:66 dice que algunos de los discípulos de Jesús se apartaron y dejaron de seguirle. Entre ellos podrían haber figurado tanto samaritanos como judíos.

Véase «When Critics Ask», pág. 390, para obtener una respuesta complementaria.

P: En Lc 9, 52-53, ¿qué tenían los samaritanos en contra de los judíos?

R: Entre ellos y los judíos existían diferencias históricas, teológicas, religiosas, militares y políticas.

Históricamente, los samaritanos constituían la zona de la capital del reino del norte. Tras la época de Salomón, abandonaron la verdadera adoración a Dios y adoraron a dos becerros de oro. Durante el exilio, eran una mezcla de personas que se habían quedado en la tierra y de colonos no israelitas traídos por los asirios.

Nehemías se negó a permitirles participar en la construcción de la ciudad de Jerusalén, y ellos se opusieron a su reconstrucción. El libro apócrifo del Eclesiástico 50:25-26 menciona a los samaritanos, los idumeos [edomitas] y los filisteos como las tres naciones más detestadas por Israel.

Desde el punto de vista teológico, los samaritanos de la época de Jesús creían que solo los cinco primeros libros del Antiguo Testamento constituían las Escrituras, y que la casa de Dios debía construirse en el monte Gerizim (en Samaria), y no en Jerusalén.

Desde el punto de vista religioso, el culto a Dios en el templo de Jerusalén debía ser realizado por sacerdotes descendientes de Aarón, asistidos por descendientes de Leví. Los samaritanos contaban con sus propios sacerdotes y servidores del templo.

Desde el punto de vista militar, cuando los seléucidas intentaron obligar a los judíos a ofrecer sacrificios a los dioses griegos, los samaritanos ayudaron a los seléucidas a perseguir a quienes deseaban seguir a Dios y no adorar ídolos. Cuando el macabeo Juan Hircano I llegó al poder, incendió el templo samaritano del monte Gerizim y destruyó la ciudad de Samaria en el año 127 a. C.

En el ámbito político, Herodes el Grande recaudó fondos para reconstruir el templo samaritano del monte Gerizim. Sin embargo, cuando los samaritanos se enteraron de que Herodes también iba a reconstruir el templo de Jerusalén, rechazaron los fondos.

P: En Mt 16,4 y Mc 8,12, ¿no se daría ninguna señal al pueblo, o no se daría ninguna señal salvo la señal de Jonás que se menciona en Lc 11,29-30?

R: Hay tres puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. Aunque Jonás experimentó un milagro, el pueblo de Nínive no lo vio. Jonás no dio al pueblo de Nínive ninguna señal milagrosa que les indicara que se arrepintieran; solo tenían a Jonás y su mensaje. La única «señal» que tenían no era un milagro que pudieran observar, sino un hombre. Jonás, que predicaba a los ninivitas, era todo lo que tenían ante sus ojos. Se podría decir que el mensaje de Jonás quedó avalado por el milagro de haber sido tragado por un gran pez y haber sobrevivido. Sin embargo, los ninivitas solo pudieron oír hablar del milagro; no lo vieron con sus propios ojos.

2. Esto contrasta con el Éxodo, donde todos los israelitas pudieron ver la nube milagrosa de día y la columna de fuego de noche.

3. Jesús vino «al estilo de Jonás», no al del Éxodo. Jesús no vino en gloria celestial y, aunque realizó milagros que confirmaban su mensaje, la mayoría de la gente no vio los milagros, sino que solo oyó hablar de ellos.

Resumen: La repentina aparición de Jesús en escena fue similar a la llegada de Jonás a Nínive. A veces, las personas solo están dispuestas a aceptar algo si las pruebas se presentan en la forma que prefieren ver. Tanto los oyentes de Jonás como los de Jesús necesitaban escuchar un mensaje y no cerrar los ojos para no ver aquello que no esperaban.

P: En Mt 16,4; Mc 8,12 y Lc 11,29-30, ¿por qué no se darían señales al pueblo, si Jesús realizó muchos milagros?

R: Aunque todo el mundo había oído hablar de los milagros que Jesús realizó, la mayoría de la gente no presenció ninguno de ellos. Los que asistieron a los milagros más multitudinarios —la alimentación de los 5.000 en la pradera y la de los 4.000 en tierra firme— seguían siendo una pequeña minoría de la población que vivía en Palestina en aquella época.

Tanto entonces como después, los milagros sirven para fortalecer la fe, pero por sí solos rara vez logran convertir a una persona de la incredulidad a la fe, especialmente si esa persona no desea creer. Recuerde que algunos de los fariseos vieron con sus propios ojos cómo se curaba la mano del hombre atrofiada y, aun así, no quisieron seguir a Jesús.

P: En Mt 16,16; Mc 8,29 y Lc 9,20, ¿cuáles fueron las palabras exactas de Jesús? Mateo 16,16 dice: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». Marcos 8:29 dice: «Tú eres el Cristo». Lucas 9:20 dice: «El Cristo de Dios». ¿Cuál fue la forma exacta de su confesión? ¿Y a qué se debe esta variación en la respuesta de Pedro?

R: Esto nos muestra que los autores de los evangelios parafrasearon y no incluyeron todos los detalles. Por supuesto, «Tú eres el Cristo de Dios» es simplemente una formulación más detallada de «Tú eres el Cristo». Mateo es el que ofrece más detalles. Además, no sabemos si esto se dijo en griego o en arameo. Papías afirma que Mateo escribió originalmente en «la lengua de los hebreos» (arameo), mientras que los otros tres evangelistas escribieron en griego. Por lo tanto, aunque conocemos el significado de lo que Pedro declaró, desconocemos las palabras exactas.

P: En Lc 18,7, ¿deben ser nuestras oraciones incesantes (continuas), o se oponía Jesús a aquellos que pensaban que sus oraciones serían escuchadas por sus muchas palabras, tal y como se indica en Mt 6,7?

R: Ambas cosas son ciertas. Dios se fija en la intensidad de nuestra oración, no en su duración. Debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17), pero no pensemos que lo que importa son las palabras incesantes, sino más bien nuestro corazón. Del mismo modo, en la época de Nehemías, debían construir la muralla para su defensa, pero no debían confiar en la muralla para protegerse, sino en Dios.

P: En los Evangelios, ¿qué es una «armonía» en relación con el ministerio posterior de Jesús?

R: Es importante distinguir entre lo que se indica que debe seguir un orden determinado y lo que puede aparecer en cualquier orden. En el caso de estos 67 acontecimientos, los números se refieren a sucesos que deben seguir a los números anteriores. Las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negrita indican marcadores de tiempo, orden y ubicación. Si alguien creyera que los Evangelios siguen todos un orden cronológico en esta parte del ministerio de Jesús, no vería ningún problema.

Ministerio posterior: Mt 17,1-20,34; Mc 9,2-10,52; Lc 9,28-19,28; Jn 7,10-11,57

L1. Al cabo de unos ocho días (o seis días), Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan al Monte de la Transfiguración (probablemente el Monte Tabor). Mt 17,1-8; Mc 9,2-8; Lc 9,28-35

L2. No lo digan hasta después de la resurrección. Mt 17, 9; Mc 9, 9-10; Lc 9, 36

L3. Jesús habla sobre Elías. Mt 17, 10-13; Mc 9, 11-13

L4. Al día siguiente, Jesús cura a un niño epiléptico al que los discípulos no habían podido curar. Mt 17, 14-21; Mc 9, 14-29; Lc 9, 37-45

L5. En Galilea, Jesús vuelve a predecir su muerte. Mt 17, 22-23; Mc 9, 30-32

L6a. En Cafarnaúm (en la orilla norte del lago de Galilea), Jesús paga el impuesto del templo con monedas que se encontraban en la boca de un pez. Mt 17, 24-27

L6b. En aquel momento, los discípulos discuten sobre quién es el más grande (esto podría haber ocurrido en varias ocasiones). Mt 18, 1-9; Mc 9, 33-37; Lc 9, 46-48

L6c. Juan y los discípulos le dicen a otro que deje de expulsar demonios en nombre de Jesús. Mc 9, 38-41; Lc 9, 49-50

L6d1. De camino a Jerusalén, los samaritanos no acogerán a Jesús. Lc 9, 51-56

L6d2. Mientras caminan por un camino, el compromiso de un discípulo: zorros, muertos, familia. Lc 9, 57-62

L6d3. Jesús envía a los setenta y dos. Lc 10, 1-24

L7a1. En Jerusalén, durante la Fiesta de los Tabernáculos (5.º día del 7.º mes), llega Jesús. Jn 7, 10-52

L7a2. En Jerusalén, la mujer sorprendida en adulterio. Jn 8, 1-11

L7a3. El testimonio de Jesús es válido. Jn 8, 12-59

L7b. Jesús cura a un ciego, que acude a los fariseos. Jn 9, 1-41

L7c1. Jesús enseña sobre el pastor. Jn 10, 1-21

L7c2. En la Fiesta de la Dedicación [invierno], en el recinto del Templo de Jerusalén, Jesús dice: «Yo y el Padre somos uno». Jn 10, 22-39

L7c3. Jesús se dirige al lugar donde Juan el Bautista había estado bautizando. Jn 10, 40-42

L7d1. La pregunta del doctor de la ley sobre quién es mi prójimo. Lc 10, 25-28

L7d2. La parábola del buen samaritano. Lc 10, 29-37

L7d3. [Probablemente en Betania de Judea], María, la devota, y Marta, la trabajadora. Lc 10, 38-42

L7e. En Betania de Judea, Jesús resucita a Lázaro de entre los muertos. Jn 11, 1-44

L7f. Un día, Jesús enseñó a sus discípulos cómo orar, utilizando el Padrenuestro (probablemente por segunda vez). Lc 11, 1-13

L7g1. Jesús expulsa a un demonio que había dejado mudo a un hombre, al que acusaban de estar aliado con Belcebú. Lc 11, 14-26

L7g2. Una mujer bendice a la madre de Jesús; Jesús no está de acuerdo con ella. Lc 11, 27-28

L7h. A medida que aumentaban las multitudes, Jesús dice que solo tienen la señal de Jonás. Lc 11:29-32

L7i1. La lámpara del cuerpo. Lc 11, 33-36

L7i2. En casa del fariseo, pronuncia seis «ayes». Lc 11, 37-53

L7i3a1. Mientras tanto, enseña sobre el hecho de revelar las cosas a la luz. Lc 12, 1-7

L7i3a2. Reconocer a Jesús ante los hombres y la blasfemia contra el Espíritu Santo. Lc 12, 8-12

L7i3b. La parábola del rico insensato. Lc 12, 13-21

L7i3c. Parábola sobre la necesidad de estar atentos al regreso del señor. Lc 12, 35-48

L7i3d. Profecía sobre la división entre las familias. Lc 12, 49-53

L7i3e. Interpretar los tiempos. Lc 12, 54-59

L7i3f Jesús menciona a los galileos que murieron al derrumbarse la torre de Siloé. Lc 13, 1-9

L7j Un sábado, Jesús cura a una mujer lisiada. Lc 13, 10-17

L6k. Las parábolas de la semilla de mostaza y la levadura. Lc 13, 18-21

L6l1. Mientras recorría las ciudades y aldeas, las parábolas de la puerta estrecha y la tristeza por Jerusalén. Lc 13, 22-30

L6l2. En aquel tiempo, la aflicción de Jesús por Jerusalén. Lc 13, 31-35

L6m. Un sábado, en la casa de un fariseo destacado, Jesús cura a un hombre con hidropesía y cuenta la parábola del gran banquete. Lc 14, 1-24

L6n. Cuando grandes multitudes se reunieron en torno a Jesús, Él habló por segunda vez del precio de ser discípulo: los padres, las parábolas de la torre, el rey y la sal. Lc 14, 25-35

L6o. Enseñanza sobre los niños pequeños. Mt 18, 10-11

L6p. Parábola de la oveja perdida. Mt 18, 12-14; Lc 15, 1-7

L6q1. Parábola de la moneda perdida. Lc 15, 8-10

L6q2. Jesús continuó con la parábola del hijo pródigo. Lc 15, 11-32

L6r. Parábola del administrador astuto. Lc 16, 1-15

L6s. Enseñanza sobre el perdón y el siervo despiadado. Mt 18, 15-35

L6t. Enseñanza sobre Juan y la Ley. Lc 16, 16-17

L6u. Viaje de Galilea a Transjordania. Mt 19, 1-2; Mc 10, 1

L6v. Enseñanza sobre el divorcio. Mt 19, 3-12; Mc 10, 2-12; Lc 16, 18

L6w. Parábola del hombre rico y Lázaro. Lc 16, 19-31

L6x. A sus discípulos, Jesús les enseña sobre el pecado, la parábola del árbol plantado en el mar y la parábola del deber del siervo. Lc 17, 1-10

L6y. Entre Galilea y Samaria, de camino a Jerusalén, Jesús sanó a diez leprosos (… ¿dónde están los otros nueve?). Lc 17, 11-19

L6z. Los fariseos preguntan cómo vendrá el reino de Dios. Lc 17, 20-37

L7a. Parábola de la viuda insistente. Lc 18, 1-8

L7b. Parábola del fariseo y el recaudador de impuestos. Lc 18, 9-14

L7c. La gente llevaba a los niños a Jesús para que los bendijera; los discípulos los reprendieron. Mt 19, 13-15; Mc 10, 13-16; Lc 18, 15-17

L7d. El joven rico formula una pregunta: … el ojo de una aguja. Mt 19, 16-30; Mc 10, 17-31; Lc 18, 18-30

L8. Parábola de los trabajadores de la viña. Mt 20, 1-16

L9. De camino a Jerusalén, Jesús predice su muerte y resurrección. Mt 20, 17-19; Mc 10, 32-34; Lc 18, 31-34

L10a. La madre de Santiago y Juan acude con ellos para pedirle algo a Jesús. Mt 20, 20-28; Mc 10, 35-45

L10b. Al salir de Jericó (probablemente la Antigua Jericó), Jesús cura a dos ciegos que claman: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!» (BSB) Mt 20, 29-34

L10c. Al entrar en Jericó (probablemente la Nueva Jericó), Jesús cura a un ciego, Bartimeo, que clama: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» (BSB) Mc 10, 46-52; Lc 18, 35-43

L11a. En Jericó, Jesús se encuentra con Zaqueo. Lc 19, 1-10

L11b. Cerca de Jerusalén (las dos Jericós se encontraban a 15-17 millas, 24-27 kilómetros, al noreste de Jerusalén), Jesús cuenta la parábola de los diez siervos y las diez minas. Lc 19, 11-28

L12. Caifás y el Sanedrín conspiran para matar a Jesús. Jn 11, 45-53

L13. Así pues, Jesús se retira a la aldea de Efraín. Jn 11, 54

P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos clave que se adoptaron para armonizar el ministerio posterior de Jesús?

R: Todo se basa en supuestos, y si otra persona utilizara los mismos supuestos, elaboraría una lista muy similar. Estos son los supuestos para la secuencia anterior.

a) Todos los evangelios siguen un orden cronológico en lo que respecta al ministerio posterior de Jesús. Aunque podrían estar desordenados, no hay motivos para sospechar que lo estén.

b) Algunos de los pasajes de Juan, situados aquí, podrían haber tenido lugar durante la etapa intermedia del ministerio de Jesús.

c) Los siguientes acontecimientos solo ocurrieron una vez: la Transfiguración, la parábola de la oveja perdida y el joven rico.

d) La resurrección de Lázaro, hermano de María y Marta, tuvo lugar aproximadamente al mismo tiempo que Jesús se encontraba en su casa.

P: ¿Demuestran Mt 19,16-17; Mc 10,18 y Lc 18,19 que Jesús no es Dios? (Los musulmanes han mencionado esto)

R: No, pero conviene reconocer aquí que Jesús relaciona el hecho de que el hombre le llamara «bueno» con la afirmación de que Jesús es Dios. O bien:

a) Jesús era Dios, y le preguntaba al hombre por qué le llamaba «bueno», a menos que estuviera reconociendo que Jesús era Dios, o

b) Jesús negaba ser Dios, tal y como se evidencia en que no era completamente bueno.

No pueden darse ambas situaciones a la vez. ¿Está de acuerdo?

Entonces, ¿cuál de las dos opciones es la correcta? ¿Era Jesús completamente bueno (y Dios) o no?

Entonces, ¿está de acuerdo en que Jesús no estaba manchado por el pecado?

En la Biblia, 2 Corintios 5:21, Hebreos 4:15 y 1 Pedro 1:18-19 afirman que Jesús no tenía pecado.

Jesús incluso preguntó en Juan 8:46a: «¿Quién de ustedes puede demostrar que soy culpable de pecado?».

Jesús tuvo cuidado de no utilizar a la ligera la palabra «bueno», pero se autodenominó explícitamente el buen pastor en Juan 10:11.

Para los musulmanes, el Corán afirma que Jesús era puro en la sura 3:45. Los hadices musulmanes afirman que Jesús no fue tocado por el pecado en Sahih Muslim, vol. 4, n.º 5837 (p. 1261); Bujari, vol. 4, libro 55, cap. 38, n.º 641, p. 426; y Bujari, vol. 4, libro 54, cap. 10, n.º 506, p. 324.

P: En Mt 19:16-30; Mc 10:17-31; Lc 18:18-30, ¿qué es exactamente lo que Jesús afirma que es imposible para el hombre, pero que todo (incluido esto) es posible para Dios?

R: Entrar en el reino de los cielos (la salvación) es a la vez difícil e imposible sin Dios. Analicemos primero el caso concreto de aquel joven rico y luego los casos generales para ver dos aplicaciones.

A primera vista, el joven rico parecía bastante ejemplar, gracias a su conocimiento de la Ley de Dios. Sin embargo, no alcanzó la justicia necesaria para ir al cielo, porque demostró que, si tenía que elegir entre sus riquezas y seguir a Jesús, no podía renunciar a ellas.

La primera aplicación es que, a menudo, a las personas ricas les resulta más difícil que a otras ser lo suficientemente justas como para llegar al cielo, ya que les cuesta mucho confiar en Dios si eso implica renunciar a sus riquezas. Abraham era muy rico y fue al cielo, por lo que no son las riquezas en sí mismas el problema. Es el amor al dinero lo que constituye la raíz de toda clase de mal.

Sin embargo, generalizando aún más, las personas que no son ricas también tienen problemas. Las personas pueden confiar en sus propias capacidades, o desear sus hábitos pecaminosos, sus amores menores e incluso sus odios, hasta tal punto que, si Jesús les llamara a dejarlos y seguirle, no lo harían.

De hecho, una segunda aplicación es que el 100 % de todas las personas que han vivido jamás, excepto Jesús, no alcanzan la justicia necesaria para ir al cielo. Incluso si Dios perdonara todos nuestros pecados pasados y dijera: «Simplemente no pequen a partir de este momento y irán al cielo», ni siquiera así lo conseguiríamos. Nuestros corazones no son perfectos; tenemos una naturaleza pecaminosa y necesitamos ser purificados.

Por lo tanto, debido a nuestros corazones, es imposible que las personas vayan al cielo; y si ahí terminara la historia, el cielo estaría vacío de personas. Sin embargo, lo que es imposible para las personas es posible para Dios. Aunque nuestros corazones no sean perfectos, hayamos pecado en el pasado y sigamos pecando en el futuro, Dios, para quien todo es posible, abrió un camino para que el hombre pecador pudiera ir al cielo. Ese camino es Jesucristo. Es algo así como el hombre que acudió a Jesús para que sanara a su hijo, y Jesús le preguntó si creía. El hombre respondió: «Creo; ¡ayúdame en mi incredulidad!». Debemos ser sinceros y honestos con Dios, pero parte de ser honestos con Él consiste en confesarle cuando somos insinceros e hipócritas.

El joven rico podría haber dicho: «Jesús, lo siento, pero ahora mismo no puedo renunciar a mis riquezas; soy esclavo de ellas. Tenga piedad de mí, libéreme de mi esclavitud al pecado y tome el control de mi vida, tal y como es, para seguirle». Pero, en lugar de eso, el hombre rico se alejó. Corrie ten Boom fue una cristiana que sobrevivió al campo de concentración nazi de Bergen-Belsen. Una vez, tras la guerra, cuando estaba hablando sobre el amor de Dios, un hombre se acercó al terminar para estrecharle la mano. Ella lo reconoció como uno de los crueles guardias del campo de concentración. Tras la guerra, él había encontrado a Cristo, pero Corrie, a pesar de las palabras que acababa de dirigir a todos, no se atrevió a estrecharle la mano. Rezó en silencio: «Jesús, no puedo perdonarle. Concédame su perdón». Entonces, de manera increíble, extendió la mano y pudo estrechar la suya. (El refugio, pág. 238)

En nuestra sociedad opulenta, a veces, como cristianos, podemos olvidar fácilmente el importante concepto de la gran dependencia que tenemos de Dios. Si cree que puede lograr todo lo que necesita hacer sin Dios, entonces las metas a las que aspira son demasiado modestas. Una ventaja que tienen las personas pobres —definidas como aquellas que no saben cómo van a comer dentro de dos días— es que saben que la verdadera autosuficiencia no es más que una ilusión para ellas. Aunque, en realidad, la autosuficiencia es una ilusión para todos.

