< Consulta bíblica sobre Romanos

P: En Romanos, ¿por qué escribió Pablo este libro?

R: Por lo general, Pablo había conocido (o fundado) las iglesias a las que escribía, pero Romanos es una excepción. Sin duda, Pablo conocía a algunas personas, pero nunca había estado en Roma. En última instancia, Pablo escribió Romanos porque Dios así lo quiso. Sin embargo, Pablo no solo era apóstol de las iglesias que él mismo había fundado, sino que era apóstol de Cristo para todos los creyentes. Romanos se considera generalmente el libro más lógico y organizado de un autor metódico que solía escribir de forma lógica.

Pablo quería escribirles antes de visitarlos y exponer, con detalle, qué es el Evangelio, por qué lo necesitamos y cómo funciona. También quería explicar la salvación en el contexto de los judíos y los gentiles.

P: En Romanos, ¿cuál es el esquema de este libro?

R: He aquí un esquema.

Rom 1:1-17: El mensaje urgente de Pablo

Rom1:18-3:20 : Nuestra condenación

- Rom1:18 : La ira de Dios contra el pecado grave, creciente y mortal

- Rom 2-3:20 Tanto los judíos como los gentiles carecen de excusa y son responsables de su culpa

Rom3:21 -5 Nuestra justificación

- Rom 3:21-31 Cristo nos justificó, no nuestras obras

- Rom 4: Abraham: justificado por la fe

- Rom 5: La muerte de Cristo nos dio la justificación

Rom 6-8 Nuestra santificación

- Rom 6: Se nos ha declarado muertos al pecado

- Rom 7: Nuestra lucha constante por la santificación

- Rom 8 El Espíritu Santo: el poder para una vida santa

Rom 9-11: La elección soberana de Dios respecto a Israel y a nosotros

- Rom 9: La elección de Dios de Israel en el pasado

- Rom 10: La elección de Dios en la actualidad

- Rom 11: La elección futura de Dios para Israel se cumple

Rom 12-16: Vivir nuestra salvación

- Rom 12: Una vida consagrada al servicio de Dios y de los demás

- Rom 13: Una vida de sumisión

- Rom 14: Acoger a los débiles en la fe

- - Sin juzgarlos ni hacerles tropezar, sino como lo haría Cristo

- Rom 15:14-16:27: Los planes futuros de Pablo y su agradecimiento hacia los demás

P: En Romanos, ¿cuál es la diferencia entre una epístola y una carta?

R: Una epístola, del término griego epistole, es un tipo de carta destinada a ser leída y difundida públicamente.

P: En Romanos, ¿cuándo falleció Pablo?

R: Se acepta generalmente que Pablo murió bajo el reinado de Nerón, lo que habría sido durante la persecución del año 67 d. C. Por lo tanto, escribió todo en un plazo de unos 34 años tras la muerte de Jesús.

No conocemos la edad exacta de Pablo, pero en Hechos 7:58 Saulo de Tarso era un joven, y en Filemón 9 Pablo era un anciano.

P: En Romanos 1:4, dado que Jesús fue declarado Hijo de Dios, ¿era Él Hijo de Dios ya antes?

R: Sí. Una persona puede ser algo antes de que se lo proclame ante el mundo. Jesús es el Hijo de Dios de dos maneras distintas.

Antes de que comenzara el tiempo, Jesús fue engendrado (no creado) por el Padre. Nunca hubo un momento en el que Jesús no fuera el Hijo de Dios.

En la Tierra, Jesús fue concebido de forma asexual por la Virgen María. El material genético que no procedía de María (el cromosoma Y, etc.) fue creado milagrosamente por Dios Padre.

Así pues, aunque Jesús siempre fue el Hijo de Dios, Dios esperó hasta que Jesús naciera en la Tierra para revelárselo a la humanidad.

Entonces, ¿es Jesús igual a Dios Padre o subordinado a Dios Padre? Hagamos primero un desvío y respondamos a una pregunta más sencilla; después utilizaremos esa respuesta para volver a esta cuestión. En la tierra, ¿es su hijo pequeño igual a usted o subordinado a usted? Si dice que no es igual a usted, esa es la respuesta incorrecta por dos razones. Si se produjera algún desastre natural y solo uno de ustedes pudiera sobrevivir, ¿elegiría salvarse a sí mismo porque su hijo no es tan importante como (usted cree) que lo es usted? Si su hijo es inferior a usted, entonces, siguiendo la misma lógica, ¿es su padre superior a usted? ¿Era su padre superior a él? ¿Y el padre de este? ¿Era entonces su tatarabuelo un superhombre? No, su hijo no es en absoluto inferior a usted ni desigual a usted. Pero, ¿le obedece su hijo (al menos, esperemos que la mayor parte del tiempo)? ¿O es usted quien obedece y se somete a su hijo? Estoy seguro de que es lo primero, y no lo segundo. Usted y su hijo tienen roles diferentes, al menos hasta que él crezca y tenga hijos. Del mismo modo, el Padre, el Hijo y el Espíritu son coiguales en naturaleza, gloria y honor. Pero difieren en función y rango. En la tierra, Jesús se sometió (Hebreos 5:7) y aprendió la obediencia (Hebreos 5:8). Pero incluso ahora se puede denominar al Padre como el Dios de Jesucristo en Efesios 1:3. (Lamentablemente, algunos cristianos, como Agustín de Hipona y Ambrosio de Milán, no estarían de acuerdo con este último punto).

P: En Romanos 1:7 y 1 Corintios 1:3, dado que la palabra griega «kai» puede significar tanto «incluso» como «y», ¿significa esto que Jesús es Dios Padre, tal y como enseñan los sabelianos, los modalistas y algunos (aunque no todos) pentecostales unitaristas?

R: No. Analicemos esto de forma objetiva.

1. Todos coinciden en que «y» es el significado principal de la palabra griega «kai», pero en ocasiones también significa «incluso también».

2. No se puede demostrar la unicidad, la Trinidad ni ninguna doctrina basándose en una palabra que podría traducirse de ambas formas.

3. En este capítulo de Romanos, se distingue a Jesús de Dios Padre en Romanos 1:9. Jesús no es un huérfano, ni tampoco es un Hijo sin padre.

4. Jesús también se distingue del Padre en muchos pasajes de las Escrituras, entre los que se incluyen, entre otros, Efesios 1:3, 17; Mateo 3:16-17; 12:18; Marcos 10:38-40; Lucas 3:21-22; Juan 1:1, 33; 6:38; 14:16, 26, 28, 31; 5:26; 6:28; 7:5; Hechos 5:31-32; 1 Corintios 11:3; 15:25-28; Hebreos 1:9; 5:7-8. En el bautismo de Jesús, este no estaba realizando un número de ventriloquía.

El sabelianismo no parece haber contado con muchos seguidores, salvo durante un breve periodo en Roma. A continuación se exponen algunas de las enseñanzas de los cristianos prenicenos, según las cuales el Padre y el Hijo son distintos, aunque no enseñaban que estuvieran separados.

Atenágoras (177 d. C.) afirma que el Padre, el Hijo y el Espíritu tienen distinción en la unidad. Una defensa de los cristianos, cap. 12, p. 134

Atenágoras (177 d. C.): «Afirmamos que también el propio Espíritu Santo, que actúa en los profetas, es una efusión de Dios, que fluye de Él y vuelve de nuevo como un rayo de sol. ¿Quién, pues, no se sorprendería al oír que se tilda de ateos a aquellos que hablan de Dios Padre, de Dios Hijo y del Espíritu Santo, y que declaran tanto su poder en unión como su distinción en orden? Tampoco se limita nuestra enseñanza, en lo que se refiere a la naturaleza divina, a estos puntos; sino que reconocemos también una multitud de ángeles y ministros…». *A Plea for Christians*, cap. 10, p. 133

Teófilo (168-181/188 d. C.) (fragmento) «Dios, pues, teniendo a su propia Palabra en lo más profundo de su ser, la engendró, emitiéndola junto con su propia sabiduría antes que todas las cosas. Contaba con esta Palabra como ayudante en las cosas que Él mismo creó, y por medio de ella hizo todas las cosas». Teófilo a Autólico, libro 2, cap. 10, p. 98

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.) afirma: «El Verbo, es decir, el Hijo, siempre estuvo con el Padre; y también aquella Sabiduría, que es el Espíritu, estaba presente con Él, anterior a toda la creación». A continuación, cita Proverbios 3:19, 20 y siguientes, demostrando que el Espíritu Santo es la tercera persona. Ireneo, Contra las herejías, libro 4, cap. 20.3, p. 488

Tertuliano (h. 213 d. C.): «Y si, por citar otro pasaje, “Así dice el Señor a mi Señor Cristo”, el Señor que se dirige al Padre de Cristo debe de ser un Ser distinto. Además, cuando el apóstol, en su epístola, reza: «Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo os conceda el espíritu de sabiduría y de conocimiento», debe de ser otro (distinto de Cristo) quien es el Dios de Jesucristo, el que otorga los dones espirituales. Y de una vez por todas, para que no tengamos que recorrer cada pasaje, Aquel «que resucitó a Cristo de entre los muertos, y que también resucitará nuestros cuerpos mortales», debe ser sin duda, como dador de vida, distinto del Padre muerto, o incluso del Padre resucitado, si Cristo, que murió, es el Padre». Contra Praxeas, cap. 28, p. 625

Hipólito (222-235/6 d. C.) escribió una obra completa contra Noeto, quien «alegaba que Cristo era el propio Padre, y que el propio Padre había nacido, había sufrido y había muerto». Contra la herejía de Noeto, cap. 1, p. 223

Hipólito (222-235/236 d. C.): «Él [Jesús] no dijo: “Yo y el Padre somos uno”, sino “somos uno”. Pues el verbo “somos” no se aplica a una sola persona, sino que se refiere a dos personas y a una sola potencia», y cita 1 Corintios 15:23-28. Contra la herejía de Noeto, cap. 7, p. 226

Orígenes (225-253/254 d. C.): «Ahora bien, hay muchos que se preocupan sinceramente por la religión y que caen aquí en una gran perplejidad. Temen estar proclamando a dos dioses, y su temor los empuja hacia doctrinas que son falsas y perversas. O bien niegan que el Hijo tenga una naturaleza propia y distinta de la del Padre, y hacen que aquel a quien llaman Hijo sea Dios en todo menos en el nombre; o bien niegan la divinidad del Hijo, atribuyéndole una existencia propia y separada, y haciendo que su esfera de esencia quede fuera de la del Padre, de modo que ambos sean separables el uno del otro». Comentario sobre Juan, libro 2, cap. 2, p. 323

Novaciano (250/4-256/7 d. C.) (implícitamente) se refirió a la herejía de Sabelio como sacrílega por creer que Cristo no es el Hijo, sino el Padre. Tratado sobre la Trinidad, cap. 12, págs. 621-622

Dionisio de Alejandría (246-265 d. C.): «La planta que brota de la raíz es algo distinto de aquello de donde crece; y, sin embargo, es de la misma naturaleza que ella. Y el río que fluye de la fuente es algo distinto de la fuente. Pues no podemos llamar al río «fuente», ni a la fuente «río». No obstante, reconocemos que ambos son uno según su naturaleza, y también uno en sustancia; y admitimos que la fuente puede concebirse como padre, y que el río es lo que ha sido engendrado por la fuente». Sobre la única sustancia, p. 120

Luciano de Antioquía (h. 300-311 d. C.): «claramente del Padre, que es verdaderamente Padre; del Hijo, que es verdaderamente Hijo; y del Espíritu Santo, que es verdaderamente Espíritu Santo; nombres que no se asignan de forma vaga o arbitraria, sino que indican con precisión la personalidad, el orden y la gloria propios de cada uno de ellos, de modo que, en cuanto a su personalidad, son tres, pero, en armonía, uno». Credo de Luciano de Antioquía en *Los credos de la cristiandad*, de Philip Schaff, vol. 2, p. 27

Metodio (270-311/312 d. C.): «Pues el reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es uno, así como su sustancia es una y su dominio uno. De ahí que, con una misma y única adoración, adoremos a la única Deidad en tres Personas, que subsiste sin principio, no creada, sin fin, y a la que no hay sucesor. Pues ni el Padre dejará jamás de ser el Padre, ni el Hijo de ser el Hijo y Rey, ni el Espíritu Santo de ser lo que es en sustancia y personalidad. Pues nada de la Trinidad sufrirá disminución, ni en lo que respecta a la eternidad, ni a la comunión, ni a la soberanía. «Pues no es por eso por lo que el Hijo de Dios es llamado rey, porque por nosotros se hizo hombre», Oración sobre los Salmos, cap. 5, p. 397. (Véase también El banquete de las diez vírgenes, discurso 8, cap. 10, p. 338, y cap. 11, p. 339)

P: En Romanos 1:8, ¿cómo se dio a conocer la fe de los cristianos de Roma por todo el mundo?

R: Esto tiene el mismo significado que 1 Tesalonicenses 1:8. Dada la magnitud y la influencia de la ciudad de Roma, no es exagerado afirmar que la Iglesia de Roma desempeñó un papel importante en la primera impresión que muchas personas se formaron del cristianismo.

P: En Romanos 1:11 y Romanos 15:29, ¿no es Pablo un poco presuntuoso al decir a los romanos que desea acudir para ofrecerles un don espiritual?

R: Si Pablo fuera un hombre corriente, tal vez. Pero, dado que Pablo era un apóstol de Cristo, se mostraba sincero y veraz sin caer en la exageración. No hay nada de malo en decirle a alguien que puede beneficiarle, si eso es cierto.

P: En Romanos 1:13-14, ¿por qué se le impidió a Pablo ver a los romanos antes?

R: Pablo no dice que fuera debido a la oposición satánica, como sí hace en 1 Tesalonicenses 2:18. Más bien, Pablo tenía mucho ministerio que realizar allí donde se encontraba, al este, en Asia Menor y Grecia. También tenía que encontrar la forma de llegar hasta allí. A veces está bien que un ministerio fructífero en un lugar retrase su llegada a un segundo lugar.

P: En Romanos 1:18, ¿cómo puede ser cierto que Dios nunca se enfada?

R: ¡Preguntémoslo a los habitantes de Sodoma y Gomorra! Que Dios nunca se enfade es una ilusión que va en contra de las Escrituras. Lamentablemente, este error de preferir nuestro propio razonamiento, en lugar de creer lo que dicen las Escrituras, se remonta a la Epístola a Diogneto (c. 130-200 d. C.). Clemente de Roma (96-98 d. C.) y Orígenes (225-253/254 d. C.) muestran incoherencias al respecto. Sin embargo, diecinueve escritores cristianos primitivos aceptaron que Dios tiene ira: Ignacio de Antioquía, Justino Mártir, Melito de Sardes, Teófilo de Antioquía, Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, Comodiano, Novaciano, el Tratado contra Novaciano, Cipriano de Cartago, Gregorio Taumaturgo, Victorino de Petau, Pedro de Alejandría, Metodio, Lactancio, Alejandro de Alejandría y Eusebio de Cesarea (318-325 d. C.). El hereje Marción, al copiar la Epístola a los Romanos, tradujo «ira» en lugar de «ira de Dios», según el Comentario exegético de Wycliffe, Romanos 1-8, p. 94.

P: En Romanos 1:18, cuando se revela la ira de Dios, ¿significa esto que la ira de Dios se revela en el momento en que se predica el Evangelio, tal y como enseñaba Karl Barth, o se trata de una predicación que recuerda los hechos revelados a lo largo de la historia?

R: Se trata de la segunda interpretación. Las personas experimentaron la ira de Dios incluso en los tiempos del Antiguo Testamento, antes de que se anunciara el Evangelio.

P: En Romanos 1:18, ¿cómo pueden las personas retener la verdad en la injusticia?

R: Es muy fácil para las personas estar de acuerdo, al menos en parte, con la verdad de lo que es correcto y mejor para los demás, y no ponerla en práctica ellas mismas. La palabra griega que aquí se utiliza para «impiedad», asabeian, significa algo más que simplemente no creer en Dios. Significa falta de reverencia hacia Dios, por lo que también se refiere a aquellos que creen intelectualmente en Dios, pero no viven de acuerdo con ello. Hoy en día, algunas personas denominan a esto «ateísmo práctico». Puede que no digan que son ateos, pero viven como si lo fueran.

P: En Romanos 1:18, ¿cómo reprimían las personas la verdad?

R: Algunas personas, sin culpa alguna por su parte, desconocen ciertas cosas importantes, pero no es de eso de lo que se habla aquí. No toda ignorancia es inocente. Algunas personas desconocen la verdad sobre algo porque sabían dónde obtener la información y eligieron deliberadamente no averiguarla o no creerla, independientemente de las pruebas. Como dice un proverbio de Oriente Medio: «No se puede despertar a quien finge estar dormido». La gente oculta la verdad sobre el hecho de que el aborto acaba con una vida inocente, no porque no pueda verlo, sino porque no quiere hacerlo. Hoy en día podemos observar constantemente cómo se oculta la verdad en la política.

He aquí un ejemplo real y flagrante de cómo el gobierno ocultó la verdad en la historia antigua. Los romanos contaban con numerosas instituciones sagradas paganas que, según creían, existían por diversas razones divinas o milagrosas. Muchas de ellas fueron fundadas por el antiguo rey romano Numa Pompilio. El historiador romano Varrón relata que un labrador romano llamado Terencio, mientras araba cerca de la tumba de Pompilio, desenterró unos libros de este último, en los que se explicaban los orígenes de las instituciones sagradas. Los entregó al Senado, que, tras conocer las verdaderas razones de dichas instituciones, ordenó al pretor que quemara los libros. Puede leer sobre esto en La ciudad de Dios (413-426 d. C.) de Agustín de Hipona, libro 7, cap. 34, págs. 141-142. Cuando las personas queman las primeras copias de los libros de su propia religión en la que supuestamente creen, uno no puede evitar cuestionar su compromiso con la verdad.

P: En Romanos 1:18-23, ¿cómo explica a los no creyentes que las personas tienen una obligación para con Dios?

R: Tanto durante nuestra infancia como en la edad adulta, tenemos obligaciones para con nuestros padres. En el colegio, tenemos la obligación de obedecer al profesor. Al conducir, tenemos la obligación de respetar las leyes y de acatar las instrucciones de un agente de policía. Con todas estas obligaciones, que la mayoría de las personas —salvo las que se encuentran en prisión— aceptan, ¿por qué pensaríamos que no tenemos ninguna obligación para con nuestro Creador?

Dios nos dio la vida, el aire y el sustento, y nos pide que le reconozcamos y le adoremos. A aquellos que no deseen adorar al Dios verdadero, tras la muerte Dios los enviará a su propio universo, separados de Él. Por supuesto, Dios es la fuente de toda bondad y amor. Ese otro universo es el lago de fuego.

P: En Romanos1:19 -20, ¿cómo puede todo el mundo conocer a Dios a través de la naturaleza?

R: Hay cinco puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. Podemos conocer muchas cosas sobre Dios a través de la naturaleza. Por ejemplo, ninguna cosa creada podría crearse a sí misma. Existe un Creador, que es superior a los seres creados. También podemos contemplar la majestad, el poder y la belleza de Dios en la Creación, aunque esta se encuentre en un estado de caída.

2. Las personas pueden inventarse sus propias interpretaciones extrañas de los hechos. Por ejemplo, la idea de la generación espontánea, un «hecho científico» de la Edad Media, afirmaba que las moscas podían surgir de la carne en descomposición y que la vida podía surgir espontáneamente de lo inerte.

3. Hay muchas cosas importantes sobre Dios que no podemos conocer a través de la naturaleza, como la Trinidad, la muerte de Jesús en la cruz y su segunda venida.

4. Aunque la naturaleza no basta para enseñar todo el evangelio de la salvación, sí basta para enseñar a las personas que existe un Dios y que deben buscarlo.

5. Si alguien rechaza la verdad que conoce acerca del Dios Altísimo, Dios no se ha obligado necesariamente a revelarle más verdad.

P: En Romanos1:19 -20, ¿van todos los no cristianos al infierno?

R: Solo hay una respuesta correcta, pero tiene dos aspectos: no y sí.

No, por cuatro razones

N1. No, porque algunas personas que aún no son cristianas se convertirán en cristianas en el futuro e irán al cielo. El término bíblico para aquellos que finalmente estarán en el cielo es «los elegidos».

N2. No, porque en el Antiguo Testamento muchos judíos piadosos, que obedecían la Ley, murieron esperando la venida del Mesías, sin conocerlo (Efesios 3:4-6; 1 Pedro 1:10-11; 2 Pedro 1:19; ~Hebreos 11:39-40). Murieron antes de Cristo, pero están en el cielo.

N3. No, porque Dios se reveló a través de Abraham, aunque este no tuviera la Ley. Dios es capaz de actuar «más allá de los límites» de nuestras ideas preconcebidas y de atraer a las personas hacia Él a través de Cristo, tal y como Él decide. Podemos estar seguros de que todos aquellos que han fallecido sin haber oído hablar nunca de Cristo, ya sean bebés, personas con discapacidad intelectual grave o personas sumidas en una profunda ignorancia, serán juzgados con justicia por Dios, quien también es misericordioso. (Véase Romanos4:15 ;5:12 ; ~Juan 9:41)

N4. Algunos cristianos piensan que Cristo predicó a quienes ya habían fallecido basándose en 1 Pedro 3:19-20 y 1 Pedro 4:6. Clemente de Alejandría, en los *Stromata* (193-202 d. C.), libro 6, cap. 6, p. 490, afirmó que a quienes eran justos según la Ley de Dios solo les faltaba la fe. En cuanto a aquellos que no tenían la Ley, pero eran justos según su filosofía, necesitaban tanto la fe como el arrepentimiento de la idolatría. «De inmediato, al revelarse la verdad, también se arrepintieron de su conducta anterior [idólatra]». Véase también *Stromata*, libro 6, cap. 6, p. 492. Ireneo de Lyon (*Ireneo contra las herejías*, libro 4, cap. 27.1, p. 499), Hipólito (fragmento del *Comentario al Salmo 19 o 20*, p. 170. También cap. 7.14, p. 189) y Orígenes (Orígenes, Contra Celso, libro 2, cap. 43, p. 448) también enseñaron que Cristo predicó a los muertos para convertir a algunos.

Sin embargo, otros cristianos no están de acuerdo con esto.

Sí, por cuatro razones

R1. Todos los que son, fueron o serán salvados alguna vez, lo son a través del único Mediador y Salvador, Jesucristo (Hechos4:12 ; Juan 10:7-8; Juan 10:26-28).

Y2. Todos necesitan a Jesús. Jesús les dijo incluso a los fariseos judíos, que eran personas religiosas, que si no creían en Él, morirían efectivamente en sus pecados (Juan 8:24). Jesús les advirtió que su rechazo a Dios los enviaría al infierno (Mateo23:33 -36).

Y3. Incluso los niños pequeños que fallecieron antes de cometer conscientemente ninguna transgresión siguen necesitando a Jesús para que los santifique y los purifique de su naturaleza pecaminosa. Aunque no tomaron decisiones pecaminosas ni tuvieron jamás la intención de hacer el mal, siguen teniendo una naturaleza egoísta y pecaminosa y necesitan la transformación a través de Jesús antes de ir al cielo.

Y4. Puesto que Jesús salva a todos los que han de ser salvos, todos los que vayan al cielo, tarde o temprano, creerán en Cristo (Romanos 14:10-11; Filipenses 2:9-11; Juan 6:37, 45).

En relación con el punto Y3, un cristiano discrepó una vez conmigo al respecto y afirmó que, si no pueden tomar una decisión a favor de Jesús, entonces no pueden ir al cielo. Sin embargo, debemos plantearnos, en el nivel más básico, ¿cuál es la única «cosa» que nos salva? En última instancia, la causa fundamental no es nuestra decisión la que nos salva, porque ni siquiera somos «nosotros» quienes nos salvamos. En el nivel más fundamental, es Dios quien nos salva. Él salva a todos los salvados a través de Jesús, pero no sabemos exactamente cómo lo hará en el caso de los bebés, de quienes vivieron antes de Cristo, etc. ¡Lo que sí sabemos es que Él es Dios!

P: En Romanos 1:20, ¿hasta qué punto pueden las personas conocer la verdad de Dios y el Evangelio a través de la observación de la Creación?

R: Podemos aprender tres cosas, pero no una cuarta.

1. La existencia de algún tipo de Creador (personal o impersonal) a partir de la existencia de la Creación.

2. Las cualidades invisibles de Dios, su poder eterno y su naturaleza divina (Romanos1:20 ).

3. Cierta comprensión de la ley moral de Dios (Romanos2:14 -16).

A partir de la creación, las personas no pueden conocer el misterio de Cristo. (Efesios 3:4-6, 9;6:19 ; Colosenses 1:26-27; 2:2; 4:3; Romanos 16:25-26; 1 Pedro 1:10-12).

P: En Romanos 1:20, ¿sería posible que alguien se salvara únicamente por creer en lo que se puede aprender de la Creación?

R: En realidad, nadie lo es. Aparte de Dios, nadie le busca, tal y como dice Romanos 3:9-20.

Hablando hipotéticamente, la pregunta contiene una premisa falsa. La pregunta da por sentado que Dios es pasivo y que, si alguien le buscara, Dios se limitaría a quedarse de brazos cruzados sin desear atraerle hacia la verdad. En realidad, es probable que Dios desee que las personas crean en la verdad más de lo que ellas mismas desean creerla.

P: En Romanos 1:24, 26 y 28, dado que a Dios no le agrada la impiedad, ¿por qué, entonces, quiso Dios entregar a las personas impías a una mayor impiedad?

R: A Dios no le agrada la impiedad, pero si alguien quiere ser impío, Dios le permite seguir el camino que desea. Romanos 1 muestra que una de las consecuencias del pecado es el deseo de cometer pecados aún peores. O bien se desea pecar más, o bien se tiene hambre y sed de justicia, tal y como recomendó Jesús en Mateo 5:6. Por cierto, los cristianos nunca deberían dejar de tener hambre y sed de más justicia.

P: En Romanos 1:24, 26 y 28 se dice tres veces: «Dios los entregó». ¿Cómo entrega Dios a las personas, y existen diferentes niveles?

R: Algunos buenos artistas solo necesitan trazar unos pocos trazos para que uno ya sepa lo que han dibujado. De manera similar, Pablo traza un breve esbozo de los corazones de las personas. Dios los entregó sucesivamente a la impureza, a los afectos viles y a los pensamientos degradados. El mundo pecador está patas arriba. Los animales se han vuelto más importantes que las personas, los géneros han cambiado y lo incorrecto se ha convertido en correcto, al menos a los ojos del mundo. Este mismo término se utilizó en el Antiguo Testamento, donde los enemigos de Israel fueron entregados a Israel en Éxodo 23:31 y Deuteronomio 7:23. Más revelador aún, también se emplea cuando Dios entregó al Israel rebelde a sus enemigos en Levítico 26:25; Deuteronomio 28:25; Josué 7:7; y Jueces 2:14; 6:1, 13.

El hecho de que Dios los entregara no consiste simplemente en que Dios retirara pasivamente su bendición, como enseñaba Juan Crisóstomo, sino también en que trajera activamente a los enemigos, tal y como muestra Habacuc 1.

P: En Romanos 1:24, 26 y 28, ¿los entregó Dios para su propia corrección, la de otros o como castigo?

R: No tiene por qué ser solo una de las cosas. Para aquellos que tienen oídos para oír, puede ser para su corrección. Los sabios pueden aprender de los errores ajenos. Pero para los necios que no prestan atención a la corrección, solo sirve como castigo que puede conducir a un castigo mayor. Uno puede imaginarse estos pecados como altos postes metálicos, fijados a las tejas de madera de su tejado, que durante una tormenta eléctrica atraen la ira de Dios.

P: En Romanos 1:25, el griego no dice «por una mentira», sino «la mentira». ¿En qué consiste exactamente esa mentira?

R: No se trata de ninguno de los pecados concretos señalados, sino más bien de la totalidad de «la mentira» de que no necesitan prestar atención a Dios y de que no tienen la obligación de obedecerle.

P: ¿Significa Romanos1:26 -27 únicamente que uno no puede cambiar para convertirse en homosexual, pero que, si se nace homosexual, está bien practicarlo?

R: No. Romanos 1:26-27 afirma que tanto los hombres como las mujeres cometen un pecado grave al sustituir las relaciones naturales por relaciones homosexuales antinaturales. Ahora bien, hay quienes han sugerido que solo el «sustituir» es pecaminoso, y que no hay nada de malo en ser homosexual si se ha nacido así. Pero esto no puede ser así. No solo se hace hincapié en este versículo en que las relaciones en sí mismas son «vergonzosas», sino que la palabra «cambiar», metallaso, es la misma palabra griega que se utiliza para referirse a cambiar la verdad de Dios por una mentira. Por lo tanto, el problema no es solo el «cambio», sino los «actos indecentes con otros hombres», tal y como dice Romanos1:27 . Dado que Levítico 18:22, 24;20:13 y 1 Corintios 6:9-10 muestran que la práctica de la homosexualidad es mal, por supuesto que nunca está bien encontrarse en un estado de maldad. Esto es cierto tanto si la inmoralidad es homosexual como heterosexual; la cuestión es que todos nacemos con una naturaleza pecaminosa y necesitamos nacer de nuevo para ser santos. Véase también el análisis sobre Levítico 18:22, 24;20:13 y 1 Corintios 6:9-10. Como nota al margen, el término griego «deseos vergonzosos» también puede traducirse como «pasiones de deshonra», según The Bible Knowledge Commentary: New Testament, p. 443, o como «pasiones deshonrosas», según la traducción de Wuest.

Pablo era judío, y otros escritores judíos que escribían en griego utilizan esta expresión griega «uso contra natura» (para physin) para referirse a la homosexualidad en «Leyes especiales», 3:39, de Filón, y en «Contra Apión», 2.273, de Josefo.

He aquí un texto judío que presenta cierta similitud con el escrito de Pablo: «El sol, la luna y las estrellas no alteran su orden; así también ustedes no alteren la ley de Dios con el desorden de sus actos. Los gentiles se descarriaron, abandonaron al Señor, alteraron su orden y obedecieron a troncos y piedras, a espíritus de engaño. Pero ustedes no serán así, hijos míos, al reconocer en el firmamento, en la tierra, en el mar y en todas las cosas creadas al Señor que lo hizo todo, para que no se conviertan en como Sodoma, que alteró el orden de la naturaleza» (Testamento de Neftalí 3:2-4). Citado de The Expositor’s Bible Commentary, vol. 10, p. 27

Tertuliano, en *De Corona*, cap. 6, p. 96, interpreta Romanos 1:26 en el sentido de que hombres y mujeres cambiaron entre sí el uso natural por el antinatural «a modo de castigo por su error».

P: Sobre Romanos 1:26-27, el escéptico Bart Ehrman escribe: «Al reflexionar sobre qué partes de la Biblia tienen algo que decir en el contexto moderno, es importante recordar la perspectiva histórica de que todos los autores bíblicos vivían en un mundo diferente al nuestro y reflejaban los supuestos y las creencias de las personas de su mundo. Su mundo, por citar un ejemplo particularmente convincente, carecía del concepto de lo que nosotros entendemos por homosexualidad. Por decirlo de otra forma, la homosexualidad no existía en aquel mundo. ¿Por qué? No porque los hombres no mantuvieran relaciones sexuales con hombres (lo hacían) o las mujeres con mujeres (también lo hacían), sino porque no existía el concepto de orientación sexual en aquel mundo —ni en ningún otro— hasta que la noción de orientación sexual se desarrolló entre los pensadores occidentales en los siglos XIX y XX». (Jesus, Interrupted, p. 280)

Ehrman utiliza los dos ejemplos anteriores para generalizar. «Lo mismo ocurre con todas las enseñanzas de la Biblia: sobre las mujeres, sobre las relaciones entre personas del mismo sexo, sobre las relaciones sexuales extramatrimoniales, sobre la pena capital, sobre la guerra, sobre la riqueza, sobre la esclavitud, sobre las enfermedades, sobre… bueno, sobre todo». (Jesus, Interrupted, p. 281)

R: ¡Vaya! Al parecer, Ehrman lleva mucho tiempo sin leer el Antiguo Testamento, especialmente Levítico 20:13. ¡Seguramente no pensará que Levítico 20 se «desarrolló entre los pensadores occidentales de los siglos XIX y XX»! En lugar del siglo XIX, fue en realidad en el siglo XV… ¡a. C.!

Lo que hicieran los pueblos paganos muchos siglos después no afectó al concepto de que las relaciones entre personas del mismo sexo fueran algo malo para un judío (como Saulo de Tarso o incluso Jesús), ya que estos podían leer el Antiguo Testamento. Por cierto, mucho antes de que existieran los pensadores occidentales del siglo XIX, al menos once escritores cristianos primitivos escribieron específicamente en contra de la homosexualidad antes del año 325 d. C. Puede consultarlos en www.BibleQuery.org/History/ChurchHistory/WhatEarlyChristiansTaught.html. En mi opinión, Ehrman está sencillamente «increíble» en este punto.

P: En Romanos1:26 -27, ¿de qué manera entrega Dios a las personas a los deseos de sus corazones?

R: Uno de los castigos del pecado es un mayor deseo de pecar. Una consecuencia del pecado es que se trata de un círculo vicioso. Puede imaginarse el pecado impenitente como algo similar a un «agujero negro» astronómico que absorbe todo lo que le rodea. Apocalipsis22:11 y Daniel12:10 también dan a entender que tanto el bien como el mal se multiplicarán.

P: En Romanos 1:30, ¿cómo es que algunos «inventan formas de hacer el mal»?

R: Hacer el mal no se limita a lo que se detalla en la Biblia, sino que consiste en ir en contra de la voluntad de Dios y de las cosas buenas que en ella se recogen. «Haga a los demás…» frente a idear nuevas formas de estafar a la gente, ya sea con pequeñas estafas, con inversiones o mediante un funcionario público que aplique leyes extravagantes. Otra forma es idear nuevas maneras de dañar la reputación de alguien o de torturar a las personas, para poder mostrarlo en las películas. Si se rodara una nueva película que mostrara un nuevo tipo de horror, ¿le gustaría verla? Si es usted hijo de Dios, ¿por qué?

Existe una fábula sobre el corazón de los malvados llamada «La rana y el escorpión». Se ha atribuido a Esopo, pero en realidad no se conocía hasta que apareció en dos novelas rusas en 1933 y 1940. En esta fábula, una rana y un escorpión necesitan cruzar un río. El escorpión no sabe nadar, por lo que le pide a la rana que lo lleve a cuestas. La rana se muestra reacia, ya que si el escorpión la pica, se ahogará. El escorpión le explica que no la picará, porque si lo hace, ambos se ahogarán. Así que la rana accede y comienza a cruzar. A mitad de camino, el escorpión pica a la rana. A medida que la parálisis se apodera de la rana, esta le pregunta al escorpión por qué lo ha hecho, ya que ahora ambos morirán. El escorpión responde que no ha podido evitarlo; está en su naturaleza. El mal no solo puede hacer daño a los demás, sino que a menudo también resulta autodestructivo.

P: En Romanos 2:1-11, ¿a qué se debe el cambio de tono?

R: Pablo se anticipa a las reacciones de sus lectores. Romanos 1 hace hincapié en lo que «ellos» hicieron; «ellos» son personas malvadas que ni siquiera querían intentar seguir a Dios. Para evitar que el lector piense que esto solo se aplica a esas otras personas, Pablo cambia el pronombre a «usted» en Romanos 2:1, 3 y 17. Se trata de una «diatriba» o de una discusión hipotética bidireccional con el lector.

Esto demuestra que todos estamos muy lejos de la perfección, al menos al margen de Cristo. Pero, como dijo un predicador, hay que mostrar a las personas que están perdidas antes de poder mostrarles que necesitan un Salvador. Pablo expone sistemáticamente nuestra situación de desesperanza, llegando a su punto álgido en Romanos 3:23. A continuación, Pablo nos muestra la esperanza que hay en Cristo, cuando estábamos sin esperanza.

P: En Romanos 2:2-11, ¿qué nos enseña esto sobre el juicio de Dios?

R: Nos enseña cinco cosas.

1. Es conforme a la verdad (Romanos 2:2)

2. Es ineludible, a menos que la persona sea perdonada. Romanos 2:3

3. A menudo se retrasa. Romanos 2:4

4. Su severidad depende de la acumulación de culpa. Romanos 2:5

5. Se ajusta a las obras de cada uno. Romanos 2:6-11

P: En Romanos 2:5, ¿qué se entiende aquí por «obstinación»?

R: La palabra griega «skeroteta» es de donde proviene nuestra palabra «esclerosis». Así pues, en lugar de aterosclerosis —el endurecimiento de las arterias—, se trata del endurecimiento del alma.

P: En Romanos 2:5, ¿se producirá todo el juicio de Dios en un solo día?

R: El término «día» aquí no se refiere a veinticuatro horas. Se refiere al momento en que Dios juzgará. Habrá múltiples juicios: un juicio ante el tribunal de Cristo para los creyentes y un juicio ante el Gran Trono Blanco para todos.

P: ¿Forma parte Romanos 2:6 de la sección de Romanos 2:1-5 o de la de 2:7-11?

R: Desde el punto de vista gramatical, cabría pensar que pertenece a Romanos 2:1-5 debido al pronombre «quien».

Sin embargo, desde el punto de vista de la estructura, pertenece a Romanos 2:7-11, ya que los judíos solían escribir y pensar en quiasmos, y este es un quiasmo. La palabra «quiasmo» proviene del nombre de la letra griega Chi, que tiene la forma de una «x». Un quiasmo es una organización simétrica del pensamiento, y el Antiguo Testamento está repleto de ellos. Este es el quiasmo en cuestión.

A1. Rom 2:6 Dios juzgará a todos con justicia

- B1. Rom 2:7 Los que practican el bien obtendrán la vida eterna

- - C1. Rom 2:8 Los malhechores sufrirán la ira

- - C2. Rom 2:9 La ira recaerá sobre quienes hacen el mal

- B2. Rom 2:10 Gloria para quienes hacen el bien

A2. Rom 2:11 Dios juzga con imparcialidad

P: En Rom 2:6-7, ¿son las buenas obras una condición para la salvación?

R: No, aquí se habla de recompensas por las buenas obras, no de ser salvado por las buenas obras. Hay tres puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. Todos deberían estar de acuerdo en que las buenas obras guardan cierta relación con la vida eterna; ambas deberían ir de la mano.

2. En este pasaje no aparece en absoluto la idea de que el sacrificio de Cristo sea incompleto o insuficiente. Tampoco aparece la idea de que las personas se ganen la vida eterna.

3. Puesto que las obras no son una condición previa para la salvación, y están relacionadas con ella, ¿de qué manera están relacionadas? Las obras están relacionadas como un fruto, un resultado de la salvación, tal y como muestran tanto Efesios 2:9-10 como Santiago 2:18-26. Son un signo de la salvación, del mismo modo que los latidos del corazón son un signo de que una persona está viva.

P: En Romanos 2:6, ¿será el juicio diferente para cada persona?

R: Sí, en varios aspectos.

Para los no creyentes, el castigo para algunos será más severo que para otros, tal y como indican Mateo10:15 ;11:22 -24 y Marcos 12:40.

Para los creyentes, habrá diferentes recompensas en el cielo, tal y como enseñan Mateo 5:12;10:42 ; 6:19-21; Lucas 6:23; 1 Corintios 3:12-15; y Apocalipsis 22:12.

En general, Jesús, en Mateo 5:7, afirma que a quienes muestren misericordia se les mostrará misericordia.

P: En Romanos 2:7, ¿recibimos la vida eterna ahora o más adelante?

R: Obtendremos la plenitud de la vida eterna más adelante, pero recibimos la promesa segura de la misma ahora. Véase el análisis sobre 1 Timoteo 6:16 para obtener más información. Un cristiano posee la inmortalidad desde el momento en que cree por primera vez.

P: En Romanos 2:11, dado que Dios no hace acepción de personas, ¿por qué distinguió entre judíos y gentiles (Romanos 3:1-2), especialmente entre los moabitas?

R: En primer lugar, debemos distinguir entre la justicia eterna y las situaciones y maldiciones terrenales. La Biblia nos enseña que Dios no hace acepción de personas a nivel individual en muchos aspectos (como la salvación), pero sí hace acepción de personas y de su nacionalidad en otros aspectos. Obsérvese que en los mismos libros se encuentran ejemplos de ambos casos, por lo que este contraste no fue un «error» accidental de diversos autores, sino una intención deliberada de Pablo.