P: En Mt 20,20, ¿fue la madre de Santiago y Juan quien le hizo esta petición a Jesús, o fueron Santiago y Juan quienes la hicieron, tal y como dice Marcos 10,35?

R: Tanto la madre como los hijos se acercaron a Jesús. En Mateo 20:22, Jesús les pregunta inmediatamente si ustedes (es decir, dirigiéndose a Santiago y Juan) son capaces de beber la copa que Él va a beber. Ellos (los hijos) respondieron que sí podían.

P: En Juan 14:2, ¿por qué fue Jesús a preparar un lugar para ellos, si el cielo ya estaba preparado para ellos desde la fundación del mundo, según Mateo 25:34?

R: Dios está tanto en el tiempo como más allá del tiempo. Antes incluso de que el tiempo comenzara, Dios sabía quiénes irían al cielo, lo que presupone que Dios sabía que iba a preparar un lugar para ellos. La muerte de Jesús fue necesaria para abrir el cielo a todos los que iban a ir allí.

A modo de sencilla analogía, cuando una pareja adopta a un niño, tiene que preparar la casa para él. La casa ya está construida, pero la pareja puede comprar una cuna o una cama, comida y quizá adornos para la celebración.

Además, 1 Corintios 3:11-15 muestra que diferentes personas reciben recompensas distintas en el cielo.

P: En Mateo 20:29-34, ¿curó Jesús a dos ciegos al salir de Jericó, o a un solo ciego al salir de Jericó, tal y como dice Marcos 10:46-52?

R: Hay dos posibilidades.

Dos acontecimientos: Jesús podría haber curado al ciego Bartimeo y, además, haber curado a otros dos ciegos, ya fuera antes o después de Bartimeo. Una vez que Jesús curó al menos a un ciego, resultaría ciertamente curioso que los habitantes de la ciudad lo supieran y que ni un solo ciego más se acercara a Jesús en busca de curación. Es probable que Jesús curara a más personas en Jericó de las que registraron los evangelistas. En la página 353 de *When Critics Ask* se afirma que, si Jesús curó a un ciego al entrar en Jericó y alguien lo vio y se lo contó a otros, puede estar seguro de que habría otros ciegos esperando a Jesús cuando este saliera de Jericó.

Un suceso: Marcos 10:46-52 solo menciona a uno de los ciegos (Bartimeo). Quizás Marcos no sabía que había dos ciegos. Por supuesto, si había dos ciegos, uno de los cuales se llamaba Bartimeo, entonces decir que había un ciego es correcto, pero impreciso.

Véase también la siguiente pregunta para obtener más información sobre las dos localidades llamadas Jericó.

P: En Mt 20,29-34 y Mc 10,34-52, ¿curó Jesús a los ciegos al salir de Jericó o al entrar en ella, como dice Lc 18,35?

R: Probablemente se trató de un único suceso que tuvo lugar mientras Jesús viajaba entre las dos ciudades llamadas Jericó.

La antigua Jericó (Tell es-Sultan) se encuentra al noroeste de la Jericó actual (er-Riha). Fue destruida por Josué, pero reconstruida según 1 Reyes 16:34. En la época de Jesús, allí vivían principalmente judíos.

La Jericó del Nuevo Testamento (en Tulul Abu el-’Alayiq) era principalmente una ciudad gentil construida en torno al palacio de invierno de Herodes el Grande, quien falleció allí hacia el año 4 a. C. El yacimiento se encuentra a una distancia de entre 3/4 y 1 milla (1,2 a 1,6 kilómetros) al sur o suroeste de la antigua Jericó. El palacio de invierno contaba con dos estanques, un gran baño romano y seis mikvot privadas, que eran lugares destinados al lavado ritual judío. En el *New International Dictionary of the Bible*, páginas 511-512, figura un mapa en el que se muestran el palacio y los estanques de la nueva Jericó.

P: En los Evangelios, ¿qué se entiende por «armonía» de la Semana Santa, la última semana previa a la Resurrección?

R: Es importante distinguir entre lo que se dice que está en orden y lo que podría estar en orden. En el caso de estos 104 acontecimientos, los números se refieren a acontecimientos que deben seguir a los números anteriores. Las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negrita indican marcadores de tiempo, orden y ubicación. Si alguien creyera que todos los evangelios siguen un orden cronológico en esta sección, no vería ningún problema.

Semana Santa: Mt 21,1-27,66; Mc 11,14-15,47; Lc 19,29-23,56; Jn 12,11-19,42

P1. En Betania, seis días antes de la Pascua, el día anterior a la entrada triunfal, Jesús asiste a un banquete en su honor en la casa de Simón el leproso, donde María servía. Lázaro también se encuentra allí recostado. Jesús es ungido, por segunda vez, por María con una pinta de nardo, que valía el salario de un año, procedente de un frasco de alabastro. (Tenga en cuenta que se trata de la localidad donde vivía Lázaro, no de la casa.) Judas Iscariote y los discípulos se quejan. Jn 12, 1-12a; Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9

P2. Jesús en Betfagé, en el Monte de los Olivos. Mt 21,1; Mc 11,1-6; Lc 19,29-34

P3. Jesús les dice que traigan un pollino y a su madre. Mt 21, 2-6; Mc 11, 2-6; Lc 19, 29-34

P4. Los discípulos regresan con el asno y el pollino. Mt 21, 7a; Mc 11, 7-10; Lc 19, 35; Jn 12, 14-15

P5. El Domingo de Ramos: la entrada triunfal. Mt 21, 7b-11; Mc 11, 7-11a; Lc 19, 35-44; Jn 12, 12b-19

P6a. Jesús predice su muerte, y el Padre habla desde el cielo. Jn 12, 20-50

P6b. Jesús pasa la noche en Betania. Mc 11, 11b

P6c. [Domingo o lunes, o ambos] Jesús expulsa a los cambistas del templo por segunda vez. Mt 21, 12-13; Lc 19, 45-48

P6d1. En el templo, Jesús cura a ciegos y cojos. Mt 21, 14-16

P6d2. Jesús pasa la noche en Betania. Mt 21, 17

P7. A primera hora de la mañana del día siguiente [lunes o martes], al regresar a Jerusalén, Jesús maldice una higuera. Mc 11, 12-14. Téngase en cuenta que este es el segundo viaje de Jesús al templo.

P8. A primera hora de la mañana [martes o miércoles], Jesús maldice una higuera por segunda vez. Mt 21, 18-19a

P9a. Inmediatamente, la higuera se seca. Mt 21, 19b-22

P9b. La higuera se marchita. Mc 11, 20-25

P10. Jesús entra en el templo, habla sobre la autoridad (Mt 21, 23-32) y expulsa a los cambistas por tercera vez. Mc 11, 15-18 (Nota: resultaría extraño que Jesús los expulsara un día y les permitiera estar allí al siguiente).

P11. Por la tarde, salen de la ciudad. Mc 11, 19

P12. Un día [martes o miércoles] en el templo, se le pregunta a Jesús acerca de su autoridad. Mc 11, 27-33; Lc 20, 1-8

P13. Parábola de los labradores. Mt 21, 33-46; Mc 12, 1-12; Lc 20, 9-19

P14. Jesús cuenta la parábola del banquete de bodas. Mt 22, 1-14

P15a. Los fariseos y los herodianos le preguntan sobre el pago de impuestos al César. Mt 22, 15-22; Mc 12, 13-17; Lc 20, 20-26

P15b. Los saduceos interrogan a Jesús sobre la resurrección. Mt 22, 23-33; Mc 12, 23-27; Lc 20, 27-39

P16. Tras los saduceos, un fariseo pregunta cuál es el mandamiento más importante. Mt 22, 34-40; Mc 12, 28-33

P17a. Nadie le hizo más preguntas a Jesús. Mt 22, 46; Mc 12, 34; Lc 20, 40

P17b. Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les plantea una pregunta sobre el Salmo 110, 1. Mt 22, 41-45; Mc 12, 35-37; Lc 20, 41-44

P18a. Jesús reprende a los escribas y a los fariseos. Mt 23; Mc 12, 38-40; Lc 20, 45-47

P18b. Jesús observa la ofrenda de la viuda. Mc 12, 41-44; Lc 21, 1-4

P19. Al salir del templo, Jesús profetiza su ruina. Mt 24, 1-2; Mc 13, 1-2; Lc 21, 5-6

P20. En el Monte de los Olivos, Jesús enseña sobre el fin de los tiempos. Mt 24, 3-44; Mc 13, 3-37; Lc 21, 7-36

P21. Cada día, Jesús enseña en el Templo y pasa la noche en el Monte de los Olivos. Lc 21, 37-38

P22. Tres parábolas sobre el regreso del Señor. Mt 24, 45-25, 30

P23a. La enseñanza sobre el juicio de las ovejas y las cabras ante el trono de Jesús. Mt 25, 31-46

P23b. A dos días de la Pascua, los sumos sacerdotes y los ancianos traman arrestar a Jesús. Mt 26, 1-5; Mc 14, 1-2; Lc 22, 1-2

P24. Judas habla en secreto con los sacerdotes para traicionar a Jesús. Mt 26, 14-16; Mc 14, 10-11; Lc 22, 2-6

P25. El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, preparan la Última Cena. Mt 26, 17-19; Mc 14, 12-16; Lc 22, 7-13

P26. Jesús lava los pies a sus discípulos. Jn 13, 1-18

P27. En un gran aposento alto (Mc 14, 15), celebran la Cena del Señor. Mt 26, 20-29; Mc 14, 17-25; Lc 22, 14-23; 1 Cor 11, 23-26

Pág. 28. Jesús dice que Judas le traicionará. Jn 13, 18-28a

P29. El nuevo mandamiento de Jesús de que se amen unos a otros. Jn 13, 31-35

P30. En medio de la Última Cena, Judas se marcha. Jn 13, 28b-30

P31. Ya sea durante la Última Cena o poco después, se produce otra discusión sobre quién es el más grande. Lc 22, 24-30

P32a1. Tras la marcha de Judas, de camino al Monte de los Olivos, Jesús predice que Pedro le negará tres veces. Mt 26, 30-35; Mc 14, 26-31; Lc 22, 31-38; Jn 13, 36-38

P32a2. En el huerto de Getsemaní, en el Monte de los Olivos. Mt 26, 36-46; Mc 14, 32-43a; Lc 22, 39-46

P32b. Desde la Última Cena hasta el Monte de los Olivos, Jesús habla. Jn 14, 1-16, 33

P33. La oración de Jesús antes de su detención. Jn 17, 1-26

P34. Una vez que Jesús termina de orar, cruzan el valle del Cedrón y se adentran en un olivar. Jn 18, 1

P35. Detención de Jesús. Mt 26, 47-56; Mc 14, 43b-52; Lc 22, 47-53; Jn 18, 2-11

P36. Se dirigen a la casa de Anás, suegro de Caifás, el sumo sacerdote. Lc 22, 54; Jn 18, 12-13.

P37. Jesús fue enviado a la casa de Caifás. Jn 18, 24. Mt 26, 56-57 y Mc 14, 51-53 omiten lo anterior y se limitan a mencionar esto.

P38a1. En el patio del sumo sacerdote, o cerca de él, Jesús es juzgado por el Sanedrín. Mt 26, 57-68; Mc 14, 53-65; Lc 22, 66-71; Jn 18, 12-14; Jn 18, 19-23

P38b1. Como «este discípulo» [Juan] era conocido por el sumo sacerdote, entró en el patio. A continuación, volvió a salir, habló con la muchacha/criada/sirvienta que estaba de guardia y hizo pasar a Pedro por la puerta. Jn 18, 15-16

P38b2. Primera acusación: En el patio, una muchacha/criada/sirvienta del sumo sacerdote que se encontraba en la puerta se acercó a él (Mt), pasó por allí (Mc) y, a la luz del fuego, miró a Pedro y le dijo que él estaba con Jesús. Pedro se estaba calentando en el patio. Mt 26, 69; Mc 14, 66-67; Lc 22, 54-56; Jn 18, 17a

P38b3. Primera negación: Pedro negó a Jesús, diciendo: «Mujer, no lo conozco» (Lc), «No sé de qué está hablando» (Mt) o «No sé ni entiendo de qué está hablando» (Mc) ante todos ellos (Mt). Mt 26,70; Mc 14,68; Lc 22,57; Jn 18,17

P38b4. Segunda ronda de acusaciones: Entonces Pedro se dirigió a la puerta (Mt), y otra muchacha [allu] dijo a la multitud: «Este hombre estaba con Jesús de Nazaret» (Mt). Se acusó a Pedro: «Usted también es uno de ellos». (Lc) La criada (Mc), al ver de nuevo a Pedro, dijo a la multitud: «Este hombre es uno de ellos» (Mc). A Pedro le preguntaron: «¿No es usted también uno de sus discípulos?» (Jn) Mt 26,71; Mc 14,69; Lc 22,58a; Jn 18,25a

P38b5. Segunda negación: Pedro, jurando, dijo: «No lo soy» (Jn), «Hombre [anthrope], no lo soy» (Lc), «¡No conozco a ese hombre!» (Mt), y negó a Jesús por segunda vez. Mt 26, 72; Mc 14, 70a; Lc 22, 58b; Jn 18, 25b

P38b6a. Tercera ronda de acusaciones: Aproximadamente una hora más tarde (Lc), los que estaban allí [¿una pequeña multitud?] dijeron que Pedro era uno de ellos y mencionaron su acento galileo. Mt 26,73; Mc 14,70b; Lc 22,59

P38b6b Uno de los sirvientes del sumo sacerdote, pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja, acusó a Pedro de haberlo visto en el huerto de los olivos. Jn 18, 26

P38b7. Tercera negación: Pedro maldijo y dijo: «Señor, no sé de qué está hablando» (Lc), «¡No conozco a ese hombre!» (Mt) o «¡No conozco a este hombre del que habla!» (Mc, Jn), y negó a Jesús por tercera vez. Inmediatamente, cuando aún se encontraban en la casa, cantó el gallo. Jesús miró a Pedro (Mt 26, 74-75; Mc 14, 71-72; Lc 22, 60-62; Jn 18, 27).

P38c. Judas se ahorca. (La cuerda se rompió antes o después de que muriera.) El cuerpo cae y se abre en canal. Los sumos sacerdotes compran el campo donde yace el cuerpo de Judas. El campo se llamaba Akeldama. Mt 27, 1-10; Hch 1, 18-19

P38a2. Los soldados se burlan de Jesús, le golpean y le vendan los ojos. Lc 22, 63-65

P39. Al amanecer, el Consejo judío preguntó a Jesús (o se lo volvió a preguntar): «Si tú eres el Cristo, dínoslo». Y tomaron una decisión. Mt 27, 1; Mc 15, 1; Lc 22, 66-71

P40a. Para entonces ya era de madrugada, y Jesús, acompañado por los sacerdotes, salió de la casa de Caifás y se dirigió al juicio ante el gobernador romano Poncio Pilato. Mt 27, 2; Mc 15, 1; Lc 23, 1; Jn 18, 28-38.

P40b. La noche anterior al juicio ante Pilato, su esposa tuvo un sueño en el que no quería tener nada que ver con la condena de Jesús. Mt 27, 19

P41. El juicio de Jesús ante Pilato. Mt 27, 11-14; Mc 15, 1-15; Lc 23, 1-6; Jn 18, 28-37

P42. Pilato envía a Jesús a Herodes. Lc 23, 7-11a

P43a. Herodes devuelve a Jesús a Pilato. Lc 23, 11b-12

P44. Jesús es devuelto a Pilato. Lc 23, 13-16

P45. Pilato afirma que no es responsable de su sangre, recurre a la multitud y libera a Barrabás. Mt 27, 15-26; Lc 23, 17-25; Jn 18, 38-40

P46. Los soldados romanos azotan y se burlan de Jesús, y le visten con un manto púrpura y escarlata y le colocan una corona de espinas. Mt 27, 27-31a; Mc 15, 16-20a; Jn 19, 1-3

P47. Pilato sale de nuevo ante los judíos. Jn 19, 4-15

P48. Se llevan a Jesús para crucificarlo. Mt 27, 31b; Mc 15, 20b; Lc 23, 26a; Jn 19, 16

P49. Jesús [al principio] llevó su propia cruz. Jn 19, 17a

P50. [A continuación] obligan a Simón de Cirene a llevar la cruz de Jesús. Mt 27, 32; Mc 15, 21; Lc 23, 26b

P51. Jesús dice: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos…». Lc 23, 28-31

P52a. En el Gólgota, a la tercera hora [9:00 de la mañana], Jesús es crucificado. Mt 27, 33; Mc 15, 22.25; Lc 23, 33; Jn 19, 16b-22

P52b. Redactó el letrero trilingüe que se colocó sobre la cabeza de Jesús. Mt 27, 37; Mc 15, 26; Lc 23, 38

P52c. Dos malhechores son crucificados junto a Jesús. Mt 27, 38; Mc 15, 27; Lc 23, 32-33

P53a. Jesús dice: «Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen». Lc 23, 34a

P53b. Algunos le ofrecen de beber a Jesús, pero Él lo rechaza. Mt 27, 34; Mc 15, 23

P53c. Echan suertes por las vestiduras. Mt 27, 35-36; Mc 15, 24; Lc 23, 34b; Jn 19, 23-24

P54a. Jesús dijo: «Mujer, he aquí a su hijo… He aquí a su madre». Jn 19, 25-27

P54b. Otros dicen: «A otros salvó; que se salve a sí mismo…». Mt 27, 40-43; Mc 15, 29-30; Lc 23, 35a

P54c. Los sacerdotes también se burlan de Jesús. Mc 15, 31-32; Lc 23, 35b

P54d. Los soldados se burlan de Jesús en la cruz. Lc 23, 36-37

P54e.1 El ladrón de la izquierda insulta a Jesús. Mt 27, 44; Lc 23, 39

P54.e.2 El ladrón de la derecha defiende a Jesús. Lc 23, 40-43a

P54.e.3 Jesús dice: «…hoy estarás conmigo en el Paraíso». Lc 23, 43b

P54.f. Jesús dice: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Mt 27, 45-47; Mc 34-36

P54.g. Jesús dice: «Tengo sed». Jn 19, 28-29. Por segunda vez se le ofrece de beber con una esponja. Mt 27, 48

P54.h Algunos esperan a ver si viene Elías. Mt 27, 49

P54.i. Oscuridad desde aproximadamente la sexta hora hasta la novena hora. Mc 15, 33; Lc 23, 44-45a

P55a. Jesús dice: «Todo está cumplido». Jn 19, 30

P55b. Justo antes de morir, Jesús dice: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Lc 23, 46a

P56a. Jesús muere. Mt 27, 50; Mc 15, 37; Lc 23, 46b

P56b. En ese momento, el velo del Templo se rasgó en dos. Mt 27, 51a; Mc 15, 38-39; Lc 23, 45b (véase también Thallus, 52 d. C.)

P56c. Se produjo un terremoto, se abrieron los sepulcros y aparecieron personas fallecidas. Mt 27, 51b-53.

P57a. Los soldados rompen las piernas a los ladrones, pero no a Jesús. Jn 19, 31-37

P57b. El centurión dice que, sin duda, este era un hombre justo. Lc 23:47-49

P57c. El centurión dice: «¡Este era el Hijo de Dios!» Mt 27, 54; Mc 15, 39

P57d. Muchas mujeres observaban la escena. Mt 27, 55-56

P58. Al caer la tarde, José de Arimatea pide a Pilato el cuerpo de Jesús. Mt 27, 57-58; Jn 19, 38

P59a. En el sepulcro de José de Arimatea, José y Nicodemo enterraron el cuerpo de Cristo y se colocó una piedra sobre la entrada del sepulcro. Mt 27, 59-61; Mc 15, 42-47; Lc 23, 50-54; Jn 19, 39-42

P59b. Antes del sábado, las mujeres van a buscar especias. Lc 23, 55-56

P59c. Pilato autoriza que se destine una guardia de soldados a la tumba. Mt 27, 62-65

P60. Sellaron el sepulcro y colocaron una guardia. Mt 27, 66

P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos clave que se adoptaron para la armonización de la Semana Santa?

R: Si se utilizaran estos supuestos, se podría elaborar una armonía muy similar de la Semana de la Pasión de Jesús.

a) Jesús se ausentó de Jerusalén durante más de una noche.

b) Jesús expulsó a los cambistas al menos dos veces.

c) Jesús maldijo la higuera el día antes de que se marchitara, y también al día siguiente.

d) Todo lo que figura en los Evangelios sigue un orden cronológico en lo que respecta a la Semana Santa, salvo Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Lucas 22:46; Lucas 22:54-62 y Lucas 23:38.

P: En Mt 21,1-3; Mc 11,4-7; Lc 19,30 y Jn 12,13-15, ¿montó Jesús un pollino o un asno?

R: No es la respuesta: Algunos se han preguntado si se trataba de un animal o de dos, ya que la palabra griega kai puede significar «y» o «incluso/es decir». La palabra hebrea de Zacarías 9:9 también significa «y» o «o». Véase lo que señala Arndt en *Bible Difficulties and Seeming Contradictions*, p. 180, para más información al respecto. Sin embargo, como se muestra a continuación, en realidad se trataba de dos animales.

La respuesta: Había dos animales, porque en la entrada triunfal, Mateo 21:4-7 dice que tanto la madre como el pollino estaban allí. El pollino debía de ser bastante joven, ya que nunca antes había sido montado. Al parecer, no separaron a la madre del pollino, sino que trajeron también a la madre. Desde un punto de vista natural, la gente haría eso para tranquilizar al animal joven. Si estaba con su madre, y a la madre no le preocupaba que montaran al pollino, entonces al pollino tampoco le preocuparía. ¿Qué mejor manera de guiar a un animal joven y nervioso que hacer que siga a su madre?

Fuera de la Biblia, Justino Mártir (que escribió entre los años 138 y 165 d. C. aproximadamente) también menciona que se llevó a la burra junto con el pollino en su «Diálogo con Trifón el judío», cap. 53 (ANF, vol. 1, p. 222).

P: En Mt 21,12-13; Mc 11,11-17 y Lc 19,37-46, ¿expulsó Jesús a los cambistas un domingo o un lunes?

R: Mateo 21, 12-13 y Lucas 19, 37-46 no especifican si Jesús expulsó a los cambistas el mismo día de la entrada triunfal (domingo) o al día siguiente. Sin embargo, Marcos 11, 11-17 indica que fue al día siguiente.

P: En Mateo 21:12-13, Marcos 11:12-19 y Lucas 19:43-48, al purificar Jesús el templo, ¿cómo pudo volcar las mesas de los cambistas en esta ocasión, si ya lo había hecho al comienzo de su ministerio en Juan 2:13-19?

R: Porque hubo dos purificaciones del templo. Jesús lo hizo dos veces porque su opinión sobre este comercio en el templo no cambió. Imagínese que, al comienzo de su ministerio, Jesús volcara las mesas, fabricara un látigo y expulsara a los cambistas. A continuación, imagínese que, al final de su ministerio, Jesús se encontrara con la misma situación y dijera «eso está bien» o pasara por alto en silencio aquello a lo que antes se había opuesto activamente. No, hacia el final de su ministerio, Jesús tuvo una reacción similar ante lo que, en esencia, era la misma situación que se había producido al comienzo de su ministerio.

En realidad, no había solo una, sino tres cosas que estaban mal con respecto a los cambistas del templo.

1. No eran siervos de Dios, y, sin embargo, estaban ganando dinero dentro del templo de Dios.

2. Aunque la gente pudiera haber acudido con una actitud de adoración, se veía obligada a empezar a pensar en el trueque y en otras preocupaciones económicas relacionadas con «pagar para adorar a Dios».

3. Además, estafaban a la gente cobrándoles precios muy elevados. Por ejemplo, no permitían que la gente utilizara moneda corriente para comprar estos animales. Tenían que cambiar su dinero por monedas especiales del templo que se utilizaban para comprar los animales.

P: En Mt 21,12-19, ¿maldijo Jesús la higuera al día siguiente de purificar el templo, o antes, como parece dar a entender Mc 11,12-14, 20-24?

R: Jesús maldijo la higuera después de expulsar a los cambistas, tal y como dice Mateo. Marcos no da tantos detalles, pero incluso él dice «al día siguiente» para indicar que fue después.

P: En Mt 22,37 y Mc 12,29-30, ¿el cumplimiento del mandamiento más importante conduce a la unidad de las religiones del mundo, tal y como afirman algunos seguidores de la Nueva Era?

R: No. En primer lugar, se trata de dos mandamientos, no de uno solo. En segundo lugar, el primer mandamiento —amar a Dios con todo el corazón— es mayor que el segundo —amar al prójimo como a uno mismo—. A diferencia de lo que creen los seguidores de la Nueva Era, NO todas las religiones conducen a Dios. En el Juicio Final, Jesús dirá a quienes afirmaron seguirle pero no lo hicieron: «Nunca os conocí; ¡apartaos de mí, hacedores de iniquidad!». Sin duda, usted no querrá que Jesús le diga: «Apártese de mí».

P: En Mt 24-25 y Mc 13,5-30, ¿cuándo se cumplirán estas cosas?

R: Se cumplirán a lo largo de un período de tiempo. En Mt 24,2, el Templo fue destruido en el año 70 d. C. Otras partes esperan la Segunda Venida de Jesús. Los acontecimientos del fin de los tiempos son «inminentes», lo que significa que no hay nada que indique que vayan a ocurrir en un futuro próximo, pero podrían producirse en cualquier momento.

P: En Mt 24,6 y Mc 13,7; Justino el Mártir, en su «Diálogo con Trifón, el judío» 35,3, escribe que hay una frase atribuida a Jesús que dice: «Habrá disturbios y conflictos», que no aparece en los evangelios, pero que está escrita en el texto siríaco de la «Didaché» (6, 5) y en las Homilías de Clemente (2, 17 y 16, 21), así como en el Evangelio copto de Tomás (16). Y estas fuentes son independientes y no guardan relación entre sí. ¿Cómo puede explicarse esto?

R: Jesús dijo que habría guerras y rumores de guerras en Mateo 24:6; Marcos 13:7; y guerras y revueltas en Lucas 21:9. La «Didaché» es un escrito cristiano primitivo que o bien parafraseó esto, o bien recogió una frase pronunciada por Jesús que no figura en los cuatro evangelios (Juan 20:30-31; 21:25). Las Homilías Clementinas son ebionitas, no cristianas. Sin embargo, los ebionitas leían los evangelios y probablemente también leían la Didaché, por lo que podrían haberlo extraído de ahí. El Evangelio gnóstico de Tomás no se conocía antes de que Hipólito escribiera en su contra entre los años 222 y 235/236 d. C., y contiene todo tipo de afirmaciones inventadas.

Así pues, en resumen, no doy ningún peso a las «falsificaciones» de las Homilías Clementinas ni al Evangelio de Tomás. Sin embargo, Juan también nos dice que Jesús hizo y dijo cosas que no están recogidas en los cuatro evangelios. Quizá la Didaché y el Diálogo con Trifón, el judío, recojan alguna de estas cosas, o bien la Didaché simplemente parafraseaba lo que también figuraba en los cuatro evangelios.

P: En Mt 24,19 y Mc 13,17, ¿por qué será tan difícil para las mujeres embarazadas y las madres lactantes?

R: Podría haber dos razones. En primer lugar, una huida apresurada en un viaje difícil resulta especialmente dura para las mujeres embarazadas y las que tienen bebés. Durante el invierno en Palestina, el clima es más frío, aunque no extremadamente frío. Sin embargo, los ríos se desbordan y son difíciles de cruzar.

En segundo lugar, podría ser terrible para las madres que queden atrapadas, al pensar en lo que les sucedería a los niños pequeños o a los bebés aún no nacidos.

P: En Mt 24,24 y Mc 13,22, ¿cómo es posible que incluso los elegidos sean engañados?

R: Los elegidos no son creyentes. Más bien, los elegidos son todos aquellos que llegarán a ser creyentes. Por supuesto, si un bebé fallece y va al cielo, incluso él o ella será un creyente en el cielo.

Estos versículos dicen que los elegidos pueden ser engañados, pero no dicen que lo sean de forma permanente. Conocí personalmente a alguien a quien creía que era un cristiano auténtico, que luego se unió a la Iglesia mormona y, poco después, abandonó el mormonismo y volvió al cristianismo.

P: En Mt 24,28, ¿se refería Jesús a un «cadáver», o se trataba simplemente de un cuerpo, vivo o muerto, tal y como indica el griego en Lc 17,37?

R: No hay pruebas de que ninguno de los dos evangelistas citara textualmente todo lo que dijo Jesús; a menudo lo parafraseaban. Quizá Jesús no utilizara ninguna de esas dos palabras griegas, si —como es probable— pronunció estas palabras en arameo.

P: En Mt 24,29, ¿vendrá Jesús inmediatamente después de la Gran Tribulación, o habrá un «tiempo de los gentiles», tal y como indican Lc 21,24 y 27?

R: Ambas cosas. La Gran Tribulación pone fin al tiempo de los gentiles.

P: En Mt 24,30-31 y Mc 13,26-27, ¿se reúne a los elegidos antes de que Cristo regrese en las nubes con gran gloria, o después?

R: Aunque en ambos pasajes se menciona en primer lugar el regreso de Cristo, ninguno de ellos especifica el orden.

P: En Mt 24,34 y Mc 13,30, ¿qué sucedería antes de que esta generación desapareciera?

R: En primer lugar, lo que no es la respuesta, y después la respuesta.

Lo que no es la respuesta: Jesús pronunció estas palabras alrededor del año 33 d. C. En el pensamiento hebreo, se consideraba que una generación duraba 40 años. La crucifixión, la resurrección y la ascensión de Cristo tendrían lugar muy pronto, y la destrucción del Templo se produciría en el año 70 d. C., lo cual se situaba justo dentro de esos 40 años. Los cristianos preteristas parciales sostienen este punto de vista. Sin embargo, una dificultad radica en que Jesús dijo «todas estas cosas», lo que implica también las profecías sobre su segunda venida.

La respuesta: Probablemente se trató de un error de los escribas, ya que las palabras griegas para «raza» y «generación» solo difieren en una consonante. Jesús estaba diciendo que la raza judía no desaparecería hasta la segunda venida de Cristo.

P: En Mt 24,42 y Mc 13,35-37, ¿cuándo deben los cristianos empezar a estar atentos a las señales del regreso de Cristo?

R: Jesús les ordenó que velaran de inmediato. Por lo tanto, la Iglesia debería haber estado velando durante 2.000 años. Este concepto, denominado «el regreso inminente de Cristo», según el cual debemos velar siempre, ya que no conocemos ni el día ni la hora, nos lo dio Dios para que fuéramos diligentes con la palabra del Señor.

P: ¿Por qué difieren significativamente Mt 26,6-13; Mc 14,1-11 y Jn 12,1-11 de Lc 7,36-50 en lo que respecta a la unción de Jesús con aceite?

R: Lucas 7:36-50 narra un acontecimiento diferente. Concretamente, Lucas relata la unción de los pies de Jesús por parte de una mujer pecadora en la casa de un fariseo, justo después de que los discípulos de Juan el Bautista preguntaran cuándo revelaría Jesús que era el Mesías. Los otros tres pasajes relatan la unción realizada por María Magdalena en la casa de un leproso sanado, en presencia de Lázaro, justo antes de la Pascua.

Uno de los primeros en responder a esta pregunta fue Agustín de Hipona (354-430 d. C.) en su obra *Armonía de los Evangelios*, libro 2, cap. 79:154 (NPNF1, vol. 6, págs. 173-164).

P: ¿Quién era exactamente esa mujer que derramó el ungüento sobre Jesús? Porque Mateo dice (Mt 26, 7-): «Se le acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un ungüento muy precioso, y se lo derramó sobre la cabeza, mientras él estaba sentado a la mesa», mientras que Lucas (Lc 7, 37) dice: «Y he aquí que una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con ungüento», y Juan dice: «(Era aquella María que ungió al Señor con ungüento y le enjugó los pies con su cabello, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.)» (Jn 11, 2), «Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro, muy costoso, y ungió los pies de Jesús, y se los secó con su cabello» (Jn 12, 3).

R: Todos estos relatos se refieren a una María; es probable que María, la hermana de Marta, sea la misma que María Magdalena, aunque eso no es seguro.

P: ¿Por qué en Mateo 26:6-13 se dice que se ungió la cabeza de Jesús, mientras que en Juan 12:1-11 se dice que fueron los pies?

R: María Magdalena ungió primero unos y luego los otros.

P: En Marcos 14:1, ¿ungió María a Jesús dos días antes de la Pascua, o seis días antes, como indica Juan 12:1?

R: Ambas cosas. Este mismo acontecimiento tuvo lugar, evidentemente, el octavo día de Nisán, es decir, dos días antes del inicio de la celebración de la Pascua, que duraba cuatro días y concluía con la cena pascual, tal y como muestra Éxodo 12:1-11.

P: Al narrar el episodio de la Última Cena en Lucas, y también en 1 Corintios 11:24 de Pablo, Jesús dice: «Haced esto en memoria mía». Sin embargo, esta misma frase no aparece en Marcos (Mc 14:22) ni en Mateo (Mt 26:26), sino que dicen simplemente: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo». ¿Por qué?

R: Los evangelistas no anotaron todos los detalles; tampoco estaban obligados a hacerlo.

P: ¿Por qué encontramos cuatro relatos diferentes sobre la Última Cena en los Evangelios? ¿Se debe a la influencia de las meditaciones de la Iglesia y de la vida litúrgica?

R: No. La Última Cena fue un momento crucial en la vida de Jesús y en su ministerio con los discípulos. Sería bastante sorprendente que ninguno de los cuatro evangelistas la mencionara. No estoy seguro de qué relación podrían tener las meditaciones de la Iglesia con todo esto. La vida litúrgica de la Iglesia —es decir, las liturgias oficiales, las órdenes monásticas, etc.— no surgió hasta siglos después de los evangelios y de los manuscritos que de ellos conservamos.

¿Cuándo surgieron los monjes y los ermitaños?

Aunque Filón el Judío afirma que en su época (antes del año 50 d. C.) ya había ermitaños paganos en Egipto, los primeros ermitaños cristianos fueron Pablo el Ermitaño y otros que huyeron al desierto durante la persecución de Decio, entre los años 250 y 251 d. C. Antonio fue un famoso ermitaño que vivió entre los años 270 y 356 d. C. Más tarde, las enseñanzas de Atanasio, Hilario, Ambrosio de Milán, Juan Casiano y otros contribuyeron a la difusión de los monasterios (para hombres) y las abadías (para mujeres).

¿Cuándo se copiaron los primeros manuscritos del Evangelio que se conservan?

El p52 es un fragmento que contiene Juan 18:31-33 por una cara y Juan 18:37 y siguientes-38 por la otra. Se escribió antes del año 138 d. C., aproximadamente.

La p. 66 (hacia el 125-175 d. C.) contiene el 92 % del Evangelio de Juan

La p. 75 (175-225 d. C.) contiene 1.166 versículos de Lucas y Juan

La p. 45 (200-225 d. C.) contiene 833 versículos de los cuatro evangelios más los Hechos.

Aparte de los manuscritos bíblicos, los propios escritos cristianos primitivos citaban el 87 % de los versículos de los evangelios antes del año 325 d. C.

¿Qué cristianos primitivos escribieron sobre la Cena del Señor antes del año 250 d. C.?

Antes de la persecución de Decio, los siguientes cristianos primitivos escribieron sobre la Cena del Señor.

Ignacio de Antioquía (-107/116 d. C.): «Tened cuidado, pues, de tener una sola Eucaristía. Pues hay una sola carne de nuestro Señor Jesucristo, y una sola copa para [manifestar] la unidad de su sangre; un solo altar; así como hay un solo obispo, junto con el presbiterio y los diáconos, mis compañeros en el servicio; para que, hagáis lo que hagáis, lo hagáis conforme a [la voluntad de] Dios». Carta de Ignacio a los Filadelfianos [griego], cap. 4, p. 81

La Didaché (= Enseñanza de los Doce Apóstoles) (h. 60-120 d. C.), vol. 7, caps. 9-10, págs. 379-380, aborda la celebración de la Cena del Señor. Sin embargo, en dos ocasiones la denomina «Acción de Gracias», pero nunca la llama Eucaristía.

Justino Mártir (h. 150 d. C.) explica cómo participaban de la Cena del Señor en la Primera Apología de Justino Mártir, cap. 65, p. 185.

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.), en el fragmento 37, p. 574, afirma: «…para que Él pueda presentar este sacrificio, tanto el pan como el cuerpo de Cristo, y la copa como la sangre de Cristo, a fin de que quienes reciban estos antitipos [antitopon] obtengan la remisión de los pecados y la vida eterna».

Clemente de Alejandría (193-202 d. C.) describe cómo Jesús celebró la Última Cena. *Stromata*, libro 1, cap. 10, p. 310. (y en otros pasajes)

Tertuliano (198-220 d. C.): «Esto ella [la Iglesia] lo sella con el agua (o el bautismo), lo reviste con el Espíritu Santo, lo alimenta con la Eucaristía, lo anima con el martirio y, frente a tal disciplina así (mantenida), no admite a ningún detractor». Prescripción contra los herejes, cap. 36, p. 261 (y otros pasajes).

Hipólito de Portus (222-235/236 d. C.) menciona el alimento sacramental en «Comentario sobre el Génesis», 49:12-15, p. 168.

Para Orígenes (225-253/254 d. C.), el pan de la Eucaristía es un símbolo de gratitud hacia Dios. Orígenes, *Contra Celso*, libro 8, cap. 58, p. 661

P: En Mt 26,17; Mc 14,12; Lc 22,1 y Jn 13,1-2, ¿tuvo lugar la Última Cena el viernes por la noche o el jueves por la noche?

R: Fue el jueves por la noche.

Había una celebración de una semana de duración de los Panes sin Levadura (Números 28:17; Deuteronomio 16:3)

La Pascua judía tuvo lugar el viernes por la noche, tras la puesta del sol. Se celebraba el decimocuarto día del primer mes, según Éxodo 12:1, 6-8; Levítico 23:5; Números 9:5; 28:16. Esto significa desde la puesta del sol del viernes por la noche hasta la puesta del sol del sábado por la noche.

Los judíos (y también los discípulos) se prepararon para la Pascua y sacrificaron el cordero pascual el primer día de los Panes sin Levadura, que era un jueves (Mateo 26:17; Marcos 14:12; Lucas 22:7).

Dado que Jesús fue crucificado el viernes durante el día, esta es la razón por la que los judíos querían que se bajara su cuerpo antes de que comenzara el sábado.

Juan 19:14 dice sobre la crucifixión: «Era el día de la preparación (paraskeue) para la Pascua». El día de preparación para la Pascua va desde la puesta del sol del jueves por la noche hasta la puesta del sol del viernes por la noche; es decir, incluye la mayor parte del viernes. Como nota al margen, la palabra griega moderna para «viernes» es paraskeue. Tertuliano (198-220 d. C.), en De Corona, cap. 3, p. 94, abordó cómo celebraban los primeros cristianos la Cena del Señor.

Consulte *When Critics Ask*, págs. 343-344 y 375; *Hard Sayings of the Bible*, págs. 448-449; y *Encyclopedia of Bible Difficulties*, págs. 375-376, para obtener más información sobre por qué Jesús fue crucificado un viernes.

En cuanto a que la cena pascual tuviera lugar un día antes de lo habitual, un jueves por la noche, véase *Hard Sayings of the Bible*, págs. 448-449.

P: Los cuatro evangelios coinciden en que la Última Cena tuvo lugar el jueves por la noche y que la crucifixión de Jesús fue el viernes. Sin embargo, no se ponen de acuerdo sobre si la Última Cena fue una cena pascual. ¿Qué opina usted? ¿Fue una cena pascual o una cena ordinaria?

R: Dada la naturaleza del debate, no se trataba de una cena ordinaria. Era la Pascua, celebrada un día antes. En primer lugar, algunos antecedentes, y después la razón.

Había una celebración de una semana de duración de los Panes sin Levadura (Números 28:17; Deuteronomio 16:3)

La Pascua tenía lugar el viernes por la noche, tras la puesta del sol. Se celebraba el decimocuarto día del primer mes, según Éxodo 12:1, 6-8; Levítico 23:5; Números 9:5; 28:16. Esto significa desde la puesta del sol del viernes por la noche hasta la puesta del sol del sábado por la noche. Sin embargo, algunos, como los esenios, la celebraban el jueves por la noche. Jesús deseaba sinceramente celebrar la Pascua con sus discípulos antes de su padecimiento (Lucas 22:15). No la celebraron en el momento habitual porque Jesús tenía otros compromisos.

P: En los Evangelios, ¿fue crucificado Jesús el jueves, el viernes o el sábado?

R: Las especulaciones de la gente han oscilado entre el miércoles y el sábado. En resumen, el miércoles y el sábado no encajarían. El viernes encaja con el resto de la cronología, pero el jueves también encajaría. Sin embargo, los primeros cristianos afirman que fue el viernes, con la excepción de Orígenes, quien dijo que fue ese día o el anterior.

Justino Mártir (151-155 d. C.): Jesús fue crucificado el día anterior al sábado [viernes] y resucitó el día posterior al sábado [domingo]. Primera Apología de Justino Mártir, cap. 67, p. 186

Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d. C.): «El sexto día [es decir, el viernes], […]. En este día también, en conmemoración de la pasión del Señor Jesucristo, realizamos bien una oración a Dios, bien un ayuno. El séptimo día…». Sobre la creación del mundo, p. 341

Pedro de Alejandría (306, 285-311 d. C.) habla del cuarto día y de que Jesús sufrió por nosotros el sexto día [viernes]. A continuación, afirma: «Pero celebramos el día del Señor como un día de alegría, porque en él resucitó; día en el que hemos adoptado como costumbre ni siquiera doblar la rodilla». La Epístola canónica, canon 15, p. 278

Orígenes (225-254 d. C.): «Aquel de quien hablaron los profetas, pero también a las demás naciones paganas, que Aquel que fue crucificado ayer o anteayer sufrió esta muerte voluntariamente en nombre de la raza humana», Orígenes, Contra Celso, libro 1, cap. 31, p. 409.