Dios no hace acepción de personas en el juicio ni con respecto a quienes le buscan o le rechazan:

Pues no hay acepción de personas ante Dios (o Dios no muestra favoritismo) en Romanos2:11 y Hechos10:34 -35 (habla Pedro). Todos tienen el mismo valor para Dios (Gálatas3:28 ). Dios salva a todos los que le invocan (Romanos10:11 -12). La salvación es la misma para judíos y gentiles (Hechos17:26 -27)

Dios juzga según las obras, basándose en Romanos 2:6; Salmo 62:12; Eclesiastés 12:14; Oseas 12:2; Proverbios 24:12 (LXX); (parcialmente) Mateo 16:27; 2 Corintios 11:15; 2 Timoteo 4:14. En los escritos judíos: Mishná ‘Abot 3:15.

Dios sí favorece a algunos: las Escrituras nunca afirman que Dios haya hecho que todos nacieran en circunstancias iguales. Las observaciones de la vida lo confirman. Aarón fue ordenado sacerdote, y sus acciones en el monte Sinaí demuestran que no era necesariamente más merecedor. Todas las personas, en todas las culturas, tienen la oportunidad de conocer lo suficiente acerca de Dios a través de la Creación, como para poder aspirar a conocerle mejor. Jesús prometió en Mateo 7:7-12 que aquellos que pidan, busquen y llamen recibirán, encontrarán y se les abrirá la puerta.

En resumen,

1. En esta vida, algunas personas disfrutan de mejores circunstancias que otras.

2. Dios juzga a todos con justicia y tiene en cuenta todos los factores.

3. Independientemente de las circunstancias de cada persona, nadie tiene excusa para no actuar de acuerdo con la verdad de la que ya dispone en este momento.

P: En Romanos 2:12, ¿van al infierno, sin posibilidad alguna de ser salvados, todos aquellos que nunca han oído hablar de la Ley del Antiguo Testamento ni de Cristo?

R: No. Job no era necesariamente judío, y Dios se le reveló a él. Abraham y todos los que vivieron hasta Moisés tampoco tenían la Ley del Antiguo Testamento. En última instancia, no es la obediencia al Evangelio lo que salva, ni siquiera el Evangelio en sí mismo. Es Dios quien salva a través de Jesús, y Él puede actuar como desee.

P: En Romanos 2:14, ¿en qué sentido se permite a los gentiles ser ley para sí mismos?

R: Los filósofos estoicos sostenían que la ley tenía su origen en la naturaleza, según el Comentario Exegético de Wycliffe, Romanos 1-8, p. 153. Pero aquí, en Romanos, esto no significa que las personas puedan inventarse cualquier ley y moral que deseen seguir.

Lo que sí significa es

1) Todos tienen alguna idea de la verdad, tanto en la naturaleza como en su conciencia (Romanos1:19 -20;2:14 -16).

2) Todos tienen la responsabilidad de seguir toda la verdad que conocen (Romanos 2:15).

3) Todos los que intentan seguir la verdad que conocen se quedarán cortos (Romanos 3:23) y serán conscientes de ello.

4) Dios es justo; el pecado no se tiene en cuenta donde no hay ley (Romanos4:15 ;5:13 ).

5) Sin embargo, cierta ignorancia no es una ignorancia inocente (Romanos1:21 -22,25).

P: En Rom 2:14-15; Hch 23:1; 24:16; 1 Cor 8:7, 10, 12; 1 Timoteo 1:5, 19; 3:9; 4:2; 2 Timoteo 1:3; Tito 1:15; Hebreos 9:14; 10:22; 13:18, ¿qué dice la Biblia acerca de la conciencia de las personas?

R: En realidad, no dice que la ley esté escrita en sus corazones, sino más bien la obra de la ley. Puede apelar a la conciencia de las personas cuando da testimonio. Las personas tienen una idea general de lo que está bien y lo que está mal, pero ¿por qué, si no existe Dios? ¿Le gustaría ir a un cielo en el que estuvieran todos, se hayan arrepentido o no?

P: En Romanos 2:16, Salmos 44:21; 139; Jeremías 23:24; Juan 21:17; 1 Corintios 14:25; Isaías 44:7; Lucas 12:6, ¿cómo juzga Dios los secretos de las personas?

R: Por supuesto, Dios está en todas partes y lo sabe todo, pero estos versículos también dicen algo más allá de eso. No hay nada que pueda hacer que esté oculto a Dios y que no vaya a ser revelado durante el juicio. Como cristiano, puede hacer lo que desee, recordando que todo lo que haga, incluso en secreto, lo ve Dios, pueden verlo los ángeles, incluso los demonios podrían verlo y, posiblemente, también las personas que están en el cielo. Así que, teniendo esto en cuenta, haga lo que desee. Como ha dicho un cristiano: «Si le complace complacer a Dios, puede hacer lo que le plazca».

P: En Romanos 2:16, ¿tiene Pablo «su propio Evangelio» que predica?

R: Solo hay un único Evangelio verdadero (Gálatas 1:8), pero también era el de Pablo, al igual que es el nuestro.

P: En Romanos 2:17-20, los judíos tomaron algo bueno de Dios —la Ley— y lo pusieron en lugar de Dios. ¿De qué otras formas puede la gente tomar algo bueno de Dios y ponerlo en lugar de Dios?

R: Cuando los israelitas que vagaban por el desierto fueron mordidos por serpientes, Dios le dijo a Moisés que levantara una serpiente de bronce, y que cuando la gente la mirara, viviría. Más tarde, en la época de Ezequías, la llamaron Nehushtán y le quemaban incienso, por lo que Ezequías la hizo destruir en 2 Reyes 18:4. Los judíos de la época de Jeremías confiaban en el Templo, tal y como se recoge en Jeremías 7:1-15. Desde entonces, la gente ha confiado en el conocimiento de las Escrituras y en sus líderes. Desde el año 325 d. C., la gente también ha confiado en el dólar, en su iglesia, en sus obras, en las reliquias y en sus sacrificios y ofrendas a Dios. Han confiado en ayudar a los pobres o en predicar el Evangelio como sustitutos de glorificar a Dios mediante su forma de vivir.

Nuestra seguridad está en Dios. No hay seguridad en la ley, ni en la circuncisión, ni en ninguna de estas otras cosas. Aunque Jesús llamó a los fariseos «guías ciegos» en Mateo 15:14, ellos seguían jactándose de ser guías para los ciegos.

P: En Romanos 2:19, ¿cuál es la diferencia entre ser guía de ciegos y luz para quienes están en la oscuridad, y cómo deben los creyentes ser ambas cosas?

R: Cuando uno es guía de una persona ciega, le indica el camino correcto que debe seguir y le ayuda a evitar peligros concretos, obstáculos y caídas. Este puede ser un papel activo. Cuando uno es luz para quienes están en la oscuridad, en general está dando ejemplo, de modo que puedan seguir la luz de su linterna y, con el tiempo, salir de la oscuridad. Por supuesto, en una cueva no se coloca la linterna en un lugar y uno se queda en otro. La linterna la lleva usted consigo, y ellos ven el camino en función de dónde se encuentre usted. Puede que no vean los detalles, ni las trampas que hay por el camino, pero ven la dirección hacia la que quieren ir, no tanto por lo que usted les dice, sino por cómo le ven a usted. Como creyentes, nuestras vidas deben ser un testimonio, pero estos son dos aspectos distintos de nuestro testimonio.

Una vez, una amiga cristiana tomó un taxi colectivo y dijo que era estudiante universitaria para obtener el descuento para estudiantes, aunque ya había terminado la carrera. No estoy seguro de que ella fuera siquiera consciente de haber hecho algo incorrecto, hasta que le llamé la atención al respecto. Eso es ser una guía para los ciegos. Cuando acude a una cena de empresa y muchas personas se están emborrachando, y usted no lo hace a pesar de que el alcohol es gratuito, y ellos saben que es cristiano, no está diciendo nada en concreto, pero está siendo una luz.

P: En Romanos 2:20, ¿cuál es la diferencia entre ser instructor de los necios y maestro de los niños, y cómo deben los creyentes ser ambas cosas?

R: Citando a Mark Twain, un necio es aquel que «sabe demasiadas cosas que no son ciertas». Los necios necesitan corrección, para desaprender las cosas falsas que han aprendido y, lo que es más importante, para diferenciar entre lo falso y lo verdadero de lo que han aprendido. Un niño pequeño sabe que necesita aprender, y usted debe enseñarle la verdad, adaptándose a su nivel.

Un proverbio persa dice así: «El que sabe y no sabe que sabe está dormido; despiértelo. El que no sabe y sabe que no sabe es un niño; enséñele. El que no sabe y no sabe que no sabe es un necio; evítelo. El que sabe y sabe que sabe es un sabio; sígalo».

P: En Romanos 2:21-23, ¿cómo es posible que a las personas les resulte tan fácil enseñar cosas a los demás, pero no pongan en práctica ellas mismas esas mismas cosas?

R: Mateo 7:3-5 y Lucas 6:41-42 dicen que las personas están tan ansiosas por quitar la paja del ojo ajeno, cuando tienen una viga en el suyo propio. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa y a nuestro orgullo natural caído, nos centramos —ya sea consciente o inconscientemente— en nuestras virtudes y restamos importancia a nuestros pecados y defectos, y a menudo nos fijamos en los pecados y defectos de los demás. Pero, al menos, si nos damos cuenta de que nosotros mismos tenemos esta tendencia, ya estamos un paso por delante. El siguiente paso es pedirle a Dios que le muestre sus defectos, incluidos los ocultos. David dijo en el Salmo 19:12-13a: «¿Quién puede discernir sus propios errores? Límpieme de mis faltas ocultas. Guarda también a tu siervo de los pecados deliberados; que no se apoderen de mí».

P: En Romanos 2:21-25, antes de menospreciar a estos judíos por su incoherencia, hay que tener en cuenta que, a veces, nosotros, como cristianos, también somos incoherentes e hipócritas. ¿Qué podría decir para ayudar a un cristiano que es hipócrita?

R: No está engañando a Dios; de hecho, no está engañando a nadie. Aunque ahora no se descubra su pecado, es posible que se descubra más adelante. En lugar de preocuparse constantemente por ello, simplemente no peque desde el principio. Debería aspirar a ser un buen ejemplo para los demás. No se fije en el placer a corto plazo, sino en la situación a largo plazo en la que su pecado le colocará. Como uno siembra, así cosecha.

Mire por el retrovisor de su vida y busque la bondad y la misericordia que Dios le ha mostrado. En el futuro, cuando mire atrás, ¿se sentirá satisfecho con lo que vea? Cuando se presente ante el tribunal de Cristo, ¿de verdad quiere explicarle por qué hizo lo que hizo, cuando sabía que no debía hacerlo?

Para recibir ayuda en su lucha, busque un compañero de rendición de cuentas. Reúnanse en persona, por teléfono o por medios electrónicos una vez a la semana, o incluso con más frecuencia; recen juntos y cuéntele con sinceridad a la otra persona cómo le va en el Señor.

P: En Romanos 2:24, ¿de qué manera se blasfemó contra el nombre de Dios entre los gentiles a través de los judíos y a causa de los creyentes en general?

R: Los judíos eran el pueblo elegido de Dios; sin embargo, debido a su desobediencia, maldad y rechazo del Mesías, no actuaban como el pueblo de Dios. Las malas acciones de aquellos que se consideraban el pueblo de Dios deshonraban a Dios a los ojos de los demás.

Los no creyentes saben que los judíos (y los creyentes en general) siguen al Creador y a las Escrituras. Sin embargo, cuando observan el estilo de vida de algunos creyentes, el «robo» (en el comercio y en otros ámbitos) y su «pragmatismo» ante las prácticas religiosas perversas, se preguntan: «¿Qué diferencia hay?», y no ven ninguna razón de peso para creer en cosas en las que incluso algunos creyentes actúan como si no creyeran.

Hoy en día, todo cristiano que sea reconocido como tal por los demás es un testigo de Dios. La cuestión, pues, no es si es usted o no un testigo, sino si es un buen testigo o un mal testigo. Como dice *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 10, p. 34, la etiqueta de la botella debe coincidir con el contenido.

El griego Epicteto reprende a algunos estoicos por no practicar lo que predicaban; del mismo modo, Pablo reprende a los judíos que no obedecen lo que creen intelectualmente.

P: En Romanos 2:24, ¿por qué es importante esta blasfemia? En otras palabras, ¿quién oye y ve esta blasfemia?

R: Romanos2:24 afirma que los gentiles (los no judíos) ven la blasfemia cometida por los judíos. Esto es relevante por tres motivos.

1. Ver cómo aquellos a quienes se llama «pueblo de Dios» blasfeman contra el nombre de Dios tiende a alejar a las personas de Él.

2. Dios dice que es un Dios celoso. Parte de ello consiste en que a Dios no le agrada que se calumnie y se deshonre su nombre y su reputación.

3. Puede hacer tropezar a los creyentes jóvenes, que pensaban que cierto pecado era grave, pero al ver que cristianos más maduros lo cometen, podrían llegar a la conclusión de que, después de todo, no es tan grave.

P: En Romanos 2:25 y Filipenses 3:2-5, aparte de la Biblia, ¿cómo sabemos que los judíos de la época de Pablo confiaban demasiado en la circuncisión?

R: Se creía que «ninguna persona circuncidada descenderá al Gehena» (Éxodo Rabí 19 [81c]); véase también Tanch. B. 60(b), 8; Génesis R. 9 [30(a)]. En Génesis Rabá 48 se relata que Abraham se situó justo a las puertas del Gehena para asegurarse de que ningún hombre circuncidado entrara allí.

P: En Romanos 2:25-29, ¿se oponía Pablo a los judíos?

R: No. Hay quien afirma eso, pero este versículo demuestra lo contrario.

En primer lugar, Pablo se opone a los judíos hipócritas.

En segundo lugar, Pablo afirma que hay personas que siguen la verdad, pero que no están circuncidados como los judíos.

Por último, Pablo presenta aquí como el máximo ideal el ser un verdadero judío. Por lo tanto, Pablo elogia a los verdaderos judíos que siguen la ley de Dios sin hipocresía.

P: En Romanos 2:27, ¿por qué mencionaría Pablo que incluso los no judíos moralmente íntegros juzgarían a los judíos que no cumplieran la ley?

R: Una de las razones probables es que los judíos creían que los justos juzgarían a los injustos, según 1 Enoc 91:12; 98:12; El Apocalipsis de Abraham 29:19-21; Sabiduría 3:8. Sin embargo, Jesús dijo que incluso los habitantes de Nínive (que se arrepintieron en tiempos de Jonás) y la reina de Saba se levantarían en juicio contra los judíos que rechazaran sus palabras, tal y como se recoge en Mateo 12:41-42 y Lucas 11:31-32.

P: En Romanos 2:27, ¿por qué mencionaría Pablo que incluso los no judíos moralmente rectos juzgarían a los judíos que no guardaban la ley?

R: Una razón probable es que los judíos creían que los justos juzgarían a los injustos, según 1 Enoc 91:12; 98:12; El Apocalipsis de Abraham 29:19-21; Sabiduría 3:8. Sin embargo, Jesús dijo que incluso el pueblo de Nínive (que se arrepintió en tiempos de Jonás) y la reina de Saba se levantarían en juicio contra los judíos que rechazaran las palabras de Jesús, tal y como se recoge en Mateo 12:41-42 y Lucas 11:31-32.

P: En Romanos 3:2, ¿qué significa exactamente «que se nos han confiado los oráculos de Dios»?

R: Que se nos hayan confiado no significa solo recibirlos, sino también preservarlos y transmitirlos.

P: En Romanos 3:4, ¿qué significa «que Dios sea veraz y todo hombre mentiroso»?

R: No justifica la mentira de nadie. Más bien, significa que Dios sigue siendo veraz, aunque todas y cada una de las personas de la tierra pensaran lo contrario. La veracidad de Dios es un absoluto. Efesios 4:25 dice que debemos despojarnos de la falsedad y hablar con sinceridad.

P: En Romanos 3:5, ¿de qué manera la injusticia de las personas pone de manifiesto la justicia de Dios?

R: La justicia y la injusticia no son iguales ni opuestas. Más bien, la injusticia es una deficiencia o una distorsión de la justicia de Dios. Como prueba de ello, incluso en su injusticia, las personas suelen reconocer que son injustas y prefieren la justicia, al menos en los demás.

P: En Romanos 3:7, ¿glorifican a Dios las mentiras de las personas?

R: Las mentiras de las personas nunca glorifican directamente a Dios. Sin embargo, Romanos 3:7 se refiere al asombroso hecho de que, a pesar de las mentiras y el engaño de las personas, estas, en general, siguen reconociendo a Dios y su ley moral.

P: En Romanos 3:8, ¿por qué no debemos hacer el mal para que resulte el bien? (Así lo enseñaban la secta rusa de los khlysty y el malvado libertino Grigori Rasputín).

R: Si esto fuera cierto, entonces Satanás habría causado más bien que nadie. Es cierto que, en muchas ocasiones, Dios utiliza el mal para el bien. Sin embargo, eso no justifica que las personas hagan el mal, ni evita que quienes vivieron como Rasputín sufran las consecuencias de sus actos en el lago de fuego. Consulte el análisis sobre Romanos 6:1, 15 para obtener más información.

Cuando se le preguntó por qué afirmaba que el pecado es indispensable ante Dios, Rasputín respondió: «“Ciertamente, pequeño padre”, dijo, “nuestro Salvador y los santos padres han denunciado el pecado, ya que es obra del Maligno. Pero ¿cómo puede usted expulsar el mal, pequeño padre, si no es mediante el arrepentimiento sincero? ¿Y cómo puede arrepentirse sinceramente si no ha pecado? … ¡Fuera sus Escrituras!”, tronó. «¡Escrituras! En verdad, le advierto, pequeño padre, que cese en esta labor vana e inútil para que pueda presentarse ante el Señor. Acepte la vida tal y como es, pues solo ella le ha sido dada por Dios. Y permítame decirle esto: no se pase la vida dándole vueltas a de dónde viene el pecado, a cuántas oraciones debe rezar un hombre al día y cuánto tiempo debe ayunar para escapar del pecado! Peche, si es que el pecado aún acecha en su interior; ¡solo así podrá vencerlo! Peche, y entonces se arrepentirá y expulsará el mal de sí mismo. Mientras guarde el pecado en secreto en su interior y lo oculte temerosamente con ayunos, oraciones y discusiones interminables sobre las Escrituras, seguirá siendo un hipócrita y un inútil, y tales personas son odiosas para el Señor. «Hay que expulsar la inmundicia, ¿me oye, pequeño padre? Solo entonces su aroma será grato al Señor»» (Rasputín: El diablo santo, págs. 54-55)

Fíjese en su lógica perversa.

1) Puesto que esto es malo, debería arrepentirse del pecado.

2) No puede arrepentirse del pecado a menos que haya pecado.

3) Por lo tanto, para vencer el pecado que hay en usted, ¡primero vaya y cometa un pecado!

Las personas son lo suficientemente astutas como para inventarse alguna excusa que justifique casi cualquier maldad, al menos en su propia mente, si se esfuerzan lo suficiente.

P: En Rom 3:11, Sal 14:2-3 y Sal 53:3, dado que nadie busca a Dios, ¿cómo pudo David buscar a Dios en Sal 27:8, 105:4; 31:1, 34:4; 28:1-2, 42:1-2 y 120:1?

R: Romanos3:11 , en realidad, cita a David en el Salmo 14:2. Hay cinco puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. Muchos, incluido David, buscan a Dios de verdad (Jeremías 29:13; Deuteronomio 4:29)

2. Nadie, incluido David, busca a Dios por sí mismo.

3. Dios nos amó antes de que nosotros le amáramos (1 Juan4:19 ), y Dios nos buscó antes de que nosotros le buscáramos. Nadie puede venir a Jesús a menos que el Padre le atraiga (Juan 6:44).

4. Incluso nuestra fe y nuestra búsqueda de Dios son un don concedido por Dios.

5. Una función clave del Espíritu Santo es convencer al mundo de su culpa en lo que respecta al pecado, a la justicia y al juicio (Juan 16:8-11). Por lo tanto, Dios ha concedido a todos algún tipo de testimonio. Es de suponer que a todos se les ha concedido el don de, al menos, cierta capacidad para buscarlo. Sin embargo, algunos cristianos auténticos discrepan en este último punto.

Juan Crisóstomo (392-407 d. C.) afirmó lo siguiente en su Comentario sobre Gálatas, capítulo 2, versículo 20, página 23, al referirse al Salmo 63:1: «Además, estas palabras enseñan que cada individuo tiene, con toda justicia, una deuda de gratitud hacia Cristo tan grande como si Él hubiera venido únicamente por él, pues Él no habría escatimado esta condescendencia suya aunque fuera solo por uno, de modo que la medida de Su amor hacia cada uno es tan grande como hacia el mundo entero. En verdad, el Sacrificio fue ofrecido por toda la humanidad y fue suficiente para salvar a todos, pero quienes disfrutan de la bendición son únicamente los creyentes». Juan Crisóstomo menciona que la cena se preparó para todos en Lucas14:16 , pero cuando los invitados no acudieron, llamó a otros. (Esto procede de *The Nicene and Post-Nicene Fathers*, Primera Serie, vol. 13, p. 23).

P: En Romanos3:13 -19, ¿se refieren estos pasajes del Antiguo Testamento a algunas personas malvadas o a todas las personas?

R: Se refieren a todos nosotros, en mayor o menor medida. Uno de los pasajes citados, Salmos 14:1-3, afirma explícitamente que se refiere a todos. Además, Santiago2:10 dice que quien cumpla toda la ley, salvo en un solo punto, sigue siendo culpable de infringirla.

P: En Romanos 3:20, ¿fue la ley un fracaso?

R: Su opinión depende de cuál crea usted que era su finalidad.

Si la esperanza de alguien era poder cumplir plenamente la ley y estar en paz con Dios solo por eso, entonces sí. Pero Pablo dice lo contrario; en 1 Timoteo 1:8 afirma que la ley no fue hecha para los justos, sino para los injustos. Era un «pedagogo» para instruirnos en la justicia. Una familia acomodada podría contratar a un pedagogo para su hijo. Un pedagogo era una combinación de maestro, tutor y disciplinario estricto. Romanos 3:20 afirma igualmente que el propósito de la ley era hacernos conscientes del pecado.

La ley no convirtió a las personas en malvadas. Más bien era como una radiografía que revelaba lo que había en nuestro interior. No sabríamos que una línea torcida puede ser recta si no hubiéramos visto una línea recta.

P: En Romanos 3:21-26, algunos pasajes bíblicos podrían dar lugar a un avivamiento, o incluso cambiar toda una ciudad. Pero hoy vamos a examinar un pasaje que cambió medio continente. En su Biblia, Martín Lutero lo denominó «el punto principal y el núcleo central de la Epístola, y de toda la Biblia». ¿Cómo cree que esto dio inicio a la Reforma luterana?

R: La mayor parte de la religión consiste en esforzarse por hacer lo necesario para ganarse el cielo, el nirvana o incluso la fusión con una llama cósmica. En el catolicismo romano (pero no en la ortodoxia oriental), se trataba de acortar el tiempo que se pasaba en el doloroso Purgatorio. Pero Lutero descubrió, a través de Pablo, que el verdadero cristianismo no consistía en «hacer», sino en «lo ya hecho». No se trata de lo que hacemos, sino de lo que Cristo ya ha hecho por nosotros. Todas esas penitencias adicionales que los sacerdotes decían que Dios quería que realizaran cuando pecaban eran, en realidad, una distracción que restaba valor a la obra consumada de Cristo. Cuando Martín Lutero, y otros, vieron esto con nuevos ojos, estoy seguro de que tuvieron que hacer una pausa y respirar hondo. Fue un acontecimiento que sacudió al continente.

P: En Romanos 3:22, ¿se trata de nuestra fe en Jesús o de la fe de Jesús?

R: Es nuestra fe en Jesús, tal y como afirman el «Comentario evangélico de la Biblia», pág. 933; el «Comentario del Expositor sobre la Biblia», vol. 10, pág. 41; y el «Comentario bíblico exegético de Wycliffe: Romanos 1-8», págs. 224-225. Pero es la justicia de Dios, tal y como afirman Romanos 3:21, 22, 25 y 26.

P: En Romanos 3:23, ¿cuál es la diferencia entre «pecados» (plural) y «pecado» (singular)?

R: En Romanos, los «pecados» son cosas: acciones, pensamientos o palabras contrarias a la voluntad de Dios, o acciones o palabras que deberíamos haber realizado pero que omitimos hacer. El «pecado» es la fuerza motriz que impulsa esas acciones malvadas. La forma «pecados», con «s», solo aparece en Romanos 3:25; 4:7; 7:5 y 11:27. Del mismo modo, «pecaron» solo aparece en Romanos 2:12 (dos veces), 3:23; 5:12, 14 y 16. «Pecado» sin la «s» se utiliza en 43 pasajes de Romanos, empezando por 3:9: «Los gentiles, que todos están bajo el pecado».

P: En Romanes3:23 -24, si todos los que son justificados son los mismos que todos los que pecaron, ¿entonces todos irán al cielo, tal y como enseñan los universalistas?

R: No, el universalismo es una herejía. La condenación universal, tanto de judíos como de gentiles, y una oferta universal de justicia por la fe, tanto a judíos como a gentiles, no equivalen a que todas y cada una de las personas acepten dicha oferta. Consulte el análisis sobre Colosenses 1:20 para obtener la respuesta y más información.

P: En Romanos 3:24, ¿cuáles son las seis formas en las que somos justificados?

R: Estas son las seis formas.

Somos justificados por la gracia, mediante la redención en Cristo Jesús, según Romanos 3:24.

Somos justificados por la fe, según Romanos 5:1.

Somos justificados por la sangre, según Romanos 5:9.

Somos justificados por el poder, según Romanos 4:24-25.

Somos justificados por Dios, según Romanos 8:33.

Somos justificados por las obras, según se indica en Santiago 2:24, lo que significa que las obras son la prueba y el fruto de nuestra justificación.

P: En Romanos 3:24, ¿qué le diría a alguien que pensara que las personas de épocas anteriores o de otros lugares que fueron salvadas, lo fueron al margen de Cristo?

R: Si esto fuera cierto, entonces la muerte de Cristo en la cruz no habría sido necesaria, sino solo una opción. Cuando Jesús oró en el huerto de Getsemaní, preguntándole a Dios Padre si había alguna otra forma, ¿por qué no le habría dicho Dios: «Por supuesto, no tiene por qué pasar por esto»?

P: En Romanos 3:25, ¿en qué medida la muerte de Cristo supone la eliminación de la ira de Dios, y en qué medida supone la eliminación de nuestra culpa?

R: Van de la mano, como la leña y el fuego. Supone que ya no estemos bajo la ira de Dios, porque es la eliminación de nuestra culpa mediante el sacrificio de Jesucristo.

P: ¿Significa Romanos 3:25 que Cristo nos salvó de nuestros pecados hasta que nacimos de nuevo, y que a partir de entonces estamos por nuestra cuenta?

R: No. La idea de que «si ha de ser, depende de mí» no es bíblica. Muchos miembros de la Iglesia de Cristo creen que se pierde la salvación cada vez que se peca, pero que se recupera al arrepentirse. Curiosamente, no creen que haya que bautizarse de nuevo para ser salvado de nuevo. Como bromeó una persona ajena a la Iglesia de Cristo, creen en ser lavados una vez y, a partir de ahí, en ser «limpiados en seco».

P: En Romanos 3:25, dado que la muerte de Cristo es una expiación por todos nuestros pecados pasados, si un cristiano peca deliberadamente, ¿va al infierno, como podría sugerir Hebreos 10:26-31?

R: No. Dios no solo nos concedió la salvación, sino que la sostiene, tal y como muestran 1 Juan 1:8-10 y 1 Juan 2:2. Dios lleva a buen término nuestra salvación sellándonos para ella, tal y como se indica en Efesios 1:11-14.

P: En Romanos 3:27-28, ¿se refiere Pablo a las obras de la Ley mosaica o a las buenas obras en general?

R: En primer lugar, solo hay una ley: la Ley de Dios. Aunque Pablo tiene en mente los mandamientos que los judíos aprendieron (Romanos3:21 ), no olvidó las partes de la Ley de Dios que correspondían a los gentiles, ya que las menciona específicamente en Romanos3:29 -30.

Supongamos por un momento que es cierto lo que algunos han afirmado erróneamente: que Pablo solo se refiere a que la Ley mosaica no puede contribuir a merecer la salvación y que, por lo tanto, es posible que las buenas obras puedan merecerla parcialmente. Ahora bien, la Ley mosaica no solo establecía las cosas malas que no podían hacer, sino que también especificaba las cosas buenas que debían hacer. Si lo que algunos han afirmado erróneamente fuera cierto, entonces los Mandamientos que Dios dio no podrían ayudarles a merecer la salvación, pero otros mandamientos que Dios no dio (por olvido, mezquindad o cualquier otra razón) sí podrían hacerlo.

La cuestión fundamental aquí es que solo hay un Dios, y las personas o bien intentan obedecerle o bien desobedecerle. Este versículo no solo no demuestra que las buenas obras puedan merecer la salvación, sino que Efesios 2:8-9 demuestra que no pueden hacerlo.

Para comprender mejor la relación entre una fe que se expresa en la acción y el hecho de no ser justificado por las obras, consulte el capítulo siguiente de la Biblia, Romanos 4.

P: En Romanos 3:28, ¿cómo es que un hombre es «justificado por la fe, sin las obras de la ley», mientras que en Santiago2:24 se dice: «por las obras es justificado el hombre, y no por la fe sola»?

R: Somos salvados por la gracia únicamente mediante la fe, pero la verdadera fe no está sola, sino que va acompañada de obras. La respuesta se ilustra con una analogía: «Es imposible, en efecto, separar las obras de la fe, del mismo modo que es imposible separar el calor y la luz del fuego». Esta cita es de Martín Lutero. Si usted y sus amigos estuvieran alrededor de una hoguera cocinando la comida, un «campista» llamado Pablo podría señalar que no es la luz del fuego la que cocina la comida, sino el calor. También añadiría que enfocar la hoguera con una linterna no sirve de absolutamente nada para ayudar. Otro «campista» llamado Santiago diría que no se puede saber si el fuego sigue ahí para cocinar la comida salvo por la luz. Afirmaría que, si no hubiera luz, tampoco habría cocción.

Consulte el análisis sobre Santiago 2:14-25 para obtener una respuesta más detallada.

P: En Romanos 4:1, ¿en qué sentido era Abraham el padre de Pablo según la carne?

R: Abraham, al igual que nosotros, fue justificado por la fe, según Génesis 15:6. La palabra «padre» también se utilizaba para referirse a un antepasado y, dado que Pablo era judío, Abraham era su antepasado. Esta es la única ocasión en la que se utiliza la palabra «antepasado» en el Nuevo Testamento, según The Bible Knowledge Commentary: New Testament, p. 452. Asimismo, en la p. 453 se indica que los rabinos enseñaban que Abraham poseía un exceso de méritos, a disposición de sus descendientes.

P: ¿Cómo encaja Romanos 4 después de Romanos 3?

R: Romanos 3 afirma que existe una justicia que proviene de Dios, independiente de las obras de la ley. Romanos 4 ofrece un ejemplo bíblico: Abraham.

P: En Romanos 4:3, 4, 5, 6, 8, 9, 10 y 11, Pablo utiliza la palabra «imputar» o «imputado». ¿De qué manera se nos imputa la justicia?

R: Dios es justo, y si va a castigar cualquier pecado, para ser justo debe castigar todos los pecados. La muerte de Jesús en la cruz satisfizo la exigencia de justicia de Dios por nuestro pecado. Se nos imputa cuando creemos; el crédito no «crece» a medida que realizamos buenas obras ni se completa cuando morimos. Romanos 5 entra en detalles sobre este crédito.

P: En Romanos 4:4-5:15, ¿qué contrastes se mencionan entre la caída de Adán y el sacrificio de Cristo?

R: Hay tres contrastes.

1. Uno es un resultado y el otro es un don (Romanos 4:4-5).

2. El don difería en grado de la transgresión (Romanos5:15 ). El don compensó con creces la falta de la transgresión.

3. Diferían en su naturaleza. El don trajo la justificación y la vida; la transgresión trajo la condenación y la muerte (Romanos5:16 -17).

P: En Romanos 4:8, 22, si Dios no imputó el pecado a Abraham, ¿fue Dios justo con aquellos a quienes sí les imputa el pecado?

R: Sí. Romanos 4:23-24 afirma que imputar justicia en lugar de pecado a Abraham no fue un caso aislado. Lo mismo ocurre con nosotros, si creemos en Dios. Sin embargo, aquellos que confían en su propia justicia en lugar de en la de Dios serán juzgados por lo que hicieron y lo que no hicieron, tal y como muestran Apocalipsis 20:12 y Mateo 25:32-46.

P: En Romanos 4:10, ¿por qué es importante que Abraham fuera declarado justo antes de ser circuncidado?

R: Si hubiera sido después, se podría pensar que Abraham se ganó su justificación gracias a las obras que realizó. Sin embargo, de esta forma, Abraham no había realizado ninguna obra que le valiera la justificación. Abraham simplemente creyó, y no fue circuncidado hasta catorce años después.

En segundo lugar, Abraham no estaba circuncidado cuando fue justificado, por lo que también puede ser el padre en la fe de los incircuncisos.

P: En Romanos 4:15, ¿cuál es la diferencia entre pecado y transgresión?

R: El pecado consiste en ir en contra de lo que Dios ha mandado. La transgresión es pecar a sabiendas contra lo que Dios ha mandado. Toda transgresión es pecado, pero el pecado cometido por ignorancia inocente no es transgresión.

P: En Romanos 4:16, ¿por qué necesitamos tener fe, en lugar de certeza?

R: Piénselo: los ángeles no tienen fe como nosotros, sino conocimiento. No hay salvación a través de Cristo para los ángeles caídos, quienes sabían a qué estaban renunciando, según Hebreos 2:16.

Nosotros no tenemos libre albedrío de la misma manera que los ángeles y los demonios. Ellos tienen un conocimiento cierto; nosotros tenemos fe. Dios podría haber optado por venir a la tierra cada año, demostrar más allá de toda duda que iba a juzgar a todos y, a continuación, decirles a todos que eligieran libremente aceptarlo o rechazarlo. No parecería una elección tan real. Más bien, resulta fácil para uno optar por no indagar en estas cosas, permanecer en la incertidumbre y la duda, y seguir su propio camino.

Dios podría haber creado seres que optaran por seguirle porque supieran con certeza cómo eran las cosas. Dios lo hizo, y se les llama ángeles. Dios nos creó a nosotros, personas caídas. A pesar de nuestra naturaleza pecaminosa, y a pesar de que no poseemos un conocimiento cierto, Dios nos ha permitido elegir acudir a Él.

P: En Romanos 4:17-18, ¿en qué sentido fue Abraham el padre de muchas naciones?

R: Abraham fue el antepasado de los israelitas, los edomitas y los madianitas, pero esa no es la intención principal de este versículo. Más bien, Abraham fue el padre de todos los que creen (Romanos4:11 ), tanto judíos como gentiles de todas las naciones.

P: En Romanos 4:18, ¿en qué sentido la fe de Abraham fue «contra toda esperanza» y «en la esperanza»?

R: Abraham no era ni ciego, ni necio, ni crédulo. Para un marido de 100 años y una mujer de 90, naturalmente no había esperanza alguna de tener hijos. Si ya eran estériles antes, alcanzar la centena no iba a mejorar en nada la situación. Simplemente no había ninguna posibilidad. Pero Dios no necesita de la casualidad, y Abraham lo sabía. Si Dios prometía un hijo, fruto de Sara y de él mismo, entonces Sara y él permanecerían con vida hasta después de que naciera ese hijo. Abraham había perdido la esperanza en sus cuerpos y en la naturaleza, como cualquier persona razonable debería haber hecho. Sin embargo, al mismo tiempo, Abraham mantuvo la esperanza en Dios, que es Todopoderoso. Se pueden apreciar ambos aspectos en Abraham en Génesis 17:17, donde Abraham se rió con desesperanza cuando Dios le dijo que él y Sara tendrían un hijo. Se puede observar algo similar en Sara en Génesis 18:12.

Hay un tipo de fe que dice: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Es un tipo de fe magnífico, pero no es el tipo de fe que Abraham tenía en este caso. Sara y Abraham no veían cómo podrían hacer nada por sí mismos, ni siquiera con la ayuda de Dios. Pero Dios podía abrir un camino donde no lo había.

P: En Romanos 4:18, ¿qué nos impide tener una gran fe, como la de Abraham?

R: Hay al menos cuatro aspectos importantes que conviene tener en cuenta.

a) Es posible que no tengamos espacio en nuestro interior para una fe tan grande; en su mayor parte, ya estamos llenos de una visión halagadora de nuestras propias capacidades. Abraham sabía que necesitaba depender de Dios, y no quería quedarse en un lugar cuando Dios quería que se marchara.

b) Abraham tuvo que dar pasos valientes para dejar atrás sus cosas y seguir a Dios. Debemos fijarnos en dónde quiere Dios que demos pasos valientes, no para exponernos al peligro sin motivo, sino para obedecerle.

c) Sin embargo, Abraham tropezó, en numerosas ocasiones, en su camino de fe. Temió al faraón, temió a Abimelec y quiso tomar un atajo con Agar. Pero Abraham se levantó y siguió adelante.

d) Abraham miraba hacia donde se dirigía. No se detenía en el lugar donde había estado, ni siquiera en el lugar donde se encontraba en ese momento, sino en el lugar al que deseaba llegar, dejando un legado de ser una bendición para muchas naciones.

P: En Romanos 4:23-25, ¿de qué manera nos da esperanza el ejemplo de Abraham?

R: Vemos esperanza en tres aspectos diferentes.

Por analogía, aunque el cuerpo físico de Abraham estaba muerto para tener más hijos, Dios podía cambiar eso. Aunque las personas estén muertas en el pecado, Dios puede devolverles la vida.

A modo de ejemplo, Dios justificó a Abraham antes de que realizara ninguna obra, imputándole su fe como justicia. Del mismo modo, Dios nos justifica antes de que realicemos ninguna obra, imputándonos nuestra fe como justicia.

Por la situación, Abraham fue justificado catorce años antes de ser circuncidado. La promesa de la justificación por la fe se extiende tanto a los judíos como a los gentiles.

Si la obra de Dios en nuestra vida dependiera exclusivamente de nosotros, entonces yo tendría miedo. Pero, por el contrario, depende de que Dios actúe en nosotros (Filipenses 2:13), y podemos tener confianza en Él, si tan solo confiamos en que Él realizará su buena obra.

P: ¿Cómo describe Romanos 5:1-10 que se produce el proceso de la salvación?

R: Se mencionan nueve aspectos.

1. Justificados por la fe (5:1).

2. Paz con Dios (no solo sentimientos de paz) (5:1).

3. Acceso por la fe (5:2) a esta gracia (5:2).

4. El amor de Dios se derrama en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (5:5).

5. Cuando éramos impotentes, Cristo murió por los impíos (5:6).

6. Dios demostró su amor (5:8).

7. Mientras éramos pecadores, Cristo murió por nosotros, los impíos (5:8).

8. Justificados por la sangre de Cristo (5:9).

9. Reconciliados por la muerte del Hijo de Dios, Jesús (5:10 ).

Tal y como enseña el Nuevo Comentario Bíblico Internacional, en la página 1324, la justificación no es solo una doctrina que hay que definir y defender, sino una copa de bendición de la que hay que disfrutar.

P: En Romanos 5:2, 9-10, ¿la salvación es por gracia o por fe?

R: El origen, el poder, la fuerza suficiente y el efecto provienen de la gracia de Dios al enviar a Jesús a morir por nuestros pecados. Véase Efesios 2:5, 8 y 9. Dios decidió mediar este don a través de nuestra fe en Jesús. La palabra que aquí se utiliza, «introducir» o «tener acceso», puede referirse a una presentación ante la realeza.

P: En Romanos 5:3, ¿se refiere esto a los sufrimientos por Cristo o a los sufrimientos en general?

R: Nada limita aquí el término «tribulación» únicamente a los sufrimientos por ser cristiano. Muchos cristianos sufren tribulaciones debido a problemas de salud, relaciones rotas o la pérdida de seres queridos.

P: En Romanos 5:6, antes de que Cristo muriera por nosotros, ¿estábamos realmente todos desprovistos de toda fuerza?

R: En todos los aspectos que importan, sí. Véase Romanos 3:9-20 para una descripción más detallada de Pablo.

P: En Romanos 5:7, ¿cuál es la diferencia aquí entre un hombre justo y un hombre bueno?

R: Un hombre justo cumple la ley, y quizá nada más. Un hombre bueno es también un hombre justo, pero además ama a Dios y ama a los demás. Pocas personas estarían dispuestas a morir por un ermitaño justo, aunque alguien podría estar dispuesto a morir por alguien que cree que se preocupa por él. Pero Cristo no hizo ninguna de las dos cosas. No murió por las «personas buenas» ni por aquellos que son «casi lo suficientemente buenos». Más bien, Cristo murió por los impíos.

P: En Romanos 5:9, ¿cómo somos salvados de la ira de Dios?

R: Hay tres puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

1. No estábamos libres de la ira desde nuestro nacimiento, ya que, en un momento dado, incluso los elegidos (destinados al cielo) fueron objeto de la ira, tal y como se indica en Efesios 2:3. (Charles Spurgeon plantea lo mismo en «¿Por quién murió Cristo?», Metropolitan Tabernacle Pulpit, vol. 20, n.º 1191, p. 11)

2. Estaremos libres de la ira de Dios en el juicio final.

3. Sin embargo, es posible que Dios siga disciplinándonos (Hebreos 12:5-11), y aún podemos sufrir la ira de los hombres (Romanos8:36 ).

P: En Romanos 5:9, 10, 15, 17 y 21, ¿qué quiere decir Pablo con la expresión «mucho más»?

R: Romanos 5:9: «mucho más» la liberación de la ira de Dios

Romanos 5:10: «mucho más» la preservación por medio de su vida resucitada

Romanos 5:15: «mucho más» el don de la gracia

Romanos 5:17: «mucho más», el reinado del creyente en la vida.

Romanos 5:21: «mucho más» la gracia que abunda.

P: En Romanos 5:9-21, ¿qué resultados se mencionan gracias a Cristo?

R: En realidad, se trata de un tema complejo. Estos son los resultados mencionados:

1. Justificados por su sangre. Salvados de la ira de Dios por medio de él. (Romanos 5:9)

2. Reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo (Romanos 5:10). La reconciliación significa el establecimiento o la restauración de una relación. Las personas que antes eran enemigas o estaban distanciadas son ahora amigas.

3. Salvados por medio de su vida (Romanos 5:10).

4. El don y la gracia de Dios se derramaron sobre muchos (Romanos 5:15).

5. Trajo la justificación (Romanos 5:16).

6. La provisión de la gracia y el don de la justicia reinan en la vida (Romanos 5:17).

7. La justificación que da vida a todos los hombres (Romanos 5:18).

8. Muchos serán declarados justos (Romanos 5:19).

9. Para que la gracia reine por medio de la justicia hacia la vida eterna (Romanos 5:21).

P: En Romanos 5:10, ¿se reconciliaron los cristianos por la muerte de Cristo o por su vida, y cuál es la diferencia que Pablo intenta mostrar?

R: Pablo intenta mostrar que Jesús hizo más de una cosa por nosotros. Con su muerte, Jesús pagó el precio por nuestro pecado. Al resucitar, con su vida resucitada nos da vida y se ha convertido en nuestra vida. Por último, si somos justificados por la gracia mediante la fe, la prueba será evidente, a través de nuestras buenas obras.

P: En Romanos 5:12, ¿a qué se refiere la expresión «Por lo tanto / Por eso»?

R: Se refiere directamente a lo que se ha dicho anteriormente sobre la justificación en Romanos 5:1-11. Dado que cada capítulo de Romanos se basa en las partes anteriores, puede entenderse que se refiere indirectamente a todo el libro de Romanos que le precede.

P: ¿Muestra Romanos5:12 que, antes del nacimiento, solo somos seres humanos en potencia y no seres humanos reales? (de modo que el aborto estaría permitido)

R: No, hay muchos versículos en la Biblia que defienden la vida, pero este no es uno de ellos. Este versículo no se refiere al tiempo comprendido entre la concepción y el nacimiento, sino al tiempo de Adán anterior a nuestra concepción. Véase también el análisis sobre Hebreos 7:9-10

P: En Romanos5:12 -19, ¿en qué sentido fue la maldición de Adán para nosotros un «tipo» de la imputación de la justicia de Cristo?

R: Todos los cristianos están de acuerdo en lo siguiente:

1. Todas las personas recibieron la muerte, la corrupción, la naturaleza pecaminosa y las maldiciones a causa de lo que hizo Adán. Adán y Eva recibieron la muerte espiritual de inmediato, y sus cuerpos físicos comenzaron a morir en ese mismo instante, aunque no fallecieron físicamente hasta casi mil años después.

2. Jesús soportó el castigo por nuestros pecados.

3. Los elegidos reciben de Cristo la vida eterna, la justicia, la santificación y las bendiciones.

Los cristianos discrepan en lo siguiente:

Algunos cristianos genuinos afirman que, tanto de Adán a nosotros, como de nosotros a Cristo, y de Cristo a los creyentes, la naturaleza de la imputación es la misma. (Charles Hodge en *Teología sistemática*, p. 194, y en su *Comentario sobre la Epístola a los Romanos*, pp. 142-190). Algunos llegan incluso a enseñar que, si Dios no hubiera declarado a todos los seres humanos —incluidos los bebés— culpables y merecedores de la ira de Dios por lo que hizo Adán, entonces Dios no tendría el «derecho» de imputar la justicia de Cristo a todos los elegidos. Todos mueren, incluso los bebés, lo que demuestra que tienen la maldición y la culpa de Adán.

Sin embargo, existen al menos tres incoherencias fundamentales en este punto de vista.

1. Si todas las personas «merecieron» la culpa de Adán, entonces, si la imputación es tal y como afirma Hodge, Cristo «mereció» nuestra culpa. ¿Y mereció Jesús la culpa de Eva?

2. Si los réprobos asumieron la culpa de Adán, entonces Adán ya no tenía esa culpa; de lo contrario, Dios estaría imponiendo un castigo real por la misma culpa dos veces.

3. Las crías de los animales también mueren. La naturaleza soportó la maldición del pecado de Adán, pero la muerte no demuestra en mayor medida que los bebés humanos sean culpables del pecado de Adán de lo que los cachorros son culpables del pecado de Adán.

Muchos otros cristianos auténticos discrepan rotundamente de que tengamos la culpa de Adán. Jesús no era culpable de ningún pecado, ni siquiera del nuestro. Más bien, Jesús eligió soportar las consecuencias de nuestra culpa al morir en la cruz y descender a la tumba. Aunque Jesús cargó con nuestro pecado (Hebreos9:28 ), y Aquel que no tenía pecado se hizo pecado por nosotros (2 Corintios5:21 ), Jesús siguió sin tener pecado (Hebreos4:15 , 1 Pedro2:22 ), y en Él no hay pecado (1 Juan 3:5).

Quizás, al aceptar que no estamos de acuerdo, hay algo en lo que todos los cristianos pueden coincidir: éramos pecadores culpables de nuestros propios pecados. Somos tan culpables del pecado de Adán como Cristo es culpable de nuestro pecado.

P: En Romanos5:12 -21, ¿en qué se diferencian la maldición y la justicia imputada?

R: La opinión de Charles Hodge de que la naturaleza de la imputación es la misma tanto para Adán como para Cristo no es correcta por al menos ocho razones.

1. Cristo soportó nuestro castigo y nosotros recibimos Su justicia en un gran intercambio recíproco. Por otra parte, la caída fue una transferencia unidireccional; Adán no soportó nada por nuestra parte.

2. Cristo eliminó nuestra culpa, pero nosotros no aliviaron en modo alguno la culpa de Adán.

3. El mal entró en nosotros, pero no entró en Cristo.

4. Recibimos la corrupción y la naturaleza pecaminosa de Adán, pero Cristo no recibió corrupción, naturaleza pecaminosa, culpa ni reproche.

5. La imputación de la justicia de Cristo se produce por medio de nuestra fe, pero en el pecado de Adán no interviene la fe ni siquiera la falta de fe. (Douglas Moo, Comentario sobre Romanos 1-8, págs. 338-339.)

6. Cristo decidió expiar por nosotros; Adán no decidió voluntariamente transferir nada a su descendencia.

7. La justicia de Cristo se nos concede con nuestro consentimiento en Cristo. La maldición de Adán (y, según algunos, la culpa) fue involuntaria por nuestra parte.

8. La justicia de Cristo no se «transmitió» a través de los padres. Algunos cristianos sostienen lo que se denomina una teología traduciana; creen que la culpa de Adán se transmite a través de los padres o, en su defecto, a través del padre.

A menos que alguien niegue estas ocho diferencias (y creo que ni siquiera Charles Hodge lo haría), resulta incoherente afirmar que la naturaleza de la imputación es la misma.

P: En Romanos5:12 -21, ¿cómo se relaciona la expiación de Cristo con la caída de Adán?

R: Todos los cristianos coinciden en que la expiación está relacionada con la caída de Adán de las dos formas siguientes.

1. Del mismo modo que recibimos la naturaleza pecaminosa de Adán, estamos siendo santificados para ser semejantes a Cristo.

2. Además, dado que nacimos alejados de Dios a causa de Adán, renacemos como hijos de Dios en Cristo.

No todos los cristianos están necesariamente de acuerdo con las cuatro formas siguientes.

3. La Biblia de estudio NIV, en la página 1713, afirma que Romanos5:18 «no significa que todo el mundo acabará siendo salvado, sino que la salvación está al alcance de todos. Para que surta efecto, el don de la gracia de Dios debe ser recibido (véase el v. 17)».

4. Recibimos las maldiciones de Adán y la gracia de Cristo, pero Jesús no es más culpable de nuestros pecados de lo que nosotros lo somos de los de Adán.

5. Si Dios no nos imputara la culpa de Adán, tampoco podría imputarnos la justicia de Cristo.

6. Si Dios no castigara a los réprobos con un tormento adicional en el infierno, Jesús no podría elegir asumir nuestro castigo.

P: En Romanos5:12 -19, ¿qué se menciona como el alcance tanto de la caída de Adán como del sacrificio de Cristo?

R: Los cristianos debaten a veces si la expiación de Cristo es significativa para todos (universal) o solo para algunos (particular). Ambas partes pueden ver aquí su aspecto preferido.

El pecado de Adán: todos (5:12 , 18) y los muchos (5:15, 19).

La justificación de Jesús: el mismo alcance. Todos (5:18 ), y los muchos (5:15, 19).

Adán fue el modelo (tipo), con contrastes (5:14 ); la condenación y la justificación son muy simétricas en el pasaje.

Véase también 1 Corintios 15:21-22, 45-49.

P: En Rom5:12 -21, ¿cuáles son los vínculos entre nosotros y Adán?

R: La Escritura no lo dice, pero he aquí algunas interpretaciones posibles. Cada una de ellas incluye la anterior.

1. Las personas sufren en esta vida por lo que hizo Adán.

2. Todos hicimos lo mismo. Adán es un ejemplo de nosotros.

3. Hemos heredado el pecado, es decir, una naturaleza pecaminosa.

4. Dios decidió que heredaríamos la culpa de aquel a quien Él eligió (Adán) para que fuera nuestro representante.

5. Los hijos (incluidos los niños judíos y croatas) heredan la culpa por los delitos de sus antepasados. (1/3 de la perspectiva traduciana)

P: En Romanos 5:12, ¿cómo pecaron todos en Adán?

R: Adán y Eva pecaron sin tener previamente una naturaleza pecaminosa. Todos pecamos al tener la naturaleza pecaminosa de Adán. Más allá de esto, los cristianos discrepan al respecto. A continuación se exponen algunas opiniones.

Resultado demostrado: Dado que todos pecamos, ese resultado demuestra que la muerte y el pecado llegaron a todos los hombres nacidos a través de Adán.

Participación únicamente en la maldición: Debido a la causa (Adán), el resultado es que todos nosotros (la humanidad) sufrimos las maldiciones de la muerte y una naturaleza pecaminosa. (Romanos 5:14)

Participación tanto en la culpa como en la maldición: Debido a la causa (Adán), el resultado es que todos nosotros (la humanidad) pecamos por nuestra participación con Adán, y además todos sufrimos la maldición de la muerte y poseemos una naturaleza pecaminosa.

P: En Romanos 5:12-14, si Dios nos condenó con la culpa de Adán, ¿por qué lo hizo?

R: Los cristianos auténticos discrepan al respecto, y existen tres puntos de vista principales.

1. La culpa de Adán no nos fue imputada, sino solo su naturaleza y sus maldiciones.

2. Del mismo modo que Dios se ve obligado a castigar el pecado por las exigencias de justicia y santidad propias de su naturaleza, Dios se ve obligado por las exigencias de la justicia a imputarnos la culpa de Adán.

3. Dios no tenía por qué imputarnos la culpa de Adán para satisfacer las exigencias de la justicia, pero lo hizo de todos modos por otras razones.

3a. Si Dios no nos hubiera hecho responsables de la culpa de Adán, entonces no habría podido «hacer responsable» justamente a Cristo como sacrificio por nuestros pecados.

P: En Romanos5:12 -18, ¿qué es el pecado original?

R: El pecado original es un concepto que consta de dos partes:

1. Todos hemos heredado una naturaleza pecaminosa y, desde nuestro nacimiento, estamos alejados de Dios.

2. Todos tenemos culpa, no solo por nuestros propios pecados, sino también por el pecado de Adán.

Los cristianos están de acuerdo con el primer punto, pero la mayoría de ellos cree que el segundo punto es erróneo. Entre los primeros en enseñar el segundo punto se encontraban Ambrosio de Milán (370-390 d. C.) y Agustín de Hipona. Ambos figuraban entre los primeros cristianos que apoyaron la persecución de los no cristianos. El *Nuevo Diccionario de Ética Cristiana y Teología Pastoral*, pp. 641-643, afirma lo siguiente sobre el pecado original: «Lo que es más grave aún, existe una incompatibilidad entre la noción de culpa y la de herencia. Nuestro lenguaje sobre la culpabilidad de las personas parece tener sentido únicamente en el contexto de las decisiones y los actos en los que nosotros mismos estamos implicados de alguna manera».

P: En Romanos5:12 -18, ¿cómo se nos imputa la culpa de Adán (si es que se nos imputa)?

R: Romanos 5:12-18 no especifica exactamente cómo. Los cristianos difieren considerablemente en la respuesta a esta pregunta. A continuación se exponen algunas afirmaciones, y cada uno puede creer en más de una.

1. Heredamos la naturaleza de Adán, pero nunca se nos ha imputado la culpa de Adán de ninguna manera.

2. Todos tenían la culpa de Adán, pero en Cristo, dicha culpa fue perdonada y eliminada para el 100 % de todas las personas. (Teoría de la gracia preveniente)

3. La culpa de Adán es perdonada y eliminada para todos, como en el caso anterior, pero se vuelve a aplicar a quienes rechazan a Cristo (punto de vista de Millard Erickson).

4. Todos tenían la culpa de Adán, pero en Cristo, dicha culpa es perdonada y eliminada para los elegidos.

5. Es posible que los bebés se encuentren en el lago de fuego únicamente debido a la culpa de Adán, sin tener culpa personal alguna.

6. Las personas que se encuentran en el lago de fuego pueden atribuir parte de su sufrimiento al pecado de Adán.

7. Debido a nuestra imputación, la propia culpa de Adán se vio reducida.

8. La culpa de Adán no se redujo, y Dios contabilizó la culpa por partida doble.

9. La culpa de Adán se nos imputa, pero no de manera significativa.

Tanto los calvinistas como los no calvinistas pueden estar de acuerdo con la «New Geneva Study Bible» calvinista, p. 1775, en este punto. En ella se afirma que todos pecaron en el pecado de Adán, pero se señala que Romanos 5:12-21 no explica cómo.

P: En Romanos5:12 -19, ¿quiénes son algunos de los cristianos que creen que la culpa de Adán no nos fue imputada en absoluto?

R: Ninguno de los escritores de la Iglesia preniceniana habló jamás de que cargáramos con la culpa del pecado de Adán, a pesar de que citaran Romanos 5.

Justino Mártir (escribió aproximadamente entre los años 138 y 165 d. C.)

Atenágoras (hacia el año 177 d. C.)

Clemente de Alejandría (escribió entre los años 193 y 217/220 d. C.)

¿Arnobio? (297-303 d. C.)

Atanasio de Alejandría (líder en Nicea) (326-373 d. C.)

Gregorio de Nisa (335-394 d. C.)

Basilio de Capadocia (357-379 d. C.)

Gregorio de Nazianzo (330-391 d. C.) (implícito) (Sobre la Teofanía, cap. 13, p. 349)

Juan Crisóstomo (392-407 d. C.) (Homilía sobre Mateo 28:3)

Iglesia Ortodoxa Griega (visión traduciana del alma, pero sin culpa heredada)

Conferencia de la Sociedad de los Amigos, 1675

Ulrich Zwinglio (1484-1531) y los zwinglianos (según Menschreck, p. 198)

Andreas Karlstadt (reformador) (1480-1541)

Menno Simons (1495/6-1561) (fundador de los menonitas)

Dirk Philips (1504-1568) (menonita)

John Smyth (1570-1612) (bautista general)

Thomas Helwys (1575-1616) (bautista general)

Johannes Wollebius (1626-1629)

John Wesley (1703-1791) (colaboró con Whitefield)

Metodistas conservadores

Thomas Coke (1747-1814, metodista)

Dan Taylor (1738-1816) (bautista general)

Francis Asbury (1745-1816) (metodista)

Lyman Beecher (1775-1863)

¿D. L. Moody? (1837-1899)

Charles W. Carter

Wolfhart Pannenberg (teólogo liberal)

Stuart, Denney

Gore Sanday-Headlam

Cranfield

Denominación de la Iglesia del Nazareno

Denominación de las Asambleas de Dios

La gran mayoría de los carismáticos

Walter Connor (influente profesor del Seminario Teológico Bautista del Suroeste)

La denominación Alianza Cristiana y Misionera

El Nuevo Diccionario de Ética Cristiana y Teología Pastoral (IVP)

Atanasio de Alejandría creía que heredamos una naturaleza pecaminosa: «Pero Atanasio de Alejandría nunca insinúa que participemos de la culpa real de Adán, es decir, de su culpabilidad moral...» (Kelly, *Early Christian Doctrines*, págs. 346-347)

«La concepción de Helwys sobre la predestinación, salvo quizá por la doctrina de la caída de la humanidad en Adán, es anticalvinista —de hecho, típicamente bautista neerlandesa—. Cualquier imputación del pecado de Adán, o el efecto natural de la caída de Adán, queda anulada en lo que respecta a la salvación, ya que se concede a todos la gracia de elegir a favor o en contra de Dios». (Calvin, Augustine Pater en *Karlstadt como padre de los movimientos bautistas, el resurgimiento del protestantismo laico*, págs. 267-268)

¿Se concede a todos la posibilidad de elegir a favor o en contra de Dios en lo que respecta a la salvación? La respuesta a esta pregunta es uno de los principales criterios para distinguir a un calvinista de un no calvinista.

P: En Romanos5:12 -19, ¿quiénes son algunos de los cristianos que creen que la culpa de Adán nos fue imputada?

R: Agustín de Hipona (388-430 d. C.) (También creía que todos los niños no bautizados van al infierno).

Ambrosio de Milán (h. 370-390 d. C.), *Sobre los misterios*, 6 (p. 321). Muestra cómo la culpa de Adán queda eliminada tras el bautismo mediante el lavatorio de los pies.

Próspero de Aquitania (390-463 d. C.)

Vicente de Lerins (hacia el año 434 d. C., semipelagiano)

Tomás de Aquino (1224-1274 d. C.)

¿Juan Wycliffe? (1331-1384)

Concilio de Trento (1546 d. C.)

Martín Bucer (n. 1491-1551)

Juan Calvino (1509-1564) y Guillaume Farel (1489-1565)

John Knox (fallecido en 1546-1572)

Heinrich Bullinger (1504-1575)

Teodoro de Beza (1519-1605)

Confesión de Westminster (1646)

John Owen (1616-1683)

John Bunyan (1628-1688)

Johannes Cocceius (activo entre 1669 y 1699) (principal defensor de la teología del pacto)

George Whitefield (1714-1770) (calvinista que colaboró con Wesley)

John Gill (1697-1771) (hipercalvinista)

Augustus Toplady (n. 1740-1778) (crítico de Wesley)

Charles Hodge (1797-1878)

A. A. Hodge (1823-1886)

C. H. Spurgeon (1834-1892)

B.B. Warfield (1851-1921)

A. W. Pink (1886-1952) (hipercalvinista)

John Murray (1898-1975)

J. Vernon McGee (n. 1904-1988)

Loraine Boettner (fallecida en 1929-1990)

Catecismo de la Iglesia Católica (1994)

Los bautistas (los bautistas originales y algunos de la actualidad)

R. C. Sproul (1939-)

Douglas Moo (1950-) (de forma provisional, tras un análisis de 42 páginas)

Comentario bíblico de los creyentes

Diccionario bíblico Wycliffe (p. 589)

El Comentario del Conocimiento Bíblico (Autoridad federal o traducianismo)

P: En Romanos5:12 -19, ¿existen otras opiniones entre los cristianos auténticos sobre si heredamos o no la culpa de Adán?

R: Existen otros tres puntos de vista.

1. Todos tienen la culpa de Adán, pero Cristo proporcionó la «gracia preveniente», que anula la culpa de Adán para todos.

H. Orton Wiley (1877-1961)

Norman L. Geisler y Thomas Howe (When Critics Ask, p. 441)

2. La culpa de Adán solo se nos imputa después de que decidamos pecar

Millard Erickson (Christian Theology, p. 639)

Dr. Honer, Dave Geisler, James P. Boyce (1827-1888) (teólogo bautista)

3. Cargamos con la culpa del pecado de Adán y también con la de nuestros antepasados.

Anselmo (1033-1109)

Martín Lutero (1483-1546)

Filip Melanchthon (Se debería matar a quienes discrepan) (1497-1562)

Jonathan Edwards (1703-1758)

William G. T. Shedd (1820-1894)

A. H. Strong (1836-1921)

P: En Romanos 5:12, ¿existen escritos judíos extra-bíblicos que se asemejen a este pasaje?

R: Sí. Los escritos judíos que se asemejan a Romanos5:12 son 4 Esdras 7:118 (= 2 Esdras 7:118), Eclesiástico 25:25 y 2 Baruc 23:4; 48:42; 54:19.

Según la obra *Hard Sayings of the Bible*, p. 548, esto es lo que dice 2 Esdras:

«[Adán] pecó… Usted le impuso la muerte a él y a sus descendientes…

Pues el primer Adán, agobiado por un corazón malvado, transgredió y fue vencido, al igual que todos los que descendieron de él. Así, la enfermedad se volvió permanente». (2 Esdras 3:7, 21-22)

«Oh, Adán, ¿qué ha hecho usted? Pues aunque fue usted quien pecó, la caída no fue solo suya, sino también nuestra, los que somos sus descendientes.» (2 Esdras 7:118).

Tenga en cuenta que esto se refiere a las consecuencias para nosotros: estamos caídos, enfermos y estamos sujetos a la muerte. No dice que seamos culpables del pecado de Adán.

P: En Romanos 5:12, ¿cómo tradujeron erróneamente este pasaje Agustín de Hipona y la Vulgata latina?

R: Romanos5:12 fue malinterpretado por Agustín (v. 5, p. 302), según M. Erickson (p. 636), C. Daniel (p. 242) y J. N. D. Kelly (p. 354), ya que la Vulgata latina dice «en quien» (in quo), mientras que el griego dice «porque».

P: En Rom 5:12, ¿culpó Dios o «inculpó» a todos por la culpa de Adán, además de por la suya propia?

R: Desde principios de la Edad Media en adelante, las iglesias católica, reformada y muchas luteranas han enseñado que cargamos con la culpa de Adán, además de con la nuestra. Tal y como han afirmado algunos cristianos reformados cuando les he preguntado, solo una parte del sufrimiento de las personas en el infierno se debe a lo que ellas mismas hicieron. Otra parte del sufrimiento tampoco se debe a nada que hayan hecho, sino que están siendo castigadas por Dios por lo que hizo Adán.

Sin embargo, este concepto estaba ausente en la Iglesia primitiva (hasta Ambrosio y Agustín), y también en aquellos que hablaban el dialecto koiné del griego, que era la lengua del Nuevo Testamento.

Justino Mártir (h. 150 d. C.): «Y, además, a menos que la raza humana tenga el poder de evitar el mal y elegir el bien por libre albedrío, no es responsable de sus actos...» (Primera Apología de Justino Mártir, cap. 43, p. 177). «Las palabras citadas anteriormente las pronunció David 1500 años antes de Cristo... Pero para que nadie suponga, a partir de lo que hemos dicho, que afirmamos que todo lo que ocurre sucede por una necesidad fatal, porque está predicho como algo conocido de antemano, también explicamos esto». (Primera Apología de Justino Mártir, cap. 43 y 44, p. 177)

Atenágoras (177 d. C.): «Al igual que ocurre con los hombres, que tienen libertad de elección tanto en lo que respecta a la virtud como al vicio (pues usted no honraría a los buenos ni castigaría a los malos, a menos que el vicio y la virtud estuvieran en sus propias manos)». Apología de los cristianos, cap. 24, p. 142

Basilio de Capadocia (357-379 d. C.), *Prolegómenos*: «Por otra parte, la causa de los males del infierno no es Dios, sino nosotros mismos. El origen y la raíz del pecado residen en lo que está bajo nuestro control y en nuestro libre albedrío». (*Prolegómenos* en *Padres de la Iglesia nicenos y postnicenos*, segunda serie, vol. 8, p. lviii)

P: En Romanos 5:15, ¿significa la muerte física de todas las personas que todos somos culpables del pecado de Adán, incluso los bebés?

R: No. Si la muerte física fuera prueba de culpa en Adán, entonces los animales también serían culpables del pecado de Adán, ya que mueren físicamente. La muerte física de los descendientes de Adán es una maldición y una consecuencia del pecado de Adán y Eva, pero no demuestra que Dios nos declare culpables por los pecados de otra persona. Ezequiel 18 y Deuteronomio 24:16 muestran que una persona no muere por el pecado de su padre, sino solo por el suyo propio.

P: En Romanos 5:16, 18, ¿mediante qué proceso se produjo la condenación como resultado de un solo pecado?

R: Los cristianos discrepan al respecto. A continuación se exponen seis posibilidades, y se puede creer en una combinación de ellas.

1. No se especifica. La nota al pie de la Nueva Biblia de Estudio de Ginebra, en la página 1775, dice: «Pablo no explica cómo toda la humanidad se vio implicada con Adán en su pecado, sino que simplemente afirma el hecho. Todos pecaron en el pecado de Adán».

2. Los niños (por ejemplo, los bebés con SIDA) pueden heredar, en esta vida, las consecuencias de los pecados, aunque no sean ellos los culpables.

3. Más importante aún que el punto 2, Dios condenó a cada uno de nosotros (a nosotros y a Adán) por lo que cada uno de nosotros ha hecho.

4. Además de los puntos 2 y 3, hemos heredado la naturaleza caída, pecaminosa y separada de Adán, y esta naturaleza garantiza que pecaremos y seremos condenados.

5. Además de los puntos 2 a 4, porque Dios declaró culpables a las personas por actos que no cometieron. (Por lo tanto, no es en absoluto incompatible con la justicia de Dios enviar a bebés y fetos no bautizados a ser torturados para siempre en el infierno, aunque nunca hayan cometido ningún acto pecaminoso ni transgredido ninguna ley. Aunque no fueran conscientes de los pecados y se les culpara injustamente de los delitos de otros, Dios sigue siendo justo con una justicia divina e incomprensible.) (Perspectiva de la «jefatura federal»). Véase la *Enciclopedia de las dificultades bíblicas*, págs. 388-390, para más información sobre la perspectiva de la «jefatura federal».

6. Además de los puntos 2 a 5, los niños son condenados ante los hombres y ante Dios por los delitos de sus padres y antepasados, ya que sus almas fueron creadas a partir de las almas de sus padres. (1/3 de la visión traduciana)

P: En Romanos 5:19, ¿cómo se convirtieron muchos en pecadores?

R: Al igual que en la pregunta anterior, los cristianos discrepan al respecto. Una vez más, existen seis posibilidades, y se puede creer en una combinación de ellas.

1. Este pasaje bíblico no indica explícitamente cómo.

2. Nos convertimos en mortales y se abrió la puerta al pecado.

3. Más importante aún que el punto 2: al igual que Dios juzgó a Adán por lo que hizo, Dios nos juzga a cada uno de nosotros por lo que hemos hecho de la misma manera.

4. Además de los puntos 2 y 3, no solo somos pecadores porque pecamos, sino que también pecamos porque somos pecadores; en otras palabras, tenemos una naturaleza pecaminosa.

5. Además de los puntos 2 a 4, somos responsables de aquello de lo que no somos personalmente culpables (Boettner, págs. 77-78), o de los pecados que no hemos cometido personalmente (ibíd., pág. 238).

6. Además de los puntos 2 a 5, cualquier persona nacida de un traidor, un adúltero o un pecador debería ser castigada como traidor, adúltero o pecador. (1/3 de la visión traduciana, que es contraria a Ezequiel 18 y Deuteronomio 24:16.)

P: En Romanos 5:19, si todos se han convertido en pecadores en Adán y todos se han hecho justos en Cristo, ¿significa esto que todos se salvan, tal y como enseña la herejía del universalismo?

R: No. El primer «todos» se refiere a todos los que están en Adán. El segundo «todos» se refiere a todos los que están en Cristo. No todo el mundo está en Cristo. La secta de los «Hijos de Dios» enseñaba esto. Los cristianos genuinos (al menos desde Rufino) coinciden en que el universalismo es erróneo, pero los no calvinistas y los calvinistas tienen dos razones muy diferentes para ello.

Entre los no calvinistas se incluyen los «calvinistas de cuatro puntos», los luteranos, los «calminianos», los arminianos y otros. Afirman que Cristo ofreció el pago por todos. Una ilustración habitual es la siguiente: supongamos que un hombre tenía una deuda de un millón de dólares que no podía pagar. Un amigo generoso y acaudalado abrió una cuenta bancaria a nombre de ese hombre con un millón de dólares y le dijo que retirara ese millón para saldar la deuda. Supongamos que el hombre no creyó a su amigo acaudalado, o bien que retiró el dinero y lo malgastó. En ese caso, el hombre seguiría siendo responsable de su deuda, a pesar de la generosidad de su amigo acaudalado.

Desde el punto de vista bíblico, esta es la conclusión de tres enseñanzas de las Escrituras.

N1. Cristo expió por todos (1 Timoteo 2:5-6; 1 Juan 2:2; Romanos11:32 ; 1 Timoteo4:10 ), y Dios ofrece y ordena la obediencia al Evangelio para todos (2 Tesalonicenses 1:8; Tito 2:11).

N2. Algunos irán al lago de fuego (Apocalipsis19:20 ;20:10 -15; 21:8; Mateo 13:24-43; 25:31-46).

N3. Las personas permanecerán en el infierno eternamente (Mateo 18:8; 25:41, 46;3:12 , Judas 7; 2 Tesalonicenses 1:9; Apocalipsis 20:10; 14:9-11).

Los calvinistas —quizá con la excepción de los calvinistas amyraldianos— enseñan que el primer «todos» de Romanos 5:18 tiene un alcance diferente al del segundo «todos» del versículo 5:18, y que el primer «muchos» de Romanos 5:19 tiene un alcance diferente al del segundo «muchos» del versículo 5:19. Quizás el principio fundamental del calvinismo radical no sea la expiación definitiva, sino más bien la negación de la expiación universal, es decir, que Cristo no murió por todos. Muchos fueron creados sin posibilidad alguna de escapar de las llamas de la Segunda Muerte.

¿Por qué deberían algunos calvinistas pensar de esta manera? Creo que una de las dos razones principales por las que piensan así es una interpretación errónea de la soberanía de Dios. Una segunda razón es definir erróneamente la depravación humana de tal forma que se limite a Dios, considerándolo incapaz o poco dispuesto a obrar en todas las personas.

Malentendido sobre la soberanía de Dios: Algunos calvinistas tienen lo que, en mi opinión, es una visión correcta de la soberanía de Dios. Dios, que puede hacer lo que le plazca, puede optar por delegar una parte de su soberanía durante un tiempo limitado. Dios puede permitir que sucedan cosas, como el pecado, que entristecen su corazón. Sin embargo, muchos calvinistas no han llegado a comprender esto. En cambio, piensan lo siguiente.

N.º 1. Muchos versículos bíblicos hablan del amor y la gracia especiales de Dios para con los elegidos, y muchos no calvinistas no prestan atención a estos versículos. (Dos ejemplos clave son Romanos 9:6-23 y Romanos 11:3-23)

#2. Muchos versículos bíblicos hablan del plan de Dios, conocido de antemano e ineludible, que lo abarca todo y a todos, incluso a los impíos. (Entre los ejemplos se incluyen Efesios 1:11 y Proverbios 16:4)

N.º 3. Debido a que se centran en las dos verdades anteriores, muchos (aunque no todos) calvinistas restan importancia a los versículos en los que Dios muestra que las personas tienen opciones reales (Josué 24:22-23) y que Dios ha concedido a las personas la libertad de quebrantar Su corazón (Jeremías 9:1; Mateo 23:37-39, etc.)

¿Por qué piensan así los calvinistas? Creo que se debe a dos razones principales.

Error calvinista n.º 1 (la certeza absoluta del futuro excluye la existencia de opciones auténticas). A las personas les resulta difícil comprender que Dios es más grande que el tiempo. Cuando no comprenden esto, pedirles que entiendan realmente que las personas tienen opciones auténticas y que Dios conoce, con certeza absoluta, lo que para nosotros se denomina «el futuro», es como pedir a alumnos de séptimo curso que comprendan el cálculo; les parecería demasiado confuso.

Muchos cristianos de gran fe se conforman con mantener estas dos verdades juntas, sin ser capaces de comprender cómo interactúan, pero creyendo aun así que ambas son ciertas. Otras personas caen en dificultades teológicas, similares al fatalismo, al descartar la verdad de que tenemos libre albedrío y convertirnos en robots. Otras personas, por su parte, caen en dificultades teológicas relacionadas con el «diosismo finito» al descartar la verdad de que Dios conoce el futuro con certeza absoluta.

Error calvinista n.º 2 (no hay causas perdidas). Una segunda razón por la que los calvinistas consideran que el calvinismo es cierto queda bien expresada en un libro calvinista, *Putting Amazing Back into Grace* (Devolver lo asombroso a la gracia), de Michael Horton. El autor dedica un capítulo titulado «No hay causas perdidas». Dado que Dios es todopoderoso, omnisciente y soberano, y que nada ocurre salvo lo que Dios permite, Horton afirma que Dios no podría hacer nada en vano, ni podría suceder nada que Dios, en un sentido más amplio, no desee.

Sin embargo, Jesús lamentó el rechazo que le profesaban los judíos en Mateo 23:37-39.

Los fariseos «rechazaron el propósito de Dios para ellos» en Lucas7:30 .

Pablo imploró a los feligreses que no recibieran la gracia de Dios en vano en 2 Corintios 6:1.

Jesús lloró por su pueblo. ¿Por qué llorar, si Dios no deseaba que actuaran de otra manera?

Por último, cabe mencionar que no todos los calvinistas defienden que «no hay causas perdidas». El difunto Francis Schaeffer, un calvinista suizo, afirmó en *La Iglesia al final del siglo XX*: «Podemos glorificar a Dios, y tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento dicen que incluso podemos entristecer a Dios. Eso es algo tremendo». (Himnos para el pueblo de Dios, n.º 364) Si otros pudieran comprender, al igual que lo hizo Francis Schaeffer, exactamente lo que Dios hizo al permitir que las personas le entristecieran, nuestro asombro ante la asombrosa gracia de Dios sería aún mayor.

P: En Romanos 5:19, dado que el universalismo queda refutado en otros versículos, ¿de qué manera fueron justificados todos aquellos que fueron hechos pecadores?

R: Los cristianos no se ponen de acuerdo en este punto. A continuación se exponen algunas de las opiniones.

1. Base para una justificación potencial de todos.

2. Todos los elegidos están realmente justificados, y «todos los pecadores» se refiere a los pecadores elegidos.

3. Redacción imprecisa para demostrar el paralelismo: Cristo afecta a los suyos con tanta certeza como Adán afecta a los suyos.

P: En Romanos 5:19, ¿es el pecado lo que nos convierte en pecadores, o es el hecho de ser pecadores lo que nos lleva a pecar?

R: Los cristianos a veces discuten este punto, pero la respuesta correcta es ambas cosas. Un pecador es aquel que está separado de Dios. Pecar nos convierte en pecadores, pero ya desde nuestro nacimiento nos encontramos en un estado inicial de separación de Dios. Por lo tanto, nacemos pecadores por naturaleza y, tras pecar, nos convertimos en pecadores por nuestras acciones.

P: En Romanos 5:20, ¿en qué sentido era el propósito de la ley aumentar el pecado?

R: Romanos4:15 y Romanos 5:12 responden a esto, mostrando que Dios no considera pecado la transgresión donde no hay ley. En otras palabras, Dios no considera pecado el pecado involuntario hasta que la persona es consciente de que es un pecado. Romanos 7:7-13 entra en más detalle, concluyendo que la ley fue dada para que el pecado fuera reconocido como tal.

La palabra «añadió» puede traducirse mejor como «se introdujo junto a». Se trata del mismo verbo utilizado en Gálatas 2:4 para referirse a los falsos hermanos que se introdujeron junto a los verdaderos creyentes.

P: En Romanos 6, ¿cómo se relaciona esto con Romanos 5?

R: Romanos 5 hablaba de dos figuras: el hombre antiguo —Adán— y el hombre nuevo —Cristo—. Romanos 6 lo convierte en algo personal, aplicándolo a nuestras vidas. Romanos 5 concluye triunfalmente afirmando que, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Romanos 6 explica por qué no podemos limitarnos a seguir pecando, ya que ahora contamos con la gracia.

P: En Romanos 6, ¿cuáles son los cinco conceptos clave que se comparan y contrastan?

R: El destino de quienes somos: (nuestro hombre viejo conduce a la muerte, y la nueva vida de Cristo en nosotros), el poder que hay en nosotros (esclavos del pecado, libres como esclavos de Cristo). Pablo ya había hablado de las personas antes y después de Cristo, del pecado y la nueva vida, y de la ley y la gracia, pero el capítulo 6 muestra cómo encajan entre sí.

A continuación se indican las frecuencias de las palabras en este capítulo.

ustedes/nosotros/nuestro (42 veces),

«pecado/pecar» (17 veces),

y «morir/murió/muerte» (16 veces),

«vivir/vida» (8 veces),

Cristo/Jesús (6 veces),

esclavos/dominio/reino (11 veces) (esclavo/esclavizar (8 veces))

Otras palabras son:

Libertad (4 veces)

gracia (3 veces)

Ley (2 veces)

Unidos en Cristo (2 veces)

P: En Romanos 6:1, ¿qué le diría a un no cristiano que afirma que los cristianos creen que pueden hacer lo que quieran porque tienen un «seguro contra incendios»?

R: Hay cuatro razones para no hacerlo, suponiendo que se trate de un creyente auténtico que vaya a ir al cielo.

Romanos 6:1-11 afirma que no puede hacerlo, ya que, desde el punto de vista posicional, está unido a Cristo.

Romanos 6:12-14 dice que no es necesario, porque, desde el punto de vista de la experiencia, la gracia de Dios ha roto el dominio del pecado sobre usted.

Romanos 6:15-19 dice que no debe hacerlo, porque, sin lugar a dudas, usted no desea que el pecado lo domine.

Romanos 6:20–23 dice que es mejor que no lo haga, porque, en última instancia, la paga del pecado es la muerte.

P: En Romanos 6:1, ¿qué puede decirle a un cristiano antinomista?

R: Hay una diferencia entre vivir bajo la gracia y abusar de la gracia. Si usted es un padre o una madre con un hijo que se porta mal en un centro comercial, se lo llevaría a casa antes de tiempo. Si nos portamos mal, nuestro Padre celestial también puede llevarnos a casa antes de tiempo. Grigori Rasputín y la secta rusa de los khlysty pensaban así.

Debemos comprender que hemos renacido para algo mejor que esto. En una ocasión, Agustín de Hipona fue abordado por una mujer que había sido su amante antes de que él se convirtiera al cristianismo. Agustín se alejó rápidamente. Ella le gritó: «¡Agustín, soy yo, soy yo!». Él le respondió por encima del hombro: «Sí, lo sé, ¡pero ya no soy yo!».