Sin embargo, de los aproximadamente 80 escritores posteriores a la Biblia y anteriores a Nicea, tres escritores que comparten una misma opinión no son muchos. Véase la pregunta anterior para consultar el debate al respecto.

P: En Mt 12,40, ¿permaneció Jesús en el sepulcro tres días y tres noches, o resucitó al tercer día según Mc 8,31, o tras tres días según Mc 14,58, o en tres días según Jn 2,19, o bien el «tercer día» se refiere a hoy según Lc 24,21?

R: «Después de tres días» era una expresión idiomática hebrea conocida en la Biblia que significaba parte o la totalidad de tres días.

El día y la noche se cuentan aunque solo sea una parte. El rabino Eleazar ben Azarías (siglo I d. C. o hacia el año 100 d. C.) afirma: «Un día y una noche constituyen una oná [una porción de tiempo], y la parte de una oná equivale a la totalidad de la misma» (Mishná, Talmud de Jerusalén: Shabat, capítulo IX, párrafo 3; Talmud de Babilonia: Pesajim 4a).

Una parte de un día cuenta como un día completo. Además de la cita anterior, el rabino Simeón ben Gamaliel también debatió este tema con otros. «¿Y cuánto dura una “oná” completa? —explicó el rabino Simeón ben Gamaliel—: Una noche y medio día. Pero, ¿es necesario que una “oná” dure tanto tiempo? ¿No resulta [tal requisito] más bien incongruente con lo siguiente: si los lagares o las prensas de aceite de una persona estuvieran impuros y deseara preparar su vino y su aceite, respectivamente, en condiciones de pureza, ¿cómo debe proceder? Enjuaga las tablas, las ramitas y las artas;» Talmud babilónico, Tratado de Nidá, folio 65a

Algunos han intentado argumentar que una «oná» se refería únicamente a los días de impureza de una mujer, pero la cita anterior demuestra que una «oná» es un período de tiempo general.

Hoy en día, a veces utilizamos el concepto de tiempo inclusivo. http://www.apologeticspress.org/apcontent.aspx?category=6&article=756 menciona que, incluso hoy en día, si alguien se registra en un hotel por la noche y no se marcha antes de la hora de salida, se le cobran dos días completos.

Un ejemplo bíblico es la aplicación de Levítico 12:2-3. En él se establece que los niños judíos debían ser circuncidados al octavo día. Por lo tanto, si un niño judío nacía un lunes, ¿cuándo debía ser circuncidado? Debía ser circuncidado el lunes de la semana siguiente. ¿Y si naciera el lunes a las 23:59? Aun así, se le circuncidaría el lunes de la semana siguiente. Eso es el cómputo del tiempo inclusivo.

A continuación se presentan otros nueve ejemplos de cómputo del tiempo inclusivo extraídos de la Biblia.

1. En Génesis 42:17, José encarceló a sus hermanos durante tres días. Sin embargo, en el versículo 18 liberó a diez de ellos el tercer día.

2. Roboam, en 2 Crónicas 10:5, dijo al pueblo: «Volved a mí dentro de tres días». Sin embargo, en 2 Crónicas 10:12, el pueblo regresó «el tercer día».

3. En 1 Samuel 30:12, un esclavo egipcio enfermo le dijo a David que no había comido ni bebido nada durante tres días y tres noches. Sin embargo, una persona no podría sobrevivir al aire libre en el desierto sin agua alguna durante 72 horas. Sin duda, el esclavo se refería a parte de tres días.

4. En Ester 4:16, Ester pide que ayunen por ella «durante tres días, de noche y de día», y que ella haría lo mismo. Sin embargo, Ester 5:1 dice que «al tercer día» Ester ofreció un banquete, por lo que se trata de un período de tiempo equivalente.

5. Mateo 27:62b-63a: «diciendo: “Señor, hemos recordado que aquel engañador dijo mientras vivía: “Al cabo de tres días resucitaré”. Por tanto, ordene que se asegure el sepulcro hasta el tercer día”».

6. Al referirse a la muerte y resurrección de Cristo, el propio Jesús dijo en Mateo 12:40: «tres días y tres noches»; Marcos 8:31 dice: «al tercer día resucitará»; Marcos 14:58 dice: «durante tres días»; Juan 2:19 dice: «en tres días»; y Lucas 24:21 dice: «Este tercer día llega hoy».

7. Por lo tanto, «tres días y tres noches» en Mt 12:40 (y, presumiblemente, en Jonás 1:17) equivale a «al tercer día» en Mateo 16:21; 17:23; 20:19 y Lc 13:32. Equivale a «¿Es hoy el tercer día?» en Lucas 24:21.

8. Sin embargo, el número tres no tiene aquí nada de especial. Las expresiones «siete días» y «el séptimo día» también son intercambiables. 1 Reyes 20:29a dice: «Durante siete días los ejércitos acamparon uno frente al otro, y el séptimo día se libró la batalla».

9. La expresión «cuatro días» en Hechos 10:30 se refiere a partes de cuatro días en Hechos 10:3, 9, 23 y 24.

P: En Lc 22,3-4.7, ¿entró Satanás en Judas cuando este acudió a los sumos sacerdotes para traicionar a Jesús, o fue durante la Última Cena, cuando Jesús le dio el pan, según Jn 13,27?

R: Ocurrieron ambas cosas. Satanás se apoderó de Judas cuando este decidió actuar para hablar con los sumos sacerdotes sobre la traición a Jesús, y Satanás se apoderó de Judas de nuevo cuando este regresó ante los sumos sacerdotes para indicarles dónde se encontraría Jesús.

P: En Mt 26,34; Mc 14,30-71 y Lc 22,34, ¿cuántas veces negó Pedro a Cristo y cuántas veces cantó el gallo?

R: Mateo 26:34, Lucas 22:34 y Juan 13:38 dicen que, antes de que cantara el gallo (un número indeterminado de veces), Pedro negaría a Jesús tres veces. Marcos 14:30 dice que, antes de que el gallo cantara dos veces, Pedro negaría a Jesús tres veces.

1. La primera negación se encuentra en Mateo 26:70, Marcos 14:68 y Lucas 22:57.

2. La segunda negación aparece en Mateo 26:72, Marcos 14:70 y Lucas 22:58.

3. La tercera negación se encuentra en Mateo 26:74, Marcos 14:71 y Lucas 22:60.

El gallo cantó por segunda vez en Mateo 26:75, Marcos 14:72 y Lucas 22:60. Las Escrituras no especifican si el gallo cantó ambas veces después de que Pedro lo negara por tercera vez, o si cantó una vez antes y la segunda vez tras la tercera negación de Pedro. En cualquier caso, en realidad no importa.

P: En Mt 26:40, 42, 44 y Mc 14:27, 40, 41, ¿por qué estaban durmiendo los discípulos, si Jesús les había pedido expresamente que no lo hicieran, sino que permanecieran despiertos y oraran por Él?

R: No deberían haber estado durmiendo. Probablemente, los discípulos estaban muy cansados tras la tensión de encontrarse en un lugar donde sabían que los líderes querían detener a Jesús. Probablemente pensaron que el huerto era un lugar seguro y, en aquel entorno tranquilo, el cansancio pudo con ellos.

Jesús ni siquiera recibió el apoyo de sus preocupaciones ni de sus oraciones, sino solo sus ronquidos.

P: En Mt 26,69-75; Mc 14,66-72; Lc 22,54-62; Jn 18,15-18, 25-27, ¿cómo concilia usted estos cuatro relatos, especialmente la segunda negación?

R: No hay ningún problema si se tiene en cuenta que las multitudes no suelen permanecer en silencio. En primer lugar, analicemos la secuencia de los acontecimientos; a continuación, descartemos lo que no es la respuesta y, por último, demos la respuesta.

Secuencia de los hechos:

1. Como «este discípulo» [Juan] era conocido por el sumo sacerdote, entró en el patio. A continuación, volvió a salir, habló con la muchacha/criada/sirvienta que estaba de guardia y hizo pasar a Pedro por la puerta. Jn 18, 15-16

2. Primera acusación: En el patio, una muchacha/criada/sirvienta del sumo sacerdote que se encontraba en la puerta se acercó a él (Mt), pasó por allí (Mc), miró a Pedro a la luz del fuego y le dijo que estaba con Jesús. Pedro se estaba calentando en el patio. Mt 26, 69; Mc 14, 66-67; Lc 22, 54-56; Jn 18, 17a

3. Primera negación: Pedro negó a Jesús, diciendo: «Mujer, no lo conozco» (Lc), «No sé de qué está hablando» (Mt) o «No sé ni entiendo de qué está hablando» (Mc) ante todos ellos (Mt). Mt 26,70; Mc 14,68; Lc 22,57; Jn 18,17

4. Segunda ronda de acusaciones: Entonces Pedro se dirigió a la puerta (Mt), y otra muchacha [allu] dijo a la multitud: «Este hombre estaba con Jesús de Nazaret» (Mt). Se acusó a Pedro: «Usted también es uno de ellos». (Lc) La criada (Mc), al ver de nuevo a Pedro, dijo a la multitud: «Este hombre es uno de ellos» (Mc). A Pedro le preguntaron: «¿No es usted también uno de sus discípulos?» (Jn) Mt 26,71; Mc 14,69; Lc 22,58a; Jn 18,25a

5. Segunda negación: Pedro, jurando, dijo: «No lo soy» (Jn), «Hombre [anthrope], no lo soy» (Lc), «¡No conozco a ese hombre!» (Mt), y negó a Jesús por segunda vez. Mt 26, 72; Mc 14, 70a; Lc 22, 58b; Jn 18, 25b

6a. Tercera ronda de acusaciones: Aproximadamente una hora más tarde (Lc), los que estaban allí [¿una pequeña multitud?] dijeron que Pedro era uno de ellos y mencionaron su acento galileo. Mt 26,73; Mc 14,70b; Lc 22,59

6b Ya fuera antes o después de 6a, uno de los sirvientes del sumo sacerdote, pariente del hombre a quien Pedro le había cortado la oreja, acusó a Pedro de haberlo visto en el huerto de los olivos. Jn 18, 26

7. Tercera negación: Pedro maldijo y dijo: «Señor, no sé de qué está hablando» (Lc), «¡No conozco a ese hombre!» (Mt) o «¡No conozco a este hombre del que hablan!» (Mc, Jn), y negó a Jesús por tercera vez. Inmediatamente, cuando aún se encontraban en la casa, cantó el gallo. Jesús miró a Pedro (Mt 26, 74-75; Mc 14, 71-72; Lc 22, 60-62; Jn 18, 27).

Lo que no es la respuesta:

Un orden diferente no es la respuesta, ya que los relatos evangélicos utilizan expresiones como «más tarde», «después» y «aproximadamente una hora más tarde».

Es remotamente posible que hubiera más de tres negaciones, como sugirió una persona, pero no hay ninguna razón de peso por la que Jesús dijera que Pedro lo negaría tres veces y que, sin embargo, fueran más de tres veces.

La respuesta: (Las multitudes no guardan silencio)

Tras la primera negación de Pedro, poco después una segunda joven se dirigió a la multitud para hablar de Pedro. El patio se encontraba en el interior de una casa y probablemente no era muy grande. ¿Esperaría usted que la primera joven permaneciera en silencio? —Es casi seguro que no. Ella repetiría lo que le había dicho a Pedro. ¿Esperaría usted que la multitud guardara silencio ante esta grave acusación? —Es muy poco probable. No fue un hombre quien acusó a Pedro, sino que le preguntó si estaba con Jesús. Por eso, aunque las mujeres acusaran a Pedro, él respondió al hombre.

Del mismo modo, en la tercera negación, ¿esperaría usted que alguien se dirigiera a la multitud y que nadie de entre ella dijera nada? Además de estas dos cosas que se dijeron, probablemente se dijeron también otras más.

P: En Mc 14,1, ¿cómo ungió la mujer (María Magdalena) a Jesús dos días antes de la fiesta de la Pascua, si esto ocurrió seis días antes de la cena pascual?

R: Las palabras «la fiesta de» en la traducción del Rey Jacobo no aparecen en el griego original, ni en traducciones más modernas.

P: En Mc 15,25, ¿fue crucificado Jesús a la tercera hora, o tuvo lugar su juicio a la sexta hora, tal y como dice Jn 19,14?

R: En primer lugar, un dato que no forma parte de la respuesta, y a continuación, la respuesta.

Hecho que no forma parte de la respuesta: como señalaron Eusebio y otros, la forma griega de escribir «tres» y «seis» solo se diferenciaba en un trazo, por lo que podría tratarse de un error del escriba. Esto no es la respuesta, ya que la siguiente parte muestra por qué las dos horas deberían ser diferentes.

La respuesta:

Marcos utilizó el día judío, que comenzaba a las 6:00 de la mañana, por lo que Jesús fue crucificado alrededor de las 9:00 de la mañana. Juan, que escribía principalmente para lectores gentiles, utilizó el día romano (en Juan 1:39; 4:6; 19:14), que comenzaba a medianoche, por lo que el juicio comenzó alrededor de las 6:00 de la mañana.

Como nota histórica, los romanos y los griegos comenzaban el día a medianoche. El famoso astrónomo Claudio Ptolomeo (siglo II d. C.) hacía comenzar cada medio día a medianoche y al mediodía, y al parecer así es como surgieron las denominaciones «A. M.» y «P. M.», según *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 2, p. 619.

P: El escéptico Bart Ehrman afirma que Jesús era apocalíptico (centrado en el fin de los tiempos) en Marcos, pero no en Juan (Jesus, Interrupted, p. 81)

R: Jesús tenía una visión apocalíptica (hablaba del fin de los tiempos) en tres evangelios: Mateo 24-25, Marcos 13 y Lucas 17:20-37. En general, se reconoce que el Evangelio de Juan se escribió más tarde que los demás evangelios. Juan tiene aproximadamente la misma extensión que los demás evangelios. Ofrece muchos detalles sobre los discursos que no aparecen en los demás evangelios, pero, al parecer, no consideró necesario repetir lo que otros evangelios ya habían expuesto con bastante claridad. Por supuesto, el libro con más material apocalíptico de la Biblia no es un evangelio, sino el libro del Apocalipsis, escrito por Juan.

P: En Mt 26,14-16; Mc 14,43-45; Lc 22,1-6; y Jn 18,2, Ehrman considera que el hecho de que Judas revelara a los judíos dónde se encontraba Jesús no fue demasiado significativo; más bien, Judas les dijo que Jesús se consideraba a sí mismo rey de los judíos, y que ellos podían utilizar eso para conseguir que los romanos lo ejecutaran. Admite que esta «es una interpretación más inusual». [¿Y qué hay de la entrada triunfal?] (Jesus, Interrupted, págs. 170-171)

R: Es la única persona de la que he oído hablar que tiene esta novedosa interpretación. Ehrman afirma que los líderes judíos podrían haber seguido a Jesús y haberlo detenido, pero no disponían de un cargo lo suficientemente sólido como para que los romanos lo condenaran. Así pues, Ehrman sostiene básicamente que para los líderes judíos era importante: a) demostrar que Él afirmaba ser un rey, y b) poder detener a Jesús cuando las multitudes no pudieran protegerlo. ¿Y cómo podría ser un testimonio creíble el hecho de que Judas afirmara que Jesús había dicho eso por sí solo?

¿Y qué hay de las ramas de palma y la entrada triunfal? Eso ya les habría dado motivos para formular una acusación. En cuanto a seguir a Jesús cuando desaparecía cada noche entre sus seguidores, necesitarían un espía, alguien que se mezclara entre ellos y les informara. Los líderes judíos tenían un espía: Judas.

P: En Mt 26, 26-29 y Mc 14, 22-23, ¿comió y bebió realmente Jesús mismo del pan y de la copa en la Última Cena?

R: Sí, Jesús comió con ellos, según Lucas 22:15-16. A los discípulos les habría parecido muy extraño que ellos estuvieran tomando una comida completa mientras Jesús no comía nada.

P: En Mateo 26:26-29, Marcos 14:17-26, Lucas 22:15-38, Juan 13:3-29 y 1 Corintios 11:24-25, ¿qué dijo exactamente Jesús durante la Última Cena?

R: Ningún relato pretende ser una descripción literal.

Esto es lo que podemos observar.

Antes de la Cena

Jesús lavó los pies a sus discípulos y habló del servicio (Juan 13:3-20).

Primera declaración

«He anhelado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi padecimiento. Porque les digo que no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios» (Lucas 22:15-16). Es posible que esto también se dijera justo antes o después de la quinta declaración.

Segunda declaración

«En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará.» (Mateo 26:21)

«En verdad les digo que uno de ustedes, el que está comiendo conmigo, me traicionará.» (Marcos 14:18b)

«En verdad, en verdad les digo que uno de ustedes me traicionará». (Juan 13:21b)

Tercera afirmación

«El que ha metido la mano en el plato conmigo, ese me traicionará…» (Mateo 26:23-24)

«Es uno de los Doce, aquel que está mojando la mano en el plato conmigo. El Hijo del Hombre se irá tal y como está escrito acerca de Él, pero ¡ay de aquel hombre por quien es traicionado! Sería mejor para él que no hubiera nacido». (Marcos 14:20b-21)

Jesús respondió: «Es aquel a quien yo le dé este bocado después de haberlo mojado». (Juan 13:26a)

Cuarta declaración

«Usted mismo lo ha dicho». (Mateo 26:25)

Quinta afirmación

«Lo que va a hacer, hágalo pronto.» (Juan 13:27 y ss.)

Sexta afirmación

«Tomad esto y repartidlo entre vosotros. Porque os digo que, de aquí en adelante, no beberé del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios». (Lucas 22:17b-18)

Séptima declaración

«Tomad y comed; esto es mi cuerpo» (Mateo 26:26)

«Tomadlo; este es mi cuerpo» (Marcos 14:22).

«Este es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» (Lucas 22:19b)

«Este es mi cuerpo, que es para ustedes; hagan esto en memoria mía». (1 Corintios 11:24)

Una oración

Dio gracias por la copa (Mateo 26:27)

Octava declaración

«Bebed todos de ella. Esta es mi sangre de la alianza, que se derrama por muchos para el perdón de los pecados. Os digo que no volveré a beber de este fruto de la vid desde ahora hasta aquel día en que lo beba de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre». (Mateo 26:27b-29)

«Esta es mi sangre de la alianza, que se derrama por muchos. En verdad les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba de nuevo en el reino de Dios». (Marcos 14:24b-25)

«Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que se derrama por ustedes. ¡Miren! La mano de aquel que me traiciona está junto a la mía sobre la mesa. Ciertamente, el Hijo del Hombre irá como está predestinado, pero ¡ay de aquel hombre que lo traicione!» (Lucas 22:20b-22)

«Esta copa es la nueva alianza en mi sangre; haced esto, cada vez que la bebáis, en memoria mía». (1 Corintios 11:25b)

Discusión sobre quién era el más grande (Lucas 22:25-31)

Advertencia a Pedro de que el gallo cantará cuando él le niegue tres veces (Lucas 22:34)

Discusión sobre la bolsa y las espadas (Lucas 22:35-38)

Canto de un himno (Mateo 26:30; Marcos 14:26)

Las citas bíblicas proceden de la BSB.

P: En Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-24; Lc 22:19-21; 1 Cor 11:23-26, un escéptico propuso que la Última Cena tal y como se describe en la Biblia fue completamente inventada, ya que los judíos detestaban la idea de participar del «cuerpo y la sangre», por lo que no solo Jesús habría sabido esto, sino que sus discípulos y otros judíos se habrían indignado ante esta institución y habrían rechazado su enseñanza. ¿Hay algo de cierto en esta afirmación?

R: No, nunca he oído la afirmación de que la Última Cena fuera inventada. Sin embargo, analicemos esto.

Si todos los judíos se hubieran sentido repugnados, ¿qué habría pasado entonces con Pablo, el antiguo fariseo? En primer lugar, él no se sintió repugnado como cristiano, y siguió enseñando esto a otros, incluidos los judíos.

Durante la Pascua, se untaba la sangre del cordero en los dinteles de las puertas, por lo que los judíos estaban muy familiarizados con los sacrificios de sangre y el sacrificio de corderos.

Juan el Bautista sí que llamó a Jesús «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» en Juan 1:29.

Esto suena a una acusación innovadora del siglo XX carente de contexto histórico. Primero deberían encontrar en el Talmud, en escritos judíos posteriores, en escritos cristianos primitivos y posteriores, en escritos romanos o en cualquier otro lugar, al menos alguna prueba de que los judíos rechazaran esto, de que los cristianos no lo practicaran, etc. Alguien podría afirmar que Jesús procedía en realidad de Nueva Zelanda, pero sin presentar ninguna prueba real, ¿la gente creería eso también?

En cualquier caso, he aquí pruebas, al margen de la Biblia, de que la Última Cena se celebraba efectivamente. Miles de primeros cristianos murieron por su fe. Se les acusó de ser ateos (porque no creían en los dioses de los romanos) y de ser caníbales (una tergiversación, ya que comían y bebían el cuerpo y la sangre de Cristo durante la Cena del Señor). Ahora bien, ¿por qué se les acusaría falsamente de ser caníbales si no participaran de la Cena del Señor?