P: En Romanos 6:1, 15, ¿por qué no debemos pecar para que la gracia abunde?

R: Es como si se preguntara lo siguiente: dado que agradecemos que un médico nos opere para salvarnos la vida tras un accidente de tráfico, ¿deberíamos intentar meternos en todos los accidentes que pudiéramos?

Como dijo John MacArthur, Jr.: «¿Por qué deberíamos suponer que las personas que viven en un patrón ininterrumpido de adulterio, fornicación, homosexualidad, engaño y todo tipo imaginable de exceso flagrante han nacido verdaderamente de nuevo?».

P: En Romanos 6:1-4, ¿qué se dice acerca de un cambio de ámbito?

R: Al igual que un renacuajo que respira agua se convierte en una rana que respira aire, y nunca vuelve atrás, pasamos de precipitarnos hacia la muerte a vivir una nueva vida. No se trata solo de que el «yo antiguo» y mi naturaleza pecaminosa fueran crucificados con Cristo, sino más bien de que todo mi ser fuera crucificado con Cristo, porque así debía ser.

P: En Romanos 6:1-14 y Romanos 6:15-23, ¿cuáles son las similitudes y diferencias entre los dos argumentos que expone Pablo en estos pasajes?

R: Ambas partes tienen un «marco». Las dos comienzan mencionando la gracia y profundizando en sus aspectos. La primera parte concluye con el hecho de que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, mientras que la segunda parte termina con la muerte y el don [gracioso] de la vida eterna.

La primera parte, Romanos 6:1-14, hace hincapié en nuestra unión con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección, así como en nuestra muerte al pecado y nuestra nueva vida en Cristo. No dice nada sobre ser esclavos.

La segunda parte, Romanos 6:15-23, hace hincapié en que todo el mundo es esclavo del pecado o esclavo de Dios. No dice nada sobre estar unidos a Cristo.

La primera parte debe ir primero, ya que es la causa fundamental de la segunda. La primera parte hace hincapié en nuestra identidad, y la segunda, en el mandato que Dios nos da.

P: En Romanos 6:4, ¿qué se dice sobre el bautismo?

R: Ser sepultado con Cristo en el bautismo no tiene mucho sentido mediante la aspersión; solo lo tiene mediante la inmersión.

P: En Romanos 6:5-7, ¿se refiere esto a la resurrección de Cristo o a la resurrección de los creyentes?

R: Pablo se refiere aquí a la resurrección de Cristo. Así como Cristo resucitó a la vida (tiempo pasado), nosotros tenemos ahora una vida nueva. También resucitaremos físicamente, pero aquí no se menciona específicamente el fin de los tiempos.

P: En Romanos 6:5-7, ¿cómo estamos unidos a Jesús en la muerte y en la nueva vida?

R: Romanos 6 es una explicación más profunda de cómo Dios lleva a cabo su salvación en nosotros, tal y como se describe en Filipenses 2:12-13. Algunos interpretan los escritos de Pablo sobre la salvación como una justificación «judicial» y otros como una santificación «participativa», pero la verdad es que Pablo hace hincapié en ambas. No estamos enterrados en nuestra tumba, sino que, metafóricamente, estamos enterrados junto a Cristo en la suya. Hay al menos tres formas de entender esto.

Una ruptura con la antigua vida, un cambio de ámbito y un renacimiento hacia una nueva vida.

Renunciar a un antiguo señor y someterse a un nuevo señor.

Alejarse de un destino anterior y abrazar un nuevo destino.

P: En Rom 6,5-7; Gál 2,20; Col 3,9; Ef 4,22, ¿cómo es crucificado nuestro antiguo yo en Cristo?

R: No dice «nuestra antigua naturaleza pecaminosa», sino más bien «nuestro antiguo yo», es decir, todo nuestro ser. Tenemos deseos, metas, ambiciones, tomamos decisiones y elegimos cómo emplear nuestro tiempo y nuestro dinero. Ser crucificados con Cristo afecta a cada una de esas áreas.

El Comentario Evangélico de la Biblia, p. 937, considera esto como una «tensión inevitable» entre nuestro yo auténtico y nuestro yo inauténtico. Acudir a Cristo no significa que haya terminado la batalla; más bien significa que acaba de incorporarse a ella.

P: En Rom 6:5; 8 y 1 Cor 15, ¿habían muerto los creyentes con Cristo pero aún no habían resucitado con Él, o ya habían resucitado con Cristo en Col2:13 y Ef 2:5-6?

R: Desde el punto de vista posicional, ya hemos resucitado a la vida por medio de Cristo en nuestro espíritu, y nuestros cuerpos resucitarán físicamente con Cristo en el futuro. Además de los versículos mencionados en la pregunta, los siguientes son versículos adicionales que Pablo enseñó para ilustrar ambos aspectos.

Romanos6:11 dice: «Así también ustedes deben considerarse muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús».

Romanos 8:10-11 muestra claramente ambos aspectos: «Pero si Cristo está en ustedes, su cuerpo está muerto a causa del pecado, pero su espíritu está [tiempo presente] vivo a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, aquel que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos también [tiempo futuro] dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en ustedes».

Del mismo modo, Colosenses 3:1-4 también muestra ambos aspectos. «Por tanto, ya que han resucitado [tiempo presente perfecto] con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Pongan su mente en las cosas de arriba, no en las terrenales. Porque ustedes murieron, y su vida está ahora [tiempo presente] escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es su vida, se manifieste, entonces también ustedes se manifestarán [tiempo futuro] con Él en gloria».

Romanos 6:5; 8 y 1 Corintios no niegan que ya hayamos resucitado con Cristo en nuestro espíritu y en cuanto a nuestra posición. Más bien afirman que no se trata únicamente de una resurrección espiritual, sino también de una futura resurrección física. Del mismo modo, Colosenses 2:13 y Efesios 2:5-6 no niegan una futura resurrección física; más bien afirman que no se trata únicamente de un acontecimiento futuro, sino también de una vida presente en el espíritu.

(Las citas bíblicas proceden de la BSB.)

P: En Romanos 6:6, ¿qué es exactamente el «cuerpo del pecado»?

R: Al comparar y contrastar la vida antigua con la nueva, esto describe dos aspectos de nuestra vida anterior. Antes de Cristo, nosotros, en nuestro cuerpo, estamos deseosos de pecar y vivimos para el pecado. En segundo lugar, nosotros, en nuestro cuerpo, somos esclavos de nuestro amo: el pecado. Desde que nos hemos acercado a Cristo, el cuerpo físico es el mismo, pero lo que anima y motiva al cuerpo es ahora diferente.

P: En Romanos 6:7, dado que los cristianos están muertos en Cristo y liberados del pecado, ¿por qué siguen pecando?

R: Aunque los cristianos experimentarán la ausencia de pecado en el cielo, no es a eso a lo que se refiere este versículo. Romanos 6:7 no dice que los cristianos estén libres de pecado, sino solo que están libres de ser esclavos de la esclavitud del pecado.

Sin embargo, al igual que un esclavo podría no haber oído o creído el mensaje de que ha sido liberado, a veces los cristianos actúan como si siguieran siendo esclavos del pecado. Si un cristiano dijera alguna vez: «Tengo que pecar, no tengo otra opción», ese cristiano estaría mintiendo. Aunque ya tengamos una nueva vida en Cristo, Dios, a través de Pablo, considera necesario darnos aquí un mandamiento, al que tenemos la opción de obedecer o desobedecer. Aunque Dios haya declarado que el pecado ya no tiene control, debemos elegir activamente destronarlo en nuestras vidas.

Todos los cristianos coinciden en que estamos libres del pecado de dos maneras, pero los eruditos discrepan sobre la intención principal de este versículo en concreto.

Estamos libres de la pena legal del pecado

«Somos justificados». Nuevo Comentario Bíblico Internacional, p. 1328

«Tomemos, por ejemplo, el caso de un hombre condenado a morir en la silla eléctrica por el asesinato de un agente de policía. En cuanto fallece, queda liberado (literalmente, «justificado») de ese pecado. La pena se ha pagado y el caso queda cerrado». Comentario bíblico del creyente, p. 1702. (La negrita aparece en el original.)

El Comentario del Conocimiento Bíblico: Nuevo Testamento, p. 463, afirma: «La cláusula siguiente (Rom. 6:6b-7) explica, en efecto, la primera cláusula (v. 6a). En su estado no regenerado, el creyente estaba esclavizado al pecado. Pero su “hombre viejo” fue crucificado (identificado) con Cristo, y esa es la base para la liberación de la esclavitud al pecado. Cualquiera que haya muerto ha sido liberado del pecado. Las palabras «ha sido liberado» son una traducción libre de dedikaiotai, que literalmente significa «ha sido justificado o declarado justo». El tiempo perfecto de este versículo describe una acción pasada con un efecto o fuerza continuados. El pecado ya no tiene el derecho legal de imponer su dominio y control sobre un creyente, pues éste ha muerto con Cristo». (La negrita aparece en el original.)

The Expositor’s Greek New Testament, vol. 2, p. 633: «La muerte libera a los hombres de toda pretensión; en particular —para referirnos al caso que nos ocupa—, nos libera a nosotros, que hemos muerto con Cristo, de la pretensión del pecado, nuestro antiguo amo, de seguir gobernándonos».

Somos libres de la esclavitud del pecado

Douglas Moo analiza tres interpretaciones de esta frase: libres de la pena legal, morir con Cristo y libres de la esclavitud, y afirma que la tercera interpretación es la correcta. «La muerte rompe el dominio del pecado sobre una persona». Douglas Moo en *The Wycliffe Exegetical Commentary*, p. 394 (refiriéndose a los comentaristas Godet, Michel y Kasemann).

«Liberados de las cadenas y del poder [del pecado]» (Biblia de estudio NIV, pág. 1714)

«En nuestra relación con Cristo somos libres de la esclavitud del pecado; sin embargo, incluso para el cristiano es posible “dejar que el pecado reine” (Rom. 6:12)». *Hard Sayings of the Bible*, p. 553. (Cursiva en el original)

«En Cristo, los creyentes son, en potencia, señores sobre la muerte y el pecado». Comentario evangélico de la Biblia, p. 937

«Libres del dominio del pecado. Su dominio ha sido quebrantado». Comentario bíblico del Expositor, vol. 10, p. 70.

P: En Rom 6:11, ¿cómo nos consideramos muertos al pecado?

R: Hay tres aspectos.

Pagados en su totalidad en el pasado: Nuestros pecados fueron clavados en la cruz por Cristo, que murió por nosotros. Se nos declara santos, ya que nuestra deuda ha sido pagada en su totalidad.

Nueva vida en el presente: Hoy estamos liberados del dominio del pecado y estamos siendo santificados, para volvernos más santos día a día. No solo debemos luchar contra el pecado en nuestras vidas; debemos ser vencedores y vencer al pecado en nuestras vidas. Si usted, como cristiano, alguna vez dice: «Solo soy un pecador, no puedo evitarlo», entonces ha olvidado el poder que hay en su interior.

Sin pecado en el futuro: Algún día, en el cielo, estaremos totalmente libres de pecado. Los deseos pecaminosos, los planes y las adicciones habrán desaparecido por completo. Pero debemos intentar empezar a vivir así ya desde hoy.

P: En Romanos 6:14, ¿cómo explicaría a un adventista del séptimo día que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?

R: No es el monte Sinaí lo que nos convierte en santos en Cristo, sino el monte del Calvario. En primer lugar, pregúnteles si creen que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Si no están de acuerdo, cite Romanos 6:14 y pregúnteles si creen que la Carta de Pablo es la Palabra de Dios o no. Si responden que sí, dígales que podemos debatir cómo es que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, pero que afirmar que seguimos estando bajo la ley no es una opción para un cristiano que cree en la Biblia.

Los adventistas del séptimo día podrían sospechar que está utilizando la «gracia» como excusa para hacer lo que le plazca y pecar. También podrían sospechar (acertadamente) que ha dejado de lado el antiguo código escrito. Y así es, porque usted sirve según el nuevo camino del Espíritu, no según el antiguo camino del código escrito (Romanos 7:6). Véase también 2 Corintios 3:3, donde ya no seguimos la ley que Dios escribió en piedra, sino la ley que Dios escribió en la carne de nuestro corazón. Romanos 9:32 advierte contra el riesgo de ser como los judíos que no buscaban la justicia por la fe, sino por las obras de la ley. Cristo anuló el código escrito en Colosenses 2:14. El nuevo pacto ha dejado obsoleto al antiguo, según Hebreos 8:13.

P: En Romanos 6:18, 22, en la práctica, ¿cómo somos liberados del pecado?

R: Ya somos liberados del dominio y el yugo del pecado. Si usted, como cristiano, llega a decir alguna vez: «No soy más que un pecador, no puedo evitarlo», entonces ha olvidado el poder que hay en su interior.

P: En Romanos 6:19, cuando Pablo habla «a modo de los hombres», ¿está simplificando el concepto?

R: Sí. La NIV traduce esto como «Lo expreso en términos humanos». Pablo está a punto de ofrecer una sencilla analogía antropomórfica en términos que puedan entender. Todo el mundo es esclavo de un amo llamado «Pecado» o esclavo de un amo llamado «Obediencia».

Una visión simplificada de la verdad sigue siendo cierta, siempre y cuando se reconozca como una simplificación y no como un reflejo fiel de la realidad.

P: En Romanos 6:21, ¿qué tipo de frutos del pecado tienen las personas por los que deberían sentir vergüenza?

R: He aquí una forma de considerarlos.

El egoísmo y el tiempo malgastado, ignorando a Dios y a los demás

Odio y daño a los demás, tanto a los seres queridos como a otras personas

Las adicciones y el afán por experimentar placeres efímeros

El materialismo y el mal uso del dinero, la influencia y los recursos

Energía y esfuerzo desperdiciados en la búsqueda de lo anterior.

P: En Romanos 6:22, ¿cuáles son los beneficios de la santidad?

R: Hay aspectos tanto presentes como futuros.

Presentes: Somos liberados de la esclavitud del pecado (Romanos 6:17-19)

Seguiremos pecando (1 Juan 1:8), pero no tenemos por qué permanecer en el pecado (1 Juan 3:6, 9).

El pecado ya no reina en nosotros, según Romanos 6:12, 14.

Ahora podemos mantenernos sin vergüenza, según Romanos 6:21 y Efesios 5:12.

Ya no tenemos que ocultar en secreto lo que hacemos, tal y como indica Efesios 5:12.

Tenemos la paz de Dios en cualquier situación, según Filipenses 4:6-7.

Ya no estamos ciegos, según Efesios 4:18.

Cuando hemos «perdido la sensibilidad» a causa del pecado, esta puede volver, según Efesios 4:19.

Ahora somos más sabios y menos necios, tal y como indica Efesios 5:15.

Una ventaja que a menudo se pasa por alto es que, una vez que dejamos de cometer pecados de forma persistente, disponemos de más tiempo, tal y como se indica en Efesios 5:15-16. Si alguien que se pasa todos los fines de semana de fiesta o emborrachándose y luego durmiendo para recuperarse de la resaca deja de hacerlo, ahora dispone de fines de semana libres de los que antes no disfrutaba.

Vivimos una vida más agradecida, tal y como se indica en Efesios 5:20.

Somos libres para buscar la justicia. Cuando somos santos, nos parecemos más a Dios, según 1 Pedro 1:15-16.

Estamos cambiando, ya que actualmente nos estamos renovando según Efesios 4:23.

Dejamos de corrompernos cada vez más, tal y como se indica en Efesios 4:22

Futuro: Son los de corazón puro quienes verán a Dios, según Mateo 5:8.

Hemos pasado de la muerte a la vida, según 1 Juan 3:14 y Romanos 6:13.

Tenemos una herencia en el Reino de los cielos, según Efesios 5:5

Seremos santos en el cielo, porque en el cielo no hay nada impuro. Aquellos que hayan «lavado sus vestiduras» estarán en el nuevo cielo y la nueva tierra, según Apocalipsis 22:14-15.

P: ¿En qué consiste el diagrama de los cuatro aspectos?

R: Aquí tiene un diagrama.

Algunas Iglesias de Cristo,

el pelagianismo

Teosis ortodoxa oriental, movimientos de santidad

Libres. Esclavos de Cristo

recibieron una nueva vida

Es necesario crucificar al «hombre viejo»

Bíblico

Equilibrio

Unidos con

Cristo, que vive en nosotros

En cautiverio. Esclavos del pecado

conduce a la muerte

Martín Lutero,

los flagelantes católicos

(incluido Juan Pablo II)

Los khlysty de Rasputín,

Rom 6,1.15a El «creer sin esfuerzo» (antinomianismo)

Imagine que alguien se centrara únicamente en uno o dos lados del cuadrado. ¿Cómo sería su teología?

Esquina inferior izquierda: Si se centrara en la esclavitud de la voluntad y en que debemos crucificar nuestros deseos pecaminosos y egoístas, excluyendo el hecho de que ahora somos libres y estamos unidos a Cristo, podría perder de vista el concepto de que ahora estamos libres del pecado. Podría olvidar que lo que se espera de nosotros es que ahora seamos libres del pecado y que no sigamos pecando. Esto no significa que nunca volveremos a pecar, pero ningún pecado debería tener control sobre nuestra vida. Si lo hace, entonces no llevamos una vida cristiana normal.

Parte superior izquierda: Si se centraran en que el «hombre viejo» debe ser crucificado y en que debemos ser libres para llevar una vida santa, sin tener en cuenta el grado de esclavitud al pecado que sufre una persona perdida ni la necesidad del poder de Cristo en nosotros, podrían pasar por alto el hecho de que una persona no puede lograrlo por sí misma. Es casi como si una persona moralmente neutra debiera escuchar la verdad y, a continuación, alcanzar la santidad por sus propios medios. No es que Dios pueda ayudarnos a ser santos, sino que, para serlo, es necesario que Dios obre en nosotros.

Arriba a la derecha: Si se centraran en que somos libres para llevar una vida santa, gracias a que Cristo vive en nosotros, podrían no apreciar el poder del pecado que debe ser vencido en un cristiano. Incluso como creyentes, plenamente comprometidos a amar y obedecer a Dios, seguimos librando una batalla en nuestro corazón. Se supone que debemos ganar esa batalla con Cristo en nosotros, pero no hay que restar importancia a la gravedad de la misma.

Parte inferior derecha: Si se centraran en hasta qué punto estamos esclavizados por el pecado y en que Cristo vive en nosotros, con poca o ninguna expectativa de que debamos ser crucificados en Cristo y llevar una vida santa, podrían pensar que pueden disfrutar del gozo de estar en la voluntad de Dios sin arrepentirse ni poner fin a su pecado.

P: En Romanos 6:22, ¿en qué medida debemos hacer hincapié, en la evangelización, en que los cristianos son esclavos de Dios?

R: Para cuando una persona se convierte en cristiana, esto no debería sorprenderle. Si hablamos de aceptar a Cristo como su Salvador, pero no mencionamos que debe aceptarlo como su Señor, solo hemos transmitido parte del mensaje. Se habla de Jesús como Señor al compartir el evangelio en Hechos 10:36; 16:31; 17:24-31; 22:10, 19-20. Aunque Hechos 13:16-41 no menciona a los esclavos ni al Señor, sí habla del arrepentimiento en Hechos 13:24. Por otra parte, en algunos discursos breves, Pablo aún no llegó a esa parte, como en Hechos 24:10-22.

P: En Romanos 6:23, ¿cómo resumiría este capítulo?

R: Hay dos amos (el pecado y Dios), dos métodos (el salario y el don gratuito) y dos destinos (la muerte y la vida eterna).

P: En Romanos 7:5, ¿por qué el «no» suele parecer una llamada a la acción para hacerlo?

R: Así es como suele funcionar nuestra naturaleza pecaminosa. La palabra griega para «oportunidad» era originalmente un término militar que significaba «fortaleza» o «base de operaciones». Una parte de tener una naturaleza pecaminosa consiste en querer ser egoísta a costa de servir a Dios. Pero otra parte consiste en querer rebelarse contra ello.

P: En Romanos 7:6, en esta ilustración, ¿ha «muerto» la ley mosaica?

R: En cierto modo, sí. Mateo 5:17 dice que Cristo no vino a destruir la ley, sino a cumplirla. En Mateo 5:18 afirmó que nada de la ley pasaría hasta que todo se cumpliera. Mediante su crucifixión, Cristo tomó los mandamientos de la ley y, metafóricamente, los clavó en la cruz, tal y como se describe en Colosenses 2:14. Por otra parte, en esta ilustración, en Romanos 7:4, 6, somos nosotros quienes hemos muerto a la ley.

P: En Romanos 7:6b, ¿cómo servimos según el nuevo modo del Espíritu, y no según el antiguo modo de la letra, si Jesús dijo en Lucas 16:16-17 que ni una sola jota [detalle] desaparecería de la Ley?

R: La Ley no ha sido modificada, ni por Jesús ni por nadie más. Sin embargo, Jesús cumplió plenamente la Ley por nosotros, y ahora servimos según el nuevo modo del Espíritu, no según el antiguo modo de la ley escrita. Jesús dijo en Lucas 16:16 que la Ley y los profetas perduraron hasta Juan. El Antiguo Pacto ha quedado obsoleto según Hebreos 8:13. Pablo afirmó que la letra mata, pero el Espíritu da vida en 2 Corintios 3:6.

Esto difiere del concepto musulmán de abrogación. Las palabras transmitidas a través de Mahoma podían «anular» palabras anteriores de Mahoma, de Jesús o de cualquier otro profeta, aparentemente a su antojo. Jesús no anuló la Ley, sino que la cumplió por nosotros, y ahora servimos de una manera diferente.

Por ejemplo, el Antiguo Testamento prohibía comer carne de camello, gambas y cerdo. Jesús, al declarar que todos los alimentos son puros (Marcos 7:19 ), no alteró la Ley del Antiguo Testamento, sino que nos hizo servir de una nueva manera.

Como nota al margen, los musulmanes señalan en ocasiones que los cristianos no observan las leyes alimentarias del Antiguo Testamento. Sin embargo, los musulmanes tampoco lo hacen, ya que consideran que estaba bien que Mahoma comiera carne de camello. Los cristianos tampoco critican a los musulmanes (ni a nadie más) por comer carne de camello. La cuestión es que, si los musulmanes criticaran a Jesús o a los cristianos por enseñar algo que sustituye a la ley, cualquier razón que adujeran probablemente también constituiría una crítica a Mahoma por comer carne de camello y afirmar que derogaba ciertas cosas.

P: En Romanos 7:9, ¿cómo es que Pablo vivía «aparte de la ley»?

R: Romanos 4:15 y 5:13 dicen que el pecado, aunque sigue existiendo, no se tiene en cuenta donde no hay ley. Pablo se sentía libre de culpa hasta que conoció la ley. Una persona no tenía, desde el punto de vista jurídico, culpa alguna por infringir intencionadamente una ley (moral o de otro tipo) si se encontraba en un estado de ignorancia inocente respecto a dicha ley. Por supuesto, incluso las personas que no estaban familiarizadas con el judaísmo tenían la ley de su conciencia escrita en sus corazones. Pablo no se refería a un momento concreto de su propia vida, sino más bien a la situación que se da en la vida de cada persona.

P: En Romanos 7:9-11, ¿cómo le mató la ley?

R: No es la ley en sí misma, sino más bien el pecado de desobedecerla. Es posible que Pablo estuviera pensando en Levítico 18:5, donde se promete la vida a quienes obedecen la ley y la muerte a quienes la desobedecen.

P: En Romanos 7:11, ¿qué es exactamente el «engaño del pecado»?

R: El pecado desagrada a Dios, el pecado es malo, le hace daño a uno mismo, el pecado hace daño a los demás, el pecado contagia y el pecado crece, pero hay otro aspecto del pecado. El pecado engaña, y lo hace de dos maneras. En primer lugar, el pecado le hace pensar que lo que está haciendo no está mal, o al menos que no es un mal muy grave. ¿Acaso las personas que codician piensan que su deseo está mal? —Por lo general, no. En segundo lugar, el pecado recurre a la racionalización para justificar sus acciones. Piensan: «Sí, estuvo mal lo que le hice a esa persona, pero… se lo tenía merecido». «Sí, estuvo mal saquear una tienda, pero el negocio formaba parte del sistema». «Sí, se destrozó algo, pero no importa, porque el seguro lo pagará». «Sí, puede que esté haciendo algo malo, pero otras personas también lo hacen, y yo no soy peor que ellas».

P: En Romanos 7:14-24, Pablo no critica la ley, pero ¿qué dice exactamente sobre ella?

R: La ley ha quedado obsoleta para quienes estamos en Cristo. Curiosamente, esto no significa que la ley haya quedado obsoleta para quienes no están en Cristo. Si rechazan a Cristo, entonces la ley es lo único que les queda para salvarse, y Pablo afirma en Romanos 3:20 que ni una sola persona será justificada por la ley.

P: En Romanos7:14 -24, ¿se trata de una experiencia precristiana o poscristiana?

R: A nivel práctico, los cristianos han experimentado esta lucha descrita en Romanos 7:14-24 tanto antes como después de convertirse a Cristo.

Antes de venir a Cristo: Algunos no cristianos intentan luchar contra su naturaleza pecaminosa; otros han dejado por completo de luchar y se han rendido. Es cierto que algunas sectas y ciertas corrientes de la psicología conductual han logrado que las personas abandonen algunos hábitos nocivos, como las drogas narcóticas, pero estas no son más que pequeñas victorias tácticas mientras continúa la guerra contra nuestra naturaleza pecaminosa.

Después de acercarse a Cristo: Tras convertirnos en cristianos, seguimos teniendo nuestra antigua naturaleza carnal. Sin embargo, ahora contamos con Cristo, quien nos da motivación y esperanza, y con el Espíritu Santo en nuestro interior, quien nos ayuda a vencer. El problema no se limita a los actos externos de pecado que cometemos. El problema es mucho mayor. Nuestros corazones y nuestras mentes están corrompidos en su interior, y Dios no solo nos concede el perdón, sino también la purificación y un proceso de transformación para hacernos más semejantes a Cristo. Agustín, Calvino, Lutero y otros reformadores compartían esta visión.

Ambas: Pablo no quiso especificar porque puede referirse a ambas. En el pasaje utiliza tanto el tiempo pasado como el presente. Algunos no creyentes no tienen ningún conflicto con el pecado: se sienten totalmente cómodos pecando tanto como desean. Otros no creyentes se esfuerzan mucho por intentar llevar una vida recta. Otros no cometen pecados graves, sin que ello les suponga un esfuerzo, y consideran que ya llevan una vida recta. Algunos cambian de categoría dentro de estas tres. Piense en un no creyente que lucha contra el tabaquismo, la obesidad o cualquier otra cosa, y que luego lo supera. Algunos cristianos se encuentran en la categoría de los que luchan, y otros, en la de los que lo superan. Deberíamos aspirar a pasar a la categoría de los que lo superan.

P: En Romanos 7:14-24, ¿existía alguna enseñanza judía similar a esta?

R: Sí, similar en una parte, pero bastante diferente en otra. Según W. D. Davies en *Paul and Rabbinic Judaism* (1948), págs. 20-27, los rabinos enseñaban que había dos impulsos en las personas: uno bueno y otro malo. El malo se volvía más activo al llegar a la edad adulta. El bueno se despertaba cuando uno se convertía en hijo de la ley. Pablo habla aquí de dos impulsos, pero niega lo que dicen los rabinos acerca de tener el poder de hacer el bien a través de la ley.

P: En Rom 7,18, ¿por qué dijo Pablo que en su carne pecaminosa no habita nada bueno?

R: Porque no hay nada. Las personas tienen el deseo de ser autónomas, como pequeños dioses. Deberíamos fijarnos en Jesús diez veces más de lo que nos fijamos en nosotros mismos.

Por otra parte, no somos «completamente depravados», es decir, tan malos como podríamos llegar a ser. Incluso los ateos pueden hacer donativos a organizaciones benéficas y ayudar a otras personas. Pero somos «totalmente depravados» en el sentido de que estamos tan mal que ni siquiera podemos acercarnos a Dios sin que Él se acerque primero a nosotros.

P: En Romanos 8:1 y Romanos 7:25b, ¿qué tiene de curioso esta transición?

R: Pablo suele emplear la palabra griega que significa «por lo tanto» cuando pasa a una nueva sección de su razonamiento. Sin embargo, en este caso, Pablo utilizó «por lo tanto» en Romanos 7:25b y de nuevo en Romanos 8:1, como si se tratara de una división realmente marcada en el razonamiento. El primer «por lo tanto» resume la sección anterior, y el segundo muestra las consecuencias de lo anterior.

P: En Romanos 8:2, ¿cómo nos libera la ley de la vida en Cristo de la ley del pecado y de la muerte, si una ley es una ley?

R: Una ley puede sustituir a otra ley. Por ejemplo, cuando lanzo un objeto al aire, este NO vuelve a caer. Quizá sea porque lo que lancé era un periquito vivo. Tal y como señala el «Believer’s Bible Commentary», págs. 1708-1709, la ley de la gravedad nunca desapareció, sino que la ley de la vida del pájaro sustituyó a la ley de la gravedad. La ley que se nos dio no era mala, pero, debilitada por nuestra carne humana, era incapaz de darnos vida.

P: En Romanos 8:3, ¿qué tiene de inusual esta formulación?

R: Tanto en griego como en inglés, parece faltar el verbo principal, que obviamente es «Dios hizo». En algunas traducciones se añade en cursiva. Pablo comenzó su idea de una manera y, aparentemente, cambió de rumbo a mitad de la frase. A esto se le denomina anacoluto, o «construcción interrumpida». Es algo inusual tanto en griego como en inglés. El griego de Pablo era, de hecho, bastante bueno, pero al parecer se estaba emocionando en este pasaje.

P: En Rom 8:3, ¿es mala nuestra carne?

R: Fue creada buena, pero ha caído. La palabra griega aquí es «carne pecaminosa» (sarx), no «hombre pecador» como aparece en la NIV. Jesús tenía la misma carne que nosotros, y no era mala. Pero cuando no mantenemos a raya nuestros deseos carnales, entonces nuestra carne se vuelve pecaminosa para nosotros. Jesús estaba realmente en la carne, pero solo tenía la «semejanza» de la carne pecaminosa.

P: En Romanos 8:6-7, ¿cuáles son las cuatro características que enumera Pablo sobre tener una mentalidad carnal?

R: Estas son las características:

a) La muerte. No se trata solo de la muerte física, sino de permanecer en la muerte espiritual.

b) Enemistad contra Dios. Esto significa oponerse a todo lo que Dios manda.

c) No está ni puede estar sujeta a la ley de Dios. No está dispuesta a someterse a la ley de Dios.

d) No puede agradar a Dios. Si no desea someterse a Dios y mantiene una enemistad con Él, ni siquiera los pequeños pasos positivos le agradan a Dios.

En la historia inglesa existe la leyenda de Robin Hood, quien robaba a los ricos (lo cual es malo) y daba a los pobres (lo cual es bueno), con la idea de que lo malo y lo bueno se compensaban. Esto es totalmente contrario a las Escrituras; si uno se mantiene «en la cuerda floja» y no tiene una mentalidad espiritual, ni siquiera al «alimentar a los pobres» está complaciendo a Dios.

P: En Romanos 8:7, ¿debemos buscar un significado espiritual en la Biblia en lugar del significado literal?

R: Debemos tener cuidado al dar por sentado que existe alguna contradicción entre el significado literal y un «significado espiritual». Existen diferentes niveles de comprensión, y hay muchas verdades profundas en la Biblia, pero las distintas verdades son complementarias; de lo contrario, no todas serían ciertas.

Podemos suponer que Dios quiso que sus hijos comprendieran su palabra. Cuando alguien afirma que necesita un conocimiento secreto o especial para comprender cosas que Dios no permitió que ningún otro cristiano entendiera, entonces su «comprensión especial» resulta sospechosa, ya que podría tratarse de una fantasía propia.

Cuando un padre, un primer ministro o un general da una orden, quiere que se cumpla tal y como la concibió, no que se reinterprete para que signifique lo contrario de lo que dijo. En lugar de preguntarnos si debemos interpretar la Biblia «literalmente», «espiritualmente», «de forma sencilla» o «alegóricamente», simplemente deberíamos aspirar a interpretarla tal y como Dios y los autores humanos la concibieron.

P: En Romanos 8:9-11, 14-15, ¿puede alguien ser un cristiano auténtico sin que el Espíritu Santo more en su interior?

R: Estos versículos dicen que no. En una ocasión, una Testigo de Jehová me afirmó que no tenía al Espíritu Santo morando en su interior, ya que los Testigos de Jehová suelen enseñar que solo los 144 000 tienen al Espíritu Santo en su interior. Le mostré Romanos 8:9-11, y ella estuvo a punto de echarse a llorar. Aunque me gustaría decirles que entonces quiso convertirse en cristiana y tener al Espíritu Santo en su interior, eso no fue lo que ocurrió. A la semana siguiente, volvió a mi despacho y me dijo que, después de todo, suponía que el Espíritu Santo estaba en su interior.

P: En Romanos 8:9-11, 14-15, si es necesario tener el Espíritu Santo en su interior para ser hijo de Dios, y hablar en lenguas es una prueba del Espíritu Santo, ¿significa eso que todos los que no hablan en lenguas no están salvados, tal y como enseñan las iglesias pentecostales unitaristas?

R: No. Hablar en lenguas no es la única prueba del Espíritu Santo, ni siquiera es la prueba principal, tal y como muestran Gálatas 5:22-24 y 1 Corintios 13:1. Gálatas 5:22-24 enumera el fruto (no los frutos) del Espíritu. 1 Corintios 12:29-31 muestra que no todos hablan en lenguas, del mismo modo que no todos hacen milagros ni todos son maestros. 1 Corintios 12:31-14:1 muestra que lo más importante es el amor, y Juan 14:15, 21 muestran que un fruto esencial de la vida cristiana es la obediencia a las palabras de Jesús.

P: En Romanos 8:9-11, 15, si el Espíritu Santo debe estar dentro de una persona o, de lo contrario, esa persona no pertenece a Cristo, entonces: a) ¿van todos los bebés que mueren al infierno porque el Espíritu Santo no está dentro de ellos?, o b) ¿está el Espíritu Santo dentro de todos los bebés?, o c) ¿otra opción?

R: La respuesta es «otra», ya que las Escrituras no enseñan ni a) ni b). Hay tres puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

1. Con la excepción de Jesús y Juan el Bautista (Lucas1:40 -44), los bebés no tienen el Espíritu Santo. Nacemos separados de Dios (Efesios 2:3).

2. Dios ha mostrado en su Palabra que todos los que sean salvos lo serán por medio de Cristo (Juan 14:6; Hebreos9:15 ;10:10 ,14,19).

3. Sin embargo, al igual que Dios era libre para salvar a las personas en los tiempos del Antiguo Testamento, antes del Evangelio e incluso antes de la Ley, Dios puede salvar como Él desee a través de Cristo.

Resumen: Tengamos cuidado al intentar imponer restricciones a la forma en que Dios debe obrar. Es cierto que Dios no obrará en contradicción con lo que ha revelado en las Escrituras, pero debemos tener cuidado de no ir más allá de lo que está escrito, tal y como nos recuerdan 1 Corintios 4:6 y Proverbios 30:5-6.

P: En Romanos 8:9, ¿por qué se llama al Espíritu Santo «el Espíritu de Cristo»?

R: Es el Espíritu de Cristo por al menos tres razones.

1. Dentro de la Trinidad, el Espíritu Santo fue enviado por el Padre y por Jesús.

2. Dentro de la Trinidad, el Espíritu Santo en nuestra vida representa a Jesús.

3. Una enseñanza más profunda sobre la Trinidad muestra que los miembros de la Trinidad moran unos en otros, tal vez de manera similar a como el Espíritu mora en nosotros.

P: En Romanos 8:10, ¿la contraposición entre «cuerpo» y «espíritu» se refiere a la carne pecaminosa frente a nuestro espíritu, o a todos nosotros frente al Espíritu Santo?

R: Los maestros cristianos discrepan al respecto, y Pablo a veces utiliza el término «cuerpo» para referirse a nuestra naturaleza pecaminosa y otras veces para referirse a todos nosotros. Pablo emplea la palabra «Espíritu/espíritu» 21 veces en Romanos 8 (17 veces en los versículos 1-17), y al menos 18 de ellas se refieren al Espíritu Santo. Pablo utiliza la palabra «carne» diez veces en Romanos 8:1-17, y ninguna en Romanos 8:18-39. Sin embargo, Pablo no utiliza la palabra «gloria» en Romanos 8:1-16, y la utiliza cuatro veces en Romanos 8:17-39.

La carne pecaminosa frente a nuestro espíritu: esta es una forma griega de ver las cosas y la mayoría de los comentaristas coinciden en que esto es lo que Pablo tenía en mente.

Todos nosotros frente al Espíritu Santo: esta es una forma hebrea de ver las cosas. Muchos de los primeros cristianos, así como el «Expositor’s Bible Commentary», vol. 10, p. 90, comparten este punto de vista.

P: En Romanos 8:12-13, ¿cómo damos muerte a las obras de la carne?

R: Este proceso que llevamos a cabo en esta vida se denomina «mortificación», según *The Expositor’s Bible Commentary*, vol. 10, págs. 91-92, y *The Wycliffe Exegetical Commentary: Romanos 1-8*, pág. 529.

P: En Romanos8:15 y Efesios3:14 -15, ¿en qué sentido es Dios nuestro Padre?

R: En *Now That’s a Good Question*, págs. 13-14, se menciona que un erudito alemán descubrió que, en todos los escritos judíos bíblicos y extra-bíblicos de Italia hasta el siglo X d. C., ni una sola vez un judío (fuera de la Biblia) se dirigió a Dios en primera persona como «Padre». …Oh Dios, tú eres nuestro Padre. Jesús lo hizo, y Pablo nos animó a hacerlo también.

En el Antiguo Testamento, se se refiere a Dios en primera persona como «Padre» en Isaías 63:16 (dos veces) y en Isaías 64:8. Dios recuerda a su pueblo que le llamaban «Mi Padre» en Jeremías 3:4. En muchos otros pasajes (Salmo 68:5; Isaías 9:6; Jeremías 3:19; 31:9; Malaquías 1:6; 2:10, etc.) se llama a Dios «Padre», pero no en primera persona.

P: En Romanos 8:16, 17, ¿son todas las personas hijos de Dios en este pasaje?

R: No. Aunque la Iglesia mormona ha enseñado que todos los seres humanos son hijos espirituales de Dios (y de sus numerosas esposas diosas), Romanes8:15 dice específicamente que somos hijos de Dios por adopción. Si bien es cierto que cada persona, animal, planta y demonio forma parte de la creación de Dios, Romanes 8 se refiere únicamente a aquellos que han nacido de nuevo.

P: En Romanos 8:17, ¿a quién se supone exactamente que se va a glorificar aquí?

R: No se trata de un grupo selecto de personas, sino de todos los creyentes.

P: En Romanos 8:17, ¿podemos convertirnos en dioses exaltados, tal y como enseña la secta del mormonismo?

R: No. Se trata de un error muy antiguo, que precedió con mucho al mormonismo. Adán y Eva fueron tentados con esta enseñanza errónea en Génesis 3:4. El propio Satanás quería llegar a ser como Dios en Isaías 14:12-15.

Como dijo David en el Salmo 23:6: «…y habitaré en la casa del Señor para siempre». Por lo tanto, los hombres mormones no tendrán sus propios planetas, ni su propio harén de esposas diosas. Un mormón me dijo una vez: «Creo que Dios cometió muchos errores, y cuando me convierta en dios, lo haré mejor». Así pues, el objetivo de un cristiano —servir a Dios para siempre en el cielo— y el objetivo de muchos mormones son muy diferentes.

P: En Romanos8:19 -22 y Romanos5:12 -14, ¿se produjo la muerte de los animales antes de la Caída?

R: La muerte de los microbios sí tuvo lugar; de lo contrario, ¿cómo podrían los peces alimentarse de plancton? Entonces, ¿hasta qué nivel de complejidad de la vida llegaba la muerte antes de la Caída? Los cristianos tienen dos puntos de vista al respecto.

Sí. Estos versículos de Romanos solo se refieren a la muerte humana, por lo que la Biblia no lo especifica. Las pruebas fósiles indican que los animales, tanto grandes como pequeños, eran devorados antes de la Caída del hombre.

No. Estos versículos se refieren a la muerte de todos los animales que poseen conciencia de sí mismos. Si bien las plantas, los microbios y los animales inferiores sin «nephesh» (es decir, sin conciencia de sí mismos) morían antes de la Caída, los animales superiores no morían antes de la Caída.