Inocencio, discípulo del apóstol Juan que falleció antes del año 116 d. C., menciona la Cena del Señor en su Carta a los Romanos, capítulo 7, p. 77. «Anhelo el pan de Dios, el pan celestial, el pan de vida, que es la carne de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien posteriormente se hizo descendiente de David y de Abraham; y anhelo la bebida de Dios, es decir, su sangre, que es amor incorruptible y vida eterna».

«Tened cuidado, pues, de tener una sola Eucaristía. Pues hay una sola carne de nuestro Señor Jesucristo y una sola copa para [manifestar] la unidad de su sangre»; Carta de Ignacio a los Filadelfios, capítulo 4, p. 81.

Justino Mártir, en su Primera Apología (147-151 d. C.), cap. 66, p. 185 «Y este alimento se denomina entre nosotros Eucharistia [la Eucaristía], de la que no se permite participar a nadie salvo al hombre que cree que las cosas que enseñamos son verdaderas, y que ha sido lavado con el lavado destinado a la remisión de los pecados y a la regeneración, y que vive tal y como Cristo ha mandado. Pues no las recibimos como pan y bebida comunes, sino de la misma manera que Jesucristo, nuestro Salvador, habiéndose hecho carne por la Palabra de Dios, tenía tanto carne como sangre para nuestra salvación; así también se nos ha enseñado que el alimento bendecido por la oración de su palabra, y del cual nuestra sangre y nuestra carne se nutren por transmutación, es la carne y la sangre de aquel Jesús que se hizo carne».

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.), en su obra *Contra las herejías*, libro 5, capítulo 2, p. 528, escribió: «Pero si esta [carne] no alcanza realmente la salvación, entonces ni el Señor nos redimió con su sangre, ni la copa de la Eucaristía es la comunión de su sangre, ni el pan que partimos es la comunión de su cuerpo».

Por lo tanto, o bien

a) Jesús celebró realmente la Última Cena, o

b) Mateo, Marcos, Lucas, Pablo, Ignacio, Justino Mártir, Ireneo y todos los demás escritores de la Iglesia primitiva se equivocaron por completo.

c) Ellos no escribieron esto; a lo largo de los siglos, se ha añadido sistemáticamente a sus escritos.

Para abordar la objeción c), necesitamos conocer las fechas de los manuscritos más antiguos que contienen los versículos en cuestión. A continuación se indican los versículos concretos de la Última Cena que mencionan específicamente el cuerpo y la sangre de Jesús.

Mateo 26:26-28

p45 Chester Beatty I (los cuatro evangelios y los Hechos) (100-150 d. C.) (anteriormente se creía que databa de finales del siglo II o principios del III d. C.) (Mt 20:24-32; 21:13-19; 25:41-26:39

p. 37 (=Ann Arbor 1570) Mt 26:19-52 (mediados del siglo III)

El Vaticanus (325-350 d. C.) y el Sinaiticus (340-350 d. C.) contienen todo el Evangelio de Mateo. En el *New International Dictionary of the Bible*, p. 2004, figura una fotografía de una página del Evangelio de Mateo procedente del *Codex Sinaiticus*.

El Alejandrino [A] (h. 450 d. C.) solo ha conservado desde Mateo 25:7 hasta el final.

Marcos 14:22-24

El Vaticano [B] (325-350 d. C.), el Sinaítico [Si] (340-350 d. C.) y el Alejandrino [A] (hacia el año 450 d. C.) contienen todo el Evangelio de Marcos.

Lucas 22:19-21

p. 75, papiros Bodmer 14/15 (la mayor parte de Lucas y Juan): contiene Lucas 3:18-22; 3:33-4:2; 4:34-5:10; 5:37-6:4; 6:10-7:32; 7:35-39, 41-43; 7:46-9:2; 9:4-17:15; 17:19-18:18; 22:4-24:53. Se suele datar entre los años 175 y 200 d. C., o entre los años 175 y 225 d. C. Sin embargo, su caligrafía es muy similar a la de otro documento, el Papiro Fuad XIX, del que se sabe que fue escrito entre los años 145 y 146 d. C.

El Vaticanus [B] (325-350 d. C.), el Sinaiticus [Si] (340-350 d. C.) y el Alexandrinus [A] (hacia el 450 d. C.) contienen el Evangelio de Lucas en su totalidad.

1 Corintios 11:23-26

p. 46 Chester Beatty II, 100-150 d. C.: 1 Cor 1,1-9,2; 9,4-14,14; 14,16-15,15; 15,17-16,22

El Vaticano [B] (325-350 d. C.), el Sinaítico [Si] (340-350 d. C.) y el Alejandrino [A] (hacia el año 450 d. C.) contienen la totalidad de 1 Corintios.

P: En Mt 26,27b-29; Mc 14,24b-25; Lc 22,20b-22 y 1 Cor 11,25b, ¿tomaron la copa después del pan o antes del pan, tal y como muestra claramente Lc 22,17b-18?

R: Ambas cosas. Durante la Pascua judía, se tomaban cuatro copas en distintos momentos de la comida. La última copa, tras la comida, fue cuando Jesús dijo: «Esta es la sangre de la nueva alianza…». Incluso sin conocer las costumbres judías, se podría deducir la respuesta, ya que Lucas 22 menciona tanto la copa antes del pan como la copa después del pan.

Téngase en cuenta que, en Mateo, Jesús ordena a todos que beban de la copa. Esto contradice la práctica anterior de la Iglesia católica romana, según la cual los no sacerdotes solo recibían el pan.

Asimismo, F. L. Godet, en su comentario sobre 1 Corintios, p. 63, afirma que la Cena del Señor es «el vínculo entre sus dos venidas: el monumento de una, la promesa de la otra».

P: En Lc 22,31 y 34, ¿dijo Jesús que Pedro le negaría durante la Pascua, o después de que se marcharan, tal y como indican Mt 26,34; Mc 14,30 y Jn 13,38?

R: Esta afirmación habría sorprendido tanto a Pedro que probablemente habría pensado que no había oído bien, si Jesús no la hubiera repetido después de la Pascua. Por cierto, las Escrituras tampoco dicen que Jesús lo hubiera dicho solo dos veces.

P: En Mt 26,57-68 y Mc 14,53-65, ¿tuvo lugar el juicio de Jesús por la noche o fue por la mañana, tal y como indican Lc 22,54-71 y Mt 27,1, 2, 11-26?

R: Ambas cosas, ya que hubo un juicio ante el Sanedrín judío y otro ante Pilato.

El juicio ante el Sanedrín judío, descrito en Mateo 26:57-68 y Marcos 14:53-65, comenzó en plena noche y terminó al amanecer. Por cierto, celebrar un juicio por la noche iba en contra de la ley judía.

Lucas no narra el juicio, salvo desde la perspectiva de Pedro, que se encontraba fuera. Jesús entró en la casa del sumo sacerdote y, a continuación, él y los sacerdotes salieron de la casa.

El gallo cantó poco antes del amanecer en Mateo 26:74-75, Marcos 14:72 y Lucas 22:60-62.

Luego amaneció, según se recoge en Mateo 27:1; Marcos 15:1; y Lucas 22:66.

A continuación, Jesús fue juzgado ante el gobernador romano Poncio Pilato en Mateo 27:1-2, 11-26; Marcos 15:1-5 y Lucas 23:1-5. Véase también la siguiente pregunta.

P: En Mt 26,57-68; Mc 14,53-65 y Lc 22,60-62, ¿cuál fue la secuencia de acontecimientos previa al juicio ante el Sanedrín?

R: Esta es la secuencia.

1. Primero se dirigieron a la casa de Anás, suegro del sumo sacerdote Caifás, inmediatamente después de que Jesús fuera detenido en Getsemaní (Lucas 22:54; Juan 18:12-13).

2. Ya sea en Juan 18:24 o antes, Jesús fue enviado a la casa de Caifás. Mateo 26:56-57 y Marcos 14:51-53 omiten el detalle anterior y se limitan a mencionar que se dirigieron a la casa de Caifás.

3. Pedro negó a Jesús una vez (Mateo 26:70; Marcos 14:68; Lucas 22:57; Juan 18:17).

4. Poco después, Pedro negó a Jesús por segunda vez (Mateo 26:71; Marcos 14:69; Lucas 22:58; Juan 18:25).

5. Aproximadamente una hora después, Pedro negó a Jesús por tercera vez. Todavía se encontraban en la casa cuando cantó el gallo (Mateo 26:74; Marcos 14:71-72; Lucas 22:59-62; Juan 18:27).

6. Al amanecer, el Consejo judío preguntó a Jesús (o se lo volvió a preguntar): «Si tú eres el Cristo, dínoslo». Y tomaron una decisión (Mateo 27:1; Marcos 15:1; Lucas 22:66-71).

7. Para entonces ya era de madrugada, y Jesús, acompañado por los sacerdotes, salió de la casa de Caifás y se dirigió al juicio de Jesús ante el gobernador romano Pilato (Mateo 27:2; Marcos 15:1; Lucas 23:1; Juan 18:28-38).

8. Pilato envió a Jesús ante Herodes, según se recoge en Lucas 23:7-11a.

9. Herodes devolvió a Jesús a Pilato, según se recoge en Lucas 23:11b-12.

10. La noche anterior, la esposa de Pilato tuvo un sueño en el que no quería tener nada que ver con la condena de Jesús. Mateo 27:19

11. Pilato les preguntó si querían que se liberara a Barrabás o a Jesús (Mateo 27:15-27; Lucas 23:18-25; Juan 18:39-40).

P: En Mt 27,2, ¿por qué se denomina a Poncio Pilato «gobernador», cuando en realidad era un prefecto?

R: «Prefecto» (praefectus) era un término más específico para designar al gobernador de una zona pequeña y difícil de gobernar.

P: En Mt 27, 2.11-26, dado que Pilato era conocido fuera de la Biblia como un gobernante cruel e injusto, ¿por qué los Evangelios lo presentan como una persona débil y muy preocupada por dar una imagen de imparcialidad?

R: Hay dos explicaciones complementarias.

Una situación precaria: Quizás el comportamiento de Pilato cambió hacia el año 33 d. C., ya que en ese momento se dio cuenta de que se encontraba en una situación muy precaria ante el emperador. Pilato ordenó que se colocaran escudos con imágenes del nombre del emperador en el palacio de Herodes en Jerusalén. Los judíos apelaron al emperador romano, y el propio Tiberio ordenó directamente a Pilato que retirara los escudos.

Una segunda fuente de inseguridad era que Pilato había sido nombrado para su cargo gracias a la influencia de su mentor, el antisemita Sejano. Sejano fue ejecutado por Tiberio el 18 de octubre del año 31 d. C., y es probable que Pilato ya se hubiera enterado de la noticia en el año 33 d. C. Antes de esto, Tiberio no había dudado en castigar a otros romanos por extorsión y traición. El propio Pilato fue destituido de su cargo en el año 36/37 d. C.

Dos facetas: Además, el «Expositor’s Bible Commentary», volumen 8, págs. 559-560, menciona también un segundo factor: «Desde el punto de vista psicológico, una persona que en el fondo es débil, insegura y egoísta, cuando se le coloca en una posición de poder, puede mostrarse despótica e insensible. En otras palabras, el carácter de Pilato no cambió, sino que simplemente estaba mostrando otra faceta». El comportamiento de Pilato, aunque pudiera parecer en cierto modo «a favor de Jesús», en realidad no lo era, como demuestran la tortura y la crucifixión de Jesús. En lugar de estar «a favor de Jesús», Pilato se mostraba en realidad «en contra del Sanedrín».

Poncio Pilato no era un hombre seguro de sí mismo. Según Eusebio, tras ser destituido de su cargo por Tiberio en el año 36/37 d. C., Pilato se suicidó.

P: En Mt 27,2-14; Mc 15,2-15; Lc 23,1-24 y Jn 19,1-15, ¿qué pruebas hay, al margen de la Biblia, de que Poncio Pilato existió?

R: Existen seis pruebas independientes fuera de la Biblia.

1. El historiador romano no cristiano Tácito (100 d. C.), en sus Anales 15:44, escribe: «Cristo, de quien los [cristianos] tomaron su nombre, había sido ejecutado por sentencia del procurador Poncio Pilato cuando Tiberio era emperador»;

2. La obra *La Biblia como historia*, en la página 373, incluye una imagen del anverso y el reverso de una moneda acuñada por el procurador romano Poncio Pilato.

3. En 1961 se halló una inscripción que menciona a Poncio Pilato en el teatro romano del puerto de Cesarea. Se puede ver una fotografía de la misma en el *Wycliffe Bible Dictionary*, p. 1343; en el *Wycliffe Dictionary of Biblical Archaeology*, p. 456; y en *The Archaeology of the New Testament* (Finnegan), pp. 138-139. Las partes conservadas dicen lo siguiente:

Al pueblo de Cesarea

Tiberieum

Poncio Pilato

Prefecto de Judea

El «Diccionario de los antecedentes del Nuevo Testamento», p. 534, y «La arqueología del Nuevo Testamento» (Blaiklock), p. 58, también lo mencionan.

4. Filón el Judío también afirma que Poncio Pilato había traído escudos de oro con el nombre del emperador Tiberio grabado y los había colgado en el palacio de Herodes. Los judíos lo consideraron una ofensa y recurrieron a Tiberio, quien ordenó a Pilato que retirara los escudos, lo que probablemente hizo que Pilato perdiera prestigio. (Sobre la embajada a Cayo 38-39 (299-306), págs. 784-785.

5. Josefo, en *Antigüedades judías* 18.3.1 (escrito hacia los años 93-94 d. C.) y en *La guerra de los judíos* 2.9.2, también menciona a Poncio Pilato como gobernador.

6. Escritores cristianos primitivos.

Ignacio (fallecido en el 107/116 d. C.), en la «Carta a los magnesios», capítulos 11-12, p. 64, menciona a Poncio Pilato

Jesús fue verdaderamente perseguido bajo el mandato de Poncio Pilato, verdaderamente crucificado, murió y resucitó de entre los muertos. Carta de Ignacio a los Tralianos, cap. 9, p. 70

Justino Mártir (h. 150 d. C.): Jesucristo fue crucificado bajo el mandato de Poncio Pilato. «…y le rendimos culto con razón, habiendo aprendido que es el Hijo del verdadero Dios mismo, y situándole en segundo lugar, y al Espíritu profético en tercero, y lo demostraremos». Primera Apología de Justino Mártir, cap. 13, págs. 166-167

Crucificado bajo Poncio Pilato. Primera Apología de Justino Mártir, cap. 61, p. 183

Melito de Sardes (170-180 d. C.). En *Padres ante-nicenos*, vol. 8, cap. 4, p. 757, se afirma que Jesús fue condenado por Pilato.

Ireneo, en *Contra las herejías* (182-188 d. C.), libro 3, cap. 4.2, p. 417, afirma que Jesús, «quien unió al hombre con Dios a través de sí mismo», padeció bajo Poncio Pilato y resucitó. Jesús es el Juez de aquellos que son juzgados.

Clemente de Alejandría (193-217/220 d. C.) cita 1 Timoteo 6:13 y menciona a Poncio Pilato. Fragmento 4, p. 579 (Historia Eclesiástica de Eusebio, libro 6, cap. 14)

Tertuliano (198-220 d. C.) menciona a Poncio Pilato en su *Apología*, cap. 21, p. 35

Hipólito, obispo de Portus (222-235/6 d. C.), menciona a Caifás, a Herodes y el azotamiento infligido por Pilato. Contra la herejía de Noeto, cap. 18, p. 230

Orígenes (225-254 d. C.) afirma que las multitudes habrían influido en Pilato para que condenara a Jesús. También menciona su hostilidad hacia Herodes y su aparente amistad. «Comentario sobre Mateo» de Orígenes, libro 12, cap. 1, págs. 449-450.

Cipriano de Cartago (h. 246-258 d. C.) «finalmente lo detuvo [a Jesús] y lo entregó a Poncio Pilato, quien por entonces era el procurador de Siria en nombre de los romanos, exigiendo con violenta y obstinada urgencia su crucifixión y muerte». Tratados de Cipriano, Tratado 7, cap. 13, p. 468

Pedro de Alejandría (306, 285-311 d. C.) menciona que Jesús fue entregado a Pilato. La Epístola canónica, canon 9, p. 273

Lactancio (h. 303-h. 325 d. C.) menciona que, después de que Judas traicionara a Jesús, los judíos llevaron a Jesús ante Poncio Pilato. «Instituciones divinas», libro IV, cap. 18, p. 119. Menciona a Herodes en el cap. 18, p. 120.

Atanasio (331 d. C.) menciona que Pilato, durante el juicio de Cristo, se lavó las manos. *Historia de los arrianos*, cap. 68, p. 295.

Eusebio, el historiador de la Iglesia cristiana (318 d. C.), menciona a Poncio Pilato y afirma que, tras ser destituido de su cargo, se suicidó.

Poncio Pilato fue gobernador de Judea, sucediendo a Grato, entre los años 26 y 36/37 d. C.

P: En Mt 27,2-14; Mc 15,2-15; Lc 23,1-24 y Jn 19,1-15, aparte de la Biblia, ¿qué más sabemos sobre Poncio Pilato?

R: «Poncio» era un apellido romano. «Pilato» significa «el que lleva un pilum» o una jabalina. La mayor parte de lo que sabemos sobre Poncio Pilato proviene de Josefo. El emperador Tiberio César tenía un amigo llamado Sejano, que deseaba exterminar a todos los judíos, y es probable que Poncio Pilato y su contemporáneo Flaco fueran protegidos de Sejano. Cuando Poncio Pilato se convirtió en gobernador (o procurador) de los judíos en el año 26 d. C., fue el primero en llevar a Jerusalén los estandartes con la imagen de César. Cuando los judíos le pidieron que los retirara, Pilato los rodeó con soldados y amenazó con matarlos. Josefo relata que los judíos se arrojaron al suelo para demostrar que preferían morir antes que infringir su ley. Pilato retiró los estandartes y los llevó a Cesarea.

A continuación, Pilato tomó el dinero de la tesorería del templo para construir un acueducto que llevara agua a Jerusalén. Cuando los judíos protestaron, Pilato hizo que soldados vestidos de civiles se mezclaran entre la multitud y mataran a muchos de los presentes. Lucas 13:1 también relata que Pilato mató a algunos galileos, cuya sangre mezcló con sus sacrificios.

Cuando algunos samaritanos se reunieron en una montaña para contemplar los recipientes sagrados que, según se dice, Moisés había colocado allí, Pilato envió tropas para tenderles una emboscada y matarlos. Los samaritanos apelaron a Vitelio, el legado de Siria, quien envió a Marcelo para que se hiciera cargo temporalmente de Judea y ordenó a Pilato que se presentara en Roma en desgracia en el año 36/37 d. C. para rendir cuentas de sus actos ante el César. Sejano había sido ejecutado el 18 de octubre del año 31 d. C., y Tiberio intentaba revertir las políticas antisemitas. Tiberio César falleció el 16 de marzo del año 37 d. C., mientras Pilato se dirigía a Roma. Pilato nunca regresó a Judea. Las tradiciones cuentan que se suicidó ahogándose en lo que hoy es Austria o Suiza.

Filón el Judío afirma que Herodes Agripa I describió a Pilato como «por naturaleza inflexible, una mezcla de obstinación y implacabilidad».

La obra actual *Manual para resolver las dificultades de la Biblia*, en su página 60, especula que la posición de Pilato ante el emperador era especialmente precaria. Mientras que el emperador (César) deseaba estabilidad, Pilato había estado a punto de provocar revueltas en tres ocasiones. El emperador Tiberio había mandado ejecutar recientemente a varios funcionarios por traición. Si se viera a Pilato tolerando a alguien que afirmaba ser rey, o que no pagaba impuestos, o que deseaba su propio reino, Pilato no sería más que uno de los muchos a los que Tiberio había ejecutado. Este punto no pasó desapercibido para los judíos, quienes le dijeron con franqueza a Pilato que, si dejaba en libertad a este rey, no sería amigo del César.

P: En Mt 27,19-26; Mc 15,7-15; Lc 23,23-25; Jn 18,38-40, ¿cuántas personas había en la multitud frente a Pilato, Jesús y Barrabás?

R: Los arqueólogos excavaron la zona situada frente al tribunal de Pilato y afirmaron que, según The Olive Tree Connection, p. 48, en esa zona cabían como máximo 150 personas. Durante la Pascua podía haber unos doscientos mil personas en Jerusalén, pero solo 150 podían estar frente a Pilato. A los sacerdotes les resultaría fácil seleccionar a las personas que quisieran que estuvieran frente a Pilato cuando este se ofreciera a liberar a un preso.

P: En Mt 27,26; Mc 15,15; Lc 23,20-25; Jn 19,16; Hch 2,23; Heb 12,2, ¿qué sabemos sobre la crucifixión antes de Cristo?

R: La crucifixión era una forma de ejecución espantosa, pero habitual, entre muchos pueblos.