P: En Romanes8:19 -22, ¿por qué permite Dios el mal en un mundo caído?

R: Tanto la prensa diaria como la Biblia muestran que el mundo contiene tanto el mal como el bien. Según Juan 9:1-3, el hombre no nació ciego a causa de su pecado ni del pecado de sus padres. En Lucas 13:1-5, los galileos asesinados y aquellos sobre quienes cayó la torre de Siloé quizá merecieran estas cosas, pero no las merecían más que cualquier otra persona.

Romanos 8:19-22 muestra que, tras la Caída, Dios sometió a la creación a la corrupción. Al hombre corrompido no se le permitió vivir en una creación incorrupta. Sufrimos desastres naturales, injusticias temporales y la inhumanidad del hombre hacia el hombre. Desde la Caída, 1 Juan5:19 afirma que el mundo entero está bajo la influencia del maligno. El dios de este siglo es Satanás, según 2 Corintios 4:4. Satanás es el príncipe de este mundo en Juan 12:31;14:30 ,16:11 ; Efesios6:12 ; y Colosenses 1:13. Véase también el análisis sobre Efesios 2:2 para obtener más información.

P: En Romanos 8:21, ¿la libertad de un cristiano incluye la libertad de hacer todo lo que queramos?

R: Una secta llamada «Los Hijos de Dios», también conocida como «La Familia del Amor», enseñaba que sus miembros debían tener libertad sexual fuera del matrimonio.

Al parecer, esta cuestión también se planteó en los tiempos del Nuevo Testamento, ya que Pablo abordó este tema en 1 Corintios 5:9-11 y Romanos 6:1.

1 Corintios 5:9-11 afirma que ni siquiera debemos comer con personas que se autodenominan cristianas y cometen estas acciones.

Romanos 6:1 muestra que es imposible tener esta actitud y vivir en Cristo.

Un acertijo que he oído es el siguiente: «¿Qué es lo mínimo que se puede hacer y seguir siendo cristiano?». La respuesta es: «Si todavía está pensando en esos términos, es que aún no lo ha conseguido».

P: En Romanos 8:23, ¿gimen los creyentes porque tenemos los primeros frutos del Espíritu, o a pesar de que tenemos los primeros frutos del Espíritu?

R: La gramática no lo especifica, y la respuesta más probable es ambas cosas. ¿Ha probado alguna vez un pequeño bocado de algo delicioso y luego no ha podido esperar a poder disfrutarlo por completo? Tener el Espíritu es así. Probamos un pequeño bocado del gozo del Señor en el Espíritu, y estamos deseando tenerlo por completo.

P: En Romanos 8:23, ¿somos adoptados como hijos de Dios o nacemos de nuevo, tal y como dice Juan 3:16?, y ¿se trata de algo presente o futuro?

R: Ambas metáforas expresan la verdad. Un hijo adoptivo tiene todos los derechos de un hijo biológico. Todos nosotros, hombres y mujeres, somos hijos de Dios ahora mismo. Tanto los hijos biológicos como los adoptivos reciben la herencia familiar, pero hasta ahora solo hemos recibido una pequeña fracción de lo que obtendremos como hijos de Dios.

P: En Romanos 8:26, ¿es el Espíritu Santo nuestro mediador, o es Cristo nuestro mediador, tal y como dice 1 Timoteo 2:5?

R: El Espíritu Santo intercede por nosotros en la oración. La palabra griega para «ayuda», synantilambanetai, sugiere a una persona que ayuda a otra a llevar una carga pesada. El Espíritu Santo no intercedió por nosotros en la cruz, ni intercedió por nosotros como Sumo Sacerdote, ya que solo Jesús lo hizo.

P: En Romanos 8:28, ¿cómo pueden todas las cosas contribuir al bien de aquellos que han sido llamados?

R: Dentro de millones de años, o sea cual sea la forma en que se cuente el tiempo en el cielo, podremos mirar atrás y ver cómo Dios utilizó todo lo que ocurrió en nuestra vida, incluso las cosas malas, para enseñarnos, hacernos crecer y refinarnos.

P: En Romanos 8:28-39, una amiga me estaba leyendo el libro de Charles Stanley sobre la seguridad eterna y, cuando llegó a la parte sobre el amor incondicional de Dios, se opuso a ello preguntando: «¿En qué parte de la Biblia dice que el amor de Dios es incondicional?». Ella pertenece a la denominación «Iglesia de Cristo» y su opinión es que una condición para ser salvo es el bautismo en agua; por lo tanto, el amor de Dios y la salvación para nosotros dependen de la condición de estar bautizados. ¿Cómo debería haberle respondido?

R: Charles Stanley cuenta con material muy bueno sobre la Biblia y la salvación, y tiene razón.

El Salmo 145:17 dice que Dios es amoroso con todo lo que ha creado, lo que incluye la misericordia que ha mostrado incluso hacia los que están eternamente perdidos.

Sin embargo, la Biblia nunca enseña que Dios sea «todo amor», ya que son la justicia y la ira —y no el amor hacia Satanás y los demonios— las que los envían al lago de fuego. No todas las personas irán al cielo, sino solo los elegidos a quienes Dios conoció de antemano y predestinó.

Pero Dios siente un amor especial por algunos, llamados los elegidos (los destinados al cielo). Sin embargo, Romanos 8:28-39 enseña que nada puede separarnos (a los que hemos sido llamados) del amor de Dios. Para los elegidos, ¿cuánto más incondicional puede ser?

¿Fue nuestro amor el que «desencadenó» el amor de Dios hacia nosotros, o fue el amor de Dios el que desencadenó nuestro amor por Él? 1 Juan 4:10, 19 muestra que Dios nos amó primero. En Juan 6:65, Jesús dijo: «Por eso les dije que nadie puede venir a mí a menos que el Padre se lo haya concedido [atraído/habilitado]». Los calvinistas y los no calvinistas discrepan sobre si esto se refiere a todos o solo a algunos:

Calvinistas de los cinco puntos: El Padre solo ha capacitado a algunos. Por lo tanto, Jesús no murió por algunos, y estos nunca rechazaron la salvación que Jesús les ofrecía, porque Dios no tuvo intención alguna de darles ninguna oportunidad desde el principio. Dios no tiene causas perdidas.

Todos los demás: El Padre ha capacitado de forma preveniente a todos, pero algunos eligen desechar lo que se les ofreció. Dios el Hijo sintió una gran tristeza por la causa perdida de aquellos en Jerusalén (Mateo 23:37-39).

Sin embargo, muchos miembros de la «Iglesia de Cristo» simplemente no comprenden Efesios 2:4, 8-10. Nuestras obras no contribuyen en absoluto a nuestra salvación. Somos salvados por la gracia a través de la fe, … NO POR LAS OBRAS. La fe queda específicamente excluida aquí como obra, y el bautismo en agua es una obra que constituye una señal de nuestra fe, pero somos salvados por la gracia de Dios, no por el agua. Cuando tenga que elegir entre lo que dice un miembro de la Iglesia de Cristo y lo que dice el apóstol Pablo, opte por el apóstol Pablo.

P: En Romanos 8:29, ¿puede alguien a quien Dios conoció de antemano ir al infierno?

R: No. La palabra «conoció de antemano» significa aquí que Dios sabía de antemano que irían al cielo. Esta pregunta contiene una falacia lógica. Dado que Dios está más allá del tiempo, esta pregunta es como preguntar: «¿Puede alguien que haya ido a Toledo no haber estado nunca en Toledo?».

P: En Romanos 8:29 y Efesios 1:4, ¿es la predestinación solo una doctrina calvinista?

R: No. Estos versículos muestran que se trata de una doctrina bíblica para todos los cristianos, tanto no calvinistas como calvinistas. Es posible que los calvinistas cometan algunos errores en cuanto a la predestinación, pero algunos de ellos también aportan ideas útiles.

Dios conoce con certeza todo lo relativo al futuro, pero Su conocimiento no elimina nuestro libre albedrío ni disminuye nuestra responsabilidad. No podemos decir: «Dios sabía que yo iba a hacerlo, así que no tuve otra opción, tuve que hacerlo». En Hechos 2:23, Jesucristo fue entregado a los judíos por el propósito establecido y la presciencia de Dios; sin embargo, aquellos que crucificaron a Jesús fueron culpables de pecado (Juan19:11 ). He aquí un ejemplo. Podemos leer un libro sobre cómo George Washington cruzó el río Delaware hace más de 200 años. Nuestro conocimiento casi cierto, derivado del libro, no obligó a George Washington a hacerlo. Supongamos que pudiéramos viajar en una máquina del tiempo hasta hace 400 años y llevarnos el libro con nosotros. Aun así, no habríamos hecho nada que obligara a George Washington a hacer nada.

Dios existe fuera del tiempo (Tito 1:2), así como dentro de él, y su presciencia no nos ha obligado a hacer nada.

La presciencia de Dios respecto a nosotros precede a su predestinación o elección en los dos versículos que mencionan ambas cosas juntas (Romanos8:29 ; 1 Pedro 1:2). Los calvinistas tienden a invertir este orden. Dios elige a todos aquellos a quienes elige, y después los conoce de antemano. Los arminianos (no los armenios) suelen afirmar que Dios eligió antes del comienzo de los tiempos basándose en Su presciencia. Sin embargo, si Dios se encuentra verdaderamente fuera del tiempo, entonces ambas cosas podrían ser simultáneas.

La soberanía de Dios Todopoderoso no niega nuestro libre albedrío, aunque los calvinistas suelen afirmar lo contrario. Ocurrieron algunas cosas que «no pasaron por la mente de Dios», como los sacrificios de niños en Jeremías 32:35, y murieron personas que no deberían haberlo hecho en Ezequiel 13:19. Suceden algunas cosas que entristecen a Dios. Sin embargo, por otro lado, todo concurre según el plan de Dios (Efesios1:11 ). ¿Cómo se concilian estas dos ideas? Mediante el concepto de «soberanía delegada». Dios podría tener un control total sobre todo, de tal manera que nada pudiera desagradarle y todos fuéramos robots. Sin embargo, Dios, que puede hacer cualquier cosa, aparentemente optó por delegar su soberanía, por un tiempo y dentro de ciertos límites, de modo que tengamos la capacidad de elegir entre obedecer o desobedecer a Dios. Al parecer, Dios valoraba enormemente al ser humano, creado a su imagen, para que las personas pudieran elegir libremente amar al Señor. Dios valora esto tanto que permite que las personas le rechacen y sufran las consecuencias de su elección.

¿Qué es el libre albedrío? Martín Lutero escribió un libro entero titulado *La servidumbre de la voluntad*, en el que afirmaba que el libre albedrío era una doctrina falsa. Lutero se equivocó en este punto, ya que llevó las cosas a extremos no bíblicos. Nacemos con una voluntad esclavizada al pecado (como Lutero estaría de acuerdo), pero tenemos la capacidad de decidir pedir ayuda. Tenemos libre albedrío, y un drogadicto también lo tiene. Puede que el adicto a las drogas no tenga el poder de liberarse de su adicción, pero puede entrar a trompicones en un centro de rehabilitación, tirarse al suelo y decir: «Ayúdenme». Algunas personas harían la distinción entre un libre albedrío moralmente neutro y sin ataduras (lo cual no es bíblico) y lo que nosotros tenemos, llamando a esto último «libre elección». Otras personas, especialmente los cristianos de la Iglesia primitiva, utilizan el término «libre albedrío» para referirse al concepto bíblico.

En resumen, Dios nos predestina, y nosotros también tenemos libre albedrío, entendido correctamente. Antes de que comenzara el tiempo, la elección de Dios de quién iría al cielo no fue ciega ni caprichosa, sino que cada uno de los días de nuestras vidas estaba escrito en el libro de Dios (Salmo 139:16) cuando Él nos eligió.

P: ¿Enseña Romanos 8:29-30 la herejía del universalismo, según la cual todos se salvan?

R: No. Romanos 8:29-30 dice que todos los que fueron conocidos de antemano y predestinados serán glorificados. En estos versículos no hay nada que indique que todas las personas sean conocidas de antemano y predestinadas para la salvación.

A continuación se expone lo que enseña la falsa religión de la Iglesia de la Unificación del reverendo Moon en su libro El Principio Divino (5.ª ed., 1977), seguido de lo que enseña la Biblia.

El Principio Divino, pág. 190: «El propósito último de la providencia de restauración de Dios es salvar a toda la humanidad. Por lo tanto, es intención de Dios abolir el infierno por completo, una vez transcurrido el período necesario para el pago íntegro de toda la indemnización».

El Principio Divino, pág. 191: «Cuando lleguen los Últimos Días, incluso los espíritus malignos descenderán a los seres humanos terrenales del mismo nivel y, al cooperar con ellos, participarán en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Finalmente, tras un período de tiempo adecuado, se alcanzará el propósito unificado de la creación».

Principio Divino, pág. 200: «Aunque los momentos de su salvación puedan diferir, todos los hombres caídos están predestinados a ser salvados».

La Biblia: El castigo de los incrédulos es eterno e infinito. (Mateo 18:8, 25:41, 46; Judas 7). Es un fuego inextinguible (Isaías 66:24; Mateo3:12 ; Lucas3:17 ).

Rev 14:11 Dice: «Y el humo de su tormento se eleva por los siglos de los siglos. Ni de día ni de noche hay descanso para quienes adoran a la bestia y a su imagen...».

P: En Romanos 8:30, ¿qué porcentaje de personas que cumplen un requisito pasan al siguiente?

R: Al 100 %. Todo aquel que está predestinado es llamado. Todo aquel que es llamado es, de hecho, justificado. Todo aquel que es justificado es glorificado.

P: En Romanos 8:30, dado que algún día seremos criaturas glorificadas en el cielo, ¿cómo deberíamos vivir de esa manera ahora, sin caer en la arrogancia?

R: Puesto que algún día vamos a estar libres de pecado, sin maldad, deberíamos intentar vivir así ya desde ahora. Si lo hacemos, y somos tan humildes como sea posible, hay que tener en cuenta que puede que algunos sigan tachándonos de arrogantes. (Es tan arrogante que piense que es tan bueno que no va a salir a emborracharse conmigo.) Pero, en realidad, no deberíamos tener ninguna arrogancia, porque Dios nos dice que seamos humildes. Una segunda razón es que, en realidad, no tenemos nada de lo que enorgullecernos. ¿Qué cosa buena tiene usted que no haya sido un regalo de Dios?

P: En Romanos 8:32, ¿aparece la palabra «otra» en griego tal y como figura en la Traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová (revisada en el año 1970 d. C., pág. 1227)?

R: No, no lo está. La Traducción del Nuevo Mundo añade la palabra «otro» en cursiva en algunos pasajes, como por ejemplo cuatro veces en Colosenses 1:16-20. La cursiva indica que no aparece en el griego. Sin embargo, la palabra «otro» tampoco aparece en Romanos8:32 o ni Filipenses 2:9 en griego, y la Watchtower omitió ponerla en cursiva. También añadieron «otro» en Hechos 10:36, entre corchetes.

P: En Romanos 8:39, ¿qué tiene de interesante el uso que hace Pablo de los términos «altura» y «profundidad»?

R: El significado exacto se refería a los cuerpos celestes por encima del horizonte y a los cuerpos celestes por debajo del horizonte. Otra forma de interpretarlo es que no tenemos que preocuparnos por nada en los cielos ni en el infierno, ni siquiera por las supersticiones de la astrología y el destino que nos separan del amor de Dios.

P: En Romanos 8:39, ¿es posible perder la salvación?

R: Los cristianos auténticos discrepan al respecto. Consulte el análisis sobre Hebreos 6:4-12 y Efesios 1:14 para obtener más información.

P: En Romanos 9:1-4, ¿deberíamos sentir alguna pena por los perdidos?

R: Sí. Sin duda, Pablo tenía el corazón destrozado por estas personas. Del mismo modo, a Jeremías se le conoce como el profeta que llora debido a la pena que sentía por los perdidos, tal y como se recoge en Jeremías 9:1-2 y en otros pasajes. Jesús sintió una gran pena por aquellos en Jerusalén que le rechazaron, tal y como se recoge en Mateo 23:37-39. Si queremos seguir el ejemplo de los profetas, los apóstoles y Jesús, y no sentimos pena ni pesar por los perdidos, entonces algo no va bien en nosotros.

Los judíos tenían tanto el linaje como las costumbres, pero no tenían fe en el Mesías venidero, ni veían la necesidad de tenerla. Muchos de los judíos se enorgullecían de esforzarse tanto, pero no aceptaban que fuera por gracia, y no por sus obras. Un contraste interesante es la visión de Pablo —el dolor por estas personas— frente a la visión de los judíos no salvos: Pablo era un traidor.

Hay un chiste en el que un hombre le preguntaba a una señora en una iglesia bautista cómo le iba a su pastor. La señora respondió: «Oh, lo despedimos hace tiempo porque dijo que todos los que rechazan a Jesús irán al infierno». El hombre se quedó atónito, porque eso es lo que dicen los cristianos, incluidos los bautistas. Así que preguntó: «¿Y qué dice su nuevo pastor?». La señora respondió: «Oh, dice que todos los que rechazan a Jesús también irán al infierno». El hombre preguntó: «Entonces, ¿cuál es la diferencia?». La señora respondió que el primer pastor lo decía con alegría en la voz, y el segundo, con lágrimas en los ojos.

P: En Romanos 9:4 y ss., 6-9, dado que las promesas de Dios son seguras, ¿por qué resultaron ineficaces para algunos?

R: Las promesas de Dios son buenas, pero hay que tener en cuenta el alcance de la promesa. A veces, el alcance se limita solo a algunos, como Isaac y no Ismael ni los madianitas, Jacob y no Esaú, etc. Otras veces, el alcance es condicional, como en el caso de los hijos de Israel que abandonaron a Dios para adorar a los baales, los cuales quedaron excluidos de la promesa. La salvación de Dios es segura y eterna para todos aquellos que la aceptan.

P: En Romanos 9:8-9, 27 y Romanos11:13 -17, 26, ¿van todos los judíos al cielo, o no?

R: No. Algunos han pensado así basándose en estos dos pasajes de Romanos. Sin embargo, Romanos 8-9 deja claro que son los hijos de la promesa, y no los biológicos, los que irán al cielo. Romanos9:27 hace hincapié en que solo un remanente del Israel biológico será salvo. Romanos 11:13-17,26 habla tanto de la «invitación abierta» de Dios a los judíos de hoy como de su futura aceptación masiva de dicha invitación.

Además, Jesús dijo a los judíos religiosos en Juan8:24 que, si no creen que Jesús es el Mesías, morirán efectivamente en sus pecados. En Mateo 23:33, Jesús pregunta a los maestros de la Ley y a los fariseos cómo podrán escapar alguna vez de la condenación al infierno. Gálatas 5:2 también muestra que Cristo no tiene ningún valor para aquellos que confían en la circuncisión.

Consulte el análisis sobre Jeremías 31:37 para obtener más información.

P: En Romanos9:13 y Malaquías 1:2-3, ¿por qué odiaba Dios a Esaú? ¿Era eso justo?

R: Según R. C. Sproul en *Now That’s a Good Question*, p. 570: «En primer lugar, nos encontramos ante una expresión idiomática hebrea. Se trata de la forma de expresión hebrea que denominamos “paralelismo antitético”, mediante la cual las Escrituras hablan en términos de opuestos directos. Para comprenderlo, debemos tener en cuenta que, sea lo que sea lo que Dios entienda por “odiar a Esaú”, significa exactamente lo contrario de lo que significa “amar a Jacob”. … En el contexto [del Antiguo Testamento] en el que aparece este texto concreto, cuando la Biblia dice que Dios ama a Jacob, significa que hace de Jacob el destinatario de su gracia y misericordia especiales. Le concede a Jacob un don que no concede a Esaú. Le concede misericordia a Jacob. Le niega esa misma misericordia a Esaú porque no le debe esa misericordia a Esaú y se reserva el derecho [de negársela]. … El judío describe esta diferencia utilizando términos contradictorios».

P: En Romanos 9:14, ¿cuál es la diferencia entre justicia y equidad? ¿Es Dios ambas cosas?

R: La Biblia dice que Dios es justo; no dice que Dios sea equitativo. La justicia consiste en dar a las personas lo que se merecen. Pero a veces la gracia y la misericordia de Dios prevalecen sobre su justicia. Dios nos concede cosas buenas que no merecemos, y no nos inflige cosas malas que sí merecemos, porque Jesús murió en la cruz por nosotros. No obstante, la justicia de Dios sigue cumpliéndose, porque Jesús asumió el castigo por nuestros pecados. La equidad significa dar a todo el mundo exactamente lo mismo y exactamente las mismas oportunidades. La Biblia y la vida demuestran que Dios no es equitativo, ni tiene por qué serlo. ¿Fue Dios equitativo con Jacob y Esaú? Algunas personas dicen: «Sí y no». Yo tengo una respuesta totalmente diferente: «No y sí». Dios NO fue justo con Jacob. Jacob creía en Dios, pero era un mentiroso, un tramposo y un sinvergüenza al que, si Dios fuera justo, habría abandonado. Por otro lado, Esaú era impío según Hebreos 12:16; Esaú no quería saber nada de Dios, y Dios no tenía nada que ver con Esaú, salvo que a este le fue bien económicamente.

P: En Romanos 9:18, ¿por qué no podemos culpar a Dios de haber endurecido el corazón del faraón?

R: Siete veces dijo Dios que endureció el corazón del faraón. Pero siete veces dijo Dios que el faraón endureció su propio corazón. Primero debemos comprender el concepto de «endurecimiento» antes de analizar cómo Dios endureció el corazón del faraón.

El endurecimiento del corazón de una persona impía la hace más obstinada en su impiedad. Por otra parte, Dios dijo que endureció a los profetas Ezequiel y Jeremías, y ellos se endurecieron en un sentido positivo. Ezequiel 3:8-9 dice: «Pero yo [Dios] le haré tan inflexible y endurecido como ellos. Haré su frente como la piedra más dura...».

En Jeremías1:18 ;15:20 , Dios hizo a Jeremías como un muro que se opondría a todos.

Por lo tanto, el «endurecimiento» no siempre implica algo malo, sino que significa hacer que alguien se mantenga más firme en sus convicciones, del mismo modo que se endurece la arcilla.

Es posible que las plagas enviadas por Dios ablandaran el corazón de algunas personas, pero tuvieron el efecto de endurecer el corazón del faraón. ¿En qué medida endureció Dios el corazón del faraón sin recurrir a influencias externas, como las plagas? Las Escrituras no lo dicen. En cualquier caso, la obra de Dios movió el corazón del faraón en la dirección que él mismo ya deseaba que tomara. Cuando las plagas llegan a nuestra vida, pueden ser una invitación a endurecer nuestro corazón contra Dios, o bien a fortalecer nuestra determinación a favor de Dios y en contra del pecado.

Esto es lo que enseñaban al respecto algunos escritores de la Iglesia primitiva.

Tertuliano (198-220 d. C.): «Dios endurece el corazón del faraón. Sin embargo, este merecía ser influenciado hasta su destrucción, pues ya había negado a Dios, ya había rechazado tantas veces en su orgullo a Sus embajadores, había impuesto pesadas cargas a Su pueblo y (en resumen) era egipcio». Cinco libros contra Marción, libro 2, cap. 14, p. 308

Orígenes (225-254 d. C.) dijo, en esencia, que así como el mismo calor del mismo sol endurece el barro y derrite la cera, así también la obra del Espíritu de Dios endurece a los rebeldes y ablanda a los arrepentidos. De Principiis de Orígenes (tanto en griego como en latín), libro 3, cap. 1.11, p. 311.

P: En Romanos 9:18, ¿quién tuvo qué responsabilidades en el endurecimiento del corazón del faraón, así como en el de otras personas?

R: Hay cuatro puntos que deben tenerse en cuenta en la respuesta.

A. Dios es el responsable:

A1. Todo lo que ocurre es permitido por Dios. En otras palabras, nada ocurre salvo lo que Dios permite (Santiago4:15 ; Job1:12 ; 2:6; Salmo 103:19).

A2. Todo lo que Dios decreta ocurre sin falta (Isaías 43:13; Isaías 55:10-11; Romanos 11:29). Dios prometió (es decir, decretó) que los israelitas saldrían de Egipto tras haber sido esclavos durante 400 años (Génesis15:13 -14).

A3. Dios creó al faraón y le permitió vivir.

A4. Dios actuó a lo largo de la historia e hizo que el faraón fuera el rey de Egipto en aquel momento.

A5. Dios envió específicamente las plagas a Egipto.

A6. En última instancia, todo —incluso aquello que «no pasó por la mente de Dios» (Jeremías 19:5; 32:35)— estaba, está y estará entretejido en el plan de Dios (Efesios1:11 ; Romanos8:28 ; Proverbios 16:4).

B. Dios no es responsable de las cosas que permitió, pero que no causó directamente, como el mal.

B1. Hay cosas que provocan en Dios una gran ira (Jeremías 5:29;8:19 ; 12:8; Ezequiel 8:6).

B2. Hay cosas que le rompen el corazón a Dios (Jeremías 4:19-22; 9:1; Lucas 19:41-44; Mateo 23:37-39).

C. El faraón era responsable:

C1. El faraón no fue coaccionado. De hecho, para la mayoría de las personas, las plagas habrían sido un «estímulo» para elegir lo correcto.

C2. El faraón tomó sus propias decisiones.

D. Ambos eran responsables conjuntamente:

D1. El faraón también endureció su propio corazón, y ese endurecimiento por parte del faraón se mencionó antes de que Dios endureciera el corazón del faraón.

P: En Rom9:19 -22 y Rom 11:8,10, ¿cómo puede Dios hacernos responsables de lo que Él mismo nos hace ser?

R: Quizás una ilustración pueda ayudar. Imaginemos que nacimos y vivimos toda nuestra vida a bordo de un barco. Supongamos que este barco estuviera a punto de hundirse y que hubiera un bote salvavidas disponible para que pudiéramos abandonar el barco. Si nos quedamos en el barco y nos ahogamos, somos responsables de nuestra propia muerte. No fuimos responsables de haber nacido en el barco, pero sí lo fuimos de no haber elegido abandonar el barco que se hundía. No solo sería inadecuado, sino también trágico e inútil que una persona culpara a las circunstancias de su nacimiento por su propia decisión de rechazar la oferta del bote salvavidas.

Por lo tanto, no tuvimos influencia ni responsabilidad alguna sobre la forma en que nacimos, ni sobre el hecho de que tengamos una naturaleza pecaminosa. Sin embargo, las personas son responsables de no haber elegido acudir a Dios para la purificación de su naturaleza pecaminosa y el perdón de sus pecados.

P: En Romanos 9:19, ¿por qué la palabra de Dios califica estas preguntas de inapropiadas?

R: Aquí se dan dos razones distintas.

Actitud: Ninguna pregunta es adecuada si la actitud es la de llevar la contraria a Dios (versículo 20). En lugar de intentar conocer los caminos de Dios, las preguntas pretenden obligar a Dios a justificarse.

Contenido: Incluso cuando se formulan con una actitud reverente, las preguntas siguen sin ser adecuadas porque parten de algunas falsedades. Debemos ser conscientes de dos verdades:

1. Dios tiene el derecho de crearnos como Él desee (versículo 21).

2. Además, tal y como muestran los versículos 21-23, Dios no creó a los elegidos y a los réprobos de forma diferente; todos nacemos hechos de la misma «arcilla». La diferencia no está en nuestro origen, sino en nuestro destino. Para muchas personas, «el mensaje no se combinará con la fe» (Hebreos 4:2), y Dios derramará sobre ellas su justa ira.

P: En Romanos 9:19, ¿tienen las personas libre albedrío?

R: Sí, según la definición correcta.

No, nada fuera de la voluntad deseada y decretada por Dios. Si por «libre albedrío» se entiende que el hombre puede actuar totalmente más allá de los límites, el conocimiento o la capacidad de control de Dios, entonces nadie, ni siquiera Adán o Satanás, tiene libre albedrío. Sin embargo, rara vez es esto lo que se entiende por «libre albedrío».

Sí, hacemos cosas al margen de la voluntad deseada por Dios.

El libre albedrío suele significar que Dios ha elegido concedernos la capacidad de tomar decisiones auténticas y de hacer cosas al margen de lo que Él desea. Dios conoce todas nuestras decisiones, pero somos nosotros quienes las tomamos. Nuestra voluntad es «libre» en el sentido de que no está coaccionada por Dios. No somos marionetas ni robots. Sin embargo, nuestro libre albedrío no es totalmente «libre» porque está limitado por el pecado. El adicto a las drogas que ansía consumirlas tiene libre albedrío para dejarlo por completo de golpe, pero su voluntad está esclavizada.

Los cristianos no calvinistas afirman que tenemos libre albedrío, lo que incluye que todos tenemos cierta responsabilidad y capacidad para responder ante Dios. Los cristianos calvinistas sostienen que no es así. Algunos calvinistas sostienen que los creyentes tienen libre albedrío, pero los no creyentes no. El gran predicador del siglo XIX (y calvinista) Charles Spurgeon afirmó que teníamos «libre albedrío», pero que este era esclavo de nuestra naturaleza pecaminosa, lo cual, en realidad, se asemeja bastante a lo que sostienen los no calvinistas.

Sin embargo, otros calvinistas sostienen, en esencia, que, si bien las personas tienen «libre elección», no tienen libre albedrío, no solo porque Dios decidiera no concedérnoslo, sino porque, supuestamente, Dios no podría concedérnoslo y seguir siendo soberano.

La calvinista Loraine Boettner (p. 222) afirma: «Además, si admitimos el libre albedrío en el sentido de que la determinación absoluta de los acontecimientos recae en manos del hombre, más valdría escribirlo con F mayúscula y W mayúscula; pues entonces el hombre se habría convertido en algo parecido a Dios —causa primera, fuente original de las acciones— y tendríamos tantos semidioses como libres albedríos. A menos que se renuncie a la soberanía de Dios, no podemos conceder esta independencia al hombre».

En realidad, Boettner está mezclando categorías aquí. Si Boettner dijera que «no podemos admitir el libre albedrío en el sentido de que el hombre pudiera hacer cosas al margen de lo que Dios ha permitido», entonces todos los cristianos deberían estar de acuerdo con él. Sin embargo, si Dios ha optado por ejercer temporalmente una «soberanía delegada», en la que ha decretado que ciertas cosas —como el destino eterno de una persona— sucederán de una forma u otra en función de la respuesta de dicha persona a la obra de Dios en su vida, y Dios no ha coaccionado dicha respuesta, entonces Boettner se equivoca, a menos que se le dé tanto significado a la palabra «absoluto» de Boettner que la afirmación se convierta en una tautología lógica con la que todos pudieran estar de acuerdo.

Una referencia más bíblica a la libertad humana, con la que tanto los no calvinistas como muchos calvinistas pueden estar de acuerdo, formó parte de una charla impartida por R. C. Sproul en Austin sobre «March 9, 1991 » (La soberanía de Dios y la libertad humana).March 9, 1991 .

«No creo que, como cristianos, tengamos que abandonar el importantísimo concepto de la libertad y la responsabilidad humanas —ni por un segundo. Y me resultaría muy doloroso tener que renunciar a la idea de la libertad humana. Pero, queridos, podría vivir con ello. Si tuviera que renunciar a la idea de que Dios es soberano, habría abandonado el cristianismo. Habría abandonado la esperanza, porque reconocería que vivo en un universo que no está bajo la autoridad de la providencia divina». Así pues, R. C. Sproul afirma que la soberanía de Dios es más importante para él que la libertad humana, pero cree que ambas son ciertas. Una vez más, Sproul no se refiere a una libertad total y absoluta, sino que enseña una libertad genuina.

En resumen: todos deberían estar de acuerdo en que cada uno tiene la responsabilidad de obedecer a Dios, pero por sí mismos nadie tiene el poder de obedecer debido a nuestra naturaleza pecaminosa. Muchos cristianos reformados —aunque no todos— afirman que Dios nunca concedió a los no elegidos la opción, la elección o la capacidad de responder a Dios de ninguna manera. Como lo expresó una persona reformada: o bien es usted un robot de Dios, o bien es un robot de Satanás.

A modo de nota al margen, algunos teólogos reformados moderados (Spurgeon, Packer, Bunyan, etc.) sostienen que Dios hace a todos una oferta sincera del Evangelio. Otros (Pink, Gill, Hoeksema) sostienen que Dios no ofrece el Evangelio a todos. Otros sostienen que nosotros podemos ofrecer sinceramente el Evangelio a todos, ya que no sabemos quiénes son los elegidos, pero que Dios no podría hacer una oferta sincera.

Consulte la siguiente pregunta para conocer el respaldo bíblico del «libre albedrío» en el sentido de que, aunque nuestra voluntad esté sujeta al pecado, todos tenemos la capacidad de tomar decisiones auténticas y de responder a Dios.

P: En Romanos 9:19, ¿son las personas como robots o marionetas, o ha decidido Dios conceder a todos la capacidad de tomar decisiones auténticas y responder a Dios?

R: Josué 24:22-23 muestra que, o bien las personas pueden tomar decisiones, o bien Dios se conforma con que su pueblo se engañe al pensar que está eligiendo hacer un pacto con Él.

Dios ha concedido a las personas la libertad de quebrantarle el corazón (Jeremías 9:1; Mateo 23:37-39, etc.). Aunque algunos calvinistas afirman que se trata únicamente de antropomorfismos y que Dios no se siente realmente así, esto abre toda una caja de Pandora. Hablando hipotéticamente, si todos los versículos de la Biblia en los que se dice que Dios siente desolación y decepción no deben tomarse al pie de la letra, entonces quizá tampoco deban tomarse así todos los versículos sobre la ira y el furor de Dios y los antropomorfismos, y Dios en realidad no sienta ira. Quizás todos los versículos sobre el amor de Dios serían antropomorfismos y Dios tampoco siente realmente ningún tipo de cariño o preocupación por nosotros. Por lo tanto, o bien los versículos que describen los sentimientos de Dios sí tienen significado, o bien Dios gastó mucha tinta en la Biblia innecesariamente cuando podría haberse limitado a exponer las consecuencias y haber dicho que era una especie de mero ordenador.

Consulte el análisis sobre Génesis 50:19-20; Deuteronomio 1:39 y Josué 24:21-24 para obtener más información sobre la capacidad de las personas para tomar decisiones.

Consulte la siguiente respuesta para un análisis más exhaustivo sobre la capacidad del hombre para tomar decisiones.

P: En Romanos 9:19, si las personas no son como robots ni marionetas, ¿qué dice la Biblia sobre la capacidad del hombre para tomar decisiones?

R: Disculpe que insista en este punto, pero muchos calvinistas no se dan cuenta de que Dios ofrece a las personas una opción real y genuina a la hora de buscarle. En primer lugar, dos puntos sobre Dios, y a continuación, algunos puntos sobre las personas.

EL PADRE Y JESÚS: El Padre eligió, llamó y envió a Jesús para que fuera nuestro Salvador. Así lo indican Mateo 12:18; 1 Pedro 2:6; Hebreos 5:4; 3:2; Lucas 23:35; e Isaías 48:15; 49:1, 6.

Sin embargo, la elección, el conocimiento y el plan del Padre no negaban el hecho de que el propio Cristo siguiera eligiendo libremente venir y obedecer, según Juan 10:18; Lucas 22:42; y Hebreos 10:9.

LAS PERSONAS: Todas las personas son pecadoras y depravadas. A menos que Dios actúe, nadie buscará a Dios, según Romanos3:11 , que parafrasea las palabras de David en el Salmo 14:2 y el Salmo 53:2.

Sin embargo, el propio David afirmó que buscaba a Dios en el Salmo 63:1 y en el Salmo 27:4, 8.

Además, muchos otros, con la ayuda de Dios, han elegido servir al Señor.

Josué 24:22: «Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor», dijo a Israel

Mateo6:33 : «Buscad primero el Reino de Dios».

Muchos buscan a Dios: 1 Crónicas 16:10, 11; 2 Crónicas 15:12; 30:19; Esdras 6:21; Salmo 34:10; 69:32; 70:4; Proverbios 28:5; Zacarías 8:21, 22; Malaquías 3:1

Ponga su corazón en buscar a Dios 2 Crónicas 11:16

1 Crónicas22:19 ; 28:8,9; 2 Crónicas7:14 ;12:14 ; 14:4; 15:2;15:13 ; 19:3

2 Crónicas 20:3,4; 31:21; 34:3; Oseas 3:5

El Salmo 9:10 e Isaías 45:19 son una promesa de no abandonar a quienes buscan a Dios

Salmo22:26 : los que buscan al Señor le alabarán.

Salmo 24:6 Así es la generación de quienes le buscan.

Salmo 40:16; 105:3,4; 119:2,45: todos los que le buscan se regocijan y se alegran

Salmo 119:94 He buscado sus preceptos

Proverbios 1:28b-29 Buscarán, pero no encontrarán, pues no temieron al Señor

Proverbios8:17 : Los que buscan la sabiduría la hallan

Isaías 51:1: «Ustedes que buscan al Señor»

Isaías 55:6 Busquen al Señor mientras pueda ser hallado; invoquen su nombre...

Jeremías 29:13: «La buscaréis y la encontraréis cuando la busquéis de todo corazón»

Jeremías 50:4 Israel y Judá buscarán a Dios

Oseas10:12 «…Porque es tiempo de buscar al Señor»

Amós 5:4, 6;5:14 : «Buscad al Señor y viviréis»

Además, con la ayuda de Dios, las personas pueden elegir hacer la voluntad de Dios.

Juan7:17 Si alguien desea hacer su voluntad, sabrá si mi enseñanza procede de Dios o si hablo por mi cuenta.

Jonás 2:8 «Los que se aferran a ídolos vanos abandonan su amorosa devoción»

Salmo 83:16 Dios actúa para que los hombres le busquen

Salmo 119:30 «He elegido el camino de la verdad;»

Salmo 119:173 «pues he elegido tus preceptos»

Isaías 7:15 «Para cuando tenga edad suficiente para rechazar el mal y elegir el bien, estará comiendo cuajada y miel».

Isaías 56:4 «A los eunucos que guardan mis días de reposo, que eligen lo que me agrada...»

Proverbios 8:10,16:16 Se nos ordena elegir la instrucción de la sabiduría en lugar de la plata selecta

Juan5:35 Juan era una lámpara que ardía y daba luz, y usted estuvo dispuesto, durante un tiempo, a deleitarse en su luz

Juan7:17 «Si alguien desea hacer su voluntad, sabrá...»

Hechos20:21 «…el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo»

Efesios1:13 Y en Él, habiendo oído y creído la palabra de la verdad…

Deuteronomio 30:19 Ahora bien, [israelitas], elijan la vida, para que vivan ustedes y sus hijos

Romanos11:32 , pues Dios ha entregado a todos a la desobediencia para poder tener misericordia de todos. (La palabra «todos», «pantas», es la misma en ambos casos)

2 Tesalonicenses2:10 los que se pierden, engañados porque se niegan a amar la verdad y, por tanto, a ser salvos.

Tito2:11 «Porque ha aparecido la gracia de Dios, que trae salvación a todos».

1 Pedro1:22 «Puesto que han purificado sus almas mediante la obediencia a la verdad...»

2 Pedro1:10 «esfuércense por hacer segura su vocación y elección».

Por el contrario, las personas son responsables de no buscar a su Dios.

Isaías 9:12-13; Oseas 7:10: Dios está airado porque el pueblo no ha vuelto a Él ni le ha buscado. ¿Está Dios airado por lo que Él mismo decretó que no debían hacer, y airado por lo que no eligió permitirles hacer?

Jeremías 30:15: «Debido a su gran culpa y a sus muchos pecados, Dios les castigó».

Salmo 10:4 Los impíos no buscan a Dios. (¿Qué sentido tendría este versículo si personas piadosas como David tampoco buscaran a Dios?)

Proverbios1:29 : «Porque odiaron el conocimiento y no eligieron temer al Señor».

RESUMEN: Puesto que el llamamiento de Dios no eliminó la elección de Jesús, y la Biblia dice que, con la ayuda de Dios, podemos elegir a Dios, por lo tanto, el llamamiento de Dios no elimina nuestra elección.

P: En Romanos 9:19, ¿sería posible que los no cristianos no tuvieran libre albedrío, pero que los cristianos sí lo tuvieran?

R: No, pero se trata de una sugerencia interesante que me comentó una vez un amigo calvinista mío. Sin embargo, no he oído esto de ningún otro calvinista. Hay cuatro puntos que hay que tener en cuenta para explicar por qué esto es incorrecto.

Dios es soberano, en el sentido de que conoce todo lo que sucederá, incluidas todas las decisiones que tomaremos. También controla, hasta el más mínimo detalle, todo lo que desea controlar, y ni un solo átomo se mueve salvo que Dios lo permita. Sin embargo, Dios también puede moderarse a sí mismo. Puede optar por «delegar su soberanía» de forma temporal y dentro de ciertos límites, de tal manera que podamos tomar decisiones de las que nosotros, y no Dios, seamos responsables de las consecuencias.

¿Qué es el libre albedrío? Si se definiera el libre albedrío como aquella parte de nosotros que es totalmente independiente, que ni siquiera Dios es capaz de controlar, ese tipo de libre albedrío no existiría. Sin embargo, los primeros escritores cristianos se referían al libre albedrío como nuestra capacidad para tomar decisiones, y afirmaban que Dios incluso nos permite tomar decisiones que le desagradan y que tienen graves consecuencias. No obstante, nuestro libre albedrío está limitado por el pecado, al igual que el libre albedrío de un alcohólico o un drogadicto está limitado por sus pecados. Puede que no tengan el poder por sí mismos para liberarse de su adicción, pero pueden entrar por casualidad en una iglesia o en un centro de rehabilitación y pedir ayuda.

Muchos calvinistas niegan que las personas tengan libre albedrío en ningún sentido de la palabra; niegan que las personas puedan tomar decisiones. Es casi como si fuéramos robots. Algunos calvinistas niegan que tengamos libre albedrío porque Dios es soberano. Otros calvinistas, al igual que Martín Lutero, niegan que tengamos libre albedrío porque estamos caídos y atados al pecado. Esta cuestión implica que los calvinistas niegan el libre albedrío por la segunda razón.

Los no calvinistas pueden estar de acuerdo en que Dios es soberano y en que la voluntad del hombre está atada al pecado. Sin embargo, ninguna de estas razones convierte nuestras aparentes decisiones en una burla, ni hace que la responsabilidad del hombre por aquello a lo que ni siquiera puede responder sea un misterio incongruente.

P: En Romanos 9:20-21, ¿en qué sentido es Dios como un alfarero y nosotros como el barro?

R: Pablo se remite a la ilustración de Jeremías 18:6; Isaías 29:16; 45:9. En Génesis 2:7, cuando Dios formó al hombre, la palabra «formó» tiene la misma raíz que «alfarero». Dios puede hacer con la creación lo que desee, y nosotros tenemos la obligación de seguir a nuestro Creador. Por supuesto, el barro que no es moldeado por el alfarero permanece como una masa informe y carente de arte.

Como dijo Charles R. Erdman: «La soberanía de Dios nunca se ejerce para condenar a los hombres que deberían ser salvos, sino que, por el contrario, ha dado lugar a la salvación de los hombres que deberían estar perdidos». La Epístola de Pablo a los Romanos, p. 109. (Extraído del Comentario Bíblico del Creyente, p. 1719).

P: En Romanos 9:25-33, ¿qué está haciendo aquí Pablo?

R: Pablo está demostrando su argumento utilizando pasajes de las Escrituras uno tras otro. Esto demuestra que no se trata de una simple observación al margen en un versículo, sino más bien de un hilo conductor en las Escrituras. Existe un término para referirse al uso de un pasaje tras otro; se denomina «catena». Tanto los escritores del Nuevo Testamento (especialmente Pablo) como al menos veintinueve escritores de la Iglesia primitiva, anteriores al Concilio de Nicea I, utilizaban las cadenas, por lo que constituían un medio de expresión habitual.

P: En Romanos 9:32-33, ¿cómo y por qué hizo Dios de Jesús una piedra de tropiezo para los judíos?

R: Aunque este pasaje no explica el motivo, podemos observar algunas cosas. Jesús dijo que había que ser como un niño pequeño para acudir a Él, en Mateo 18:3-5 y 19:14. Los niños pequeños no suelen sentirse impresionados por su propio conocimiento o sabiduría, y no se enorgullecen de saber más que los demás. Simplemente desean, con humildad, estar cerca de alguien que los ama y los ayuda en su debilidad. Dios no se complace en nuestra fortaleza, sino en cómo Su poder puede manifestarse a través de nuestra debilidad. Dios le dijo a Pablo en 2 Corintios 12:9b-10: «… pues mi poder se perfecciona en la debilidad». «Por eso me gloriaré aún más gustosamente en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose sobre mí. Por eso, por amor a Cristo, me complazco en las debilidades, en los insultos, en las penurias, en las persecuciones, en las dificultades. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». No todo el mundo está dispuesto a adoptar esa actitud.

P: En Romanos 9:33, ¿qué tiene de inusual esta palabra que significa «tropezar»?

R: Esta palabra no significa «tropezar». Más bien, su significado se acerca más a «caer por un precipicio».

P: En Romanos 10:1-4, ¿qué ejemplos se dan de cómo el celo religioso de alguien puede interponerse en su camino hacia el conocimiento de Dios?

R: La religión en sí misma, incluso la buena religión, puede convertirse en un ídolo. Pero también existe la religión tóxica, que no es buena. Cuando la religión ordena quemar viva a una mujer recién viuda, o matar a personas que no le están combatiendo, simplemente porque no aceptan su religión, entonces esa religión es tóxica. Juan 16:2 dice: «Os expulsarán de las sinagogas. De hecho, llegará un tiempo en que cualquiera que les mate pensará que está prestando un servicio a Dios».

P: En Romanos 10:3, ¿cómo podría Dios castigar con justicia a los israelitas por su ignorancia?

R: No hay ningún ejemplo en las Escrituras de que Dios castigue a alguien por ignorancia inocente. Sin embargo, no toda ignorancia es necesariamente inocente. Por ejemplo, unos buenos padres no castigan a un niño pequeño por su ignorancia, pero un buen profesor sí sanciona por ignorancia a un alumno que descuida leer los deberes asignados. Los judíos, al igual que nosotros hoy en día, tienen la «tarea» de conocer la palabra de Dios.

P: En Romanos 10:4, ¿en qué sentido es Cristo el fin de la ley?

R: Aunque Cristo cumplió plenamente la ley por sí mismo, eso no sería el fin de la ley.

Cristo es el fin de la ley de varias maneras.

1. Como sumo sacerdote, Cristo cumplió la ley por nosotros. De una vez por todas, realizó el sacrificio por nosotros (Hebreos 9:13-14).

2. El propósito de la ley es conducirnos a Cristo. Hebreos 10:1 dice que la ley era una sombra de lo que había de venir.

3. Cristo es el fin, o el destino, de la ley. Los sacrificios del Antiguo Testamento «encubrían» el pecado (Hebreos 9:9-10; 10:2-4) antes de que Cristo lo quitara por completo.

La palabra «fin» o «conclusión» (telos) se destaca en griego, ya que es la primera palabra de la frase.

P: En Romanos 10:4, ¿sigue siendo aplicable toda la ley para aquellos que no creen?

R: Esto se refiere a la Ley mosaica. Romanos 10:4 no matiza esto con «solo para aquellos que creen». Por lo tanto, los paganos no creyentes no deben plantearse seguir la Ley mosaica, sino más bien a Cristo y sus mandamientos. Así pues, la Ley mosaica ha llegado a su fin para todos, pero la ley del bien y del mal, grabada en el corazón de las personas, sigue ahí.

P: En Romanos 10:5, ¿vivimos cumpliendo la Ley, o es la Ley la que trae la muerte, tal y como dice Romanos 8:2?

R: Una analogía podría resultar útil en este caso. Que la ley humana traiga vida o muerte depende de su perspectiva. Una posible víctima de un delito y un asesino condenado a muerte tienen perspectivas diferentes.

Si alguien cumpliera la ley a la perfección, eso traería vida. Sin embargo, infringir la ley que uno es capaz de conocer conlleva juicio y muerte.

P: En Romanos 10:7, ¿qué tiene de interesante el ejemplo que ofrece Pablo aquí?

R: Pablo adaptó esta cita de Deuteronomio 30:13, donde dice: «¿Quién cruzará el mar?», para decir: «¿Quién descenderá al abismo?». No tenemos que descender al abismo para obtener la salvación (lo cual, de todos modos, nos resultaría imposible), porque Cristo ya lo hizo por nosotros.

P: En Romanos 10:9-10, ¿basta con decir simplemente «Jesús es el Señor» para ir al cielo?

R: No, eso no es lo que enseña este versículo. En Hechos8:13 Simón el Mago «creyó», y sin embargo Pedro dijo que perecería en Hechos 8:18-20. La palabra griega para «creer» en Hechos 8:13, episteuse, no es la palabra habitual que se utiliza en la Biblia para «creer». La palabra habitual, pestuvo, significa confiar y tener una fe salvadora en algo. La palabra utilizada en Hechos 8:13 significa asentimiento intelectual.

P: En Romanos 10:9, ¿puede una persona ser salva confiando en Jesús como Salvador, pero no como Señor?

R: No, nada en las Escrituras ofrece esa esperanza. Romanos 10:9 dice que debemos llamar a Jesús «Señor» o «Maestro». El mero hecho de decir que Jesús es el Salvador, pero que no es su Señor, no significa que haya recibido la salvación de Jesús.

P: En Romanos 10:11, ¿por qué dice «nunca será avergonzado», cuando se refiere a Isaías 28:16, que en el texto masorético dice «nunca se desanimará»?

R: Romanos10:11 se asemeja a la expresión de la Septuaginta «de ninguna manera se avergonzará», no al texto masorético. También en muchos otros pasajes, las citas del Nuevo Testamento se acercan más a la Septuaginta que al texto masorético.

La palabra para «desanimarse» en Isaías 28:16 en el texto masorético es chuwah (Concordancia de Strong 2363), que literalmente significa «apresurarse». Esto tiene sentido si se entiende «se apresurará» como el hecho de huir de la batalla tras una derrota. Sin embargo, también se refiere a emociones, como estar «muy perturbado» en Job 20:2. Así pues, el texto masorético y la Septuaginta tienen aquí un significado similar, pero la Septuaginta es un poco más precisa y más fácil de entender para quien no habla hebreo.

P: En Romanos 10:11, ¿en qué se basa la afirmación de que una roca inanimada representa a una persona?

R: Dios es, metafóricamente, una piedra de tropiezo en Isaías 8:14; 1 Pedro 2:8: «Una piedra de tropiezo y una roca de escándalo». El Salmo 118:22 dice: «La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en la piedra angular». El salmista no nos está hablando de edificios; se trata de una metáfora que encaja de forma natural con el Mesías.

P: En Romanos 10:12, ¿es cierto que «la identidad del “Señor” no puede establecerse con certeza a partir del contexto», tal y como han enseñado los Testigos de Jehová (La Atalaya, 1 de febrero de 1977, p. 95)?

R: No. 1 Corintios 12:4-6, y muchos otros versículos, demuestran que se trata de Jesucristo.

P: En Romanos 10:13, ¿es necesario invocar específicamente el nombre de «Jehová» para ser salvo, tal y como enseñan los Testigos de Jehová?

R: No. Más bien, hay que invocar al Dios verdadero y vivo. Los propios antiguos israelitas no disponían de la palabra «Jehová», ya que carecían del sonido «J». ¿Acaso, por carecer del sonido «J», todos los santos del Antiguo Testamento no adoraban al Dios verdadero? Por supuesto que eso es una tontería. A Dios le importa nuestro corazón, y las palabras y acciones que brotan de él, no la pronunciación.

P: En Romanos 10:13, ¿puede una persona aceptar a Jesús como Salvador y no como Señor?

R: No. Lamentablemente, algunos han enseñado que solo hay que aceptar a Jesús como Salvador, y que aceptarlo como Señor es una segunda parte. Una variante sostiene que el señorío es opcional. Una segunda variante, defendida en *The Complete Book of Bible Answers* (p. 190), no afirma que sea opcional, sino que someterse a Jesús como Señor no es una decisión previa a la salvación que se deba pedir a los no cristianos que tomen, como [aparentemente] lo es aceptar a Jesús como Salvador. Aceptar a Jesús como Señor se produce gradualmente a medida que el cristiano camina con Él.

En *Now That’s a Good Question*, págs. 122-123, R. C. Sproul señala que ser salvo sin aceptar a Jesús como Señor constituye una distorsión del verdadero Evangelio denominada antinomianismo. Los calvinistas afirman detectar esta enseñanza antinomista en hombres como Zane Hodges y Charles Ryrie.

Sin embargo, Jesús refuta el antinomianismo en Mateo 7:21-28 y Juan 14:21-24. En resumen, quienes aman a Jesús obedecerán sus enseñanzas, y quienes no lo aman no las obedecerán. Asimismo, en Colosenses 2:6, Pablo dice: «tal como habéis recibido a Cristo Jesús como Señor». En este pasaje, la Biblia no se dirige a quienes intentan aceptar a Jesús como Salvador, pero no como Señor.

P: En Romanos 10:13, si todo aquel que invoque al Señor será salvo, ¿cómo sabe usted si fue sincero cuando invocó a Dios para que le salvara?

R: Planteémonos una pregunta más sencilla a modo de analogía. ¿Cómo sabe usted que ayer tenía la intención de almorzar?

1. ¿Comió usted por accidente en lugar de hacerlo a propósito?

2. ¿No sabía usted que quería almorzar antes de hacerlo realmente?

3. ¿Le obligó alguien a comer, en lugar de hacerlo por su propia voluntad?

Si ayer almorzó y la respuesta a las tres preguntas anteriores fue «no», entonces tenía la intención de almorzar.

De manera similar, invocar al Señor no es algo complicado, como aprobar un examen. Si invocó a Jesús de forma intencionada, sabía lo que estaba haciendo, no fue coaccionado y deseó hacerlo libremente, entonces, si invocó a Jesús para que le salvara, realmente invocó a Jesús para que le salvara.

P: En Romanos 10:14-15, si no cumplimos con nuestro deber y no predicamos el Evangelio, ¿nuestra desobediencia hará que las personas vayan al infierno?

R: No. Dios es todopoderoso y soberano, y Él abrirá un camino para que todos los elegidos acudan a Él. Sin embargo, podemos compartir la alegría y el privilegio de ser un instrumento que Dios utiliza para llevar a cabo Su voluntad.

P: En Romanos10:14 -15, ¿puede alguien ir al cielo si nunca ha oído el Evangelio?

R: Ha habido personas que lo han hecho. Como prueba, Enoc, Abraham, Job y los creyentes del Antiguo Testamento siguieron lo que Dios les reveló, pero no escucharon lo que para ellos era el misterio del Evangelio del Nuevo Testamento. Recuerde que, en última instancia, es Dios quien salva, no el Evangelio, ni nuestra respuesta al Evangelio. Consulte también la siguiente pregunta para obtener más información.

P: En Romanos10:14 -15, ¿puede alguien ir al cielo si nunca ha oído el Evangelio, después de que Jesús resucitara de entre los muertos?

R: Los cristianos auténticos discrepan al respecto.

Algunos dicen que no. Sin embargo, esto no significa necesariamente que no tuvieran oportunidad alguna. Si alguien que nunca ha oído el Evangelio siguiera la verdad que conoce y respondiera a la obra del Espíritu Santo en su vida, Dios puede mover cielo y tierra para llevarle la verdad. Dios, por su providencia, puede hacer que un cristiano acuda a compartir el Evangelio de Cristo con esa persona. Un ejemplo de ello, en Hechos 10:2, 22 y 31, fue el de un romano temeroso de Dios llamado Cornelio, que era justo, oraba y daba limosna. Dios envió a un ángel para decirle a Cornelio que mandara a buscar a Pedro.

Hay quienes discrepan rotundamente. Si bien en 2 Tesalonicenses 1:8 se afirma que quienes no obedecen el Evangelio de Jesús serán castigados con la destrucción eterna, Romanos 4:15 y5:12 indican que el pecado no se tiene en cuenta donde no hay ley. Aunque las Escrituras no enseñan que nadie tenga una segunda oportunidad tras la muerte, hay quienes ven la posibilidad de que las personas escuchen el Evangelio y tengan una primera oportunidad tras la muerte, y/o durante el Milenio. Véase el debate sobre 1 Pedro3:19 (dos preguntas) y 1 Pedro 4:6, donde se menciona que Jesús predica el Evangelio a los muertos. Véase el debate sobre Apocalipsis 20 en relación con posibles oportunidades durante el Milenio. Por último, dado que, en última instancia, es Dios quien salva a las personas, Él podría hacer que los bebés o cualquier otra persona fueran al cielo sin haber escuchado el Evangelio si así lo deseara.

Un pasaje fundamental para este argumento es Romanos 10:14, que afirma que las personas no pueden invocar a Dios sin creer, no pueden creer sin oír, y no pueden oír sin un predicador. Si fuera un pasaje paralelo, Romanos10:13 diría que nadie puede ser salvado sin invocar a Dios; sin embargo, Romanos10:13 no es un pasaje paralelo. Más bien, solo dice que «todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo».

Romanos 10:13-14 no ofrece una razón más sólida para afirmar que todos y cada uno de los adultos que nunca supieron invocar al Señor irán al infierno que para afirmar que todos y cada uno de los niños que nunca supieron invocar al Señor irán al infierno.

P: En Romanos 10:18, ¿cómo es que los judíos no lo entendieron, si eran precisamente ellos quienes más sabían acerca de Dios?

R: No fue porque carecieran de información, ni porque no fueran lo suficientemente inteligentes. Más bien, tenían un paradigma alternativo, según el cual cumplir la ley era lo único necesario, y no tenían espacio para la verdad, porque esta no encajaba en su paradigma.

P: En Romanos 10:19, ¿cómo ha provocado Dios que los judíos sientan envidia de quienes no son una nación?

R: Los judíos daban por sentado a Dios. También daban por sentado que solo ellos habían sido elegidos por Dios. Dios iba a demostrarles que no tenían nada de qué jactarse. Aunque podían envidiar el poder político de otras naciones, el significado principal aquí es religioso. Hay muchas personas no judías que conocían el Antiguo Testamento mejor que la mayoría de los judíos. Les preocupa más complacer a Dios que a la mayoría de los judíos. Un judío practicante podría ver algo incorrecto en la práctica del judaísmo en este contexto.

Esto es lo que dijo Ireneo de Lyon (c. 160-202 d. C.) al respecto. Cita 11/20 palabras de Romanos 10:19 y siguientes: «Además, Moisés, en Deuteronomio, dice que los gentiles deberían ser “la cabeza” y el pueblo incrédulo “la cola”». Y de nuevo dice: “Me provocasteis a celos con los que no son dioses, y me enfadasteis con vuestros ídolos; y yo os provocaré a celos con lo que no es nación, y con una nación insensata os enfadaré”. Porque abandonaron al Dios que es, y adoraron y sirvieron a dioses que no son; y mataron a los profetas de Dios, y “profetizaron en nombre de Baal”, que era el ídolo de los cananeos. Y al Hijo de Dios, que es, lo despreciaron y condenaron, pero eligieron a Barrabás, el ladrón que había sido detenido por asesinato; y al Rey eterno lo renegaron, y reconocieron como su rey al César temporal. (Así) plació a Dios conceder su herencia a los gentiles insensatos, incluso a aquellos que no formaban parte del orden de Dios y no sabían quién es Dios». Demostración de la predicación apostólica, cap. 95.

P: En Rom 10,21 y 11,7, ¿por qué Dios (y Pablo) parecían decepcionados de que los judíos, como grupo, no aceptaran a Jesús, si Dios ya sabía de antemano que serían desobedientes?

R: Dios está fuera del tiempo y, al mismo tiempo, dentro de él. Su desobediencia fue culpa suya, y Dios sabía que iba a suceder incluso antes de que se creara la tierra. Pero Dios sigue sintiendo emoción en el momento en que ocurre. Romanos 10:21 ofrece una imagen desgarradora: el Dios todopoderoso del universo, capaz de desmenuzar las estrellas, extiende con delicadeza y paciencia sus brazos hacia esas personas; y, como nación, ellas le dan la espalda y no acuden a Él, al menos no todavía.

P: En Romanos 11:1, 11, esta situación no era permanente. ¿Cuándo parece permanente una situación adversa, cuando en realidad no lo es?

R: El rechazo de los judíos fue parcial, provisional y temporal. Sin embargo, para el observador medio, en aquel momento parecía permanente. Así es como pueden parecer las cosas hoy en día.

Situaciones desagradables: Algo puede parecer permanente cuando, en realidad, esperamos que no lo sea, y no vemos ninguna posibilidad de que haya una luz al final del túnel. Como alguien dijo una vez: «Vi una luz al final del túnel, pero solo era un tren».

Situaciones agradables: algo puede parecer permanente cuando deseamos que lo sea, y caemos en la trampa de pensar que el mero hecho de esperar que así sea lo convierte en realidad.

Pero, como mínimo, podemos reconocer que tendemos a pensar que algunas cosas son más permanentes de lo que realmente son. Debemos contrarrestar esa tendencia recordando que no podemos saber lo que nos deparará el mañana (Santiago 4:14). Por consiguiente, debemos aferrarnos a las cosas de este mundo solo de forma superficial y reconocer que cada nuevo día, tanto para nosotros como para nuestros seres queridos, es un regalo.

P: En Romanos 11:14, ¿fue Dios, Pablo o ambos quienes intentaron provocar los celos de los judíos?

R: El griego de Romanos 11:14 dice «yo», por lo que sin duda fue Pablo.

Respuesta incorrecta: Según el «Believer’s Bible Commentary», p. 1725, fue solo Pablo.

La respuesta: No fue solo Pablo, sino también Dios, tal y como reconoce Pablo al citar Deuteronomio 32:21 en Romanos 10:19.

Provocar celos es una estrategia interesante. Cuando las personas ya no quieren escuchar y muestran una sordera persistente, constante y obstinada, entonces hay que hablar con otra persona, con su conocimiento, y así quizá se pregunten qué se están perdiendo.

P: En Romanos 11:16, ¿cómo es que los cristianos son ahora el pueblo elegido de Dios, si en el Antiguo Testamento el olivo era un símbolo de los israelitas?

R: El olivo no era el símbolo de los israelitas étnicos; simplemente pensaban erróneamente que lo era, valorando su ascendencia más que estar en paz con Dios.

P: En Romanos 11:16, ¿qué es el tronco principal del olivo?

R: En primer lugar, lo que no es la respuesta, y a continuación dos puntos de vista sobre la respuesta.

Lo que no es la respuesta. No representa a Israel, ya que los gentiles que se incorporaron no se circuncidaron ni obedecieron la ley judía.

El linaje espiritual de Abraham: incluyendo a los patriarcas, según *The Bible Knowledge Commentary: New Testament*, págs. 484-485.

La línea de privilegio de Dios, o «estatus de nación favorecida», según el *Believer’s Bible Commentary*, págs. 1725-1726.

El pueblo elegido de Dios

P: En Romanos11:17 -24, ¿qué sabemos sobre el cultivo de los olivos?

R: Los olivos eran muy valiosos, pero requerían mucho trabajo. En tiempos de guerra, a los israelitas no se les permitía talar olivos, tal y como se establece en Deuteronomio 20:19-20. Si se talaban los olivos, el suministro de alimentos de la tierra se vería reducido durante al menos veinte años. Esto también explica por qué la tala de olivos se consideraba un desastre en Habacuc3:17 y en Deuteronomio 28:40.

El Diccionario bíblico Wycliffe, en las páginas 1366-1367, incluye una amplia sección dedicada al cultivo del olivo. Al final de la misma se indica: «Los olivos se cultivan a partir de esquejes que se injertan en un tronco viejo o en un olivo silvestre cuando los brotes o los rebrotes miden aproximadamente tres pies de largo. Asimismo, pueden surgir nuevos brotes de las raíces o del tocón de un viejo árbol progenitor (Salmo 128:3; Isaías 11:1). No da fruto hasta pasados tres o cuatro años, y no se obtiene una cosecha abundante hasta los 17 o 18 años. Durante todo este tiempo, el árbol requiere cuidados esmerados: hay que arar y abonar el suelo cada primavera y regarlo con diligencia. … Si se cuida adecuadamente, un árbol adulto producirá media tonelada de aceite al año y seguirá haciéndolo hasta alcanzar una edad increíble». El *New International Bible Dictionary*, p. 802, y la *Enciclopedia Británica* de 1972, vol. 16, p. 936, incluyen fotografías de olivos que tienen mil años de antigüedad. Si yo fuera un árbol, ¡me gustaría ser un olivo, robusto, resistente a los insectos y vivir hasta los mil años!

P: En Romanos11:17 -24, ¿por qué alguien injertaría ramas de olivo silvestre en un olivo cultivado?

R: Normalmente, uno querría hacerlo al revés. Se combinaría un árbol frutal silvestre, con sus características de resistencia, con ramas cultivadas que producen frutos con características agradables. Hay cinco puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

1. Pablo estaba poniendo un ejemplo. No pretendía enseñar a la gente cómo cultivar olivos, sino ofrecer un ejemplo de cómo los gentiles fueron injertados. Tal y como lo expresa el Diccionario Bíblico Wycliffe, en la página 726: «Esta inversión deliberada realza la pintoresca figura retórica que transmite la verdad eterna del rechazo del Israel nacional y la composición del verdadero Israel: todos los creyentes». Véase también el *New International Dictionary of the Bible*, p. 402, donde se ofrece una descripción similar.

2. Muchas plantas no se injertan en absoluto. Normalmente, solo se injertaría una rama autóctona si fuera débil, estuviera infestada de insectos o enferma. Pablo afirma específicamente en Romanos 11:20 que estas ramas fueron cortadas a causa de la incredulidad.

3. La analogía de los israelitas como un olivo ya les resultaba familiar, tal y como se recoge en Jeremías 11:16 y Oseas 14:6. Por lo tanto, si se considera desde un punto de vista cronológico, siendo la raíz los antepasados de un árbol genealógico, fueron los gentiles los que fueron injertados, y no al revés.

4. Si Pablo hubiera dicho que los judíos eran la raíz silvestre y los gentiles las ramas cultivadas, entonces los gentiles podrían pensar que Dios los injertó porque necesitaba algunas características deseables en ellos, en lugar de que fuera todo por gracia. Además, no fueron los gentiles los que fueron domesticados, sino los judíos.

5. Si se utilizara la analogía en la que los gentiles fueran la raíz silvestre y los israelitas las ramas cultivadas, eso sería un error aún mayor. Los gentiles fueron injertados en el pueblo elegido de Dios, y desde luego no al revés.

La Nueva Biblia de Estudio de Ginebra, p. 1787, afirma que, en ocasiones, se injertaban ramas silvestres en plantas cultivadas para darles nueva vitalidad. Al parecer, si todas las ramas fueran cultivadas, el olivo no crecería tanto. Sin embargo, el *Manual actual para resolver las dificultades bíblicas*, págs. 152-153, el *Comentario bíblico del creyente*, pág. 1726, y el *Nuevo Diccionario Bíblico Internacional*, pág. 402, afirman que ningún cultivador haría esto, y coinciden en que Pablo utilizó este orden para enseñar sobre el desinjerto de Israel y el injerto de los gentiles, no sobre horticultura. Quizás Pablo también insinúa esto en Romanos 11:24 al afirmar que injertar la rama silvestre en la raíz cultivada era «contrario a la naturaleza».

El «Comentario del Conocimiento Bíblico: Nuevo Testamento», p. 484, afirma que injertar una rama silvestre en una raíz cultivada no era lo habitual, aunque se hacía.

Conclusión: Pablo nos explica específicamente por qué eran los israelitas la raíz en esta analogía. En Romanos 11:18, Pablo les dice que recuerden que ustedes (los gentiles) no sostienen a la raíz, sino que es la raíz la que los sostiene a ustedes.

P: En Romanos 11:20, ¿cuáles eran algunos de los obstáculos que impedían a los judíos dar fruto para Dios?

R: Tenían incredulidad. Además, tenían

falta de amor por los perdidos (como Jonás)

Idolatría y otros pecados hasta el exilio (Oseas9:10 ).

No encontraban placer en la palabra de Dios (Jeremías6:10 ).

Se olvidaron de la necesidad de perseverar (Hebreos10:23 , 32-35).

Se dejaron llevar por las preocupaciones de este mundo, como en el tercer tipo de terreno (Mateo 13:23).

Reducir la palabra de Dios a un mero conjunto de normas de vida

Olvidaron los mandamientos de educar a sus hijos (Deuteronomio 6:4-7).

Así, los judíos se endurecieron, «porosis» en griego.

P: En Romanos 11:22, ¿cómo puede Dios ser a la vez bondadoso y severo, sin que ello resulte contradictorio?

R: La palabra griega puede significar tanto «severo» como «duro». En la tierra, un agente de policía puede mostrarse bondadoso al ayudar a un desconocido que necesita asistencia. Ese mismo agente puede mostrarse severo al disparar a un asesino que está intentando matar a alguien. Si un ser humano puede ser a la vez bondadoso y severo, sin duda no debería suponerle ningún problema comprender que Dios puede actuar de la misma manera, mostrando misericordia sin dejar de ser fiel a su naturaleza santa. Consulte el análisis sobre Romanos 13:10 para obtener más información sobre cómo un cristiano puede ejercer de agente de policía.

P: En Romanos 11:25, ¿qué significa «la plenitud de los gentiles»?

R: Significa que Israel fue rechazado como pueblo de Dios hasta que los gentiles que crean hayan entrado en el Reino de Dios.

P: En Romanos 11:26, ¿van todos los israelitas al cielo?

R: No, según Juan 8:24 y Mateo 23:33. Consulte el análisis sobre Romanos 9:8-9, 27 para conocer la respuesta.

P: En Romanos11:26 -27, ¿seguirá Dios cumpliendo en el futuro algunas promesas para los descendientes biológicos de Israel?

R: Esta es una de las diferencias clave entre los cristianos que son teólogos del pacto y los cristianos que son dispensacionalistas.

Los teólogos del pacto dicen que no. Todas las promesas futuras se cumplirán no para el Israel físico, sino para el Israel espiritual, es decir, la Iglesia, compuesta por todos los verdaderos creyentes de todas las nacionalidades. A esto se le denomina «teología del reemplazo».

Los dispensacionalistas dicen que sí. Muchas promesas se cumplirán para el Israel espiritual, pero el Israel físico seguirá heredando la tierra de Palestina para siempre. Los 144 000 de Apocalipsis 7 y 14 proceden de las tribus de Israel.

P: En Romanos 11:32, ¿qué significa que Dios haya sometido a todos los hombres a la desobediencia?

R: Dios no se limitó a descartar su criterio de justicia ni a rebajar su nivel de perfección para el Cielo. Más bien, Dios tuvo misericordia de su desobediencia a través de la sangre de Jesús en la cruz.

Esto también puede estar relacionado con el hecho de que Dios creó al menos cinco tipos de seres:

No morales: los animales

Sin pecado y que permanecen sin pecado: ángeles de diversas órdenes

De la inocencia a la caída: demonios

De Caídos a Sin Pecado: el pueblo elegido

Caídos y que permanecen caídos: los reprobados

Romanos11:32 muestra que todas las personas, excepto Adán, Eva y Jesús, se encuentran en las dos últimas categorías.

P: En Romanos 12:1, ¿por qué dice Pablo «Por lo tanto» en este contexto?

R: «Por lo tanto» significa aquí «a causa de todas las misericordias de Dios mencionadas en los capítulos anteriores». Se refiere a todos los capítulos anteriores de Romanos, no solo a los capítulos 9-11.

Pablo divide muchas de sus cartas en dos partes: una parte doctrinal y otra práctica. O, como dice A. M. Hunter, «una parte dedicada a la fe y otra al comportamiento», tal y como afirma el New International Bible Commentary, p. 1338. En Efesios y Colosenses tienen aproximadamente la misma extensión, pero en Romanos la parte doctrinal es más del doble de larga.

P: En Romanos 12:1, ¿qué tiene de interesante el uso de los tiempos verbales de las palabras griegas «conformados» y «transformados»?

R: Resumirlo como «No se amolden, sino que se transformen» es totalmente erróneo. Estos verbos son pasivos, no activos. Por lo tanto, no dice «no se amolden», sino más bien «no sean amoldados». Lo mismo ocurre con «transformados». Así pues, técnicamente, Dios no nos está ordenando que hagamos nada aquí, sino que, paradójicamente, nos está ordenando que se nos haga algo. Por lo tanto, no es que las personas estén intentando explícitamente conformarse al mundo, sino que se están conformando a medida que siguen el camino que han elegido. Del mismo modo, no se nos ordena que nos transformemos, porque no podemos transformarnos por nosotros mismos. Se nos ordena activamente que «seamos transformados», lo cual es una consecuencia de que renovemos nuestra mente por medio del Espíritu Santo. En el Salmo 40:8, David dijo que la ley de Dios estaba en su corazón. La palabra de Dios también debería estar en el nuestro.

P: En Romanos 12:1, ¿cómo debemos ofrecernos en sacrificio a Dios?

R: Romanos 12:1 no dice que debamos ser un sacrificio muerto o quemado, sino más bien un sacrificio vivo. Por supuesto, un sacrificio vivo puede tener la tendencia a querer bajarse a gatas del altar, y no debemos hacerlo.

Hay una historia que dice así: una vez, una gallina y un cerdo caminaban por el campo y vieron a mucha gente hambrienta. La gallina dijo: «Ya sé lo que podemos hacer: ¡vamos a prepararles el desayuno!». El cerdo respondió: «Es fácil para usted decirlo, pero para mí eso supone un compromiso total». Ahora bien, Dios no nos llama a ser gallinas, pero sí nos llama a tener un compromiso total para llevar la salvación a este mundo. Ese compromiso total no consiste en morir al servicio de Dios (aunque para algunas personas sí lo sea), sino en que todos vivamos para Dios.

P: En Romanos 12:1-2, ¿cuál es la diferencia entre caminar y trabajar para Dios, y de qué se trata este pasaje?

R: Los versículos 1 y 2, técnicamente, no tratan sobre «hacer»; eso viene más adelante, a partir del versículo 3. Los versículos 1 y 2 se refieren a ofrecerse voluntariamente para que se produzca un «cambio de ser» en lo que uno es. ¿Está dispuesto a que Dios le cambie y le transforme? Algunas personas no lo están, porque están demasiado satisfechas con su situación actual.

P: En Romanos 12:2, ¿cuántas veces debemos ser transformados?

R: Solo una vez, pero es un proceso continuo desde el momento en que creímos por primera vez hasta el día en que dejemos este mundo.

P: En Romanos 12:3, ¿de qué maneras pueden las personas tener una opinión de sí mismas más elevada de lo que deberían?

R: En el mundo, las personas pueden tener una opinión más elevada de lo que deberían sobre su inteligencia, su dinero, su destreza financiera, su habilidad deportiva o musical, su atractivo, su ascendencia o su estatus social. Cualquier cosa buena que tenga es un don de Dios. Además, puede desaparecer en cualquier momento.

Para los cristianos en particular, existe un buen libro cristiano titulado *Las siete virtudes mortales*, de Todd E. Outcalt. Una de las ideas centrales de ese libro es que cualquier virtud, cualquier cosa buena, se vuelve mortal cuando se mezcla con el orgullo. Su fe, su conocimiento de la Biblia e incluso su amor pueden resultar desagradables tanto para Dios como para los demás cuando se mezclan con el orgullo por esa virtud.

En la Iglesia primitiva, algunos podían pensar que eran mejores que otros cristianos por ser judíos. Algunos griegos cultos podían sentirse orgullosos de su sabiduría, y otros, tanto entonces como ahora, debido a su riqueza, podían sentirse más influyentes, o tal vez otros creyeran que ellos eran más influyentes, tal y como muestra Santiago 2:2-5.

Al parecer, incluso Pablo era consciente de esta tentación, pues dijo en 2 Corintios 12:7-10 que Dios le envió un «mensajero de Satanás» para atormentarle, a fin de que Pablo no se envaneciera. Incluso Pablo tuvo que luchar contra esto.

P: En Romanos 12:3, lo contrario a eso es pensar que todo lo que tenemos no es nada o no sirve para nada, y la Biblia tampoco dice que debamos tener esa actitud. ¿Cuál debería ser nuestra actitud?

R: Romanos 12:3 dice que debemos tener «juicio sensato».

Estas cosas pueden ayudarnos a mantener los pies en la tierra con un juicio sensato.

Está bien esforzarse por ganar una carrera o un premio (Filipenses 3:14). Darse cuenta de que uno es mejor en algunas cosas que otras personas no es ser arrogante, sino simplemente reconocer la verdad. Pero también hay que darse cuenta de que, sea cual sea la cosa en la que uno sea muy bueno, a menos que sea el mejor del mundo entero en ello, siempre habrá alguien mejor que uno en ese aspecto.

Nuestras vidas aquí son efímeras y, de todos modos, pronto dejaremos este mundo. Véase Job 14:1-2; Salmo 62:9; 103:13-16; Isaías 40:6,7; (parcialmente 1 Corintios 7:31); Santiago 1:10-11; 1 Pedro 1:23-24. Existe una organización dedicada a ayudar a los pacientes con Alzheimer, llamada «Still Me», que recuerda a las familias que, aunque el paciente con Alzheimer pueda haber perdido parte de su capacidad cognitiva, como dijo un paciente: «¡Sigo siendo yo!».

«Como las nubes y el viento sin lluvia es el hombre que se jacta de dones que nunca ha dado» (Proverbios 25:14, BSB). No importa qué talentos tenga, si no hace nada con ellos.

Nuestros dones no son para nosotros, sino para los demás. Filipenses 2:17 dice que Pablo se estaba «derramando como una ofrenda de bebida» por otros cristianos.

Debemos utilizar nuestros dones junto con los demás, no solo de forma individual, tal y como muestran Romanos 12:5-8 y 1 Corintios 12:12-27.

Sus habilidades y talentos no definen quién es usted. ¿Sabe mucho sobre un tema, es inteligente o se le da bien algo en concreto? Puede que llegue un día en el que deje eso a un lado y lo deje atrás, para siempre, y obtenga algo mejor, cuando vaya al cielo. Pero no lo dejará a un lado con tristeza, a menos que piense erróneamente que esas cosas temporales y de menor importancia son todo lo que usted es.

Amen sin hipocresía (Romanos 12:9). Los talentos y las capacidades de otra persona no definen quién es ella. ¿Se casó usted con alguien por su dinero? —¿Qué pasaría si esa persona perdiera su dinero? ¿Se casó con alguien por su aspecto físico? —¿Le dejaría si tuviera un accidente o perdiera su atractivo por cualquier otro motivo? Conocí a un chico en el instituto que tenía novia y un coche muy bonito. Pero cuando tuvo un accidente con el coche, ella rompió con él. No estaba enamorada de él, sino solo de su coche. ¿Amamos a los demás por sus talentos o habilidades, o por lo que pueden hacer por nosotros?

P: En Romanos 12:6-8, ¿por qué la lista de dones difiere de las listas de 1 Corintios 12:7-11, 1 Corintios 13:8 y Efesios 4:7-13?

R: Es positivo que los dones enumerados sean diferentes. Si no lo fueran, alguien podría pensar que se trata de una lista exhaustiva de dones y que no existen otros que no figuren en ella. Estas listas se ofrecen como ejemplos de categorías de dones. Dios es libre de otorgar dones adicionales, e incluso categorías adicionales de dones, según le plazca y según las necesidades de la Iglesia.

P: En Romanos 12:8b, ¿qué significa «mostrar misericordia»?

R: Esto no significa conceder el perdón, sino más bien ayudar a los necesitados.

P: En Romanos 12:9, ¿se espera que los cristianos alberguen algún tipo de odio y, en caso afirmativo, de qué manera?

R: No debemos odiar a las personas, sino que debemos odiar el mal y lo que este inflige a las personas. 1 Juan 3:10; 4:7-8 afirma que no somos verdaderos creyentes si no amamos a nuestro hermano. Pero, ¿son solo los creyentes las personas a las que debemos amar? No, a Jesús le preguntaron a quién debíamos amar, y Él respondió con la parábola del buen samaritano en Lucas 10:25-37.

Como dijo Agustín de Hipona: «Odien el pecado, pero amen al pecador». No dejen que su odio hacia lo que es malo se convierta en odio hacia la persona.

P: En Romanos 12:11, ¿cómo podemos procurarnos no carecer de celo?

R: Al parecer, Dios ha confiado a los creyentes la responsabilidad de velar por nosotros mismos para que no nos volvamos tibios en nuestra fe. La palabra que aquí se utiliza para «celo», «zeontes», también puede referirse a «hervir». Los creyentes no suelen volverse tibios de repente. Lo más habitual es que se produzca una erosión gradual, día a día, de nuestra devoción y del tiempo que dedicamos a Dios, que va siendo sustituido por otras cosas.