Quiénes y cuándo: La practicaban los fenicios, los cartagineses y los egipcios. Heródoto, en su Historia 3.125, menciona que los persas recurrían a la crucifixión de personas vivas. En su Historia 3.159, Heródoto también afirma que Darío (512-485 a. C.) crucificó a 3000 ciudadanos destacados de Babilonia. El *Anchor Bible Dictionary*, volumen 1, p. 1207, menciona asimismo que otras fuentes antiguas, no necesariamente fiables, indican que la crucifixión era utilizada por los pueblos de la India, los asirios, los escitas, los taurios, los tracios, los celtas, los germanos y los británicos. Julio César informó de que los numidios recurrían a la crucifixión. Cuando Alejandro Magno conquistó finalmente la ciudad fenicia de Tiro en el año 332 a. C., mató a entre 6.000 y 8.000 personas de inmediato y crucificó a 2.000 más tarde.

Los judíos fueron crucificados por el seléucida Antíoco IV (167 a. C.), según Josefo en *Antigüedades judías*, libro XII, cap. 5, p. 257. En «Antigüedades judías», libro XIII, capítulo 14.2, p. 285, Josefo también afirma que el gobernante saduceo Alejandro Janneo (103-76 a. C.) crucificó a 800 fariseos en Jerusalén, tras haber matado a sus esposas e hijos ante sus propios ojos.

Entre los romanos, Plauto (fallecido en el año 184 a. C.) fue el primer escritor que aportó pruebas de la crucifixión romana, y se trataba de personas crucificadas antes de su época. Por ejemplo, en el año 217 a. C. fueron crucificados en Roma veinticinco esclavos varones conspiradores. Josefo afirmó que existían tres formas principales de ejecución romana: la decapitación o el arrojo a las bestias, la quema y la crucifixión. También señaló que morir quemado se consideraba un castigo más leve que la crucifixión.

De dónde la aprendieron los romanos: Tanto los griegos como los romanos tomaron prestada la crucifixión de los fenicios. (Se puede considerar a los cartagineses como «fenicios occidentales»). Numerosas fuentes dan fe de la crucifixión cartaginesa y de que los romanos podrían haber adoptado esta práctica de ellos.

Restos arqueológicos: Aunque la crucifixión se mencionaba y practicaba ampliamente, solo disponemos de un único resto arqueológico de una crucifixión, según la obra *La resurrección de Cristo*, p. 36, nota al pie 28. Ese único hallazgo son los huesos de un hombre llamado Yehohanan Ben Hagko. Uno de los clavos seguía clavado en su tobillo, ya que, al parecer, las personas que lo enterraron no pudieron extraerlo. Este hallazgo está catalogado en la Autoridad de Antigüedades de Israel con el número 95-2067/5. Crucifixión

Como símbolo cristiano: Existen algunos descubrimientos arqueológicos muy interesantes sobre el uso de la cruz como símbolo. Por supuesto, Pablo (hacia el año 52 d. C.) «predicaba a Jesús crucificado» en 1 Corintios 2:2, «se gloriaba en la cruz» en Gálatas 6:14 y fue perseguido por la cruz en Gálatas 5:11; 6:12. Pero, ¿cómo sabemos con certeza qué aspecto tenía la cruz?

Cuando Herculano quedó destruida por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C., en una casa excavada se observó una cruz (una cruz latina con forma de «t» minúscula).

En Talpiot, un suburbio de Jerusalén, se encontraron osarios (en los que se guardaban los huesos) anteriores al año 70 d. C. que presentaban cuatro lados marcados con una cruz que se asemejaba a un signo más.

Según Justino Mártir (h. 138-165 d. C.), este comparó el crucifijo con la letra griega Chi (parecida a una X) en su Primera Apología, capítulo 60.

La cruz se asemejaba a la letra griega «tau», según los «Cinco libros en respuesta a Marción», libro 3, v. 120, p. 153, de Tertuliano.

Atanasio (323-326 d. C.) afirmó en *La Encarnación*, 25:3, que solo en la cruz muere un hombre con las manos extendidas.

Asimismo, en Roma, en el Monte Palatino, se halló un grafiti romano en el que se ridiculizaba a los cristianos. En él aparece una cruz con los brazos extendidos, según la obra *The Archaeology of the New Testament* (Blaiklock), pág. 99.

P: En Mt 27, 15-19; Mc 15, 6-7; Lc 23, 16-18 y Jn 18, 39-40, ¿por qué se consideró a Jesús, que aún no había sido declarado culpable, para el «programa de liberación por clemencia»?

R: Nadie ha dicho que la justicia romana fuera siempre justa. Dado que la condena de Jesús parecía ser, al parecer, casi un hecho consumado, supongo que a Pilato le pareció lógico seguir adelante y proponer para el indulto a un hombre que aún no había sido declarado culpable. A veces, incluso los actos de misericordia pueden utilizarse con fines injustos.

P: En Mt 27,19, ¿por qué se encontraba la esposa de Pilato en Jerusalén?

R: Las esposas solían acompañar a los gobernadores romanos. Anteriormente, Tácito, en los Anales 3:34-35, menciona que el Senado debatió una propuesta de Severo Cecina para prohibir que las esposas acompañaran a los magistrados, pero la propuesta fue rechazada.

P: En Mt 27,34 y Mc 15,23, ¿le ofrecieron otros a Jesús algo de beber y él lo rechazó, o dijo Jesús: «Tengo sed» y aceptó la bebida, tal y como da a entender Jn 19,28-29?

R: Las personas crucificadas sentían una sed extrema, y al parecer Jesús no fue una excepción en este caso, ya que dijo que tenía sed. Le ofrecieron una esponja empapada en vinagre. La bebida contenía hiel, lo que habría aliviado el dolor. Jesús aceptó inicialmente la esponja y probó la bebida, pero luego se negó a tomar más. Jesús no quiso recurrir a un analgésico mientras sufría por nuestros pecados.

P: En Mt 27,35-36; Mc 15,24; Lc 23,34b; Jn 10,23-24, mi esposa quiere ir a un casino en Luisiana para celebrar nuestro décimo aniversario. (Como cristiano, me siento incómodo al respecto, pero he cedido a sus deseos). Hemos acordado no gastar más de 200,00 dólares en juegos de azar. Esta es solo la segunda vez que vamos a un casino en diez años. (La última vez que estuvimos en un casino, gastamos como mucho unos 100,00 dólares, y eso fue hace tres años). ¿Estamos cometiendo pecado, según la Palabra de Dios?
Personalmente, no encuentro ningún pasaje en las Escrituras que aborde directamente el juego. Y estoy de acuerdo en que la industria del juego está provocando adicciones y es un sector del que Estados Unidos podría prescindir. Sin embargo, dudo que esté cometiendo realmente un pecado si apuesto una cantidad tan pequeña de dinero y solo habré visitado dos casinos en diez años. Incluso le he dicho a mi esposa que, ganemos lo que ganemos, deberíamos donarlo a una organización benéfica. Incluso voy a llevar folletos evangélicos para repartirlos en el casino. Supongo que algo bueno podría salir de este viaje. (Génesis 50:20) =) (Aunque eso no me hace sentir mejor por ir).

Pero… he aquí un ejemplo análogo: ¿Deberían todos los cristianos dejar de comprar y beber vino (para ocasiones especiales o bodas) dado que la industria del alcohol está provocando que millones de personas se vuelvan adictas a esta bebida?

Pero entonces, ¿qué tipo de ejemplo les estoy dando a mis hijos? ¿Y si mi hijo crece creyendo que ir a los casinos está bien y luego se vuelve adicto al juego? Por otra parte, mi hijo podría volverse adicto al vino, pero ¿es su adicción culpa mía por el hecho de que yo beba vino o cerveza en contadas ocasiones? (Y yo no soy adicto).

R: En la Biblia no hay ningún versículo que prohíba directamente a los creyentes apostar, ni tampoco hay nada que diga que esté bien hacerlo. (Hay versículos tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento que indican que beber vino con moderación está bien).

Por supuesto, como cristianos, no debemos leer los mandamientos de la Biblia e intentar alejarnos lo máximo posible de ellos sin llegar a infringirlos. Más bien, debemos aspirar a conocer el núcleo de la voluntad de Dios para con nosotros y permanecer en él. El juego es un ámbito en el que debemos obedecer a Dios según nuestra conciencia y nuestra comprensión de lo que le agrada.

Aspectos que indican que cierto grado de juego podría estar permitido

Otras actividades de ocio están permitidas: usted ha dicho que no es adicto y que no gastará más de 200 dólares. Uno podría gastarse 200 dólares en un parque temático (como Disneyland) y eso no es necesariamente un pecado.

Testimonio cristiano. Puesto que ha mencionado llevar folletos de Chick para que la gente los lea, podría comprobar si Chick tiene algún folleto especialmente adecuado sobre personas que pierden todo su dinero en el juego.

Complacer a su esposa: si esto es lo que su esposa desea hacer y no está prohibido, debería hacer algo que ambos disfruten juntos.

Aspectos que indican que su afición al juego podría no ser del agrado de Dios

Ejemplo para los hijos: ¿Se volverá su hijo (y cualquier futuro hijo) adicto al juego, o incluso apostará tan solo una vez, perdiendo tontamente grandes sumas de dinero? Para ver si esto supone un problema o no, ¿por qué no «ensayan» usted y su esposa en privado cómo explicarle a su hijo su afición al juego, ya que de todos modos tendrán que hacerlo más adelante? Vean qué impresión le causa a él.

Inmoralidad inevitable: ¿Habrá algún espectáculo obsceno que pueda ver en el lugar donde juega? Si es así, entonces no debería jugar, ni hacer nada más, en ese lugar.

Qué más podría hacer: Si no apuesta, hay otras visitas guiadas y atracciones (y algunos restaurantes excelentes) a los que podría acudir en su lugar.

Convicción: ¿Cree que su inquietud se debe a que el Espíritu Santo le está convenciéndole, o se trata simplemente de otra cosa?

Quizá se le ocurran más razones en contra.

Procure seguir a Dios: rece para saber qué es lo que Dios desea para usted en esta situación. No tengo ningún mandato ni permiso directo que mostrarle, pero rezo para que tome la mejor decisión.

P: En Mt 27,38; Mc 15,32 y Lc 23,39, ¿los ladrones insultaron a Jesús, o se arrepintió uno de ellos y se volvió hacia Jesús en Lc 23,40-43?

R: Ambos ladrones insultaron a Jesús al principio. Sin embargo, el ladrón que estaba a la derecha de Jesús cambió más tarde de opinión y creyó en Él. Jesús le dijo que ese mismo día estaría con Él en el Paraíso.

P: En Mt 27,44 y Mc 15,31-32, ¿cuándo exactamente insultaron los ladrones a Jesús?

R: Las Escrituras no lo indican con exactitud. Tanto Mateo como Marcos mencionan tres grupos de personas que insultaron a Jesús: los transeúntes, los sacerdotes y los ladrones. Sin embargo, estos versículos no especifican el orden en que lo hicieron —si fue solo una vez— ni cuántas veces. En general, no es habitual que alguien pronuncie una sola frase ofensiva y se detenga ahí.

Hoy en día, los cristianos pueden ser objeto de burlas por su fe por parte de delincuentes, de completos desconocidos e incluso de falsos líderes religiosos.

P: En Lc 21,7, ¿enseñó Jesús sobre los últimos tiempos en el Templo, o en el Monte de los Olivos, tal y como muestran Mt 24,3-44 y Mc 13,3-37?

R: Jesús enseñó esto en el Monte de los Olivos, y posiblemente mientras se dirigían hacia allí. Lucas 21 nunca menciona que Jesús estuviera en el Templo cuando enseñó esto.

P: En Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26, ¿llevó Simón de Cirene la cruz de Jesús, o la llevó Jesús mismo, tal y como muestra Jn 19,17?

R: Ambas cosas. Por lo general, era costumbre que el condenado llevara su propia cruz, tal y como dice Juan 19:17. Sin embargo, Jesús estaba tan débil, tras los azotes y las palizas, que no pudo llevar su cruz durante todo el camino. Por ello, los romanos obligaron a un transeúnte, Simón de Cirene, a llevarla el resto del trayecto.

P: En Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26, ¿disponemos de alguna prueba extra bíblica sobre Simón de Cirene?

R: Es muy probable que sí. Se halló un osario (caja para huesos) anterior al año 70 d. C., procedente del valle del Cedrón, en Jerusalén, con la inscripción «Alejandro (hijo) de Simón», «Alejandro el cireneo». Para más información, véase:

E. L. Sukenik, BASOR 88 (1942): 38. Las inscripciones no se publicaron hasta 1962: N. Avigad, «A Depository of Inscribed Ossuaries in the Kidron Valley», IEJ 12 (1962): 1-12 + láminas 1-4.

No se publicó en un formato de divulgación hasta 2002-2003: «Treasures in the Storeroom: Family Tomb of Simon of Cyrene», Biblical Archaeology Review, julio-agosto de 2003.

P. W. van der Horst, Epitafios judíos antiguos: un estudio introductorio de un milenio de epigrafía funeraria judía (300 a. C.-700 d. C.) (Kampen: Kok Pharos, 1991), pp. 140-141.
Biblical Archaeology Review, julio-agosto de 2003, p. 51. Véase http://israelpalestineguide.files.wordpress.com/2010/06/alexander-simon-ossuary-a-second-look-from-bar.pdf

P: En Mt 27,48; Mc 15,23; Lc 23,36 y Jn 19,29, ¿qué se le dio exactamente de beber a Jesús en la cruz?

R: En Mateo 27:48 se dice: «vino agrio / vinagre de vino»; en Marcos 15:23, «vino mezclado con mirra»; en Lucas 23:36, «vinagre de vino»; y en Juan 19:29, «vinagre de vino». Sin embargo, «hiel / vinagre» no es una sustancia, sino una descripción de algo amargo, y la mirra era amarga.

P: En Mt 27:37, Mc 15:26, Lc 23:38 y Jn 19:19, ¿qué se escribía exactamente en el letrero situado sobre la cabeza de Jesús?

R: En primer lugar, cinco datos relacionados con la respuesta; a continuación, dos respuestas.

1. En primer lugar, no había un solo mensaje, sino tres, ya que Juan 19:20 indica que el letrero estaba escrito en arameo, latín y griego.

2. Esto es lo que relatan los evangelistas.

Mateo 27:37 dice: «Este es Jesús, el rey de los judíos».

Marcos 15:26: «El rey de los judíos».

Lucas 23:38: «Este es el rey de los judíos».

Juan 19:19: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos».

3. Los escritores de la Antigüedad solían parafrasear sus palabras. Lo que tenemos aquí es exacto, pero no preciso. Así, por ejemplo, si un escritor dijera: «Este es Jesús, el rey de los judíos» y otro dijera: «el rey de los judíos», ambos podrían estar registrando la misma afirmación. El primer escritor simplemente registró una parte más amplia de la afirmación que el segundo.

4. Papías, discípulo del apóstol Juan, relata que el Evangelio según San Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (¿arameo?) y luego se tradujo al griego. Los demás autores escribieron en griego. Por lo tanto, existe una traducción entre las palabras pronunciadas y lo que escribieron los autores de los Evangelios.

5. Independientemente de las diferencias entre las tres versiones, Marcos parece limitarse a recoger lo que es común a todas ellas.

Primera respuesta: Los tres mensajes en tres idiomas diferentes se recogen en Mateo, Lucas y Juan. Marcos recoge lo que tienen en común. Probablemente Pilato no sabía arameo, por lo que se habría escrito en latín y se habría traducido al griego y al arameo para que todos pudieran leerlo.

Segunda respuesta: Dado que los evangelistas recogen palabras traducidas, y que algunos elementos como «Este es» frente a «El» suelen fusionarse en una traducción, estamos seguros del mensaje de los letreros, pero no de las palabras exactas. Sin embargo, lo importante aquí es el mensaje, no las palabras exactas.

P: ¿Cuáles fueron exactamente las siete cosas que Cristo dijo en la cruz, por orden?

R: Aunque el orden que figura en el Evangelio no es necesariamente el orden en el que se pronunciaron, lo más sencillo es suponer que siguieron un orden cronológico, que es el siguiente:

1. «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Lucas 23:34a

2. «Mujer, he aquí a su hijo… He aquí a su madre». Juan 19:25-27

3. «En verdad le digo: hoy estará conmigo en el Paraíso». Lucas 23:43b

4. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Mateo 27:46; Marcos 15:34

5. Tengo sed. Mateo 27:48; Juan 19:28-29

6. «Todo está cumplido». Juan 19:30

7. Justo antes de morir, Jesús dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Lucas 23:46a

Por supuesto, Jesús también podría haber dicho otras palabras.

P: En los Evangelios, ¿murió realmente Jesús en la cruz, o sustituyó Dios de forma milagrosa e imperceptible a otra persona, tal y como afirma el Corán musulmán?

R: Los distintos puntos de vista de cristianos y musulmanes constituyen una diferencia fundamental entre ambas religiones.

Los cristianos afirman que fue realmente Jesús, ya que todos los relatos, tanto cristianos como no cristianos, indican que fue Jesús. El Alá de los musulmanes es distinto del Dios de la Biblia, y Alá ha engañado y confundido a todo su pueblo haciéndole creer que Alá sustituyó a otra persona.

Los musulmanes afirman que Alá es el mismo que el Dios de la Biblia. El hecho de que Alá sustituyera a Jesús no sería detectable por nadie y, por lo tanto, no habría pruebas históricas de dicho cambio.

Ambas partes coinciden en dos puntos: 1) Al menos, parecía que Jesús había muerto en la cruz. 2) En algún momento, el dios del islam engañó por completo y deliberadamente a su propio pueblo.

P: En Mt 27,45; Mc 15,33; y Lc 23,44-45, ¿qué pruebas extra-bíblicas hay de que «la oscuridad cubrió la tierra» durante la crucifixión de Jesús?

R: No es razonable esperar que todas las culturas registraran un oscurecimiento. Por ejemplo, se calcula que un eclipse solar oscureció Egipto el 12 de diciembre del año 504 a. C., pero no existen registros históricos al respecto, ni entre los egipcios —una civilización muy avanzada— ni entre ningún otro pueblo. Consulte http://www.informationblast.com/500s_BC.html para obtener más información. Esto ocurrió durante la Pascua (es decir, en luna llena), por lo que no pudo tratarse de un eclipse solar normal; se trató de una oscuridad inusual. Además, la oscuridad se prolongó desde la sexta hasta la novena hora. Los eclipses naturales no duran tres horas. Según https://www.wku.edu/eclipse/duration.php, la duración máxima teórica de un eclipse es de hasta siete minutos.

No obstante, el historiador samaritano no cristiano Talus escribió en el año 52 d. C., menos de veinte años después de la crucifixión. Escribió que la oscuridad acompañó la crucifixión de Jesús.

El historiador samaritano Talo, que no debe confundirse con el filósofo griego Tales, gozaba de bastante renombre.

El «Discurso exhortatorio a los griegos» del pseudo-Justino Mártir (posterior al año 165 d. C.), cap. 9, p. 277, menciona a Talus, Filón, Josefo y otros.

En «Teófilo a Autólico», cap. 29, p. 120, se menciona a Talus, así como al historiador caldeo anterior Beroso, en la p. 121.

El *Octavio* de Minucio Félix, cap. 22, p. 186, menciona al historiador Talo.

La «Apología» de Tertuliano, cap. 19, p. 33, menciona a Talus y a Josefo.

Fragmento 18 de Julio Africano, p. 136.

Flegón fue un escritor griego de Caria que escribió poco después del año 137 d. C. Afirmó que, en el cuarto año de la 202.ª Olimpiada [33 d. C.], se produjo «el mayor eclipse de sol» y que «se hizo de noche a la sexta hora del día [las 12:00 del mediodía], de modo que incluso aparecieron estrellas en los cielos. Hubo un gran terremoto en Bitinia, y muchas cosas se volcaron en Nicea». (The Case for Christ, p. 111). Orígenes (225-254 d. C.) también menciona que Flegón escribió sobre la oscuridad en el libro XIII o XIV de la obra de Flegón. Orígenes, *Contra Celso*, libro 2, cap. 14, p. 437; libro 2, cap. 33, p. 445; libro 2, cap. 59, p. 455.

El *Diatessaron* de Taciano (h. 172 d. C.), sección 51, p. 123, afirma que hubo oscuridad cuando Jesús fue crucificado, desde la sexta hasta la novena hora. El *Diatessaron* de Taciano, sección 52, p. 123, afirma que hubo un terremoto cuando Jesús murió.

Melito de Sardes (170-177 d. C.) afirma que la tierra tembló, el sol se ocultó y el día se transformó, pues no podían soportar ver a su Señor colgado de un árbol. Del «Discurso sobre el alma y el cuerpo», cap. 2, «Padres ante-nicenos», vol. 8, p. 756

Ireneo, en *Contra las herejías* (182-188 d. C.), libro IV, cap. 34, p. 512, afirma: «Y los acontecimientos relacionados con la pasión del Señor, que habían sido predichos, no se cumplieron en ningún otro caso. Pues ni en la muerte de ningún hombre de la antigüedad se dio el caso de que el sol se pusiera al mediodía, ni se rasgó el velo del templo, ni tembló la tierra, ni se partieron las rocas, ni resucitaron los muertos, ni ninguno de esos hombres [de antaño] resucitó al tercer día, ni fue recibido en el cielo… Por lo tanto, los profetas no hablaron de nadie más que del Señor, en quien concurrieron todos estos signos antes mencionados».

Tertuliano (h. 200 d. C.), en *Sobre el ayuno*, cap. 10, vol. 4, p. 109, también menciona la oscuridad que acompañó a la crucifixión de Jesús. Asimismo, lo menciona en *Respuesta a los judíos*, cap. 12, p. 170.

Hipólito fue obispo de Portus (222-235/6 d. C.). Menciona que, por causa de Jesús, «el sol se oscurece, el día carece de luz, las rocas se hacen añicos, el velo se rasga, los cimientos de la tierra se estremecen, las tumbas se abren y los muertos resucitan». Contra la herejía de Noeto, cap. 17, p. 230

Las Reconocimientos de Clemente a los ebionitas (h. 211-250 d. C.), libro 1, cap. 42, p. 88, afirman que Jesús sufrió por nosotros, que el sol se oscureció y que las montañas se partieron en dos cuando fue a la cruz. Resucitó.

Orígenes (que escribió entre los años 225 y 254 d. C.) menciona la oscuridad que se extendió sobre la tierra y las tumbas que se abrieron en *Contra Celso*, libro 2, capítulo 33, p. 445.

Cipriano de Cartago (c. 246-258 d. C.): «La Palabra de Dios es conducida en silencio al matadero. Y cuando, ante la cruz del Señor, las estrellas se desconciertan, los elementos se agitan, la tierra tiembla, la noche oscurece el día, el sol…». *Tratados de Cipriano*, tratado 9, cap. 7, p. 486

Dionisio de Alejandría (246-265 d. C.) menciona el terremoto descrito en Mateo. Carta al obispo Basilides, canon 1, p. 94.

Arnobio (297-303 d. C.), en Contra los paganos, libro 1, cap. 53, p. 428, menciona la oscuridad que se produjo durante la muerte de Jesús.

Atanasio (318 d. C.) (implícitamente) afirma que el sol se oscureció y la tierra tembló cuando murió el Salvador. *La Encarnación del Verbo*, cap. 49.4, p. 63

Lactancio (260-325 d. C.) describe un terremoto en la misma hora en que murió Jesús, y que el sol retiró repentinamente su luz, por lo que hubo oscuridad desde la sexta hasta la novena hora. *Las Instituciones Divinas*, libro 4, cap. 19, p. 122.

Alejandro de Alejandría (313-326 d. C.) menciona cómo se abrieron las tumbas, la tierra temblaba, las luces se apagaron y el sol y la luna desaparecieron, y las estrellas retiraron su resplandor cuando Jesús sufría en la cruz. «Epístolas sobre la herejía arriana», epístola 5.6, p. 301

Después de Nicea (325 d. C.)

Hilario de Poitiers (355-367/368 d. C.) (fragmento): «La creación queda liberada por la mediación de esta ofrenda expiatoria; las propias rocas pierden su solidez y su fuerza». Sobre la Trinidad, libro 3, cap. 11, p. 65

Atanasio (h. 371 d. C.) afirma: «El sol retiró sus rayos, la tierra tembló y las rocas se partieron…». Carta personal 61 (A Máximo), cap. 2, p. 578

Atanasio (356-360 d. C.) menciona que el velo se rasgó, el sol se ocultó, las rocas se partieron en dos y los muertos resucitaron de sus tumbas. *Cuatro discursos contra los arrianos*, discurso 3, cap. 29, p. 424

Efraím el Sirio (350-378 d. C.) afirma que hubo oscuridad y un terremoto cuando murió Jesús. Himnos de la Natividad, himno 3, p. 273.

Cirilo de Jerusalén (h. 349-386 d. C.) mencionó que el sol retrocedió en tiempos de Ezequías y que se produjo un eclipse solar por Cristo. (Primera conferencia catequética, n.º 2; Padres nicenos y postnicenos, p. 12)

Cirilo de Jerusalén (c. 349-386 d. C.) afirma que el sol se oscureció durante la crucifixión. Primera conferencia catequética, n.º 4, cap. 10, *Padres nicenos y postnicenos*, p. 21, y que las rocas se partieron. Conferencia n.º 4, cap. 11, p. 22

Gregorio de Nanzianzo (330-391), al hablar de la crucifixión de Jesús, afirma: «Envuelvió el mundo visible en tinieblas» y «…pues se abren las misteriosas puertas del Cielo; las rocas se parten, los muertos resucitan. Él muere, pero da vida, y con su muerte destruye la muerte». Sobre el Hijo — Tercera Oración Teológica, cap. 20, p. 309

Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d. C.) afirma que el sol y la luna se oscurecieron realmente en la época de Cristo. También menciona «la sangre salvadora de Cristo el Señor». Comentario sobre Joel, cap. 2, p. 119

Agustín de Hipona (388-430 d. C.) menciona la oscuridad que se produjo cuando Jesús fue crucificado. *La ciudad de Dios*, libro 3, cap. 15, p. 51.

P: En los Evangelios, ¿la mención de la oscuridad, el terremoto y el velo rasgado cuando Cristo fue crucificado es solo figurativa y no ocurrió realmente, ya que no se registra en ningún otro lugar, tal y como afirma la obra *Algunas preguntas respondidas*, págs. 37-38?

R: No. Consulte la pregunta anterior para conocer las pruebas relativas a la oscuridad, y la pregunta sobre Mt 27,51 para conocer las pruebas relativas al terremoto.

P: En Lc 23, 45-46, el escéptico Bart Ehrman afirma que el velo del Templo se rasgó mientras Jesús aún estaba vivo, pero que, en Marcos, se rasga después de su muerte. (Jesus, Interrupted, p. 68) A continuación, se pregunta si el velo rasgado representa el rechazo de Dios al sistema de culto judío o si simboliza la expiación de Jesús por nosotros. (También en Jesus, Interrupted, p. 52)

R: Hay dos puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta. 1) Por supuesto, el velo rasgado puede representar más de una cosa, especialmente cuando ambas están estrechamente relacionadas. Sin embargo, en realidad no simboliza que Dios rechazara el sistema de culto judío, sino que, ahora que Jesús había expiado los pecados, el sistema de culto judío había llegado a su fin. (De hecho, el templo sería destruido en un plazo de 40 años.)

2) Lucas no especifica el momento en que el velo se rasgó en dos. Lucas 23:44-46 dice que hubo oscuridad desde la sexta hasta la novena hora, que el velo del templo se rasgó en dos y que Jesús clamó antes de morir. No especifica el orden.

P: En Lucas, el escéptico Bart Ehrman afirma en *Jesus, Interrupted*, págs. 46-47: «La muerte de Jesús es importante tanto para Marcos como para Lucas». Pero para Marcos, su muerte es una expiación; para Lucas, es la razón por la que las personas se dieron cuenta de que son pecadoras y necesitan acudir a Dios en busca de perdón. La razón de la muerte de Jesús, por tanto, es bastante diferente, dependiendo del autor que se lea». (También en *Jesus, Interrupted*, pág. 94)

R: Ehrman está intentando inventarse una diferencia de creencias entre Marcos y Lucas cuando no existe ninguna. Incluso el propio Ehrman reconocería que Lucas y los Hechos fueron escritos por el mismo autor. Probablemente, una de las afirmaciones más claras sobre la expiación que hace Lucas se encuentra en Hechos 5:30-31: «El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero. Dios lo exaltó a su diestra como Príncipe y Salvador, con el fin de conceder a Israel el arrepentimiento y el perdón de los pecados». (El subrayado se ha añadido para señalar en qué se equivoca Ehrman.)

P: En Mt 27,54 y Mc 15,39, ¿dijo el centurión «este era el/un Hijo de Dios», o «este era un hombre justo», como dice Lc 23,47?

R: Ambas cosas. El centurión no se limitó a pronunciar una sola frase. Los evangelios a menudo no citaban textualmente y no incluían cada palabra, por lo que es probable que el centurión también dijera otras cosas.

La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que, durante todo el tiempo transcurrido desde que Jesús murió hasta que quisieron asegurarse de que estaba muerto, y hasta que bajaron su cuerpo de la cruz, el centurión tuvo tiempo de sobra para decir más de una frase. Sería bastante extraño que el centurión permaneciera totalmente en silencio, salvo por una sola frase.

P: ¿En qué consiste una «armonía de los Evangelios» tras la Resurrección?

R: En primer lugar, debo reconocer que aquí simplemente he «reinventado la rueda». Allá por los años 246-265 d. C., Dionisio, obispo de Alejandría, demostró que los autores de los Evangelios no «discreparon ni se contradijeron entre sí» y ofreció una buena y bastante completa armonía de los Evangelios tras la resurrección en su Carta 5 —dirigida al obispo Basilides, canon 1—, en Padres ante-nicenos, vol. 6, págs. 94-95. En cualquier caso, he aquí una armonización de estos 29 acontecimientos, que concuerda con la suya.

Los números se refieren a acontecimientos que deben producirse en un orden determinado, y las letras, como a, b, c, se refieren a acontecimientos que podrían ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negrita indican referencias de tiempo, orden y lugar. Los versículos subrayados señalan los pasajes que no siguen un orden cronológico.

Tras la resurrección de Jesús: Mt 28, Mc 16, Lc 24, Jn 20-21

R1a. Al terminar el sábado, María Magdalena, la otra María [la madre de Santiago], Salomé y las demás mujeres se dirigieron al sepulcro. Mt 28, 1b; Mc 16, 1-3; Lc 24, 1; Jn 20, 1

R2a. Hubo un terremoto cuando el ángel apartó la piedra. Los guardias quedaron como muertos. Mt 28, 2-4

R2b. El ángel apartó la piedra. Mc 16, 4; Lc 24, 2

R1b. No se encontró el cuerpo, y dos «hombres» hablaron con las mujeres. Lc 24, 3-8; Jn 20, 2

R3. La mañana en que Jesús resucitó, un ángel se aparece a las mujeres y les dice que comuniquen a los discípulos que vayan a Galilea. Mt 28, 5-7; Mc 16, 5-8

R4a. Mientras las mujeres regresaban apresuradamente, Jesús también se les aparece y les dice que comuniquen a los discípulos que vayan a Galilea. Mt 28, 8-10

R4b1. Cuando las mujeres regresaron del sepulcro, los discípulos no les creyeron. Lc 24, 9-11

R4b2. Pedro y Juan corren hacia el sepulcro; Juan llega el primero. Lc 24, 12; Jn 20, 3-9

R4b3. A continuación, los discípulos regresan a sus casas [en Jerusalén]. Jn 20, 10

R4c. Los guardias se lo cuentan a los sacerdotes; estos, a su vez, les sobornan. Mt 28, 11-15

R4d. Mientras María lloraba, se le aparecieron dos hombres y, a continuación, Jesús a María Magdalena. Mc 16, 9-11; Jn 20, 11-18

R5. Ese mismo día, en el camino a Emaús, Jesús se aparece a dos discípulos (que no forman parte de los once). Permanece con ellos hasta el atardecer. Mc 16, 12; Lc 24, 13-29

R6. Inmediatamente, los dos discípulos se apresuraron a regresar a Jerusalén (a 7 millas, 11 kilómetros de distancia) y se lo contaron a los once discípulos. Mc 16, 13; Lc 24, 33-35

R7. En Jerusalén, al atardecer del mismo día en que Jesús resucitó, mientras los dos hablaban con los discípulos, Jesús se aparece, por primera vez, a diez discípulos. Jn 20, 19-23

R8. Otros discípulos le dicen a Tomás que han visto a Jesús. Jn 20, 25

R9. Ocho días después, Jesús se aparece, por segunda vez, a los once discípulos, incluido Tomás. Mc 16, 14; Jn 20, 19, 26-31

R10. Jesús se les aparece (por tercera vez) junto al mar de Tiberíades [Galilea]. Pescaron 153 peces. Mt 28, 19-20; Jn 21, 1-14

R11a. En tres ocasiones, Jesús le pregunta a Pedro si le ama. Jn 21, 15-23

R11b1. Jesús se aparece a más de 500 seguidores. 1 Cor 15:6

R11b2. Jesús se aparece a Santiago, su hermano. 1 Cor 15:7

R12. En Galilea, Jesús se aparece a los discípulos y les encomienda la Gran Misión. Mt 28, 16-20; Mc 16, 15-18

R13. Regresan a Jerusalén, donde permanecen o bien en la propia ciudad o bien en Betania, un suburbio.

R14. Mientras comen, Jesús les ordena que permanezcan en Jerusalén hasta que reciban el poder de lo alto (Lc 24, 49; Hch 1, 4). Obedecen esta orden. Lc 24, 52

R15. Jesús los conduce a Betania, un suburbio de Jerusalén situado en la ladera del Monte de los Olivos. Lc 24, 50

R16. Cuarenta días después de la resurrección (Hechos 1, 3), Jesús asciende al cielo entre las nubes en Betania, en la ladera del Monte de los Olivos. Mc 16, 19; Lc 24, 50-51; Hechos 1, 9-11

R17a1. Al regresar a Jerusalén, los apóstoles permanecen en el templo. Lc 24, 52-53

R17b. Los once apóstoles eligen a Matías para sustituir a Judas. Hechos 1, 15-26

R18. En Jerusalén, en Pentecostés (50 días después de la Pascua), los apóstoles se llenan del Espíritu Santo. Hch 2

R19. A partir de entonces, los apóstoles viajan libremente. Mc 16, 20

P: En Mt 28,1; Mc 16,2 y Lc 24,1, ¿se encontraba María en el sepulcro justo después del amanecer, o se dirigió al sepulcro cuando aún estaba oscuro, tal y como dice Jn 20,1?

R: Ambas cosas son ciertas. Juan 20:1 dice que se dirigieron al sepulcro cuando aún estaba oscuro, pero Mc 16:2 indica que llegaron al sepulcro cuando ya había salido el sol. Si se hubieran quedado en Betania, y el sepulcro se encontraba a las afueras de Jerusalén, les habría llevado algún tiempo desplazarse desde las afueras de Jerusalén hasta la ciudad.

P: En Mt 28,1; Mc 16,1-2; Lc 24,1 y Jn 20,1, ¿por qué acudieron las mujeres al sepulcro, si en Mt 27,62-66 se menciona que había un sello romano sobre él?

R: Hay dos respuestas posibles, pero la segunda es más probable.

Las mujeres pensaban que se les permitiría: no era una costumbre habitual colocar un sello y una guardia de soldados romanos sobre una tumba. Los sumos sacerdotes y los fariseos solicitaron expresamente a Pilato, en Mateo 27:64, que «se asegurara la tumba hasta el tercer día». Las autoridades no querían prohibir las costumbres funerarias, sino solo asegurarse de que nadie robara el cuerpo, por lo que cabía esperar que se permitiera a las mujeres realizar esta acción.

Las mujeres no sabían nada del sello ni de la guardia: vigilar la tumba de un criminal y colocar un sello romano y una guardia de soldados romanos a su alrededor era algo muy inusual. Lucas 23:55-56 dice que las mujeres siguieron a José para ver dónde se depositaba el cuerpo de Jesús y, a continuación, se marcharon a casa para preparar especias y perfumes. En otras palabras, no se quedaron allí observando la tumba. La petición del sello y la guardia no se produjo hasta el día siguiente, según Mateo 27:62. Por lo tanto, es probable que las mujeres no tuvieran conocimiento alguno del sello ni de la guardia.

P: En Mt 28,1; Mc 16,1-2; Lc 24,1 y Jn 20,1, ¿por qué acudieron las mujeres al sepulcro para envolver el cuerpo, si José de Arimatea y Nicodemo ya lo habían envuelto en Jn 19,39?

R: Jesús murió alrededor de las 15:00 h, y habría transcurrido un cierto tiempo entre el momento en que José de Arimatea solicitó el cuerpo, Pilato comprobó que Jesús estaba efectivamente muerto, y el momento en que bajaron el cuerpo y lo llevaron al sepulcro. No habrían tenido tiempo suficiente antes del anochecer para realizar un entierro adecuado (al estilo de las momias egipcias). Por lo tanto, José y Nicodemo, en Juan 19:38-39, se encargaron de la primera parte —incluida la aplicación de algunas especias— para evitar que el cuerpo se descompusiera durante unos días; después volverían para envolverlo adecuadamente, es decir, enrollar tiras de tela alrededor de sus brazos, piernas, torso y cabeza a la luz del día del domingo. Puede parecer una tarea un tanto macabra, pero era una costumbre habitual de la época.

Además, aunque no sabemos mucho sobre las prácticas funerarias judías de aquella época, en las egipcias parte de la preparación del cuerpo no se llevaba a cabo hasta unos días después, en cualquier caso.

P: En Mc 16,1-8; Mt 28,1-8; Lc 24,1-11; Jn 20,1-12, ¿qué significado tiene el hecho de que las mujeres vieran el sepulcro vacío?

R: Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

a) Aunque los judíos no embalsamaban a sus difuntos, sí utilizaban especias al enterrarlos. Esto NO constituía en absoluto un testimonio de que las mujeres creyeran que Jesús resucitaría de entre los muertos. Más bien, se trataba de que las mujeres acudieran con naturalidad a cumplir con su deber, con una mezcla de amor y decepción. ¿Seguiría usted sirviendo a Dios fielmente si se enfrentara a una decepción?

b) En la cultura griega y latina, se consideraba a las mujeres inferiores a los hombres. Si alguien hubiera querido modificar el relato para que resultara más atractivo a los lectores, podría simplemente haber omitido esta parte, o bien haber dicho que fueron los hombres quienes vieron la tumba primero, en lugar de las mujeres. Esto indica que simplemente registraron lo que ocurrió.

c) Del mismo modo, en la cultura judía se consideraba que las mujeres eran importantes, salvo que su testimonio se consideraba carente de valor según la Mishná judía, Rosh Ha-Shaná 1.8.

d) Dios podría haber concedido el honor de ser los primeros en ver a Jesús resucitado a cualquiera, pero decidió concedérselo a las mujeres. Quizás esto sea una señal para todas las culturas, incluida la nuestra, de que, en general, debemos honrar, creer y confiar en las mujeres tanto como en los hombres.

P: En Mc 15,47, ¿fueron María Magdalena y María, madre de José, quienes vieron dónde fue depositado Jesús, o fueron las mujeres que habían venido con Jesús desde Galilea, tal y como dice Lc 23,55?

R: Ambas cosas. Por un lado, «mujeres de Galilea» podría referirse a mujeres que viajaban con Jesús desde Galilea, no necesariamente nacidas en Galilea. Por otro lado, Magdala era una localidad de Galilea, situada en la orilla occidental del mar de Galilea.

P: En Mateo 28:1, ¿estaba cerrado el sepulcro, o se había quitado la piedra, tal y como dice Lucas 24:2?

R: Lucas 24:2 dice que la piedra ya había sido apartada cuando llegaron allí. Mateo 28:2 también menciona que la piedra había sido apartada, a modo de explicación de Mateo 28:1. No hay nada que indique que las mujeres estuvieran presentes cuando se apartó la piedra.

P: En Mc 16,4, el escéptico Bart Ehrman pregunta si la piedra ya había sido apartada, o si fue apartada por un ángel [supuestamente] cuando las mujeres se encontraban allí (Mt 28,2).

R: En ambos evangelios, la piedra ya había sido apartada antes de que el ángel hablara con las mujeres. Mateo 28:2 no indica que las mujeres estuvieran presentes en el momento en que se apartó la piedra.

P: En Mt 28,1-8; Mc 16,1-8; Lc 24,1-10 y Jn 20,1-8, ¿qué ocurrió cuando Jesús resucitó?

R: Jesús volvió a estar vivo en su cuerpo físico. Su cuerpo físico real, con las cicatrices, aún podía ser tocado (Juan 20:27; Mateo 28:9; Lucas 24:39) y comer (Lucas 24:41-43). Jesús dijo en Lucas 24:39 que su cuerpo tras la resurrección tenía carne y huesos, y creo que estará de acuerdo en que Jesús lo sabría mejor que nadie. Sin embargo, el cuerpo de Jesús era un cuerpo físico glorificado capaz de atravesar paredes (Juan 20:19-20) y desaparecer (Lucas 24:31).

Tertuliano (198-220/240 d. C.) Cristo murió por nuestros pecados y resucitó en su carne. Es el fundamento mismo del Evangelio, nuestra salvación. Cinco libros contra Marción, libro 3, cap. 8, p. 328

Novaciano (250/254-256/7 d. C.) «Él [Jesús] resucitó en la misma sustancia corporal en la que murió, como lo demuestran las heridas de ese mismo cuerpo, y así nos muestra las leyes de nuestra resurrección en su carne, al haber restaurado en su resurrección el mismo cuerpo que había recibido de nosotros». Tratado sobre la Trinidad, cap. 10, p. 620.