P: En Rom 12,13; 1 Tim 5,10 y Mt 25,35-45, ¿qué dice la Biblia sobre la práctica de la hospitalidad?

R: La palabra griega que se utiliza aquí, «philoxenos», significa literalmente «amor por los extranjeros». Tiene un significado más amplio que el simple hecho de hacer cosas amables por personas que no conoce, sino que implica amar de verdad a personas que no conoce. A continuación se expone lo que la Biblia ordena en general, seguido de las condiciones que acompañan a ese mandamiento.

Mandamiento positivo: Romanos12:13 y 1 Timoteo 5:10 nos dicen que practiquemos la hospitalidad; esto se aplica tanto a los cristianos como a los no cristianos. En Mateo 25:35-45, Jesús dijo que si se daba de comer, de beber, se ofrecía hospitalidad, ropa o cuidados a los pobres, a los extranjeros, a los enfermos o a los presos, era como si se lo hiciera a Él. Hebreos 13:2 también dice que algunos han acogido a ángeles sin saberlo.

Ejemplos negativos: Job 31:32 menciona como pecado el no mostrar hospitalidad a un forastero. Entre otros pecados, Sodoma y Gomorra no mostraron hospitalidad, según Ezequiel 16:49; de hecho, se mostraron bastante crueles con los forasteros.

Salvedad: 2 Juan 9-11 afirma que no se debe dar hospitalidad a los herejes. Asimismo, 1 Corintios 5:11 indica que no debemos relacionarnos con nadie que se denomine hermano, pero que lleve una vida impía.

El escritor de la Iglesia primitiva Clemente de Roma (96-98 d. C.) debió de considerar importante la hospitalidad, ya que menciona cuatro ejemplos.

P: En Romanos 12:14, ¿qué significa bendecir a quienes nos persiguen, y qué tipo de persecución mencionó Pablo específicamente?

R: Pablo no especificó ningún tipo concreto de persecución, por lo que podría tratarse de persecución por nuestra fe o por cualquier otro motivo. Esto implica, como mínimo, lo siguiente:

No se venguen ni devuelvan mal por mal. Esto se subraya en las Escrituras: Romanos 12:19, 17; Levítico 19:18; 1 Pedro 3:9; (implícito) Mateo 5:38-46; Lucas 6:27-36

Hagan el bien a quienes les persiguen. Devuelvan el mal con bendiciones, tal y como dice 1 Pedro 3:9. Hagan el bien, por ejemplo, dándoles de comer, como se indica en Romanos 12:20.

No los odien. Debemos amar a todos. 1 Juan 3:15 dice que quien odia a su hermano no tiene la vida eterna en sí mismo.

Ámenlos. No se limite a dejar de odiarlos y volverse apático, sino que ámenlos de verdad. 1 Juan 3:10-11, 14 afirma con firmeza que amarnos unos a otros es algo que debemos hacer. En última instancia, el amor es una elección, no un sentimiento.

Oren por ellos, para que les suceda lo mejor posible; para que conozcan al Señor. Mateo 5:44; Lucas 6:27-28; Hechos 7:60; Lucas 23:34.

Combatan el mal con el bien: Debemos combatir el mal, pero, paradójicamente, Romanos 12:21 dice que debemos combatir el mal con el bien, no con otro mal equivalente. Esto es, en cierto modo, lo contrario de «combatir el fuego con fuego».

Recuerde que le están preparando una recompensa en el cielo. Mateo 5:10 dice: «Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos» (BSB). Véase también Lucas 6:23.

P: En Romanos 12:15, ¿cómo debemos alegrarnos con los que se alegran y llorar con los que lloran?

R: El primer paso para alegrarse y llorar con ellos, sin hipocresía, es preocuparse por ellos.

Regocijarse con ellos: si a un amigo suyo le conceden un ascenso o le ocurre algo bueno, ¿se alegra usted por ello, aunque no obtenga ningún beneficio de ello? ¿O acaso los celos merman la alegría que debería sentir por su amigo? Sin Dios, las personas se entristecen cuando a los demás les suceden cosas buenas, movidas por la envidia. Pero 1 Corintios 13:4 dice que el amor no envidia. O bien, las personas pueden sentir alegría cuando les suceden cosas malas a los demás, lo que en alemán se denomina «schadenfreude». Quizás Jonás buscaba eso cuando estaba sentado a las afueras de Nínive. Pero 1 Corintios 13:6 dice que el amor no se regocija en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. En cuanto a quienes persiguen a los cristianos, debemos tanto orar como desear que les suceda lo mejor posible: que puedan llegar a conocer al Señor Jesucristo como su Salvador personal, que vayan al cielo tras hacerlo, y que podamos vivir juntos con ellos en el cielo para siempre. Ya conocemos a una persona así con la que viviremos en el cielo: Saulo de Tarso, también conocido como el apóstol Pablo.

Llorar con ellos: Imagine a alguien que pudiera regocijarse con los que se regocijan, pero que no pudiera llorar con los que lloran. Podría disfrutar de los buenos momentos, pero en lugar de estar ahí para escuchar en los malos momentos, podría alejarse, simplemente bromear al respecto o limitarse a decirle a la persona que sea fuerte, sin mostrar empatía. A veces, cuando alguien sufre una pérdida y usted no puede simplemente «arreglarlo», esa persona puede encontrar consuelo en su presencia y en el hecho de que usted dedique tiempo a estar a su lado, porque la valora. En ocasiones puede que necesite y desee consejo, pero otras veces no. Sea como sea, demuestre que se preocupa dedicándole tiempo.

P: En Romanos 12:16, ¿por qué se dice que vivamos en armonía unos con otros, si ya se había dicho que nos amáramos, fuéramos leales y nos honráramos unos a otros en Romanos 12:9-10?

R: Podríamos preguntárselo a Euodia y a Sínteque en Filipenses 4:2, y podríamos preguntárselo a Sízigo, el compañero de yugo a quien Pablo encomendó la tarea, de gran importancia, de ayudar a estas mujeres a llevarse bien. Jesús dijo que la gente sabrá que somos cristianos por nuestro amor en Juan 13:34-35, y que somos uno en Juan 17:20-21.

¿Demostramos unidad con otros creyentes de diferentes orígenes, condiciones sociales, confesiones y diferencias de opinión en cuestiones secundarias? Debemos recordar que Cristo, quien nos une, es más grande que todas esas cosas que pueden dividirnos.

P: En Romanos 12:16, ¿por qué alguien podría no querer relacionarse con personas de baja posición, y por qué deberíamos hacerlo nosotros?

R: A veces, alguien podría querer evitar a una persona considerada de menor posición por arrogancia, pero con mayor frecuencia puede deberse a que teme lo que puedan pensar otras personas que ocupan un puesto de autoridad. Por ejemplo, Pedro se relacionaba y comía con los gentiles, pero cuando llegaban otros judíos, Pedro dejaba de hacerlo, como se ve en Gálatas 2:11-16. Dado que Pedro actuaba así en público, Pablo le reprendió públicamente por su hipocresía.

Sin embargo, si se relacionara con personas de supuesta posición inferior, podría descubrir algo. Todos estamos creados a imagen de Dios y, a los ojos de Aquel que realmente importa —es decir, Dios—, esas personas no se encuentran realmente en una posición inferior a la suya. En todo caso, si usted tiene orgullo y ellos no, podría ser usted quien se encuentre en realidad en una posición inferior.

P: En Romanos 12:17, ¿cuáles son los métodos aceptados en la sociedad para devolver mal por mal?

R: Romanos 12:17 dice que no hay métodos aceptados para los cristianos. Pero la sociedad en general podría considerar aceptable hablar a espaldas de alguien, difamar y mentir para arruinar su reputación, asegurarse de que su trabajo no surta efecto o gastarle bromas pesadas a esa persona o a su coche. Cada vez que se plantee la pregunta «¿cómo puedo vengarme?», está cayendo en el pecado. Romanos 12:19 dice que, de todos modos, Dios es más capaz que usted de vengarse. Así pues, de todas las cosas de las que debemos preocuparnos en la vida, cómo vengarnos de alguien no es una de ellas.

George Washington Carver dijo una vez: «Nunca permitiré que otro hombre arruine mi vida haciéndome odiarlo».

P: En Romanos 12:18, ¿cuáles son algunas formas de vivir en paz con los demás, en la medida de lo posible?

R: ¿Hace usted un esfuerzo adicional por sanar las disputas o los resentimientos que existen entre usted y otra persona? ¿Es usted un pacificador, tal y como Jesús nos anima a ser en Mateo 5:9? Debemos ser misericordiosos, según Mateo 5:7.

A veces debemos mostrarnos en desacuerdo por razones importantes, y eso está bien. Pero nunca se muestre en desacuerdo solo por el mero hecho de ser polémico.

Más allá de evitar las disputas, hágase una pregunta: ¿están contentos sus vecinos de vivir cerca de usted? ¿Están contentos su cónyuge y sus hijos de vivir con usted? ¿Se sienten afortunados sus compañeros de trabajo por trabajar con usted? Quizá no esté haciendo nada abiertamente hostil, pero ¿está haciendo cosas que denoten amabilidad?

P: En Romanos 13:1-6 y 1 Pedro2:13 -14, ¿cómo debemos obedecer a los gobiernos?

R: Debemos obedecer y respetar sus leyes tanto en espíritu como en letra. No debemos hacer el mal ni dar la impresión de hacerlo (2 Corintios8:20 -21; 1 Tesalonicenses5:22 ). Sin embargo, las leyes de una nación prevalecen sobre las de una provincia, y las leyes de Dios prevalecen sobre las de las naciones. No debemos obedecer ninguna ley de un país que contradiga la ley de Dios. No debemos hablar mal del gobernante del pueblo, tal y como se indica en Hechos 23:5 y Éxodo 22:28. Éxodo 22:28 se referiría también a los líderes seculares.

P: En Romanos 13:1-2, Dios nos dice: «Todo el mundo debe someterse a las autoridades gobernantes, pues no hay autoridad que no provenga de Dios. Las autoridades que existen han sido establecidas por Dios. Por consiguiente, quien se resiste a la autoridad se opone a lo que Dios ha establecido, y quienes lo hagan atraerán el juicio sobre sí mismos». ¿Significa eso que gobiernos como los de Hitler, Stalin, Pol Pot, etc., fueron designados por Dios y que el pueblo no debía resistirse a ellos? Me cuesta mucho creerlo. Si pudiera explicármelo, se lo agradecería enormemente.

R: Permítame darle primero una respuesta breve y, a continuación, una respuesta más detallada.

En resumen, no: nunca debemos obedecer ninguna orden que vaya en contra de los mandamientos de Dios (como «no matarás», etc.). Stalin, Pol Pot, Hitler, etc., eran hombres malvados a quienes Dios permitió reinar. Pero recuerde que la Biblia menciona al «príncipe» de este mundo, y ese es Satanás. Sin embargo, aunque esos hombres sean malvados, debemos respetar la autoridad del gobierno, siempre que no sea contraria a la autoridad de Dios.

Los primeros cristianos se debatieron con esta cuestión, porque el gobierno romano les ordenaba, bajo amenaza de tortura y muerte, que ofrecieran sacrificios al emperador y adoraran al emperador o a los dioses romanos. Entendían que debían obedecer todas las leyes romanas, salvo cuando entraran en conflicto con la ley superior: la ley de Dios. La forma en que lo expresaban era que había leyes «legales» y leyes «ilegales», lo cual, en griego, supone una especie de juego de palabras ante la muerte. Así pues, aunque se suponía que debían desobedecer las leyes que les obligaban a ofrecer sacrificios a otros dioses, sabían que aún así tenían que obedecer las demás leyes que estaban en conformidad con la ley de Dios, o al menos que no la contravinieran.

Imaginemos que viviéramos en la década de 1940 en la Alemania nazi. Hitler era sin duda un hombre malvado, y deberíamos desobedecer cualquier orden de entregar a los judíos al Gobierno. Pero aún así tendríamos que cumplir las normas de tráfico y (por desgracia) pagar el impuesto sobre la renta.

La situación se complica si nos reclutaran para servir en el ejército. He leído que para el alemán medio era bastante obvio que muchos judíos ingresaban en los campos, que ninguno salía de ellos y que el aire alrededor de los campos apestaba a carne humana. Si tuviéramos que alistarnos en el ejército, tendríamos que ser conscientes de que formábamos parte de un ejército malvado y, o bien rendirnos a los aliados a la primera oportunidad, o mejor aún, convertirnos en guardias de prisión y permitir que los judíos escaparan. Hubo un oficial nazi llamado Oskar Schindler, el único soldado nazi al que se rinde homenaje en Israel. Él sabía de primera mano lo que estaba ocurriendo en los campos de concentración y se esforzó por salvar a tantos judíos como pudo. Hay una famosa película sobre él titulada «La lista de Schindler». Lo que no es tan conocido es que hubo un segundo miembro del partido nazi, que trabajaba en China continental, llamado John Rabe, quien, de manera similar, hizo todo lo que pudo para salvar las vidas de los chinos en Nankín y otros lugares.

P: En Romanos 13:1-2, 4, el escéptico Bart Ehrman pregunta si se suponía que los cristianos debían obedecer a las autoridades gobernantes [romanas], o si las autoridades romanas serán impías y malvadas, tal y como se describe en Apocalipsis 17:18 (Jesus, Interrupted, págs. 97-98).

R: Le planteé esta pregunta a mi hija de catorce años, y ella vio claramente la respuesta: ambas cosas son ciertas. Pablo vivió bajo el mandato de uno de los emperadores romanos más despreciables y malvados de todos los tiempos: Nerón. Pablo sabía, en su propia época, cuán perverso podía llegar a ser el emperador romano; no tuvo que esperar a que se escribiera el Apocalipsis (casi cincuenta años después de su martirio) para saber que las autoridades gobernantes podían ser muy malvadas. Sin embargo, Pablo nos enseñó a obedecer a las autoridades gobernantes. Los primeros cristianos obedecían a las autoridades gobernantes, salvo cuando sus órdenes iban en contra de los mandamientos superiores de Dios.

P: En Romanos 13:1-6, ¿cuándo deben los cristianos recurrir a la desobediencia civil?

R: Los cristianos, en general, deben obedecer las leyes del país. Sin embargo, al igual que una ley federal prevalece sobre una ley estatal, la ley de Dios prevalece sobre las leyes de los hombres. Por lo tanto, si una ley va en contra de lo que Dios ha mandado, debemos obedecer primero la ley de Dios. Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos cristianos, como la familia ten Boom, infringieron la ley y ocultaron a judíos de las autoridades. Hicieron bien en proteger a las personas oprimidas de una ley malvada.

P: En Romanos 13:7, ¿en qué sentido eran los funcionarios del gobierno romano, paganos y corruptos, ministros de Dios?

R: En la época de Pablo, el gobierno romano era extremadamente corrupto. Había hombres que amasaban enormes fortunas simplemente por ser gobernadores de provincias como Sicilia. Estas personas no eran ministros de Dios ni por elección consciente ni en virtud de su moralidad. Más bien, eran ministros de Dios en el único sentido de que, al ser ellos el gobierno efectivo, los cristianos debían obedecerles siempre y cuando sus leyes no contradijeran las de Dios. En general, los primeros cristianos eran muy respetuosos con la ley, salvo en que se negaban a adorar al emperador además de a Cristo. Por este motivo, decenas de miles de ellos fueron martirizados.

P: En Romanos 13:8, ¿por qué tienen los cristianos deudas?

R: Romanos 13:8 no dice que nunca se deban contraer deudas, sino que no quede ninguna deuda pendiente, salvo el amor al prójimo. En otras palabras, la primera parte de este versículo afirma que podemos contraer deudas, pero que debemos pagarlas. En ocasiones, leyes extrañas e inusuales pueden liberar a alguien de la obligación legal de pagar una deuda válida. Sin embargo, independientemente de las extrañas leyes humanas, seguimos estando obligados a obedecer a Dios.

Esto no significa que nunca se deba contraer deudas, sino más bien que se pague lo que se debe, según el «Believer’s Bible Commentary», p. 1732, y el «Bible Knowledge Commentary: New Testament», p. 491.

P: En Romanos 13:9-10, ¿resume realmente «ama a tu prójimo como a ti mismo» toda la Ley? ¿Y qué hay de amar también a Dios, tal y como dice Marcos 12:29-30?

R: Pablo mencionó aquí cuatro de los Diez Mandamientos. En realidad, los últimos cinco y medio pueden resumirse en «ama a tu prójimo como a ti mismo». Por su parte, los primeros cuatro y medio mandamientos pueden resumirse en «ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas». Así pues, un punto a destacar es que «ama a tu prójimo como a ti mismo» sí que resume todas las leyes relativas a las relaciones con otras personas.

Un segundo punto es que resulta difícil tener la fuerza para amar de verdad a su prójimo —espiritualmente, emocionalmente, económicamente y en todos los demás aspectos— si primero no ama a Dios.

P: En Romanos 13:10, dado que no debemos albergar rencor hacia nuestros prójimos, ¿puede un cristiano ser policía y detener a personas?

R: Sí. Por amor a los demás, por el bien de la sociedad y para hacer cumplir las leyes contra los infractores, un policía cristiano puede detener a personas, recurriendo a la fuerza cuando sea necesario. Sin embargo, debe hacerlo sin odio, malicia, ira ni rencor hacia el infractor. Un buen policía nunca debe tener la actitud de que él mismo está por encima de la ley, ni de que los demás deban tratarle de forma especial.

Para ver un buen ejemplo de lo que supone ser un policía cristiano que patrulla la «capital australiana de la heroína», véase Creation ex Nihilo, vol. 3, n.º 3, junio-agosto de 1998, págs. 14-16.

P: En Romanos13:11 -14, ¿cuál es el significado de este pasaje?

R: Las personas pueden elegir vivir como deseen. Sin embargo, en Romanos14:12 se afirma que tendrán que rendir cuentas de cómo han vivido. Dado que no sabemos cuándo llegará para nosotros el fin de la vida en la Tierra, Romanos 13:11-12 menciona la urgencia de tomar conciencia de las realidades que nos rodean.

Como nota al margen, Agustín de Hipona (388-430 d. C.) afirmó que Romanos 13:11-14 le hizo postrarse de rodillas. Antes de convertirse al cristianismo, Agustín convivía con su pareja, con quien había tenido un hijo.

P: En Romanos 14:1, ¿qué son exactamente las «cosas dudosas» a las que se refiere aquí?

R: Literalmente dice: «pero no para disputas sobre opiniones». Pablo no definió con exactitud las cosas dudosas sobre las que los cristianos discrepan, ¡así que supongo que también podemos discrepar sobre eso! Pablo solo describe estas cosas dudosas mediante dos ejemplos. Habla de la alimentación de un cristiano y de considerar un día (como el sábado o el domingo, no lo especificó) como superior a otro día. Los buenos cristianos pueden discrepar sobre estas cuestiones y, en lugar de resolverlas —como podría haber hecho el apóstol—, él las utiliza para mostrar cómo los cristianos deben llevarse bien a pesar de sus diferencias sobre las «cosas dudosas». Las cosas dudosas son aquellas que no se explican explícitamente en las Escrituras y cuya corrección no es esencial para la salvación. No es que todas las cosas dudosas carezcan de importancia, sino que no son tan importantes como las que se enseñan con claridad.

P: En Romanos 14:1-5, ¿cómo es posible que hubiera judíos en Roma?

R: Los judíos fueron expulsados de Roma en el año 139 a. C. y, posteriormente, por el emperador Tiberio en el año 19 d. C. Más tarde, el emperador Claudio expulsó a todos los judíos de Roma en el año 49 d. C., pero regresaron tras la muerte de Claudio en los años 54/55 d. C. Así pues, al igual que las demás iglesias, es probable que la iglesia de Roma contara con creyentes judíos, aunque probablemente no en un porcentaje tan elevado como en otras iglesias.

P: En Romanos 14, 2, 14, 17, 20-21, dado que los cristianos católicos y ortodoxos se abstienen de consumir carne que no sea de pescado durante la Cuaresma, ¿deberían todos los cristianos hacer lo mismo para evitar que los hermanos más débiles tropiecen? Del mismo modo, dado que algunos cristianos creen que nunca se debe beber alcohol, ¿deberían abstenerse todos los cristianos?

R: A continuación le ofrecemos un resumen de lo que debe hacer.

1. Practique lo que considere correcto, pero no menosprecie a quienes practican de manera diferente.

2. No permita que se hable de lo que usted cree como si fuera incorrecto, si no es contrario a las Escrituras. (Véase Colosenses 2:16-20)

3. Si alguien le recuerda este tema, mencione que no hay ningún problema en hacerlo, pero explíquele que, si esa es su forma de creer, usted no lo hará en su presencia.

Es importante aplicar los puntos 2 y 3 conjuntamente. Si simplemente se abstiene de hacerlo en ese momento, podrían tener la impresión de que está de acuerdo en no volver a hacerlo. Si descubren que lo ha vuelto a hacer cuando no estaban presentes, dará la impresión de hipocresía. Por lo tanto, absténgase de hacerlo en su presencia, pero deje claro que sigue creyendo que es correcto y que no está dando a entender que vaya a abstenerse de hacerlo por completo.

P: En Romanos 14:5, ¿está ahora permitido trabajar el sábado o el domingo, o no?

R: Los cristianos auténticos, tanto en aquel entonces como ahora, discrepan. Consulte el análisis sobre Éxodo 20:8 para conocer la respuesta. Pablo indicó que se recaudara dinero el primer día de la semana en 1 Corintios 16:2. Los primeros cristianos celebraban el culto el domingo, según el

siguiente:

Carta de Ignacio a los Magnesios, cap. 9, p. 62 (106-117 d. C.): «Si, por tanto, aquellos que fueron educados según el antiguo orden de las cosas han llegado a poseer una nueva esperanza, ya no observando el sábado, sino viviendo en la observancia del Día del Señor, en el que también nuestra vida ha renacido por Él y por Su muerte»

Carta de Ignacio a los Efesios, cap. 5, p. 51 (107/116 d. C.): «Por lo tanto, aquel que no se reúne con la Iglesia ha manifestado con ello su orgullo y se ha condenado a sí mismo».

La Didaché (= Enseñanza de los Doce Apóstoles) (h. 60-120 d. C.), cap. 14, p. 381 (implícito): «Pero cada día del Señor reúnanse, partan el pan y den gracias tras haber confesado sus transgresiones, para que su sacrificio sea puro».

La Epístola de Bernabé (c. 70-130 d. C.), cap. 10, p. 143 (implícito), afirma que los cristianos observan el «octavo día» [es decir, el domingo] porque ese es el día en que Jesús resucitó de entre los muertos. Posteriormente, ascendió a los cielos.

Justino Mártir (h. 150 d. C.): «Pero el domingo es el día en el que todos celebramos nuestra asamblea común, porque es el primer día en el que Dios, tras haber operado un cambio en las tinieblas y la materia, creó el mundo; y Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos ese mismo día. Pues fue crucificado el día anterior al de Saturno (el sábado); y al día siguiente del de Saturno, que es el día del Sol, tras haberse aparecido a sus apóstoles y discípulos, les enseñó estas cosas, que también le hemos presentado a usted [emperador Adriano] para su consideración». Primera Apología de Justino Mártir, cap. 67, p. 188

Dionisio de Corinto (170 d. C.) (fragmento): «Hemos pasado este santo día del Señor, en el que hemos leído su carta, de cuya lectura constante podremos extraer una advertencia, al igual que de la lectura de la anterior que nos envió por escrito a través de Clemente». Fragmento 2, vol. 8, p. 765

Ireneo de Lyon (180-188 d. C.) (de segunda mano) se menciona en la obra homónima *Preguntas y respuestas a la ortodoxia*: «Esta [costumbre] de no arrodillarse el domingo es un símbolo de la resurrección, por la cual hemos sido liberados, por la gracia de Cristo, de los pecados y de la muerte, que ha sido vencida bajo Él. Ahora bien, esta costumbre tiene su origen en los tiempos apostólicos, tal y como declara el beato Ireneo, mártir y obispo de Lyon, en su tratado *Sobre la Pascua*, en el que también hace mención de Pentecostés; en dicha [fiesta] no nos arrodillamos, porque tiene el mismo significado que el día del Señor, por la razón ya expuesta al respecto». (La nota al pie indica que el domingo al que se hace referencia aquí probablemente sea el Domingo de Pascua.) ANF, vol. 1, Fragmentos de Ireneo, fragmento 7, págs. 569-570.

Clemente de Alejandría (193-202 d. C.) (fragmentario; el día del Señor es el octavo día) «Y Platón habla proféticamente del día del Señor en el décimo libro de *La República*, con estas palabras: “Y cuando hayan transcurrido siete días para cada uno de ellos en la pradera, al octavo deberán partir y llegar en cuatro días”». *Stromata*, libro 5, cap. 14, p. 466

Tertuliano (200-220/240 d. C.) afirma que, mientras que las fiestas judías eran el sábado y la purificación, los cristianos hicieron del domingo su día de descanso y festividad. Ad Nationes, libro 2, cap. 13, p. 123

Orígenes (225-253/254 d. C.): «Pero si de las Sagradas Escrituras se desprende claramente que Dios hizo llover maná del cielo el Día del Señor, y no lo hizo en el día del sábado, que los judíos comprendan que, desde entonces, el Día de nuestro Señor se situó por encima del verdadero sábado». Homilías sobre el Éxodo (traducidas por Rufino, quien tradujo con gran libertad). Homilía 7, cap. 5, p. 308

Cipriano de Cartago (h. 253-258 d. C.) (fragmento) «Pues en lo que respecta a la observancia del octavo día en la circuncisión judía de la carne, se había dado de antemano un sacramento en sombra y en costumbre; pero cuando vino Cristo, se cumplió en verdad. Puesto que el octavo día, es decir, el primer día después del sábado, iba a ser aquel en el que el Señor resucitaría, nos daría vida y nos concedería la circuncisión del espíritu, el octavo día —es decir, el primer día después del sábado y el día del Señor— precedió en la figura; figura que cesó cuando, poco a poco, llegó la verdad y se nos concedió la circuncisión espiritual». Cartas de Cipriano, carta 58, cap. 4, p. 354

Anatolio de Alejandría (270-280 d. C.) (fragmento): «La resurrección del Señor, que tuvo lugar el día del Señor, nos llevará a celebrarla según el mismo principio; sin embargo, esto debe hacerse de tal manera que el comienzo de la Pascua…». Canon pascual, cap. 16, vol. 6, p. 151

Victorino de Petau (mártir en el año 304 d. C.): «También en este día, en conmemoración de la pasión del Señor Jesucristo, realizamos una oración a Dios o un ayuno. El séptimo día descansó de todas sus obras, lo bendijo y lo santificó. El día anterior solemos ayunar rigurosamente, para que el día del Señor podamos acudir a nuestro pan con acción de gracias. Y que la víspera se convierta en un ayuno riguroso, para que no parezca que observamos ningún sábado con los judíos, algo que el propio Cristo, Señor del sábado, dice a través de sus profetas que «su alma aborrece»; sábado que Él abolió en su cuerpo, aunque, no obstante, Él mismo había ordenado anteriormente a Moisés que la circuncisión no se realizara más allá del octavo día, día que con mucha frecuencia coincide con el sábado, tal y como leemos escrito en el Evangelio». Sobre la creación del mundo, págs. 341-342

Concilio de Elvira (306-307 d. C.) (21 cánones indiscutibles) «Si alguien que vive en la ciudad no asiste a los oficios religiosos durante tres domingos, que sea expulsado por un breve tiempo con el fin de hacer pública la reprobación». Canon 21.

Pedro de Alejandría (306, 285-311 d. C.) aborda el cuarto día y señala que Jesús padeció por nosotros el sexto día [viernes]. A continuación, afirma: «Pero celebramos el día del Señor como un día de alegría, porque en él resucitó; día en el que hemos adoptado como costumbre ni siquiera doblar la rodilla». La Epístola Canónica, canon 15, pág. 278

Metodio (270-311/312 d. C.) (fragmentario, menciona el octavo día): «Su propio Hijo reveló a los profetas Su futura aparición en el mundo en carne, en la que se proclamaría el gozo y el conocimiento del octavo día espiritual, […] antes de que la Iglesia se desposara con el Verbo, recibiera la semilla divina y predijera la circuncisión del octavo día espiritual».

Entre los herejes y los libros espurios

El hereje Bardaisan/Bardesan (154-224-232 d. C.) afirma que nosotros [los cristianos] nos reunimos el primer día de la semana. El Libro de las Leyes de Diversos Países, p. 733

Tras el Concilio de Nicea I (325 d. C.)

Hegemonio (siglo IV) (fragmentario) analiza cómo Cristo sustituyó al sábado como Señor del sábado. La Disputa con Manes, cap. 42, p. 216

Constituciones de los Santos Apóstoles (h. 375/390 d. C.): «Pero guardad el sábado y la fiesta del día del Señor; porque el primero es el memorial de la creación, y el segundo, de la resurrección». Libro 7, sección 2.23, p. 469

Constituciones de los Santos Apóstoles (h. 375/390 d. C.): «Pero reúnanse todos los días, por la mañana y por la tarde, cantando salmos y orando en la casa del Señor: por la mañana reciten el salmo 62, y por la tarde el 140, pero sobre todo el día del sábado. Y el día de la resurrección de nuestro Señor, que es el día del Señor, reúnanse con mayor diligencia, alabando a Dios, que creó el universo por medio de Jesús, …» Libro 2, cap. 8.59, p. 423

Justino Mártir (que escribió aproximadamente entre los años 138 y 165 d. C.) mencionó desviaciones respecto a esto (en el «Diálogo con Trifón», cap. 47), y calificó a los que guardaban el sábado de «hermanos más débiles»; por su parte, Eusebio de Cesarea (324 d. C.) menciona que los herejes ebionitas guardaban el sábado.

P: En Romanos 14:5, ¿se refería Pablo aquí al sábado?

R: Se aplica tanto al sábado como a las fiestas judías. Los cristianos tienen dos puntos de vista. Pablo no especificó explícitamente ni las fiestas del Antiguo Testamento ni el sábado. Pablo utilizó la expresión muy genérica «días especiales» para abarcar ambos.

En contraste con esto, los editores de la Nueva Biblia de Estudio de Ginebra calvinista, p. 1791, consideran que Pablo se refería únicamente a las fiestas judías. Afirman: «Si se hubiera tenido en cuenta el sábado, habría sido más natural decir: “Uno considera el sábado por encima de los demás días”».

Resulta irrelevante añadir restricciones a la redacción de Romanos 14:5, ya que en otro pasaje (Colosenses2:16 ) Pablo afirma específicamente que no debemos juzgar a los demás «en lo que se refiere a una fiesta, a una luna nueva o a los sábados». Así pues, Pablo abordó el tema de que los creyentes tienen puntos de vista diferentes y no deben juzgar a los demás ni en lo relativo a las fiestas ni a los sábados.

P: En Romanos 14:5, ¿qué opina de Eric Liddell, el protagonista de la película «Carros de fuego», quien se negó a competir en los Juegos Olímpicos en su disciplina estrella porque era domingo?

R: Eric tenía la convicción personal de que agradaba a Dios al honrar el domingo como día santo y al no realizar ningún trabajo ese día. Competir en una carrera se consideraría un trabajo. Sin embargo, la Biblia nunca dice que no se deba trabajar el domingo. En el Antiguo Testamento, los israelitas no debían realizar ningún trabajo el sábado, no el domingo.

P: En Romanos 14:5, cuando Pablo tuvo la oportunidad perfecta para zanjar la cuestión del sábado, ¿por qué se negó a hacerlo?

R: Porque lo que Pablo intentaba destacar era más importante que nuestra opinión sobre el sábado. Aunque Pablo, de hecho, dio la respuesta de forma indirecta en relación con la comida (Romanos14:14 , 17, 20), el punto principal de este pasaje no es la comida ni el sábado, sino lo siguiente:

1. Los cristianos obedientes tendrán opiniones diferentes sobre cuestiones no esenciales, y eso está bien. No debemos menospreciar a quienes tienen otros puntos de vista. (Romanos 14:1-4, 10-13)

2. No permita que lo que usted considera bueno sea tildado de malo. (Romanos 14:16-17)

3. No sea usted una piedra de tropiezo para los demás. Aunque usted sepa que algo está bien, podría seguir siendo un pecado para los hermanos más débiles, que no lo hacen por fe. (Romanos 14:13-15, 20-21, 23)

Consulte también el análisis sobre 1 Corintios 8:9-13 para obtener más información.

P: En Romanos 14:15, ¿cómo puede el simple hecho de «comer» destruir a un hermano cristiano?

R: La comida no causa ningún daño físico a un hermano en la fe, pero Pablo se refiere a la forma en que el acto de comer puede destruir la fe de un hermano cristiano. Si un cristiano considera que está mal comer algo, y otro cristiano tienta al primero para que vaya en contra de su conciencia, esto puede dañar la fe del primer cristiano.

P: En Romanos 14:16, ¿cómo debemos evitar que lo bueno sea considerado malo?

R: A veces es posible que no desee hacer ciertas cosas en un momento concreto para evitar ofender. Por ejemplo, quizá no desee comer carne de cerdo delante de personas judías o musulmanas, ya que podría resultarles ofensivo. Quizá no desee dejar nunca una Biblia en el suelo delante de cristianos de Oriente Medio, ya que podrían pensar que es una falta de respeto hacia la Biblia. Sin embargo, resultaría hipócrita no hacer esas cosas cuando ellos están presentes y que luego se enteraran de que las hace cuando no están. Sería algo parecido a la hipocresía de Pedro en Gálatas 2:11-18.

La mejor manera de abordar esto es combinar el deseo de no ofender con Romanos 14:16. Dígales que esas cosas están bien y que usted las hace, pero que no las hace en su presencia, como un servidor, para no ofenderles. En cuanto a cuestiones doctrinales secundarias, tal vez considere que el momento y el lugar actuales no son los más adecuados para debatir algo. Explíqueles brevemente que cree que una doctrina concreta es verdadera y que es bueno creer en ella, pero que no tiene por qué entrar en un debate al respecto en ese momento y en ese lugar.

P: En Romanos 14:19, ¿de qué maneras podemos trabajar activamente para promover la paz y la armonía en la iglesia?

R: En primer lugar, mire a su alrededor y observe dónde hay necesidad de una mayor armonía. A veces se trata de una persona con la que a la mayoría le cuesta llevarse bien. Otras veces son dos facciones que no confían entre sí o que no se caen bien. A veces es una cuestión de hermanos fuertes frente a hermanos más débiles. Pablo hace un llamamiento principalmente a los hermanos más fuertes para que sean sensibles con los más débiles.

P: En Romanos 14:20-21, un creyente de tendencia C5 (que a veces no quiere que se le llame cristiano) enseñaba que los cristianos, incluso en Estados Unidos, no deberían comer carne de cerdo, porque resulta ofensivo para algunos musulmanes, a pesar de que ellos comen marisco y camello, lo cual va en contra de la dieta de los judíos del Antiguo Testamento. El hecho de que la gente coma carne de vacuno resulta ofensivo para algunos hindúes. Los jainistas enseñan que no se debe comer después de la puesta del sol. Los pitagóricos enseñaban que no se deben comer legumbres. ¿Qué diría usted al respecto?

R: Si se siguieran todas las costumbres de todas y cada una de las religiones, la vida sería más difícil; especialmente si las costumbres de una religión se contradicen con las de otra. Hay cuatro puntos que hay que tener en cuenta en la respuesta.

1) Como cristianos, tenemos la libertad de comer cualquier tipo de carne (o legumbres) que deseemos, cuando queramos.

2) No debemos pasar por alto cuando alguien afirma que está mal comer determinados alimentos o en determinados momentos.

3) Sin embargo, por respeto a la conciencia de otra persona, no querríamos hacer en su presencia aquello que ella considere ofensivo.

4) No obstante, si se nos pregunta, no debemos mentir, sino decirles que sí comemos esos alimentos.

P: En Romanos 15:1-3, ¿en qué se diferenciaría un cristiano que quisiera complacer a Dios y a sí mismo, sin preocuparse mucho por los demás, de uno que viviera para complacer primero a Dios y luego a los demás?

R: Al primero ni siquiera le importaría la respuesta a la pregunta anterior. A veces, los cristianos pueden tener una mentalidad de «lone ranger», en la que solo se preocupan por su comunión con Dios, sin tener en cuenta a los demás. Un cristiano puede permitirse lo que sabe que le conviene, sin reconocer ni preocuparse de que eso pueda hacer tropezar a otra persona. Un cristiano de la primera categoría se preocuparía por si está creciendo, si está siendo alimentado y nutrido, si la iglesia le está ayudando y si se está volviendo más semejante a Cristo. Todo eso está bien. Pero un cristiano de la segunda categoría se preocuparía aún más por si los que le rodean están creciendo, si están siendo alimentados y nutridos, por cómo podría ayudar a la iglesia y por si los demás se están volviendo más semejantes a Cristo.

P: En Romanos 15:2, ¿debemos intentar complacer a los demás, o complacer a Dios y no ser personas que buscan complacer a los demás, tal y como dicen Efesios 6:6; Colosenses 3:22; 1 Tesalonicenses 2:4 y Gálatas 1:10?

R: Debemos complacer a Dios ante todo. Los versículos que muestran que debemos complacer a Dios (y no limitarnos a cumplir mecánicamente con la obediencia) son Hebreos 11:6; 13:21; 1 Tesalonicenses 2:4; 1 Juan 3:12; Efesios 5:10; 6:6; Colosenses 3:20; 3:22 y Eclesiastés 7:26.

No busque complacer a los demás en primer lugar: complacer a los demás no debe ser nuestro objetivo principal; lo debe ser complacer a Dios. Jesús dijo específicamente que amar a su prójimo como a sí mismo era el segundo mandamiento, no el primero, en Marcos 12:28-31; Mateo 22:37-40; Lucas 10:27-28.

Dios nos manda amar y complacer a los demás, después de Él. Debemos complacer a Dios en primer lugar, y podemos hacerlo obedeciendo sus mandamientos, incluidos 1 Juan 5:2 y 2 Juan 5-6. Jesús dijo que el segundo mandamiento más importante es amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos. Sin duda, eso incluye complacerlos (con una excepción que se menciona en el siguiente punto). Por lo tanto, si queremos complacer a Dios, amaremos a los demás y los complaceremos.

Complacer a los demás por su bien: Romanos 15:2 añade «por su bien». Cuando haya cosas que puedan complacer a alguien, pero que sean pecaminosas o perjudiciales para esa persona, no las haga. De hecho, a veces, precisamente porque amamos a una persona, podemos hacer —y haremos— cosas que quizá no le resulten agradables. Por supuesto, eso va en contra de complacer a los demás a toda costa, pero es coherente con amar a los demás y complacer a Dios.

P: En Romanos 15:2, ¿cuáles son algunas buenas formas en las que podemos resultar más agradables a los demás?

R: Hay una serie de cosas que hay que hacer, pero también otras que hay que dejar de hacer.

No haga cosas que hagan que las personas se sientan menospreciadas. Esto no solo significa que no menosprecie a los demás; también implica que intente evitar hacer cosas que, aunque no se hagan con la intención de menospreciar a los demás, tengan el efecto secundario de que se sientan menospreciados.

No menosprecie a los demás ni dé la impresión de que lo hace. Demuestre que los respeta, los valora y les rinde honor. Trate a los demás como si fueran más importantes que usted mismo, tal y como dice Filipenses 2:3.

Sea un servidor, primero de Dios, pero también de los demás.

Tenga empatía hacia la otra persona; intente comprender cómo es la vida vista a través de sus ojos. Quizás no pueda hacerlo del todo, dependiendo de lo que haya vivido, pero aún así puede intentarlo.

¿Disfruta de la compañía de la otra persona, tal y como menciona Pablo en Romanos 15:24, 32? Si es así, demuestre que le gusta estar con ella.

Obedezca: Dios nos ha dado un mandamiento explícito, que amemos a los hijos de Dios, en 1 Juan 5:2 y 2 Juan 5-6.

P: En Romanos 15:4, las Escrituras nos dan la verdad, pero ¿de qué manera nos han dado también paciencia, consuelo y esperanza?

R: A medida que la verdad de Dios permanece en nosotros y transforma nuestras vidas, deberíamos ser más pacientes, sentir más consuelo y tener más esperanza a medida que crecemos en el conocimiento de Dios.

P: En Romanos 15:7, ¿qué significa acoger a otros creyentes tal y como Cristo nos ha acogido a nosotros?