Adamantio (h. 300 d. C.) plantea la hipótesis de que Jesús solo hubiera sufrido en apariencia. «Si sufrió en apariencia, y no en realidad, Herodes le juzgó solo en apariencia; en apariencia, Pilato se lavó las manos respecto a Él, y en apariencia Judas le traicionó. Caifás, asimismo, le entregó en apariencia; los judíos le detuvieron en apariencia, y los apóstoles… Incluso su sangre se derramó en apariencia; los evangelistas predicaron el Evangelio en apariencia; Cristo vino del cielo en apariencia, y ascendió en apariencia. La salvación de la humanidad también fue en apariencia, y no en verdad. ¿Por qué, entonces, dice Cristo: “Yo soy la verdad”?» Diálogo sobre la verdadera fe, quinta parte, cap. 851a, p. 149

P: En Juan 20:1, ¿acudió María Magdalena sola al sepulcro, o fueron María Magdalena y la otra María (Mateo 28:1), o María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé, según Marcos 16:1, o María Magdalena, Juana, María, la madre de Santiago, y otras mujeres, según Lucas 24:10?

R: Acudieron María Magdalena, Juana, María, la madre de Santiago, y las demás mujeres. Juan 20:1 NO dice que María acudiera sola. Si acudieron varias mujeres, sigue siendo correcto —aunque no tan preciso— mencionar a una, dos o tres de ellas. Si algunas llegaron antes y otras justo después, sigue siendo correcto que un relato diga que algunas llegaron, y que otro mencione al grupo al completo.

P: En Mateo 28:2-5 y Marcos 16:5, ¿había un solo ángel o había dos ángeles, como indican Lucas 24:4 y Juan 20:12?

R: Si hubo dos o más ángeles, también es correcto afirmar que hubo un solo ángel. Este es uno de los muchos ejemplos en los que los relatos evangélicos son exactos, pero no precisos.

P: En Mt 28,8, ¿las mujeres se lo contaron a los discípulos, o no se lo contaron a nadie, tal y como dice Mc 16,8? (Jesus, Interrupted, p. 48)

R: Es evidente que Marcos no quiso decir que las mujeres no se lo contaran a nadie durante el resto de sus vidas. Sin duda, no se lo contaron a nadie a quien se encontraran mientras huían del sepulcro. Si lee todo el pasaje de Mateo 28:8-10, verá que las mujeres corrieron sin decírselo aún a nadie, y entonces Jesús se encontró con ellas. Jesús les dijo que se lo contaran a mis hermanos (es decir, a los discípulos). Si uno quiere ser puntilloso, estrictamente hablando, Mateo 28 no dice realmente que las mujeres obedecieran y se lo contaran a nadie. Sin embargo, las acciones de los discípulos sugieren claramente que las mujeres se lo contaron a los discípulos.

P: En Mt 28,9, ¿reconoció María Magdalena a Jesús cuando se le apareció por primera vez, o no lo hizo, tal y como dice Juan 20,14?

R: Mateo 28:9 no especifica cuánto tardó María en reconocer a Jesús; simplemente indica que, en algún momento, lo reconocieron. En Juan 20:14, María no supo al principio que era Jesús. Pero Juan 20:15-17 también muestra que, posteriormente, SÍ reconoció a Jesús.

P: En Juan 20,29, ¿son bienaventurados aquellos que creen sin ver, o son bienaventurados aquellos que ven, según Lucas 10,23?

R: Jesús está diciendo dos cosas diferentes en contextos distintos, y ambos son bienaventurados, pero de maneras diferentes.

En Juan 20:29, Jesús NO dijo que aquellos que vieron personalmente una aparición tras la resurrección no fueran benditos. Más bien, Jesús le dijo a Tomás, que dudaba: «Porque me has visto [ahora], has creído; bienaventurados los que no han visto y, sin embargo, han creído» (BSB). Tomás estaba haciendo de la aparición de Jesús tras la resurrección el fundamento de su fe. Jesús estaba diciendo que son más bienaventurados (altamente elogiados) aquellos que, aunque cuentan con los milagros como apoyo de su fe, no hacen de los milagros el fundamento de su fe, como hizo Tomás.

En Lucas 10:23, Jesús les dice a los discípulos (incluido Tomás) que eran bienaventurados (que se les había mostrado un gran favor) por haber visto de primera mano las cosas que vieron.

¿Cuál es el fundamento de su fe en Cristo? Si se trata únicamente de milagros, ¿qué pasaría si Satanás perpetrara un milagro falso? Si se trata únicamente de apologética, ¿qué pasaría si se encontrara con un no cristiano que fuera mejor polemista? Si se trata únicamente de tener una respuesta para cada objeción bíblica, ¿qué pasaría si alguien planteara una nueva objeción bíblica para la que usted no tuviera respuesta? El fundamento de nuestra fe debe ser nuestra relación con Cristo; todas estas otras cosas son buenas para respaldar nuestra fe, pero no deben constituir el fundamento de la misma.

P: En Lc 24,44, ¿dividían los judíos la Biblia en tres secciones, o solo en dos, como muestra Mt 5,17?

R: Los judíos se referían a ella de ambas formas, al igual que Jesús.

La Ley y los Profetas: Los judíos llamaban al Antiguo Testamento «la Ley y los Profetas», según Mateo 5:17-18; Lucas 24:27 (Moisés y los Profetas); Zacarías 7:12 (la Ley o los profetas anteriores); 2 Macabeos 15:9; el Manual de Disciplina de Qumrán 9.11.

División en tres partes (Ley, Profetas, Escritos): Prólogo del Eclesiástico (hacia el 132 a. C.), Filón de Alejandría (hacia el 40 d. C.): «…estudiando en aquel lugar las leyes y los oráculos sagrados de Dios enunciados por los santos profetas, así como himnos, salmos y todo tipo de cosas diversas…». Vida contemplativa 25, p. 700; Josefo (37-100 d. C.), Contra Apión 1.8, y el Talmud babilónico (siglo IV d. C.). El prólogo de Sirácida menciona «la Ley, los Profetas y los demás libros de los padres». Sirácida 39:1 dice: «ley, sabiduría, profecía». La Carta Halájica de Qumrán menciona «el libro de Moisés, los Profetas, David y la historia de la generación» (4QMMT).

Al parecer, Jesús no se preocupaba demasiado por la división exacta, siempre y cuando los lectores entendieran lo que quería decir, tal y como se refiere a la Ley, los Profetas y los Salmos en Lucas 24:44.

P: En Lc 24,49, ¿debían los discípulos permanecer en Jerusalén, o se dirigieron a Galilea, tal y como se indica en Mt 28,10 y 16?

R: En primer lugar, se les dijo que fueran a Galilea, lo cual hicieron tras un retraso de ocho días. Luego regresaron a Jerusalén, y Jesús les dijo que permanecieran allí hasta que recibieran el poder de lo alto. Este es el orden de los acontecimientos durante los cuarenta días que Jesús pasó en esta tierra, tras su resurrección y antes de su ascensión.

R2. «Id a Galilea», les dijo un ángel la mañana en que Jesús resucitó (Marcos 16:7). Jesús también se apareció a las mujeres y les dijo que transmitieran a los discípulos que fueran a Galilea (Mateo 28:9-10).

R7. En Jerusalén, la tarde del mismo día en que Jesús resucitó, mientras los dos hablaban con los once, Jesús se apareció a diez discípulos (Juan 20:19-23).

R9. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo a todos los discípulos, incluido Tomás (Juan 20:19, 24-29).

R10. Se dirigieron a Galilea, junto al mar de Tiberíades [Galilea] (Mateo 28:19-20; Juan 21:1-24).

R14. Regresaron a Jerusalén, donde se quedaron allí o en Betania, un suburbio. (implícito)

R15. Mientras comían, Jesús les ordenó que permanecieran en Jerusalén hasta que recibieran el poder de lo alto (Lucas 24:49; Hechos 1:4). Obedecieron esta orden (Lucas 24:52).

R16. Jesús los condujo a Betania, un suburbio de Jerusalén situado en la ladera del Monte de los Olivos (Lucas 24:50).

R17. Cuarenta días después de la Resurrección (Hechos 1:3), Jesús ascendió al cielo entre las nubes (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11).

R19. Se llenaron del poder del Espíritu Santo en Pentecostés, que tuvo lugar 50 días después de la Pascua (Hechos 2).

R20. A partir de entonces, se desplazaban libremente entre Jerusalén y otras ciudades.

Consulte la pregunta sobre la armonía tras la Resurrección para conocer la secuencia completa de los acontecimientos.

P: ¿Es históricamente fiable el «Testimonium Flavianum» de Josefo en Antigüedades judías 18.63-64?

R: En primer lugar, lo que dice en griego, y a continuación, un análisis. Dice: «Por aquella época vivió Jesús, un hombre sabio, si es que realmente se le debe llamar hombre. Pues era alguien que realizaba hazañas sorprendentes y era maestro de aquellas personas que aceptaban la verdad de buen grado. Se ganó a muchos judíos y a muchos griegos. Él era el Cristo. Cuando Pilato, tras oír las acusaciones que le imputaban los hombres de mayor prestigio entre nosotros, lo condenó a ser crucificado, aquellos que desde un principio habían llegado a amarlo no renunciaron a su afecto por él. Al tercer día se les apareció resucitado, pues los profetas de Dios habían profetizado estas y otras innumerables cosas maravillosas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamada así en su honor, aún hoy no ha desaparecido».

Michael J. Wilkins y J.P. Moreland, en *Jesus Under Fire: Modern Scholarship Reinvents the Historical Jesus* (págs. 212-213), afirman: «La opinión académica sobre este pasaje puede dividirse en tres corrientes: (1) quienes defienden la autenticidad esencial del pasaje; (2) quienes rechazan el pasaje en su totalidad; (3) quienes creen que el pasaje tiene un núcleo auténtico, pero que también incluye inserciones cristianas. La investigación académica más reciente se ha inclinado por la última opinión». La versión árabe, de Agapio, obispo melquita de Hierápolis (Siria) del siglo X, dice «buena conducta» en lugar de «milagros»; tras «tres días» aparece la palabra «informe», y se inserta «quizás» antes de «él era el Mesías». Eusebio de Cesarea (activo hacia el año 325 d. C.) cita este pasaje, pero Orígenes (225-254 d. C.) señala que Josefo habló de Santiago, pero NO habló de Cristo en su obra *Contra Celso*, libro 1, cap. 47, p. 416; libro 2, cap. 13, p. 437.

P: ¿Qué autores primitivos se referían a los evangelios como «los evangelios»?

R: He aquí la lista.

A Diogneto (h. 130-200 d. C.), cap. 11, p. 29: «…la fe de los evangelios está consolidada, y la tradición de los apóstoles se conserva…».

Justino Mártir (151-155 d. C.): «Pues los apóstoles, en las memorias que ellos mismos redactaron, llamadas Evangelios, nos han transmitido así lo que se les había encomendado»; Primera Apología de Justino, cap. 66, p. 185

Teófilo a Autólico (168-181/188 d. C.), libro 3, cap. 12, p. 114, afirma: «se encuentran tanto en los profetas como en los Evangelios, pues todos ellos hablaron inspirados por un mismo Espíritu de Dios».

Hegesipo (h. 170 d. C.), en sus *Cinco libros de comentarios sobre los Hechos de la Iglesia*, cap. 3, vol. 8, p. 764, menciona las Escrituras de los Evangelios.

Claudio Apolinar (160-180 d. C.) menciona a Mateo, los Evangelios y la Ley. Padres ante-nicenos, vol. 8, cap. 772

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.): «No es posible que los Evangelios sean ni más ni menos de los que son. […] El “pilar y fundamento” de la Iglesia es el Evangelio y el espíritu de vida; es conveniente que ella tenga cuatro pilares, que irradian inmortalidad por todas partes». Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 11.8

Ireneo menciona «el examen de los evangelios» en *Contra las herejías*, libro 2, cap. 22.3, p. 390.

Canon Muratoriano (h. 190-217 d. C.). El tercer libro de los evangelios es Lucas. Canon Muratoriano 1. (De este modo, Mateo y Marcos, cuyos nombres no se mencionan, se cuentan como dos).

Clemente de Alejandría (193-217/220 d. C.) menciona las profecías, los evangelios y las palabras apostólicas en *¿Quién es el hombre rico que se salvará?*, cap. 42, p. 604

Tertuliano (198-220 d. C.) afirma que Marción «se esfuerza con gran ahínco por destruir el carácter de aquellos Evangelios que se publican como auténticos y bajo el nombre de los apóstoles, con el fin, en verdad, de asegurar para su propio Evangelio el crédito que les quita a ellos». «Los cinco libros contra Marción», de Tertuliano, libro IV, cap. 3, p. 348. Véase también el libro V, cap. 2, p. 432, y «Sobre la resurrección de la carne», cap. 33, p. 568

Tertuliano (h. 213 d. C.): «O tal vez, después de todo, solo estaba acusando a los Evangelios de mentir, diciendo de hecho: “¡Fuera Mateo; fuera Lucas!”. Contra Praxeas, cap. 1, p. 597

Hipólito (225-235/6 d. C.) menciona los Evangelios en *La refutación de todas las herejías*, libro 6, cap. 24, p. 85.

Orígenes (225-254 d. C.) dedica dos capítulos completos a explicar por qué se denominan «evangelios» precisamente a estos y no a otros libros, en su *Comentario sobre el Evangelio de Juan*, libro 1, capítulos 7 y 8, págs. 300 y 301

Orígenes (225-254 d. C.) se refirió al Nuevo Testamento y afirmó que solo había cuatro evangelios. «Comentario sobre el Evangelio según San Juan» de Orígenes (225-231 d. C.), libro 1, cap. 1, p. 299.

Novaciano (250-257 d. C.): «Pues tanto las antiguas profecías como los Evangelios dan testimonio de que Él es el hijo de Abraham y el hijo de David». *Tratado sobre la Trinidad*, cap. 9, pág. 618.

Tratado sobre el rebautismo, cap. 17, p. 677 (250-258 d. C.) «Pues en cuanto a este bautismo adúltero, sí, incluso asesino, si existe algún otro autor, se trata sin duda de un libro ideado por estos mismos herejes en defensa de este mismo error, titulado La predicación de Pablo; en dicho libro, contrariamente a todas las Escrituras, encontrará usted tanto a Cristo confesando su propio pecado —aunque Él solo no cometió pecado alguno— como a Él casi obligado por su madre María, en contra de su voluntad, a recibir el bautismo de Juan. Asimismo, que cuando fue bautizado, se vio fuego sobre el agua, lo cual no está escrito en ninguno de los Evangelios».

Cipriano de Cartago (246-258 d. C.) menciona los Evangelios en la Carta 72, cap. 17, p. 383

Dionisio de Alejandría (246-265 d. C.) menciona a los cuatro «evangelistas» por su nombre. Carta al obispo Basilides, canon 1, p. 94

Adamantio (h. 300 d. C.) menciona a cuatro que predicaron el Evangelio, pero predicaban lo mismo, por lo que los cuatro Evangelios son un solo Evangelio. «Diálogo sobre la verdadera fe», primera parte, cap. 6, p. 43.

Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d. C.) afirma que el mundo se compone de cuatro elementos, al igual que hay cuatro evangelios, cuatro generaciones desde Adán hasta Noé, desde Abraham hasta Moisés, cuatro ríos en el paraíso, cuatro soldados en la crucifixión, cuatro seres vivientes y cuatro estaciones. Sobre la creación del mundo, p. 341

Metodio (280-312 d. C.): «Por esta misma razón se han dado cuatro Evangelios, pues Dios ha entregado el Evangelio a la raza humana en cuatro ocasiones», *El banquete de las diez vírgenes*, discurso 10, cap. 2, p. 348

Atanasio (318 d. C.) cita Lucas 19:10: «como Él [Jesús] mismo dice en los Evangelios: “He venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”». La Encarnación del Verbo, cap. 14, p. 43

Atanasio (318 d. C.) cita Lucas 19:10: «Él [Jesús] mismo dice en los Evangelios: “He venido a buscar y a salvar a los perdidos”». *La Encarnación del Verbo*, cap. 14, p. 43

Alejandro de Alejandría (313-326 d. C.) menciona a Dios, quien nos dio la Ley, los profetas y los Evangelios. «Epístolas sobre la herejía arriana», Epístola 1, cap. 12, p. 295

Tras Nicea

La *Historia eclesiástica* de Eusebio (318 d. C.), libro 3, cap. 24, p. 152, trata sobre los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. *Padres nicenos y postnicenos*, segunda serie, vol. 1, p. 152

Juvenco (329 d. C.) (fragmentario) escribió un poema épico basándose en los cuatro evangelios, pero no los denominó «evangelios».

Hegemonio (siglo IV) menciona los «evangelios» en *Disputa con Manes*, cap. 5, p. 182

Diodoro (262-278 d. C.) recurre a «el apóstol Pablo y los Evangelios» en *Disputa con Manes*, cap. 45, p. 221

Hilario de Poitiers (355-367/368 d. C.): «Una vez más, los Evangelios completan lo que les falta unos a otros: aprendemos algunas cosas de uno, otras de otro, y así sucesivamente, porque todos son el anuncio del mismo Espíritu». *La Trinidad*, libro 10, cap. 42, p. 193

Atanasio (367 d. C.): «Una vez más, no resulta tedioso hablar de los [libros] del Nuevo Testamento. Estos son los cuatro Evangelios, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan». (Carta festiva de Atanasio, n.º 39, cap. 5, p. 552)

*Synopsis Scripturae Sacrae* (350-370 d. C. o siglo V)

El Canon de Cheltenham (= Catálogo de Mommsen) (h. 360-370 d. C.) menciona los evangelios.

Efraím/Efrén, compositor de himnos sirio (350-378 d. C.)

Basilio de Capadocia (357-378/379 d. C.)

El Sínodo de Laodicea (en Frigia) (343-381 d. C.), en su canon 60, p. 159, enumera los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. El canon 59, p. 158, establece que en la iglesia solo pueden leerse los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Cirilo de Jerusalén (h. 349-386 d. C.) afirma que solo había cuatro evangelios en la «Conferencia» 4:36, p. 27

Gregorio de Nazianceno (330-391 d. C.)

Paciano de Barcelona (342-379/392 d. C.)

Anfilochio, en «Iambi ad Seleucum» (antes del año 394 d. C.)

Gregorio de Nisa (h. 356-397 d. C.) menciona los Evangelios en *Contra Eunomio*, libro 2, cap. 4, p. 104, y en *Sobre las muertes infantiles prematuras*, p. 378

El Catálogo sirio de Santa Catalina (h. 400 d. C.) menciona los Evangelios.

Epifanio de Salamina (360-403 d. C.) menciona los cuatro Evangelios, las catorce epístolas de Pablo, las de Santiago, Pedro, Juan y Judas, los Hechos de los Apóstoles, el Apocalipsis de Juan, la Sabiduría de Salomón y el Eclesiástico.

El papa Inocencio I de Roma (hacia el año 405 d. C.) menciona los cuatro evangelios.

El Comentario de Rufino sobre el Credo de los Apóstoles (374-406 d. C.) menciona los cuatro evangelios.

Juan Crisóstomo (martirizado en el año 406 d. C.) aborda en la Homilía 1.6, p. 3, del Evangelio de Mateo (vol. 10) el hecho de que existen cuatro evangelios, y no solo uno.

Orosio/Hosio de Braga (414-418 d. C.) menciona los evangelios. *Defensa contra los pelagianos*, cap. 7, p. 123

Concilio de Cartago (218 obispos) (393-419 d. C.)

Sulpicio/Sulpicio Severo (363-420 d. C.) menciona los Evangelios en «Diálogo 1», cap. 26, p. 37, y en «Diálogo 2», cap. 13, p. 45, de Sulpicio Severo

Jerónimo (417-420 d. C.) menciona cada uno de los cuatro evangelios por su nombre como el «cuarteto del Señor» en la carta 53.9, p. 101.

Sozomeno (370-380/425 d. C.) menciona los Evangelios en su *Historia eclesiástica*, libro 2, cap. 14, p. 267.

Agustín de Hipona (388-430 d. C.) menciona las Epístolas de Pablo y, a continuación, los cuatro libros del Evangelio. En *Sobre el provecho de la fe*, cap. 7, p. 350

Juan Casiano (419-430 d. C.)

Vicente de Lerins (h. 434 d. C.)

La «Historia eclesiástica» de Sócrates (h. 400-439 d. C.), libro 3, cap. 16, p. 87, afirma que Apolinaris expuso los Evangelios.

La «Historia eclesiástica» de Sócrates (h. 400-439 d. C.), libro III, cap. 20, p. 89, menciona a los judíos, la Ley de Moisés y a Cristo en los santos evangelios.

Pruebas de la existencia de herejes y libros espurios

El hereje encratita Tatiano (h. 172 d. C.) escribió una armonía de los cuatro evangelios llamada el Diatessaron, que significa «a través de [los] cuatro».

X Megetio (h. 300 d. C.), quien se autodenominaba seguidor de Marción, afirma en su debate con Adamantio que rechaza los cuatro evangelios. *Diálogo sobre la verdadera fe*, primera parte, cap. 1, p. 36

El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d. C.) cita Mateo 5:23-24 tal y como lo presentó el Señor en los Evangelios. Comentario sobre Malaquías, cap. 2, p. 410

El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d. C.) cita Marcos 10:2-9 como «del Señor en los Evangelios». Comentario sobre Malaquías, cap. 2, p. 412

El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d. C.) alude a Lucas 11:42 como «en los evangelios». Comentario sobre Oseas, cap. 5, p. 63