R: No éramos (y seguimos sin ser) perfectos y sin pecado. Probablemente no creíamos —y seguimos sin creer— al 100 % correctamente en todas y cada una de las doctrinas. Y, sin embargo, Jesús, que vivió una vida sin pecado y conoce todos los misterios y todo el conocimiento, nos aceptó como su pueblo. Cuánto más deberíamos aceptar a otros creyentes, a quienes Cristo ha aceptado, a pesar de sus defectos. Imagínese pensar: «Sé que Dios nos perdona, pero no sé qué hay de los demás creyentes, porque su nivel de exigencia es más alto que el de Dios». Debemos ser pacientes con los demás, agradecidos por la paciencia que Dios ha tenido con nosotros.

P: En Romanos 15:14, ¿cómo podemos amonestar a otros creyentes de manera que sean más propensos a escuchar y aceptar?

R: En primer lugar, el hecho de que una persona acepte o no la corrección y la reprensión que debería aceptar es responsabilidad de quien recibe la amonestación. Si alguien le amonesta de forma inadecuada, pero su amonestación es correcta, debe seguir adelante con ella. No obstante, como persona que ofrece la amonestación, hay algunas cosas que podemos hacer para facilitar que la acepten.

No le reprenda como si fuera una persona superior reprendiendo a otra inferior, sino diríjase a él como a un compañero en la fe. Asegúrese de destacar qué es lo que estaba mal, la gravedad de la situación y la urgencia de cambiar de inmediato. Haga hincapié en que no le odia, sino que sigue queriéndole, incluso después de lo que ha hecho, pero que detesta lo que ha hecho.

Un método que puede funcionar en algunos casos es el enfoque de «el profeta Natán». Pregúntele cuál es la mejor manera de actuar o cómo manejaría él una situación análoga a la suya. Podría preguntarle qué le diría a una persona para que le escuchara y cambiara. A continuación, explíquele que tiene un amigo en esa situación: él mismo. Y, utilizando otras palabras, repítale lo mismo. Puede leer cómo Natán hizo algo similar con David en 2 Samuel 12:1-15.

P: En Romanos 15:18, ¿cuándo no se deben compartir las grandes cosas que Dios ha realizado a través de uno?

R: En general, es bueno compartir lo que Dios ha hecho. Sin embargo, no debe hacerlo en circunstancias o de una manera que parezca jactanciosa o que llame la atención sobre usted mismo. Debe tener cuidado incluso de no hacerlo accidentalmente de una forma que dé a entender que es un siervo de Dios más eficaz, útil o bendecido que otra persona.

P: En Romanos 15:20, ¿qué quería decir Pablo con no edificar sobre el fundamento de otro, y por qué era bueno evitarlo?

R: Por un lado, debemos colaborar con otros creyentes, complementarnos mutuamente y reconocer que la obra es del Señor, no nuestra. Pero lo que Pablo quería decir aquí es que no debemos trabajar de forma competitiva con otros creyentes, ni intentar que las personas que escuchan principalmente a otro buen creyente nos escuchen a nosotros en su lugar. Pablo aborda el equilibrio en este tema en 1 Corintios 3:4-7. Los creyentes tocan notas diferentes cuando algunos tocan en armonía, pero todos deberíamos estar tocando la misma canción.

P: En Romanos 15:23, después de que Dios le haya guiado a un lugar o situación, ¿cómo sabe que ha llegado el momento en que «ya no tiene cabida en estas regiones»?

R: Los campos están maduros para la cosecha. Hay muchos buenos lugares a los que acudir para hacer discípulos y predicar la Palabra, pero, de entre todos esos buenos lugares, ¿cuál es el mejor lugar en el que Dios quiere que esté usted, y cuándo cambia eso?

Si no ve una cosecha de inmediato, ore a Dios. Quizás sea el momento de trasladarse a otro lugar. O quizás Dios quiera que persevere más tiempo allí, sembrando la semilla de la Palabra, y la cosecha llegue más adelante.

Quizá esté viendo una buena cosecha y haya muchos segadores. Podría ser que, al igual que Pablo, haya llegado el momento de trasladarse a lugares donde no haya nadie, ahora que otros pueden hacerse cargo de este ministerio.

A veces hay que esperar a disponer de los medios necesarios para hacer algo. Quizá una de las razones por las que Pablo detalló aquí sus planes de ir a España fue que esperaba recibir apoyo económico de la iglesia de Roma para poder ir.

Es posible que Dios siembre ahora en su corazón el deseo de predicar la palabra de Dios en un lugar concreto.

Por último, podría ser que los nuevos cristianos estén creciendo y que su presencia allí, con toda su experiencia, les esté impidiendo dar un paso adelante y asumir la responsabilidad y la experiencia en las funciones que necesitan para madurar.

En definitiva, no hay reglas fijas, y debe orar para que Dios le guíe.

P: En Romanos 15:24, 28, ¿viajó Pablo alguna vez a España?

R: Pablo escribió la Carta a los Romanos de camino a Jerusalén (Romanos15:25 ), por lo que, si lo hizo, tuvo que ser después de que se escribiera dicha carta. He aquí las pruebas de que así fue.

a) Pablo tenía la intención de ir allí, según se indica en Romanos15:24 , 28.

b) Eusebio sugirió que Pablo fue allí en su *Historia eclesiástica*, 2:22:2-3.

c) 1 Clemente (96-98 d. C.), 5 (ANF, vol. 1, p. 6; véase también ANF, vol. 9, pp. 230-231) dice de Pablo: «Cuando llegó a los confines de Occidente, dio su testimonio ante los gobernantes y así partió de este mundo». Resultaría extraño que los «límites del occidente» se refirieran a Roma, ya que Clemente escribía desde Roma.

d) Pablo actuó según 1 Clemente, cap. 5, p. 6; el Canon Muratoriano, cap. 2, líneas 34-39, p. 603; y los apócrifos Hechos de Pedro (¿siglo IV?), caps. 1-3. No daría mucho crédito a los Hechos de Pedro, pero me inclinaría a confiar en las otras dos fuentes.

P: En Rom 15,29, ¿qué es la «plenitud de la bendición del Evangelio de Cristo»?

R: Esto puede referirse tanto a la vida de Pablo como a sus palabras. Él acude a ellos con una vida llena de todo corazón de las bendiciones de Cristo. Mediante sus palabras, va a predicar y enseñar el evangelio completo, no solo una parte del mismo.

P: En Romanos 15:30-32, ¿cuáles son las cuatro peticiones de oración de Pablo y por qué son importantes?

R: ¿Se parecen estas a sus peticiones de oración? Pablo pide específicamente oración

1) Que sea librado de los incrédulos de Judea. Esta petición no fue respondida con un «sí».

2) Que su servicio a los santos de Jerusalén sea bien recibido. Pablo ora para poder satisfacer sus necesidades, tal y como dice en Romanos 1:10-11.

3) Que Pablo pudiera acudir a ellos con alegría, según la voluntad de Dios. Esto va más allá de que Pablo pronuncie las palabras adecuadas. Implica que toda la persona de Pablo sea un instrumento del Evangelio.

4) Que tanto Pablo como ellos puedan refrescarse juntos. Al parecer, para Pablo era importante que los creyentes tuvieran el espíritu renovado. Pablo ora para que el Dios de la paz esté con ellos en Romanos 15:33.

P: En Romanos 15:30-32, ¿por qué cree que Pablo no pidió más cosas, como seguridad personal o comodidad?

R: Los primeros cristianos no oraron por la seguridad física ni por la comodidad en Hechos 4:25-31, y el temblor que se produjo a continuación indicó que Dios estaba muy complacido con su oración.

Al parecer, Pablo consideraba que su seguridad física y su comodidad no eran tan importantes como aquellas otras cosas. Pablo sabía que Dios velaría por él y que no moriría hasta que Dios lo permitiera. Pablo no se centraba en eso; se centraba en predicar el Evangelio con valentía.

Pablo sí oró para ser liberado de los incrédulos en Romanos 15:31.

P: En Romanos 15:32, ¿cómo podemos «refrescar» mejor a los demás?

R: Sea un servidor. En primer lugar, examine su corazón. Considere que parte de la razón por la que Dios le mantiene en esta tierra es para que sea un «portador de agua» cristiano —o una «portadora de agua»—, proporcionando algo de refrigerio a los santos importantes que están realizando su obra. Filipenses 2:3 dice que consideren a los demás como más importantes que ustedes mismos. Empatice con los demás; póngase en su lugar, por así decirlo.

Pero tenga cuidado de que su «ánimo» no sea, en realidad, una forma sutil de desánimo. Por ejemplo, cuando le dice a alguien: «Lo está llevando muy bien, cuando cualquier persona normal vería muchas cosas de las que podría quejarse con toda razón», ¿realmente le ha animado o le ha desanimado?

Anímeles a seguir adelante, a mantenerse firmes y a descansar en el Señor. No se limite a «quejarse por ellos» y llamarlo ánimo.

P: En Romanos 15:33, ¿cómo es posible que el Señor sea un Dios de paz, si en Éxodo 15:3 se dice que Dios es un guerrero?

R: La Biblia nunca dice que Dios sea únicamente un pacificador, ni que Dios sea la paz. Por el contrario, la Biblia menciona que Dios tiene ira, además de ser un Dios de paz. De manera similar a como un guerrero puede imponer y proteger la paz de los demás, Dios puede imponer la paz.

P: En Romanos 16, ¿indica esta larga lista de personas de una ciudad que Pablo no había visitado que esta carta no fue realmente escrita a los romanos (Guía de Asimov de la Biblia, p. 1097) o que Romanos 16 no formaba realmente parte de la Epístola a los Romanos (Guía de Asimov de la Biblia, p. 1093)?

R: No. De las más de 28 personas que Pablo mencionó, una era de Asia, tres eran parientes de Pablo y algunas eran colaboradores que Pablo conocía de Corinto y otros lugares. Además, nada indica que Pablo se hubiera reunido con cada una de estas personas en persona; es posible que algunas fueran colaboradores de los que Pablo había oído hablar de segunda mano y a los que quería elogiar. El Comentario evangélico de la Biblia, p. 955, y el Comentario bíblico del Expositor, vol. 10, p. 162, añaden que no era raro que la gente viajara mucho en el mundo comercial del Imperio Romano.

P: En Romanos 16:1-2, ¿qué tiene de interesante Febe?

R: O bien Pablo la envió como su emisaria, o bien sabía que ella viajaba por motivos ministeriales.

Sin embargo, aquí no sabemos si Pablo la envió directamente a Roma o, lo que es más probable, si simplemente le pidió que llevara la carta porque ella ya se dirigía a Roma de todos modos. La palabra griega para «sierva» aquí, diakonon, es la misma que se utiliza para los diáconos en Filipenses 1:1 y en 1 Timoteo 3:8, 10 y 12. También se emplea en Romanos 15:8 y en 1 Corintios 3:5.

«Febe» proviene de la palabra griega que significa «brillante» y es un apodo del dios Apolo. Se trataba de un nombre pagano, pero estaba permitido conservar un nombre pagano como cristiano.

P: En Romanos 16:5, ¿por qué se reunían los cristianos en su casa?

R: En aquella época, todas las iglesias se reunían en casas. Cuando comenzó la persecución, se trasladaron a las catacumbas y a lugares secretos. Los edificios destinados a la iglesia no aparecieron hasta finales del siglo II. Aquila y Priscila, ambos fabricantes de tiendas, al parecer podían permitirse una casa lo suficientemente grande como para que un grupo de creyentes se reuniera en ella en Roma. Cuando vivían en Corinto, también tenían una iglesia en su casa.

P: En Romanos 16:7, ¿eran Andrónico y Junia apóstoles, dado que eran destacados entre los apóstoles?

R: No. Esto significa que Andrónico y Junia llamaban especialmente la atención de los apóstoles. Como nota al margen, los escritores eclesiásticos no los mencionaron en absoluto hasta el año 325 d. C. Existe cierta ambigüedad respecto al género de Junia. Sin embargo, el Comentario Evangélico de la Biblia, en la página 956, afirma que las pruebas apuntan a que Junia era una mujer; si Junia fuera un hombre, este sería el único caso en toda la literatura griega en el que se tratara de un nombre masculino.

P: En Romanos 16:10, ¿por qué se saludaba a las «familias»?

R: El término griego que se utiliza aquí significa «pertenecer a», por lo que probablemente no se refiriera principalmente a una esposa e hijos. Una familia acomodada habría tenido muchos esclavos, y esto se refería a los esclavos.

P: En Romanos 16:9, 12, ¿qué tienen de interesante los nombres de Trifena, Trifosa y Urbano?

R: Los nombres de estas mujeres significan «delicada» y «lujosa», lo cual no describe precisamente a mujeres trabajadoras. Es posible que fueran de clase aristocrática, en lugar de pertenecer a las clases más bajas o de ser esclavas. Sin embargo, Pablo afirma que, independientemente de sus nombres, eran mujeres trabajadoras. Del mismo modo, Urbano es un nombre de hombre que significa «refinado» o «elegante», y debió de ser agradable recibir los servicios de un trabajador cuyo nombre significaba «elegante». Por otra parte, Hermas, Hermes y Ampliatus eran nombres comunes entre los esclavos. En la Iglesia hay personas «de alta cuna» y adineradas, junto con personas más pobres e incluso esclavos, todos trabajando juntos en unidad como iguales, uno en el Señor.

P: En Romanos 16:13, ¿se trata de este Rufo del mismo Rufo de Marcos 15:21, que era hijo de Simón de Cirene, quien llevó la cruz de Jesús?

R: Podría serlo, pero no necesariamente. Rufo, que significa «rojo», era un nombre común.

P: En Romanos 16:25 y 1 Pedro 1:10-12, ¿cómo se mantuvo en secreto a Jesucristo hasta su venida, si tantas profecías del Antiguo Testamento se refieren al Mesías?

R: Del mismo modo que una persona puede mencionar un secreto como un misterio sin explicarlo, el Antiguo Testamento menciona con frecuencia el misterio de la profecía sobre la venida del Mesías, sin explicar la Encarnación de Jesús.

P: En Romanos 16:17-18, ¿por qué advierte Pablo tantas veces a la gente sobre los maestros falsos o impíos?

R: Podría deberse a una combinación de lo que observó en las personas, de su susceptibilidad y de la profecía de Hechos 20:29-31. Pablo también profetizó esto en 1 Timoteo 4:1-3 y 2 Timoteo 4:3-4. La palabra que aquí se utiliza para «obstáculo», skandala, no significa grandes bloques, sino más bien trampas o cepos. Las personas que son engañadas se denominan akakon en griego, lo que significa «desconfiamos» o «inocentes». La palabra «inocente» en relación con lo que es malo es un término relacionado, akeraios en griego, que puede significar «sin debilitar» o «sin mezclar».

Sin embargo, la legítima preocupación de Pablo por que la Iglesia se proteja contra los falsos maestros no ha disminuido con el paso del tiempo. Aunque algunos han denigrado a los creyentes que protegen al rebaño tildándolos de «cazadores de herejías», es importante proteger al rebaño de los lobos espirituales.

P: En Romanos 16:17-18, ¿de qué manera las personas que siembran divisiones sirven a su propio «vientre» o a sus apetitos?

R: A menudo, las personas siembran la discordia para satisfacer sus propios fines, aunque no necesariamente sean fines sensatos o inteligentes.

Puede tratarse de sí mismas: pueden ser divisivas o desagradables porque eso les da una sensación de importancia y alimenta su orgullo. Pueden sentir que están aportando algo al actuar como vigilantes o al no permitir que alguien se salga con la suya fácilmente. En un sentido extraño, pueden mostrarse difíciles y, luego, sentir que están contribuyendo con magnanimidad cuando finalmente ceden y lo permiten.

Puede deberse al dinero: podrían obtener más ventas u oportunidades si hacen caer a otra persona. O bien piensan que su jefe podría estar más satisfecho con ellos si «manipulan psicológicamente» a alguien, para intentar que quede mal.

Puede tratarse de la otra persona: siembran la discordia para intentar hundir a otra persona, aunque ello les haga quedar un poco mal ante los ojos de los demás. Algunos se opusieron a Pablo por ese motivo en Filipenses 1:15-16.

Puede deberse a algo: si están de acuerdo y siguen adelante con algo, podrían sufrir una pérdida económica.

Puede deberse a su público: piensan que eso les hace quedar bien ante los ojos de los demás, y a veces es así. Pueden pensar que les hace parecer duros, inteligentes o buenos ejecutivos o líderes. En resumen, creen que pueden aumentar su prestigio ante los ojos de los demás, mostrándose como una fuerza a tener en cuenta.

P: En Romanos 16:23, ¿qué pruebas arqueológicas existen sobre Erasto?

R: En Romanos 16:23, Pablo saluda a Erasto, el tesorero de la ciudad desde la que Pablo escribía (Corinto). Puede tratarse del mismo Erasto que aparece en 2 Timoteo 4:20 y Hechos 19:22.

En 1929, durante unas excavaciones en Corinto, se encontró la siguiente inscripción en una losa de pavimento reutilizada: «Erasto, conservador de edificios públicos, colocó este pavimento por cuenta propia».

P: ¿Cuándo se escribió la Epístola a los Romanos?

R: Probablemente durante el invierno del 56/57 d. C.

P: ¿Cómo sabemos que la Carta a los Romanos fue realmente escrita por Pablo?

R: De varias maneras:

El propio libro de Romanos así lo afirma, y la Iglesia primitiva nunca lo puso en duda.

El Canon Muratoriano (170-210 d. C.), cap. 3 (ANF, vol. 5), p. 603, menciona que Pablo escribió a siete iglesias en sus epístolas: a los Corintios (dos cartas), a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, a los Gálatas, a los Tesalonicenses (dos cartas) y a los Romanos. Pablo escribió a Filemón, a Tito y dos cartas a Timoteo.

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.) cita Romanos 1:1-4 como una carta de Pablo dirigida a los romanos. Ireneo, *Contra las herejías*, libro 3, cap. 16.3, p. 441. Asimismo, cita Romanos 8:36 como una carta de Pablo dirigida a los romanos en Ireneo, *Contra las herejías*, libro 2, cap. 22.2, p. 390.

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.): «Por lo tanto, cuando Pablo expone la debilidad humana, dice: “Porque sé que en mi carne no habita nada bueno”, mostrando que lo “bueno” de nuestra salvación no proviene de nosotros, sino de Dios. Y de nuevo: “¿Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”. [Romanos 7:24] A continuación, presenta al Libertador, [diciendo:] «La gracia de Jesucristo, nuestro Señor». Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 20.3, p. 450

Tertuliano (207/208 d. C.) menciona a Pablo como autor de Gálatas, Corintios, Filipenses, Tesalonicenses, Efesios y Romanos en *Cinco libros contra Marción*, libro 4, cap. 5, p. 350.

Tertuliano (198-220 d. C.): «Pero ¿cómo es que Pablo, [...]? Como también en su Epístola a los Romanos: “Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, y la paciencia, experiencia, y la experiencia, esperanza; y la esperanza no avergüenza”. [Romanos 5:3-5a] Y de nuevo: “Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo; si es que sufrimos con Él, para que también seamos glorificados juntamente con Él. Porque considero que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que ha de ser revelada en nosotros”. Y por eso dice después: «¿Quién nos separará del amor de Dios? ¿La tribulación, la angustia, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada? (Como está escrito: “Por tu causa somos muertos todo el día; hemos sido considerados como ovejas para el matadero”). No, en todas estas cosas somos más que vencedores, por medio de aquel que nos amó. Porque estamos convencidos de que ni la muerte, ni la vida, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús, nuestro Señor». [Romanos 8:17-39] Scorpiace, cap. 13, p. 646

Hipólito (222-235/6 d. C.) cita Romanos 1:17 como de Pablo en el Tratado sobre Cristo y el Anticristo, cap. 64, p. 218. Véase también Contra la herejía de Noeto, cap. 4, p. 225

Orígenes (225-253/254 d. C.) «Pero Pablo, como amante de la verdad, dice de ciertos sabios entre los griegos, cuando sus afirmaciones son ciertas, que “aunque conocían a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias”. Y da testimonio de que conocían a Dios, y dice también que esto no les sucedió sin permiso divino, con estas palabras: “Porque Dios se lo reveló”; aludiendo vagamente, creo, a aquellos que ascienden de lo sensible a lo intelectual, cuando añade: “Porque las cosas invisibles de Dios, desde la creación del mundo, se ven claramente, siendo comprendidas por medio de las cosas creadas, incluso su poder eterno y su divinidad; de modo que no tienen excusa: porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias”.» [Romanos 1:19-21a] Orígenes, Contra Celso, libro 3, cap. 47, p. 483

Novaciano (250-257 d. C.) menciona Romanos 1:20 como obra del apóstol Pablo. Tratado sobre la Trinidad, cap. 3, p. 614

Cipriano de Cartago (h. 246-258 d. C.) menciona la «Epístola de Pablo a los Romanos» en *Tratados de Cipriano — Testimonios*, cap. 45, p. 546.

En el Séptimo Concilio de Cartago (258 d. C.) (parcial), Paulo de Obba cita la mitad de dos versículos, Romanos 3:3b-4a, como si fueran del apóstol, en la p. 570

Adamantio (h. 300 d. C.) cita Romanos 7:12 como si fuera de Pablo. *Diálogo sobre la verdadera fe*, segunda parte, cap. 20, p. 105. Véase también ibíd., primera parte, cap. 21, p. 64

Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d. C.) menciona el Antiguo y el Nuevo Testamento en su «Comentario sobre el Apocalipsis del bienaventurado Juan», p. 345. Enumeró las cartas de Pablo como Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Tesalonicenses, Filipenses, Colosenses y Timoteo, y cita 1 Timoteo 3:15 en el cap. 16, p. 345. A continuación, cita 1 Corintios 15:53 en la p. 346

Metodio (270-311/312 d. C.) cita Romanos 8:19-21 diciendo: «Pablo da claro testimonio». «Discurso sobre la Resurrección», parte 1, cap. 8, p. 365

P: En Romanos, ¿cómo sabemos que las Escrituras actuales constituyen una conservación fiable de lo que se escribió originalmente?

R: A grandes rasgos, antes del año 325 d. C., los manuscritos bíblicos y los primeros escritores cristianos citaban el 84,5 % del libro de Romanos. Eso supone todos los versículos menos 65,6 de un total de 433. Consulte https://www.biblequery.org/Bible/BibleCanon/EarlyChristianNTQuotes.xlsx para obtener más información. Desglosando el tema, hay tres respuestas complementarias.

1. Dios prometió preservar su palabra en Isaías 55:10-11; Isaías 59:21; Isaías 40:6-8; 1 Pedro 1:24-25; y Mateo 24:35.

2. El testimonio de la Iglesia primitiva. Los escritores de la Iglesia primitiva hasta el Concilio de Nicea I (325 d. C.) citaron la Epístola a los Romanos unas 497 veces, sin contar las alusiones. Estos 21 escritores citaron el 57 % de la Epístola a los Romanos, contando los versículos parciales como fracciones. Esto supone 246,0 de un total de 433 versículos. Consulte https://www.biblequery.org/Bible/BibleCanon/EarlyChristianNTQuotes.xlsx para obtener todos los detalles.

A continuación se enumeran los escritores prenicenos que hicieron referencia a versículos de la Epístola a los Romanos, seguidos de los escritores posteriores.

Clemente de Roma (96-98 d. C.) cita Romanos 1:32 y ss. (9 de un total de 23 palabras) en 1 Clemente, cap. 34, vol. 1, p. 14; vol. 9, p. 239

Policarpo (hacia el año 150 d. C.): Romanos 14:10b, 12; cita de una página y media en la «Epístola de Policarpo a los Filipenses», cap. 6, p. 34

(La obra *Los Padres ante-nicenos*, vol. 1, p. 591, recoge cuatro referencias en las obras de Justino Mártir en el apéndice; sin embargo, en mi opinión, estas no son lo suficientemente claras como para considerarlas referencias).

Teófilo de Antioquía (escribió entre los años 168 y 181/188 d. C.) cita Romanos 2:7 y 2:8, 9 en *Teófilo a Autólico*, libro 1, cap. 14, p. 93. Cita parte de Romanos 13:7, 8 en *Teófilo a Autólico*, libro 3, cap. 14, p. 115. Estos son los únicos pasajes en los que hace referencia a Romanos.

Los cristianos de Viena y Lugdunum (177 d. C.), en ANF, vol. 8, p. 778, citan 15 de las 17 palabras de Romanos 8:18.

Ireneo de Lyon (182-188 d. C.) cita Romanos 1:1-4 como una carta de Pablo a los romanos. Ireneo, *Contra las herejías*, libro 3, cap. 16.3, p. 441. También se refiere a Romanos8:36 como una carta de Pablo dirigida a los romanos en Ireneo, *Contra las herejías*, libro 2, cap. 22.2, p. 390

«Pasión de los mártires de Scillita» (180-202 d. C.), p. 285 (fragmentario, Pablo): «¿Qué hay en su cofre? Speratus respondió: “Libros y epístolas de Pablo, un hombre justo”».

El Canon Muratoriano (170-210 d. C.), ANF, vol. 5, p. 603, menciona que Pablo escribió a siete iglesias en sus epístolas: a los Corintios (dos cartas), a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, a los Gálatas, a los Tesalonicenses (dos cartas) y a los Romanos. Pablo escribió a Filemón, a Tito y dos cartas a Timoteo.

Clemente de Alejandría (193-217/220 d. C.) cita Romanos 16:19 del apóstol en la Epístola a los Romanos. El Instructor, libro 1, cap. 5, p. 214

Tertuliano (198-220 d. C.) afirma: «El apóstol amonesta a los romanos», y cita Romanos 13:1 en *Scorpiace*, cap. 14, p. 647.

Hipólito (222-235/6 d. C.) cita Romanos 1:17 como obra de Pablo en su Tratado sobre Cristo y el Anticristo, cap. 64, p. 218

Commodiano (hacia el año 240 d. C.) (parcialmente) habla de Salomón y del apóstol Pablo. En *Instrucciones de Commodiano*, cap. 31, p. 209

Teodoto, probablemente montanista (hacia el año 240 d. C.), cita una cuarta parte de Romanos 8:15 —que es también una cuarta parte de Gálatas 4:6— en su carta, cap. 19, p. 45

Orígenes (225-253/254 d. C.) cita Romanos 9:16 como «en Pablo» [tanto en la versión latina como en la griega]. Orígenes, Contra Celso, libro 3, cap. 1, p. 307

Novaciano (257 d. C.) se refiere a Romanos 1:20 como un texto del apóstol Pablo. «Tratado sobre la Trinidad», cap. 3, p. 614

El Tratado contra Novaciano (254-256 d. C.), cap. 12, p. 661, cita Romanos 14:4 como obra del apóstol. Cita partes de Romanos 2:11 en el cap. 16, p. 662.

Cipriano (h. 246-258 d. C.) cita «la epístola de Pablo a los Romanos» en el Tratado 12, libro III, n.º 17, entre otros lugares.

Moyses y otros, en referencia a Cipriano (250-251 d. C.), citan Romanos 8:35 como si fuera del apóstol. Cartas de Cipriano, carta 25, cap. 4, p. 303

En el Séptimo Concilio de Cartago (258 d. C.), en la p. 570, Paulo de Obba cita la mitad de dos versículos, Romanos 3:3 (cita completa) y 3:4a (se citan 11 de 26 palabras), como si fueran del apóstol.

Dionisio de Alejandría (h. 246-265 d. C.) se refiere a un tercio de Romanos 14:23 como si fuera del apóstol. Epístola al obispo Basilides, canon 4, p. 96.

Adamantio (h. 300 d. C.) hace referencia a Romanos 2:16. Asimismo, cita Romanos 6:13 como si fuera del apóstol, y cita Romanos 7:12 como si fuera de Pablo

Victorino, obispo de Petau en Austria (martirizado en el año 304 d. C.) Menciona el Antiguo y el Nuevo Testamento en su Comentario sobre el Apocalipsis del Beato Juan, p. 345. Enumeró las cartas de Pablo como Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Tesalonicenses, Filipenses, Colosenses y Timoteo, y cita 1 Timoteo 3:15 en el cap. 16, p. 345. A continuación, cita 1 Corintios 15:53 en la p. 346

Pedro de Alejandría (306, 285-311) Romanos 10:8-10. «Las epístolas canónicas», canon 5, p. 271. Cita la mitad de Romanos 2:11 en «Las epístolas canónicas», canon 7, p. 272.

Metodio (270-311/312 d. C.) cita Romanos 8:19-21 diciendo: «Pablo da claro testimonio». «Discurso sobre la resurrección», parte 1, cap. 8, p. 365

Atanasio de Alejandría (h. 318 d. C.) cita Romanos 1:26 y ss. (13/22 palabras citadas); 1:27a (24/35 palabras citadas): «como dijo Pablo, el santo ministro de Cristo». Contra los paganos, cap. 26, p. 17

Lactancio (h. 303-h. 325 d. C.) alude a Romanos 1:22 en *Las Instituciones Divinas*, libro 2, cap. 3, p. 44. Alude a Romanos 1:21-23 en *Las Instituciones Divinas*, libro 4, cap. 1, p. 101

Alejandro de Alejandría (313-326 d. C.) cita Romanos 8:32 como si fuera de san Pablo. «Epístolas sobre la herejía arriana», epístola 1, cap. 8, p. 294

Eusebio de Cesarea (318-339/340)

De Nicea a Éfeso (325 d. C.-431 d. C.)

Afrajat/Afraates (337-345 d. C.) se refiere a Romanos como Escritura. Demostraciones selectas

Hegemonio (siglo IV), citando a Arquelaus (262-278 d. C.), cita Romanos 5:14 como Escritura en su disputa con Manes. Disputa con Manes, cap. 29, p. 202

Filón de Carpasia (siglo IV) hace referencia a la Epístola a los Romanos 10:15

Serapión (después del año 362 d. C.)

La respuesta de Mario al arriano Cándido (359-362 d. C.)

Victorino de Roma (después del año 363 d. C.)

Atanasio de Alejandría (367 d. C.) enumera los libros del Nuevo Testamento en la Carta festiva 39, p. 552

Hilario de Poitiers (355-367/368 d. C.) cita Romanos 1:2-4 como obra de Pablo. En *Sobre la Trinidad*, libro 7, cap. 25, p. 129

Hilario de Poitiers (355-367/368 d. C.) cita Romanos 6:10-11: «De nuevo a los romanos escribe [el bendito apóstol]». En *Sobre la Trinidad*, libro 9, cap. 13, p. 159

La *Synopsis Scripturae Sacrae* (350-370 d. C. o siglo V) menciona la Carta de Pablo a los Romanos como parte del Nuevo Testamento. Cita íntegramente Romanos 1:1.

Canon de Cheltenham (= Catálogo de Mommsen) (hacia los años 360-370 d. C.)

Tito de Bostra (antes del año 378 d. C.)

Efraím el Sirio (350-378 d. C.)

Basilio de Capadocia (357-378/379 d. C.) cita Romanos 11:36 como obra de Pablo. Sobre el Espíritu, cap. 5, p. 5

El Sínodo de Laodicea (en Frigia) (343-381 d. C.), en su canon 60, p. 159, enumera los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. El canon 59, p. 158, establece que en la iglesia solo pueden leerse los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Ambrosiaster (después del año 384 d. C.)

Cirilo de Jerusalén (h. 349-386 d. C.) menciona Romanos 8:14 como escrito por Pablo a los romanos; Lección 14.29, p. 102

Apolinario de Laodicea (h. 390 d. C.)

Ambrosio de Milán (370-390 d. C.) cita Romanos 1:24-25 como obra de «Pablo, quien, lleno del Espíritu de Dios». Sobre la fe cristiana, libro 1, cap. 16.101, p. 218.

Ambrosio de Milán (370-390 d. C.) cita Romanos 8:32 como Escritura. En *Sobre la fe cristiana*, libro 1, cap. 17.109, p. 219.

Gregorio de Nazianzo (330-391 d. C.)

Paciano de Barcelona (342-379/392 d. C.) cita Romanos 2:4-5 como obra del apóstol Pablo. En *Sobre los penitentes*, cap. 11.2, p. 84

Gregorio de Elvira (después del año 392 d. C.) hace referencia a Romanos 7:22 y a otros pasajes

Anfilochio (-394/397 d. C.) en *Iambi ad Seleucum*

Gregorio de Nisa (h. 356-397 d. C.) afirma que Romanos 1:1 es de Pablo en *Contra Eunomio*, libro 2, cap. 4, p. 105, y que la Epístola a los Romanos aparece en *Contra Eunomio*, libro 2, cap. 9, p. 117

Dídimo el Ciego (398 d. C.)

Diodoro (398 d. C.)

El cismático Lucifer de Cagliari, Cerdeña (361-hacia el 399 d. C.)

Libro siríaco de los pasos (Liber Graduum) (350-400 d. C.)

Catálogo sirio de Santa Catalina (h. 400 d. C.)

Macario/Simeón (siglos IV/V)

Asterio de Emesa (h. 400 d. C.)

Macario/Simeón (siglos IV/V)

Maximino de Turín (siglos IV/V)

Epifanio de Salamina (360-403 d. C.)

El papa Inocencio I de Roma (hacia el año 405 d. C.)

Rufino (374-406 d. C.)

Gaudencio (después del año 406 d. C.) hace referencia a Romanos8:35 y otros versículos

Cromacio (fallecido en el año 407 d. C.)

Juan Crisóstomo (392-407 d. C.) redactó 32 sermones sobre la Epístola a los Romanos.

Severiano (después del año 408 d. C.)

Niceta de Remesiano (361-hacia el 415 d. C.)

Rufino (374-406 d. C.), al traducir a Orígenes (225-253/254 d. C.), cita Romanos 1:1-4 de la Epístola de Pablo a los Romanos. De Principiis, libro 2, cap. 4.2, p. 276

Orosio/Hosio de Braga (414-418 d. C.)

Concilio de Cartago (393-419 d. C.)

Jerónimo (374-420 d. C.) cita Romanos 7:6 diciendo: «dice el apóstol». Cartas de Jerónimo, carta 69, cap. 7, p. 146

Agustín de Hipona (388-430 d. C.) menciona que el apóstol escribió la Carta a los Romanos en *La Ciudad de Dios*, libro XX, capítulo 1, p. 421

El semipelagiano Juan Casiano (419-430 d. C.) cita Romanes14:10 , 11 como «el apóstol… escribiendo a los romanos» en *Los siete libros de Juan Casiano*, libro III, capítulo 7, p. 566

Nilo (hacia el año 430 d. C.) hace referencia a Romanos 7:12.

Marco de Eremita (después del año 430 d. C.)

El Concilio de Éfeso (junio-septiembre del año 431 d. C.) alude a Romanos.

Pruebas de herejes y libros espurios

Marción (hacia el año 160 d. C.) se refiere a Romanos como obra de Pablo, según Adamantio y Tertuliano.

Tatiano (hacia el año 172 d. C.) alude a Romanos 1:20 en su «Discurso de Tatiano a los griegos», cap. 4, p. 66.

El hereje Manes (262-278 d. C.) acepta como Escritura a Arquelaus, quien cita Romanos 5:14. «Disputa con Manes», cap. 29, p. 202

El hereje maniqueo Faustinus de Milevis/Milevum (después del año 383 d. C.)

El hereje Prisciliano (hacia el año 385 d. C.) hace referencia a Romanos 8:11

El hereje donatista Ticonio (después del año 390 d. C.)

Eunomio de Cícico (hacia 360-383/394 d. C.), ariano extremo

El hereje Pelagio (416-418 d. C.)

El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d. C.)

El hereje pelagiano Juliano de Eclano (h. 454 d. C.)

Todavía hoy disponemos de todos ellos.

3. Los manuscritos más antiguos que conservamos de la Epístola a los Romanos muestran pequeñas variaciones entre ellos, pero ningún error teológicamente significativo. Los siete manuscritos de la Epístola a los Romanos anteriores al Concilio de Nicea I (325 d. C.) recogen el 63,5 % del texto. Esto supone 275 versículos citados de un total de 433. Consulte https://www.biblequery.org/Bible/BibleCanon/EarlyChristianNTQuotes.xlsx para obtener todos los detalles.

p27 Romanos 8:12-22, 24-27;8:33 -9:3; 9:5-9 (siglo III). La obra *The Complete Text of the Earliest New Testament Manuscripts* incluye una imagen de parte de una página del p27 en la página 109.

Siglo III - 1968 - El texto del Nuevo Testamento.

p. 40 Rom 1:24-27; 1:31-2:3; 3:21-4:8; (2 de las 19 letras de 6:2; 7 de las 62 letras de 6:3) 6:4-5; (7 de las 56 letras de 6:15); 6:16; 9:17, 27 (siglo III) Texto alejandrino.

Siglo III – 1968 – El texto del Nuevo Testamento no menciona los versículos 6:2-3, 15

p46 Chester Beatty II, 100-150 d. C. Romanos 5:17-6:3; 6:5-14; 8:15-25, 27-35; 8:37-9:32; 10:1-11:22; 11:24-33; 11:35-15:9; 15:11-16:27 , así como otras partes de las cartas de Pablo y de la Epístola a los Hebreos. (233 versículos de Romanos) La obra *The Complete Text of the Earliest New Testament Manuscripts* incluye una fotografía de parte del p46 en la página 192. Asimismo, en las páginas 197-198 se indica que la calidad y las marcas esticiométricas demuestran que fue escrito por un escriba profesional.

Primera mitad del siglo III — 1936 — Frederic G. Kenyon, según *El texto completo de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento*.

Siglo II, año 200 d. C. — 1935 — Ulrich Wilcken, según *El texto completo de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento*.

200 d. C. — 1968 — *El texto del Nuevo Testamento*.

81-96 d. C. — 1988 — Young Kyu Kim, según *The Complete Text of the Earliest New Testament Manuscripts*.

Alrededor del año 200 d. C. - 1975 - Aland et al., tercera edición.

Alrededor del año 200 d. C. - 1998 - Aland et al., cuarta edición revisada.

Desde principios hasta mediados del siglo II — 1999 — El texto completo de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento. Esto se basa, en parte, en que la caligrafía es muy similar a la del Papiro de Oxirrinco 8 (finales del siglo I o principios del II) y al Papiro de Oxirrinco 2337 (finales del siglo I).

Colección de Green (principios del siglo III): Romanos 9:18-21 y parte de Romanos 10

p. 113 (= Papiro de Oxirrinco 4498) Romanos2:12 -13,20 (siglo III)

Uncial 0220 (hacia el año 300 d. C.) Romanos4:23 -5:3; 5:8-13 (hacia el año 300 d. C.) En la página 646 de *El texto completo de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento* se indica que este manuscrito concuerda con el Vaticano en todos los pasajes, salvo en Romanos 5:1. Asimismo, se señala que, aunque Romanos 5:8-13 también figura en él, está demasiado dañado para poder reconstruirlo.

Después del Concilio de Nicea I (325 d. C.)

Vaticano [B] 325-350 d. C.

Sinaítico [Si] 340-350 d. C.

p. 10 (= Papiro de Oxirrinco 209) Romanos 1:1-7 (siglo IV). Texto alejandrino

Siglo IV – 1968 – El texto del Nuevo Testamento.

Siríaco antiguo (h. 400 d. C.)

Copto bohairico [Boh] siglos III/IV

Copto de Fayum [Fay], siglos III/IV

Copto sahídico [Sah] siglos III/IV

Peshitta siríaca (443-)

Efraem Rescriptus (444 d. C.)

Alejandrino [A] hacia el año 450 d. C.

Gótico [Goth] 493-555 d. C.

Rescrito de Efraem [C], siglo V

Armenia [Arm] a partir del siglo V

Claromontano [D], siglos V/VI

Etíope [Eth] desde aprox. el año 500 d. C.

p. 26 Romanos 1:1-16, hacia el año 600 d. C. Coincide con el Sinaítico y el Alejandrino

hacia el año 600 d. C. – 1968 – El texto del Nuevo Testamento.

p. 61 Romanos 16:23, 25-27; 1 Corintios 1:1-2, 4-6; 5:1-3, 5-6, 9-13; Filipenses 3:5-9, 12-16; Colosenses 1:3-7, 9-13; 1 Tesalonicenses 1:2-3; Tito 3:1-5, 8-11, 14-15; Filemón 4-7. Hacia el año 700 d. C.

h. 700 d. C. – 1968 – El texto del Nuevo Testamento.

Hacia el año 700 d. C. – 1975 – Aland et al., tercera edición, y 1998 – Aland et al., cuarta edición revisada

p. 94 Romanos 6:10-13, 19-22 (siglos V/VI)

p. 31 Romanos 12:3-8, siglo VII. Concuerda con el Sinaítico

Siglo VII - 1968 - El texto del Nuevo Testamento.

Consulte www.BibleQuery.org/Romans Manuscripts.html para obtener más información sobre los primeros manuscritos de Romanos.